{"id":59,"date":"2010-06-03T18:19:00","date_gmt":"2010-06-03T18:19:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/?p=59"},"modified":"2010-06-03T18:19:00","modified_gmt":"2010-06-03T18:19:00","slug":"sobre-jose-maria-merino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/2010\/06\/03\/sobre-jose-maria-merino\/","title":{"rendered":"Sobre Jos\u00e9 Mar\u00eda Merino"},"content":{"rendered":"<p>   <meta name=\"Title\" content=\"\"> <meta name=\"Keywords\" content=\"\"> <meta http-equiv=\"Content-Type\" content=\"text\/html; charset=utf-8\"> <meta name=\"ProgId\" content=\"Word.Document\"> <meta name=\"Generator\" content=\"Microsoft Word 2008\"> <meta name=\"Originator\" content=\"Microsoft Word 2008\"> <link rel=\"File-List\" href=\"file:\/\/localhost\/Users\/esperanza\/Library\/Caches\/TemporaryItems\/msoclip\/0\/clip_filelist.xml\">\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0.1pt 0cm;\"><b style=\"\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Times;\">La memoria confusa<o:p><\/o:p><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0.1pt 0cm;\"><i style=\"\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Times;\"><o:p> <\/o:p><\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0.1pt 0cm;\"><i style=\"\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Times;\"><o:p> <\/o:p><\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0.1pt 0cm; text-indent: 35.4pt;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Times;\">\u201cUn viajero tuvo un accidente en un pa\u00eds extranjero. Perdi\u00f3 todo su equipaje, con los documentos que pod\u00edan identificarlo, y olvid\u00f3 qui\u00e9n era. Vivi\u00f3 all\u00ed varios a\u00f1os. Una noche so\u00f1\u00f3 con una ciudad y crey\u00f3 recordar un n\u00famero de tel\u00e9fono. Al despertar, consigui\u00f3 comunicarse con una mujer que se mostr\u00f3 asombrada, pero al cabo muy dichosa por recuperarlo. Se march\u00f3 a la ciudad y vivi\u00f3 con la mujer, y tuvieron hijos y nietos. Pero esta noche, tras un largo desvelo, ha recordado su verdadera ciudad y su verdadera familia, y permanece inm\u00f3vil, escuchando la respiraci\u00f3n de la mujer que duerme a su lado\u201d.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0.1pt 0cm 0.1pt 70.8pt; text-indent: 35.4pt;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Times;\"><o:p> <\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0.1pt 0cm 0.1pt 70.8pt; text-indent: 35.4pt;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Times;\">\u201cLa memoria confusa\u201d, en \u201cLa glorieta de los fugitivos\u201d. Jos\u00e9 Mar\u00eda Merino<b style=\"\"><span style=\"color: black; background: none repeat scroll 0% 0% rgb(255, 102, 255);\"><o:p><\/o:p><\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0.1pt 0cm;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Times;\"><o:p> <\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0.1pt 0cm; text-indent: 35.4pt;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Times;\">Lo m\u00e1s atractivo que tiene la labor de la escritura, lo que la redime de la angustia que genera a su autor, es la esperanza de que acuda en su ayuda la mano invisible, esa que le se\u00f1ala la clave para comenzar el texto en cuanto se sit\u00faa delante del papel en blanco. Yo quer\u00eda elaborar un comentario sobre el tema de la memoria en la obra de Jos\u00e9 Mar\u00eda Merino y contaba para ello con la lectura de muchas de sus novelas, de sus poemas y de sus cuentos, adem\u00e1s de \u201cIntramuros\u201d, el libro donde rememora sus a\u00f1os de infancia. Sin embargo, la mano invisible no acababa de llegar. Me sent\u00eda al borde de un pozo lleno de agua, pero carec\u00eda de un caldero para subir el agua hasta m\u00ed. Para entretener la espera, me puse a releer \u201cLa glorieta de los fugitivos\u201d, un libro cuya lectura recordaba como especialmente dichosa. Lo abr\u00ed por una p\u00e1gina cualquiera, que es como yo creo que se leen los poemas y los cuentos, y me encontr\u00e9 con \u201cLa memoria confusa\u201d. Enseguida reconoc\u00ed el regalo de  la mano invisible, aqu\u00ed estaba el caldero que necesitaba para comenzar a escribir. En \u201cLa memoria confusa\u201d<i style=\"\"> <\/em>aparecen dos motivos fundamentales en la construcci\u00f3n de la memoria de la obra de Jos\u00e9 M\u00aa Merino: la ciudad y el desvelo. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0.1pt 0cm; text-indent: 35.4pt;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Times;\"><o:p> <\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0.1pt 0cm; text-indent: 35.4pt;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Times;\">Hablar\u00e9 primero del desvelo. La ficci\u00f3n se alimenta de sue\u00f1os, Merino lo ha afirmado en muchas ocasiones.  Sin embargo, es el desvelo el que alimenta la memoria: \u201cesta noche, tras un largo desvelo, ha recordado su verdadera ciudad y su verdadera familia..\u201d  La memoria es la imagen que descubre el insomne, no la que aparece en la vigilia. No adopta la forma de respuesta iluminada, sino de pregunta penumbrosa; la memoria es b\u00fasqueda y no hallazgo, pregunta nocturna sobre la identidad aut\u00e9ntica que permanece camuflada tras el rostro que se refleja en el espejo de la realidad diurna. El autor es este hombre que, como el protagonista de \u201cLa memoria confusa\u201d, sabe que ha olvidado su ser verdadero y  espera encontrarse con \u00e9l en el texto. Lo que desea desvelar el escritor cuando rememora es un secreto muy antiguo, algo semejante a la mirada del ni\u00f1o sobre el mundo, la palabra anterior a la sintaxis, cuando todav\u00eda las mixtificaciones de la realidad adulta no la han disfrazado por medio del lenguaje y de la historia. Y, parad\u00f3jicamente, la identidad del escritor, del que la persona \u201creal\u201d no pasa de ser un doble, un sustituto o incluso un impostor, surge de esta indagaci\u00f3n en las noches de insomnio. Por medio de la imaginaci\u00f3n puede crear la ficci\u00f3n de los sue\u00f1os, pero es en el desvelo en donde  establece el di\u00e1logo entre la voz de lo que es y de lo que parece. \u201cDespertar\u201d, en castellano antiguo, quer\u00eda decir precisamente \u201crecordar\u201d, as\u00ed utiliza el t\u00e9rmino Jorge Manrique en el comienzo de sus \u201cCoplas\u201d:  \u201cRecuerde el alma dormida\u2026\u201d Este significado alude a la interpretaci\u00f3n plat\u00f3nica de la existencia, pues, seg\u00fan el fil\u00f3sofo griego, nuestra conciencia dormida olvida al nacer su ser verdadero, y solo cuando despertamos recordamos, por medio de la reflexi\u00f3n, qui\u00e9nes \u00e9ramos en el tiempo anterior al mundo de las cosas. El protagonista del cuento de Merino despierta en la noche y recuerda qui\u00e9n era antes del olvido primigenio, con el que ha so\u00f1ado durante toda su vida: \u201cpero esta noche, tras un largo desvelo, ha recordado su verdadera identidad y su verdadera familia\u201d. Sin embargo, autor y personaje seguir\u00e1n pregunt\u00e1ndose sobre el enigma de la verdad y la mentira, en un juego de espejos atractivo y confuso, en el que llegar\u00e1n a confundirse memoria y ficci\u00f3n.  Lo importante es la vida que transcurre entre esas preguntas, mientras se va conformando la obra literaria. Una obra que, adem\u00e1s del idealismo plat\u00f3nico, incluye, a la manera de los cuentos de Borges, un nuevo ingrediente: la iron\u00eda.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0.1pt 0cm;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Times;\"><o:p> <\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0.1pt 0cm; text-indent: 35.4pt;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Times;\">La ciudad es el otro elemento clave para la reconstrucci\u00f3n de la memoria. Me refiero a la ciudad como \u201cpolis\u201d, como espacio de relaci\u00f3n social heterog\u00e9nea, una vez que el feto abandona su homogeneidad con el cuerpo materno. <span style=\"\"> <\/span>En \u201cIntramuros\u201d, la ciudad no es \u00fanicamente el escenario en el que transcurren los acontecimientos de la infancia. La visi\u00f3n pante\u00edsta del ni\u00f1o hace de ella un cuerpo vivo, entrevisto desde la perspectiva asombrada y confusa de la mirada infantil. Confusa, porque su mirada y la ciudad se confunden cuando el yo todav\u00eda no se ha separado del todo del mundo. Cuando el ni\u00f1o ingresa en la vida, abandonando el espacio prenatal, se encuentra en la ciudad, en ella crece y respira, igual que lo hace en el aire una mariposa o una flor en la tierra en donde hunde sus ra\u00edces.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0.1pt 0cm; text-indent: 35.4pt;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Times;\"><o:p> <\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0.1pt 0cm; text-indent: 35.4pt;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Times;\">La ciudad es por eso uno de los elementos constructivos del texto autobiogr\u00e1fico. \u201cIntramuros\u201d posee una estructura paralel\u00edstica, m\u00e1s propia de un poema que de una narraci\u00f3n,  y comienza con la frase \u201cEres esta ciudad\u201d, frase que se repite de manera intermitente, marcando cada una de las etapas de la infancia y primera adolescencia seg\u00fan va avanzando la rememoraci\u00f3n. Al principio el ni\u00f1o camina por la ciudad de la mano de su madre, v\u00ednculo que, a la manera de cord\u00f3n umbilical, une el espacio prenatal de indefinici\u00f3n absoluta con el espacio urbano, lugar del orden y los l\u00edmites, donde cada uno adquiere su identidad propia y act\u00faa con relaci\u00f3n a ella. \u201cEres esta ciudad\u201d<i style=\"\"> <\/em>se repite a la manera del verso de vuelta de un z\u00e9jel. La mudanza est\u00e1 representada por las experiencias que se suceden en cada una de las fases que van convirtiendo al ni\u00f1o en protagonista no tanto de una historia como de un mito, pues hasta el final de la obra contin\u00faa el transcurrir de la memoria confusamente, envuelta en una niebla donde el tiempo, y por tanto la historia, es indistinguible.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0.1pt 0cm; text-indent: 35.4pt;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Times;\"><o:p> <\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0.1pt 0cm; text-indent: 35.4pt;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Times;\">El mito es un texto que est\u00e1 a caballo entre el relato y el poema. Po\u00e9tico-simb\u00f3lica es su visi\u00f3n del mundo y po\u00e9tico es el \u00e1mbito y el tiempo indeterminado que enmarca su argumento. Po\u00e9tica y m\u00edtica <span style=\"\"> <\/span>es tambi\u00e9n la mirada infantil,  previa a la interpretaci\u00f3n crono-l\u00f3gica, es decir, a la visi\u00f3n l\u00f3gica del tiempo. El ni\u00f1o vive en un tiempo c\u00edclico, en el que los sucesos encajan en la \u00e9poca en que sucedieron de una manera que tiene m\u00e1s que ver m\u00e1s con la correspondencia intuitiva que con el pensamiento racional. En la mente del ni\u00f1o, las legiones romanas conviven con los futbolines y con el colegio en el que la Virgen le sonr\u00ede. Po\u00e9tico es tambi\u00e9n el lenguaje del mito, semejante al que elige Merino en \u201cIntramuros\u201d para expresar la experiencia infantil, un lenguaje poblado de met\u00e1foras y de personificaciones. Por medio de ambos recursos se une lo que posee una relaci\u00f3n de semejanza, saltando por encima de las relaciones l\u00f3gicas de causa efecto. Met\u00e1fora y personificaci\u00f3n son propias de un pensamiento intuitivo y animista, muy cercano al pensamiento po\u00e9tico, muy cercano a la percepci\u00f3n infantil: \u201cde los tiempos en que eres un ni\u00f1o muy peque\u00f1o vuelves a ver y a sentir ciertas cosas. (\u2026) Ves la caldera de la calefacci\u00f3n con sus ojos brillantes y su boca de fuego que murmura. Ves los gritos de tu madre cuando nace tu hermano, abriendo dentro de su cabeza grandes costurones blancos\u201d. No solo la met\u00e1fora y la personificaci\u00f3n se encuentran en la base de este pensamiento, sino tambi\u00e9n la sinestesia, pues el ni\u00f1o no solo oye, sino que tambi\u00e9n \u201cve\u201d el grito, cuando todav\u00eda en su cuerpo no percibe la diferencia que separa los cinco sentidos. El ni\u00f1o, igual que Baudelaire, vive en un mundo po\u00e9tico de correspondencias.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0.1pt 0cm; text-indent: 35.4pt;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Times;\"><o:p> <\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0.1pt 0cm; text-indent: 35.4pt;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Times;\">La construcci\u00f3n r\u00edtmica de \u201cIntramuros\u201d se corrobora al final del libro, con la inclusi\u00f3n de un poema que, m\u00e1s que ep\u00edlogo o conclusi\u00f3n del relato, funciona como \u00f3rbita que envuelve el texto en un nimbo po\u00e9tico. Podr\u00eda igualmente haberse situado delante o a la mitad del libro:<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0.1pt 0cm; text-indent: 35.4pt;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Times;\"><o:p> <\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0.1pt 0cm 0.1pt 106.2pt;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Times;\">Ocupamos los lugares, pero los lugares<br \/>\n nos ocupan tambi\u00e9n<br \/>\n y por fin los lugares y nosotros<br \/>\n formamos un aliento simult\u00e1neo<br \/>\n de espacios y de esperas.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0.1pt 0cm 0.1pt 106.2pt;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Times;\">Eres esta ciudad hecho plazuelas<br \/>\n que abren dentro de ti su indiferencia silenciosa.<br \/>\n Tu coraz\u00f3n es una de estas piedras,<br \/>\n y los murmullos callejeros<br \/>\n el rumor del palpitar que sientes debajo de la piel.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0.1pt 0cm 0.1pt 106.2pt;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Times;\">Eres esta ciudad y mientras vivas,<br \/>\n ese fantasma tuyo recorrer\u00e1 sus calles<br \/>\n y su fantasma<br \/>\n levantar\u00e1 en tus sue\u00f1os sus torres y sus casas.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0.1pt 0cm 0.1pt 106.2pt;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Times;\"><o:p> <\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0.1pt 0cm; text-indent: 35.4pt;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Times;\">Es curioso que sea el poema, m\u00e1s que el texto en prosa narrativa de \u201cIntramuros\u201d,  el que tiene un car\u00e1cter m\u00e1s explicativo. Es sorprendente porque el misterio, incluso el secreto, suele ser un atributo propio de la poes\u00eda. A veces pienso, cuando leo la obra po\u00e9tica de Jos\u00e9 M\u00aa Merino, que si alg\u00fan reproche puede hac\u00e9rsele a sus versos profundos, generalmente cargados de hondura metaf\u00edsica, es que la voz que se escucha en ellos sea la de alguien que sabe demasiado, cuando el poeta suele saber muy poco del prop\u00f3sito con el que escribe y apenas lograr\u00eda explicar las im\u00e1genes que dibujan sus palabras. Esto ocurre en algunos poemas de<i style=\"\"> \u201c<\/em>Cumplea\u00f1os lejos de casa\u201d, que es el t\u00edtulo de su obra po\u00e9tica completa. Ocurre fundamentalmente en poemas de car\u00e1cter autobiogr\u00e1fico, en los que describe personajes y situaciones gen\u00e9ricas, pero cargadas de intimidad y lirismo, como los dedicados a los mendigos, a las madres que se preparan para ir al cine o a las viejas criadas. Algunos personajes aparecen incluso con nombre propio, y en ese caso el texto adquiere un car\u00e1cter marcadamente narrativo. Lo \u00fanico que sustrae estos poemas a la narraci\u00f3n es la utilizaci\u00f3n del pret\u00e9rito imperfecto, y no del pret\u00e9rito perfecto simple, forma verbal propia del relato. El orden cronol\u00f3gico de \u201cCumplea\u00f1os lejos de casa\u201d subraya su vinculaci\u00f3n con la biograf\u00eda del autor. Y sin embargo, en \u201cIntramuros\u201d Merino ha explicado c\u00f3mo la memoria no se expresa cronol\u00f3gicamente, ni avanza desde un principio a una meta, ni se puede ordenar sin arrancarla de su \u00e1mbito m\u00edtico: \u201cel tiempo de la infancia no pasa, est\u00e1 ah\u00ed, detenido sobre los campos de la memoria como una enorme nube opalina<i style=\"\">\u2026\u201d<o:p><\/o:p><\/em><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0.1pt 0cm; text-indent: 35.4pt;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Times;\"><o:p> <\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0.1pt 0cm; text-indent: 35.4pt;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Times;\">Por todo lo dicho, prefiero los poemas que se salen de ese marco hist\u00f3rico demasiado definido y que, parad\u00f3jicamente, muestran una cercan\u00eda al punto neur\u00e1lgico de la personalidad po\u00e9tica del autor. En ellos la experiencia sigue viva, como una mariposa que no se dejara atrapar nunca para ser traspasada por el alfiler del tiempo narrativo. Me refiero a poemas como \u201cMi prehistoria es Mambr\u00fa volviendo a casa\u201d. En \u00e9l, el poeta se interna por el espacio oscuro de la verdadera poes\u00eda. Es el mismo espacio prehist\u00f3rico de la infancia, en donde el ni\u00f1o, en su confusi\u00f3n, percibe lo que los adultos ignoran: que la ciudad ha desaparecido, que la verdadera  existencia reside en otra dimensi\u00f3n ajena al mundo racional de los adultos, la dimensi\u00f3n en la que viven los que no han renunciado al mito, los que no  admiten la domesticidad del lenguaje, los que quieren que Mambr\u00fa no regrese nunca y que su canci\u00f3n se siga escuchando en una ciudad viva, po\u00e9tica y presente.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0.1pt 0cm; text-indent: 35.4pt;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Times;\"><o:p> <\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0.1pt 0cm; text-indent: 35.4pt;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Times;\">Quiz\u00e1 precisamente por el car\u00e1cter po\u00e9tico del sentido y la construcci\u00f3n de \u201cIntramuros\u201d, esta obra puede decepcionar a los lectores que esperan que sea un relato de costumbres, una reconstrucci\u00f3n narrativa sociol\u00f3gica, centrada en los personajes y el ambiente. Por la misma raz\u00f3n, \u201cIntramuros\u201d entusiasma a los amantes de la poes\u00eda. Dec\u00eda Mandelstam que la sucesi\u00f3n del tiempo, por lo que tiene de conmensurable, es un t\u00e9rmino ajeno a la poes\u00eda. La narraci\u00f3n, en cambio, es el g\u00e9nero en el que el tiempo es un elemento central. Tambi\u00e9n para Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez la poes\u00eda es estaci\u00f3n total, tiempo detenido que confunde el transcurso cronol\u00f3gico en una \u00fanica experiencia c\u00edclica. Por algo el libro en el que Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez expresa con m\u00e1s intensidad el entusiasmo po\u00e9tico se titula \u201cEspacio\u201d, porque la poes\u00eda resuelve pasado y futuro en espacio infinito, en eternidad. Esa ausencia de tiempo es propia de la poes\u00eda y tambi\u00e9n de la memoria no manipulada por la conciencia, como el propio Merino se\u00f1ala en este fragmento de \u201cIntramuros\u201d: \u201cLos recuerdos son simult\u00e1neos, brotan todos de un mismo espacio, se ofrecen a la vez como las hojas de un \u00e1rbol, como los p\u00e1jaros de una bandada, como las nubes del cielo, y unos tapan a los otros o los cubren sin dejar ver claramente la forma de cada uno\u201d<i style=\"\">.<\/em> Quiz\u00e1 a ello se debe tambi\u00e9n que la forma verbal predominante en \u201cIntramuros\u201d<i style=\"\"> <\/em>sea el presente actual, forma propia de la poes\u00eda por su car\u00e1cter m\u00e1s presentativo que representativo. En absoluto este presente sustituye al pasado, no es un presente hist\u00f3rico, no sirve para acercar lo remoto a la actualidad, porque es el autor el que desea retrotraerse al momento mismo en que se producen las percepciones por primera vez, a la manera proustiana. Y lo consigue. Si releemos el texto fij\u00e1ndonos en ese aspecto, enseguida comprobamos que el paso del tiempo en \u201cIntramuros\u201d aparece como el recorrido del ni\u00f1o por una ciudad que retorna sobre s\u00ed misma eternamente. Leemos, por ejemplo: \u201crecuerdas los territorios de tu reino, y sobre todo el mes de <span style=\"color: black;\">Mar\u00eda<\/span>, y el tiempo del verano, como un espacio cuajado de d\u00edas luminosos, donde tambi\u00e9n las noches estaban cuajadas de resplandor. Ese tiempo gira inc\u00f3lume sobre los campos de la memoria\u201d.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0.1pt 0cm; text-indent: 35.4pt;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Times;\"><o:p> <\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0.1pt 0cm; text-indent: 35.4pt;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Times;\">La transformaci\u00f3n del tiempo en espacio hace de la muerte un hecho incomprensible y, por tanto, inaceptable para el pensamiento infantil: \u201cY nadie ha muerto\u201d, esta frase la escuchamos repetidamente a lo largo del libro. Y, sin embargo, a medida que el autor avanza por la ciudad confusa de la memoria, sobre todo cuando ya se ha soltado de la mano de su madre, mientras va ingresando en el mundo de las cosas, la muerte va encontrando un lugar donde situarse. Y leemos: \u201cpero al final, como una meta, se encuentra el gran espacio abuhardillado, donde los murci\u00e9lagos pueden desplegar su inesperada acometida\u2026\u201d  Ese lugar es el \u00e1mbito del sobresalto, del temor escondido e inconfesable, del topo que cada uno lleva dentro desde que se convierte en adulto y tiene idea de la muerte.  El ni\u00f1o no lo reconoce todav\u00eda, como tampoco sabe que ha habido una guerra civil antes de su nacimiento. Porque es ni\u00f1o nadie se lo explica, aunque la guerra exista en el no saber de su conciencia, como amenaza confusa. (Un inciso: \u00bfa qu\u00e9 viene la ilustraci\u00f3n de unos zapatos viejos y vac\u00edos al final de cada cap\u00edtulo?, \u00bfno son esos zapatos imagen de la muerte que, sin muertos, espera?)<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0.1pt 0cm; text-indent: 35.4pt;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Times;\"><o:p> <\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0.1pt 0cm; text-indent: 35.4pt;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Times;\">La muerte aparece asociada al tiempo como conclusi\u00f3n final, y esta es su interpretaci\u00f3n m\u00e1s com\u00fan. Pero, si lo pensamos bien, es en el momento de la muerte cuando todos los recuerdos se hacen simult\u00e1neos, cuando la vida, transformada en espacio,  aparece en la mente del agonizante a la manera de un tapiz en donde los acontecimientos m\u00e1s importantes de la vida estuvieran representados. Eso dicen los que regresan despu\u00e9s de haber estado al borde del abismo de la muerte: que han visto su vida entera de manera simult\u00e1nea. El Nacimiento al que muchas veces se refiere Merino, tanto en \u201cIntramuros\u201d como en sus poemas, es tambi\u00e9n un espacio que recoge simult\u00e1neamente acontecimientos sucesivos: el portal con el ni\u00f1o reci\u00e9n nacido, los Reyes Magos, el castillo de Herodes, la adoraci\u00f3n de los pastores\u2026  As\u00ed dicen que veremos nuestra vida en el segundo de la muerte, convertida en espacio, como se diseminan las figurillas de un Bel\u00e9n. \u00bfSer\u00e1 acaso que los que van a morir regresan en ese \u00faltimo momento a la percepci\u00f3n confusa primigenia, al recinto po\u00e9tico donde se escucha todav\u00eda la canci\u00f3n de Mambr\u00fa?<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0.1pt 0cm; text-indent: 35.4pt;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Times;\"><o:p> <\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0.1pt 0cm; text-indent: 35.4pt;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Times;\">Hay otro detalle que asocia la elaboraci\u00f3n de \u201cIntramuros\u201d con la poes\u00eda: la voz de \u201cIntramuros\u201d pertenece a un sujeto que, como sucede en la poes\u00eda, no se identifica exactamente con el autor ni con el narrador. Esa extra\u00f1eza entre sujeto y texto se expresa con la segunda persona. La segunda persona produce una sensaci\u00f3n de perplejidad, propio del que se ha introducido en un territorio en donde los l\u00edmites del que habla no se distinguen claramente. El sujeto se asoma entre la niebla de un magma confuso que el ni\u00f1o describe con visi\u00f3n pante\u00edsta: \u201cEs el verano y t\u00fa eres un cangrejo, pero antes, donde las aguas fluyen en una corriente clara que apenas se remansa, has sido una trucha, como has sido una golondrina, posada en el hilo de la luz, un saltamontes en la hierba de la orilla, una brizna de esa misma hierba\u201d. Y esto es precisamente lo que pretende el poeta, no hablar del cangrejo, de la trucha, del saltamontes o de la brizna de hierba, sino hacer que el poema sea el agua donde nadan las truchas y en cuya orilla se escucha mecerse a la hierba. Es decir, no representar el mundo, sino ser el mundo. Porque el poeta es el que atiende a la voz de lo que no tiene labios, de lo que habla sin lenguaje, como la hierba o el saltamontes. Esa es la voz que se escucha en el lugar que Heidegger denominaba La casa del Ser.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0.1pt 0cm; text-indent: 35.4pt;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Times;\"><o:p> <\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0.1pt 0cm; text-indent: 35.4pt;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Times;\">En nuestro recorrido por la ciudad de \u201cIntramuros\u201d hemos llegado a la Casa del Ser. Y aqu\u00ed nos quedamos. Mientras Jos\u00e9 Mar\u00eda Merino sigue ahondando en las im\u00e1genes de sus sue\u00f1os y construyendo, en consecuencia, su rico edificio de ficci\u00f3n narrativa. Pero deseamos que en sus noches de desvelo recuerde esa ciudad que le espera, la po\u00e9tica ciudad de su memoria, no completamente explorada en su obra. Porque puede ocurrir que su verdadera identidad como escritor est\u00e9 por descubrir o qui\u00e9n sabe\u2026 puede que Jos\u00e9 M\u00aa Merino haya so\u00f1ado que era un poeta y al despertar no haya sabido si era un novelista que hab\u00eda so\u00f1ado con un poeta o un poeta que so\u00f1aba con ser un novelista.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La memoria confusa \u201cUn viajero tuvo un accidente en un pa\u00eds extranjero. Perdi\u00f3 todo su equipaje, con los documentos que pod\u00edan identificarlo, y olvid\u00f3 qui\u00e9n era. Vivi\u00f3 all\u00ed varios a\u00f1os. Una noche so\u00f1\u00f3 con una ciudad y crey\u00f3 recordar un n\u00famero de tel\u00e9fono. Al despertar, consigui\u00f3 comunicarse con una mujer que se mostr\u00f3 asombrada, pero [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":23,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[9],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/59"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/users\/23"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=59"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/59\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=59"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=59"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=59"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}