{"id":60,"date":"2010-07-28T13:46:00","date_gmt":"2010-07-28T13:46:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/?p=60"},"modified":"2010-07-28T13:46:00","modified_gmt":"2010-07-28T13:46:00","slug":"metamorfosis-un-chupatintas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/2010\/07\/28\/metamorfosis-un-chupatintas\/","title":{"rendered":"Metamorfosis de un chupatintas"},"content":{"rendered":"<p>   <meta name=\"Title\" content=\"\"> <meta name=\"Keywords\" content=\"\"> <meta http-equiv=\"Content-Type\" content=\"text\/html; charset=utf-8\"> <meta name=\"ProgId\" content=\"Word.Document\"> <meta name=\"Generator\" content=\"Microsoft Word 2008\"> <meta name=\"Originator\" content=\"Microsoft Word 2008\"> <link rel=\"File-List\" href=\"file:\/\/localhost\/Users\/esperanza\/Library\/Caches\/TemporaryItems\/msoclip\/0clip_filelist.xml\">\n<p class=\"MsoNormal\"><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><b style=\"\"><br \/>\n<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>  <\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><b style=\"\"><b style=\"\"><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p>  <\/strong><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-indent: 35.4pt;\"><b style=\"\"><b style=\"\">Les voy a contar una vida corriente, de lo que antes llamaban un \u201cchupatintas\u201d y hoy un administrativo. El hombre al que me refiero naci\u00f3 1883 en una ciudad europea, de una familia de comerciantes. Era el hijo mayor, por lo que su padre, un tipo muy autoritario, plane\u00f3 que, por medio de los estudios, hiciera ascender a la familia en la escala social. Fue un buen estudiante de Primaria y Bachillerato, pero se torci\u00f3 al llegar a la Universidad: se matricul\u00f3 en Qu\u00edmicas y no dur\u00f3 all\u00ed ni tres semanas, luego prob\u00f3 con Filolog\u00eda e Historia del Arte, pero tampoco se centraba. As\u00ed que su padre decidi\u00f3 cortar por lo sano y le oblig\u00f3 a estudiar Derecho, que es una carrera muy aconsejable para los indecisos, como ustedes saben. En sus a\u00f1os de estudiante se interes\u00f3 por el teatro y recibi\u00f3 la influencia de las ideas socialistas. Y es que el muchacho ten\u00eda aficiones intelectuales. Sus compa\u00f1eros le describ\u00edan como un joven solitario. Aunque no parec\u00eda tonto en absoluto, carec\u00eda de don de gentes y aparentaba estar acomplejado, no se sabe por qu\u00e9. Yo tengo un retrato suyo y, excepto una profunda mirada de asombro y las orejas de soplillo, no le veo nada de particular. Quiz\u00e1 es en su salud quebradiza en donde reside la clave de su misantrop\u00eda. Nada m\u00e1s finalizar los estudios, su padre le coloc\u00f3 en una agencia de seguros, en donde permaneci\u00f3 hasta los 39 a\u00f1os. Le jubilaron por enfermedad, cinco a\u00f1os antes le hab\u00edan diagnosticado una tuberculosis. El suyo era un trabajo de media jornada, anodino y mal retribuido, pero le dejaba tiempo para escribir, tarea a la que se dedic\u00f3 durante toda su vida, sin mucho \u00e9xito, ya me entienden. Su padre, que llevaba mal haber tenido un hijo con tal cortedad de miras, intent\u00f3 motivarle incluso por las malas, hasta que dio el caso por perdido. \u00c9l se tomaba muy a pecho los reproches de su progenitor, pero segu\u00eda erre que erre, emborronando papeles sin salir de su cuarto. Para que se hagan una idea, un d\u00eda escribi\u00f3 en su Diario que se sent\u00eda como un insecto, encima de la cama, respirando con dificultad y sin atreverse a abrir la puerta por no encontrarse con el energ\u00fameno de su padre. \u00bfTiene su hijo alg\u00fan amigo en semejantes circunstancias? Los hay a cientos. Pero no crean que en su vida solo hubo desdichas. Tuvo tres novias, a las que escrib\u00eda un mont\u00f3n de cartas, aunque no termin\u00f3 cas\u00e1ndose con ninguna de ellas. Por eso muri\u00f3 solo, en un sanatorio, en 1924. En los \u00faltimos d\u00edas hablaba poco, le dol\u00eda mucho la garganta. Sin embargo, sac\u00f3 fuerzas de flaqueza y llam\u00f3 a un amigo suyo para pedirle que quemara todos los papeles tras su muerte. Adem\u00e1s de numerosos relatos, ten\u00eda dos novelas in\u00e9ditas y una inacabada, nada que considerara suficientemente bueno para ser conservado. Su amigo se lo prometi\u00f3, pero, una vez muerto, decidi\u00f3 intentar publicarlos. Y tuvo tanto \u00e9xito que acab\u00f3 por editar hasta los diarios y las cartas a las novias. Llegaron a ocuparse de sus escritos grandes intelectuales, como Adorno, Barthes o Deleuze, y hace unos d\u00edas he visto en el peri\u00f3dico que aquellos papeles de su pu\u00f1o y letra permanecen guardados en una caja fuerte de un banco suizo que se niega a desprenderse de tan cuantioso tesoro. Y lo que es m\u00e1s importante: el mundo ser\u00eda mucho peor si \u00e9l no hubiera renunciado a escribir. Se me acaba el espacio de mi columna, pero si quieren saber m\u00e1s sobre mi personaje solo tienen que mirar en Google las entradas de Frank Kafka. Y miren a su alrededor, por si acaso. <span style=\"font-size: 10pt; font-family: Times;\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p>   <\/strong><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Les voy a contar una vida corriente, de lo que antes llamaban un \u201cchupatintas\u201d y hoy un administrativo. El hombre al que me refiero naci\u00f3 1883 en una ciudad europea, de una familia de comerciantes. 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