{"id":82,"date":"2011-05-04T01:00:00","date_gmt":"2011-05-04T01:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/?p=82"},"modified":"2011-05-04T01:00:00","modified_gmt":"2011-05-04T01:00:00","slug":"la-buena-noticia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/2011\/05\/04\/la-buena-noticia\/","title":{"rendered":"La buena noticia"},"content":{"rendered":"<br \/>\n<style>@font-face {   font-family: \"Cambria Math\"; }@font-face {   font-family: \"Cambria\"; }@font-face {   font-family: \"Consolas\"; }p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal { margin: 0cm 0cm 0.0001pt; font-size: 12pt; font-family: Cambria; }.MsoChpDefault { font-family: Consolas; }div.WordSection1 { page: WordSection1; }<\/style>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; text-indent: 35.4pt;\">El ideal de todo reportero es poder dar una buena noticia. Sin duda las noticias buenas son escasas, porque lo bueno no suele ser noticia. Me explico: la buena salud, la tranquilidad, la bonanza econ\u00f3mica\u2026 no son comentadas ni siquiera entre la familia y los amigos. Solo lo extraordinario es digno de contarse. Y entre lo extraordinario lo que prima es el conflicto. Si a alguien le descubren una enfermedad mortal o le proponen s\u00fabitamente un divorcio o se queda sin trabajo, seguro que escuchamos su relato con inter\u00e9s. Pero si nos cuenta que est\u00e1 como una rosa, que le va bien en su matrimonio y que a su profesi\u00f3n no le afecta la crisis nos distraeremos con el vuelo de una mosca mientras le escuchamos. Algo parecido sucede a la hora de redactar las noticias de un peri\u00f3dico. Aunque los reporteros, desgraciadamente, nunca tienen problema para llenar las p\u00e1ginas de malas noticias: terrorismo, desastres naturales, paro, guerras\u2026 hay en el mundo para dar y tomar. Y si la actualidad no abre una nueva herida, siempre se puede echar mano de las enquistadas, de los problemas cr\u00f3nicos con las que convivimos con naturalidad. Me refiero al hambre que devora a la poblaci\u00f3n de medio mundo, al peligro de las centrales nucleares y al calentamiento progresivo del planeta, por poner los ejemplos que se me vienen a la cabeza a bote pronto. Pero la buena noticia abunda tan poco\u2026 La buena noticia ser\u00eda que se ha llegado a un acuerdo de desarme mundial, que ETA y AL QAEDA han decidido entregar las armas, que se ha descubierto una energ\u00eda alternativa buena, bonita y barata, que Gadafi se ha marchado de Libia, que un plan de reparto de la riqueza va a acabar con la desesperaci\u00f3n y el hambre que asola la mitad -\u00bfme quedar\u00e9 corta, acaso?- de los habitantes de la tierra. Eso esperaba yo que hubiera sucedido cuando el locutor anunci\u00f3 el lunes en la radio que iba a dar una buena noticia. Fue tal mi asombro que, con lo friolera que soy, cerr\u00e9 el grifo de la ducha. Y as\u00ed, enjabonada, escuch\u00e9 que Bin Laden hab\u00eda sido asesinado. En las calles de Nueva York<span style=\"\">  <\/span>ya lo celebraban con gritos de alborozo, aunque con alguna reserva por parte de los que sent\u00edan no haber sido ellos los que personalmente pusieran la soga al cuello del terrorista m\u00e1s buscado. Ya se sabe, la ceremonia del linchamiento que conocemos por las pel\u00edculas del Oeste. Y no se crean que disculpo en absoluto a Bin Laden, que, por otra parte, aprendi\u00f3 moral y buenas costumbres cuando era colaborador de la C.I.A en la anterior guerra de Afganist\u00e1n. Pero eso es agua pasada. A m\u00ed la buena noticia me hizo tiritar porque pens\u00e9, como todas las personas de sentido com\u00fan, que la muerte de Ben Laden pod\u00eda desencadenar m\u00e1s atentados ahora que parece que las cosas se van encarrilando en los pa\u00edses \u00e1rabes, y porque soy una antigua de esas que todav\u00eda creen en la conveniencia de que a los delincuentes se les juzgue y, en el peor de los casos, se les condene a cadena perpetua. As\u00ed que volv\u00ed a abrir el grifo de la ducha y el agua calentita enton\u00f3 mi alma temblorosa, como sucede todas las ma\u00f1anas, mientras escucho las malas noticias. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El ideal de todo reportero es poder dar una buena noticia. Sin duda las noticias buenas son escasas, porque lo bueno no suele ser noticia. Me explico: la buena salud, la tranquilidad, la bonanza econ\u00f3mica\u2026 no son comentadas ni siquiera entre la familia y los amigos. Solo lo extraordinario es digno de contarse. 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