Es ‘Na puto’ (‘El camino’) una película que habla de religión, de deseo, de supervivencia; pero sobre todo, esta historia de Jasmila Zbanic ambientada en Bosnia es un film de amor. Por supuesto, y siendo la Seminci, no se trata de una comedia romántica cuyos protagonistas sortean todos los obstáculos para comer perdices hasta sus últimos alientos. ‘Na putu’ es un dramón más de un Festival que parece organizado por el máximo accionista de Kleenex. En sus cien minutos de metraje relata la historia de Luna y Amar, una pareja enamorada e ilusionada con tener su primer hijo. Sin embargo, la vida no se lo va a poner fácil. La afición por la bebida de Amar le lleva a perder su trabajo en el aeropuerto. Accidentalmente vuelve a encontrarse con un amigo de la guerra, que le convence para despojarse de sus vicios y sus problemas con el pasado en una comuna aislada de una secta wahhabista. Y cuando Amar más se acerca a la religión, más se aleja de Luna. Porque en el integrismo, ¿dónde queda el amor cuando a la mujer se la trata como si fuera el demonio personificado?, ¿acaso puede existir cariño sin respeto?, ¿cómo se puede compartir la vida con un hombre que te obliga a cubrirte, que te incomunica y que te anula en nombre de su dios?
Luna tiene que enfrentarse a estas preguntas y elegir entre dos caminos, ¿pero acaso vivir no es más que elegir?