{"id":777,"date":"2019-12-07T17:38:33","date_gmt":"2019-12-07T16:38:33","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/?p=777"},"modified":"2019-12-07T17:38:33","modified_gmt":"2019-12-07T16:38:33","slug":"el-recuerdo-de-las-palabras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/2019\/12\/07\/el-recuerdo-de-las-palabras\/","title":{"rendered":"El recuerdo de las palabras"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El recuerdo de las palabras<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong>Esperanza Ortega<\/p>\n<p>El d\u00eda 23 de noviembre fue el D\u00eda Internacional de la Palabra. Tambi\u00e9n se podr\u00eda celebrar un D\u00eda Internacional del Recuerdo, \u00bfpor qu\u00e9 no? Y yo me adelanto al escribir este art\u00edculo sobre del recuerdo de las palabras. Regreso a mi infancia y veo que, as\u00ed como las palabras de los libros me las explicaba mi padre, las del lenguaje coloquial manaban de mi madre, como la leche de sus pechos. Y recuerdo que Pascal Quignard identificaba la voz materna con el hilo de Ariadna en el mito del laberinto del Minotauro: \u201c\u00bfC\u00f3mo el peque\u00f1o que nace reconoce el cuerpo perdido de d\u00f3nde proviene? Por la escucha de su voz. Ese es el hilo ps\u00edquico de Ariadna. La voz de la madre se volver\u00e1 lengua materna, dieciocho meses m\u00e1s tarde\u201d. Algo semejante expresa Manuel Rodr\u00edguez Tobal en los versos de \u201cEsto era\u201d, su \u00faltimo libro: \u201cY un d\u00eda fue la voz \/ Ten\u00eda la frescura azul de la evidencia, \/ la claridad sin sol de la aventura \/ Pod\u00edamos tocarla \/ como quien toca un labio, un vientre o unas manos \/ Ol\u00eda a cuerpo nuestro aquella voz\u2026\u201d<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em>Pero no siempre son las madres las encargadas de introducir las primeras palabras en la boca del ni\u00f1o.\u00a0 Rosa Chacel, en \u201cDesde el amanecer\u201d, rememora c\u00f3mo su padre intentaba ense\u00f1arle a hablar en edad muy temprana:<\/p>\n<p>\u201cUn amigo nos hab\u00eda hecho una foto en su jard\u00edn, teniendo yo tres meses. Mi madre estaba sentada conmigo en brazos y mi padre de pie, al lado. La foto, de quince o veinte cent\u00edmetros, estaba puesta en la pared y mi padre me llevaba ante ella, cog\u00eda mi mano derecha y me hac\u00eda ir poniendo el \u00edndice en cada una de las tres figuras, repiti\u00e9ndome una y otra vez: \u201cPap\u00e1, mam\u00e1, nena\u201d. A este ejercicio me someti\u00f3 durante m\u00e1s de dos meses, cuatro o cinco veces al d\u00eda. Uno de ellos, llev\u00e1ndome mi madre en brazos, se par\u00f3 ante el espejo y mi padre se acerc\u00f3 por detr\u00e1s; yo se\u00f1al\u00e9 con mi \u00edndice extendido y dije las tres palabras. Pero esto, para m\u00ed es leyenda. No lo pongo en duda, porque, dada la obstinaci\u00f3n de mi padre, creo que podr\u00eda haber hecho hablar a un gato. Y resulta que lo que hizo, sin saber, pero con decisivo trazo en mi destino, fue ense\u00f1arme a mirar. Me hizo mirar, podr\u00eda decir; estableci\u00f3 un istmo o un cable conductor con mi brazo extendido hasta la imagen, haciendo que mi \u00edndice tocase tres puntos, tres breves contactos, que junto a mi o\u00eddo se convert\u00edan en palabras, como si cada una de las tres voces fuera el ruido del roce de mi dedo en el papel.\u201d<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em>La idea de que las palabras se pueden ver y tocar coincide con la percepci\u00f3n sinest\u00e9sica de Rimbaud, que atribu\u00eda un color a cada una de las vocales. Rosa Chacel hac\u00eda algo semejante, aunque en la gama crom\u00e1tica vuelve a disentir: \u201cYo ten\u00eda adjudicado un color a las vocales \u2013con tanta convicci\u00f3n como Rimbaud-. Claro que no los mismos colores porque nuestras vocales son crom\u00e1ticamente muy distintas: nuestra A es blanca, nuestra E es amarilla, nuestra I es roja, nuestra O es negra, nuestra U es azul. Por esto el nombre de Leticia me hac\u00eda imaginar las dos gotas de sangre que deja caer en la nieve una reina.\u201d Y Vladimir Nabocov recuerda en \u201cHabla, memoria\u201d que elabor\u00f3 un sistema crom\u00e1tico mucho m\u00e1s completo para clasificar los sonidos: \u201cPresento un \u00fanico caso de audici\u00f3n coloreada. La \u201ca\u201d larga del alfabeto ingl\u00e9s tiene para m\u00ed el color de la madera a la intemperie, mientras que la \u201ca\u201d francesa evoca una lustrosa superficie de \u00e9bano (\u2026) De los blancos se encargan el color gachas de avena de la \u201cn\u201d, el flexible tallar\u00edn de la \u201cl\u201d y el espejito manual con montura de marfil de la \u201co\u201d (\u2026) En el grupo verde est\u00e1n la \u201cf\u201d, hoja de aliso; la \u201cp\u201d, manzana sin madurar; y la \u201ct\u201d, color pistacho\u2026\u201d Las palabras tambi\u00e9n pueden adquirir movimiento, como nos cuenta Janet Frame que suced\u00eda cuando escuchaba las conversaciones familiares en su infancia neozelandesa: \u201c Aprend\u00eda palabras, convencida desde el principio de que las palabras significan lo que dicen. En aquellos d\u00edas de Outram, en que numerosos parientes viv\u00edan cerca, hab\u00eda muchas idas y venidas y conversaciones y risas (\u2026) y las palabras viajaban como el viento en cables invisibles (\u2026) entonces me explico mi excitaci\u00f3n, aunque no la entendiese, mientras iba de ac\u00e1 para all\u00e1 en la red viajera de las palabras.\u201d<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em>Pero m\u00e1s all\u00e1 de su materia sonora, \u00bfcu\u00e1les fueron las primeras palabras que representaron algo comunicable y memorable? As\u00ed las recuerda Eudora Welty en \u201cLa palabra heredada\u201d: \u201cAlrededor de los seis a\u00f1os, estaba sola en el jard\u00edn esperando que llegase la hora de cenar, a esa hora en que en un d\u00eda de finales de verano el sol est\u00e1 ya debajo del horizonte y la luna llena deja de ser borrosa y comienza a iluminarse. Llega un momento, y yo lo vi entonces, en que la luna pasa de ser plana a ser redonda. Fue la primera vez que mis ojos la vieron como un globo. La palabra \u201cluna\u201d me vino a la boca como si me la hubiesen dado en una cuchara de plata. Al tenerla en la boca, la luna se hizo palabra. Ten\u00eda la redondez de una de las uvas moscateles que el Abuelo cogi\u00f3 de la parra y me dio para que la sorbiera todo el jugo\u2026\u201d<\/p>\n<p>En todos estos casos, las palabras pose\u00edan un car\u00e1cter celebrativo, inaugural, y la ni\u00f1a las escuchaba como si fueran dichas por primera vez. Sin embargo, otros escritores recuerdan el aprendizaje de las palabras como una renuncia a la lengua primigenia, aquella que el beb\u00e9 escuch\u00f3 cuando a\u00fan no ten\u00eda conciencia del lenguaje, incluso antes del nacimiento. La lengua po\u00e9tica supondr\u00eda el regreso a aquella lengua primera, luego sustituida por la lengua com\u00fan, tras la ruptura del hilo materno del que hablaba Quignard.\u00a0 Jos\u00e9 Ram\u00f3n Ripoll expresa este sentir en su libro \u201cLa lengua de los otros\u201d, al que pertenecen los versos del poema que se titula precisamente \u201cHilo de sangre\u201d: \u201c\u00bfEn qu\u00e9 lugar del \u00fatero celeste \/ dej\u00e9 las instrucciones de la vida, \/ las rutas de los sue\u00f1os \/ y la disposici\u00f3n de ser el germen de mi propio albedr\u00edo? \/ \u00bfEn qu\u00e9 revestimiento olvid\u00e9 el verbo \/ que habr\u00eda de conjugar para ser libre?\u201d<\/p>\n<p>En fin, la b\u00fasqueda de la palabra original, a\u00fan no contaminada, ser\u00eda la clave de esa forma tan rara -y tan liberadora- \u00a0de utilizar el lenguaje, que hemos dado en llamar Literatura.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; El recuerdo de las palabras \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Esperanza Ortega El d\u00eda 23 de noviembre fue el D\u00eda Internacional de la Palabra. 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