Esta mañana, cuando retorné a la redacción del periódico después de disfrutar de la larga y estremecedora ‘Incendies’ , un compañero periodista me comentó (con un poco de sorna) que a él la Seminci le parece “demasiado esnob”. Aunque ahora que lo pienso, no sé si se refería al Festival en sí, a los espectadores o a los periodistas que cubrimos la información. Incluso, puede ser que el término esnob lo aplique a todo el conjunto, continente y contenido, de una semana de cine que este año cumple su 55 edición. “Yo paso de ir a ver esas películas”, me dijo; “además, leo las críticas que se hacen, y todavía me apetece menos”. Está claro que el cine que se proyecta en la Seminci no es, digamos, lo más comercial que ofrece el sector. Luego, hay muchas personas que colocan en el cajón de los “bodrios” a cualquier película que se proyecte en su idioma y con subtítulos.Tampoco ayuda que el director, el guionista o el productor sea iraníes, turcos, rumanos, checoslovacos o de cualquier otra nacionalidad distinta a la española, estadounidense, inglesa o argentina. Aunque tal vez a lo que se refería mi amigo no sea al film en sí, sino a cómo enfrentamos y trasladamos (los periodistas) la información que damos del festival. En muchas ocasiones, las películas mejor valoradas por los críticos no consiguen encontrar el apoyo del público, que prefiere gastarse los ahorros en otro tipo de trabajos (películas que, sin embargo, sufren el desprecio de los más entendidos en la materia).
Yo, me considero muy mala crítica. Es muy difícil que una peli me parezca horrible. En el respeto del trabajo ajeno (y una película lleva un trabajo impresionante) siempre busco algo a lo que aferrarme para darle un pase. Si he ido al cine o he visto un vídeo y alguien me pregunta, ¿me la recomiendas?, suelo pensar antes en el carácter de la persona en cuestión, de sus gustos e intereses, antes de contestar. Claro, que cuando uno escribe para el público en general, como es el caso de este blog, la cosa se complica.
Por ejemplo, si alguien me pregunta “¿me recomendarías ‘Incendies’?” tendría que decir que sí, rotundamente, pero avisaría que dura más de dos horas, que es cruda y terrible, que está rodada en francés y que narra la búsqueda de sus orígenes de dos hermanos mellizos que, al morir su madre, descubren que su padre aún vive y que tienen un hermano. Pare ello viajaran al Líbano, donde irán descubriendo quién fue en realidad su madre y cómo logró sobrevivir a los enfrentamientos civiles entre los cristianos libaneses y los musulmanes árabes que sufrió el país en los años setenta.
No sé si la peli es esnob, o si gustará o no a los espectadores, lo que sí que tengo claro es que no dejará indiferente a nadie.