‘El FBI cierra Megaupload‘ Ese fue el titular que asustó a millones de personas el jueves por la noche. No voy a hacer un alegato en defensa de esta web de descargas directas, ni pienso negar lo evidente: es obvio que su fundador Kim Schmitz vivía a cuerpo de rey rodeado de barcos y coches de lujo amén de grandes mansiones. Del otro lado de la balanza Megaupload tenía 1 Billón de usuarios (mil millones como bien apunta un comentario) y 50 millones de visitas al día, según cantaban en el vídeo de apoyo. España era el cuarto país del mundo con más usuarios en esta web.
Está claro que Megaupload violaba lo derechos de autor, según están planteados, pero de ahí a decir que era ‘gratis’ va un abismo. Que se lo pregunten a los millones de usuarios que se han quedado con dos palmos de narices cuando de la noche a la mañana desapareció su cuenta premium.
La verdad, es que las tarifas premium eran de lo más apetecible:
1 mes de cuenta premium $9.99 USD
3 mes de cuenta premium $19.99 USD
1 año de cuenta premium $59.99 USD
2 años de cuenta premium $79.99 USD
Cuenta Platinum Vitalicia $199.99 USD
Si tenías una de tres meses todavía puedes soportar el trago pero, ¿y los que tenían una vitalicia? ¿quién les devuelve el dinero? ¿El FBI, los EEUU? Cierto que la cantidad no es para arruinarse pero, han pagado por un servicio que ya no van a tener y lo extraño, es que no ha sido la empresa, sino un cuerpo swe seguridad de un país extranjero quién ha cerrado la web.
Por el momento, el juez ha denegado la libertad bajo fianza para Schmitz por considerar que hay riesgo de fuga ya que, aunque sus cuentas han sido congeladas dispone de medios de transporte- un helicóptero- para poder huir. No han corrido la misma suerte otros de los detenidos, Finn Batato y Bram van der Kolk, que sí que han podido salir después de abonar la consiguiente suma. El juez les ha prohíbido cualquier aparato con el que puedan conectarse a Internet. Por supuesto, caso de tal magnitud podría demorarse años en ser juzgado en el país en el que han detenido a Schmitz, Nueva Zelanda.
Seamos sinceros, un país, cualquier país del mundo se llame EEUU o no, se erija en adalid de los derechos de cualquier cosa y sea capaz de cerrar una web sin juicios ni jueces de por medio es muy inquietante. No es de recibo aunque la UE se haya pronunciado de manera más bien tibia, que un país pueda recortar derechos de otros ciudadanos.
Por otra parte, dudo mucho y no sólo yo, de que esto pueda combatir las descargas ilegales en Internet. Enrique Dans, apunta a que este cierre hará proliferar este tipo de páginas, pero que se ocultarán más. A esto, también añade otro factor que pocos parecen tener en cuenta: el rechazo por la industria y las autoridades que tratan a los usuarios como delincuentes intentando demonizarlos sin descanso. Algo muy parecido, aunque algo más desarrollado, apunta Álvaro Ibáñez en su blog de Rtve.es.
Tan sólo hace falta echar un vistazo a esta gráfica que han colgado en Microsiervos para darse cuenta que el cierre de esta web lo único que ha hecho ha sido derivar el tráfico a otras similares.
De momento, las alternativas son muchas y la teconología no descansa, los internautas, menos. ¿Quién recuerda el cierre de Napster en julio de 2001? ¿Acabó con las descargas musicales? Lejos de dar una solución los usuarios buscaron otras vías y con el tiempo, personas como Steve Jobs supieron sacar partido de la música con AppStore. Además, sus usuarios habituales emigraron hacia otros programas P2P como Ares, eMule, Kaaza, etcétera.
Aún así, Megaupload y Napster aunque casos primos no son del todo comparables. Megaupload, igual que otras webs de este tipo pusieron en marcha un programa de ‘recompensas‘ para aquellos usuarios que subieran archivos. Napster era básicamente un intercambiador, un P2P gitante, que sí que pasó por un juicio.
Tampoco es lógica la generalización. Esa manera que tienen muchas empresas que también ganan dinero con el trabajo de los artistas (discográficas, productoras, etcétera) de llamar ladrones a los que consuminos material audiovisual en Internet. Yo no tengo ánimo de lucro. La mayoría de los espectadores no lo tienen. Seguramente sino existieran los programas de afiliados de estas webs no habría problemas. Seguirían subiendo archivos y los seguiríamos viendo como se hacía con el P2P. En este caso, las webs pecaron de codicia y eso ha supuesto el cierre.
Para todos los que gustamos de consumir material audiovisual en cualquier momento el cierre de Megaupload supone un pequeño drama. No sé (no sabemos) cómo voy a ver yo cualquier anime japonés a un ritmo aceptable en España… Cómo puedo ver yo la multitud de series inglesas o americanas que consumo a lo largo de vida. ¿Espero a qué las estrenen en televisión, en España? Un ejemplo: Antena 3 adquirió los derechos de la primera temporada de Juego de Tronos en verano del año pasado (la serie se entrenó en la HBO en primavera). Bien, ¿alguien la ha visto en abierto? porque yo no. Canal+, me diréis, paga. Pero es que yo ya pago. Pago por el ADSL y pago por una cuenta sin límite de tiempo para poder ver cualquier cosa en streaming. Vamos, que ver series en Internet o cualquier otra cosa, no es gratis.
¿De verdad no sería rentable para las productoras ponerse de acuerdo para impulsar una plataforma en Internet dónde puedan verse sus series o películas? Sobre todo subtituladas en varios idiomas, porque lo de dobladas ya lo dejamos para cuando se haga el doblaje en el país pertinente. Existe la tecnología, lo que falta, como casi siempre es la voluntad. ¿Nadie se ha mirado en el espejo de SpotyFy o AppStore? ¿A nadie se le ha ocurrido?
Pues al parecer sí que se le había ocurrido. En concreto esa web, hoy cerrada por piratería, entre otros cargos tenía pensado puentear a las discográficas y hacer negocio con los autores a través de un sistema llamado Megakey. Un nuevo modelo de negocio más provechoso para los artistas y también para los usuarios. Eso sí, iba a ser un asunto musical no audiovisual. Películas y series quedaban fuera. Seguramente todo esto propició algo del famoso vídeo que iba y venía en Youtube donde varios cantantes le daban su apoyo.
CONSECUENCIAS
Hubo quién aprovechó el tirón para crear unas webs ciertamente parecidas a la de Megaupload pero en las que tan sólo pedían los datos de quién accedía y aseguraban que estaban preparando la vuelta de la web de descargas. Las redes sociales que primero avisaron de su existencia después sobre la falsedad de las mismas.
La reacción en Internet
Una acción de este tipo tuvo, por supuesto su reacción en la red. Y por supuesto, la red social por excelencia, esa que arde con cualquier novedad, Twitter se incendió con comentarios irónicos, indignados, tristes… pero al final, en Twitter lo que triunfa es el humor, sobre todo el ácido. Así que bajo la hastag #desdequecerraronMegaupload los tuiteros pudieron dejar sus comentarios para la posteridad.
#desdeQueCerraronMegaupload He visto homínidos ir al cine, abandonar la sala a los 72 minutos, reiniciar el router y volver a su asiento.
— Punset (Si amanece) (@siamanecepunset) enero 23, 2012
También podemos contar como todavía hoy se sigue lamentando o haciendo chistes sobre el cierre en Twitter. Además, una simple búsqueda en Google – otra web que enlaza contenidos ajenos, por cierto- da idea de la magnitud de la conmoción en Internet. “Cierre Megaupload” muestra más de 9 millones de resultados en español con portales de medios de comunicación tradicionales y blogs con distinta trascendencia.
La respuesta de Anonymous y la plataforma para denunciar al FBI
Anonymous es otra vertiente que ha tenido mucho que decir en el tema. Estos piratas activistas (o terroristas cibernéticos, en cierta medida) tumbaron varias webs del Gobierno de EEUU para vengarse por el cierre. Algunas de las más notables fueron la del Departamiento de Justicia y la del FBI, en España cayó la de la SGAE aunque el hackeo afectó a más. Para rematar la jugada han publicado en Internet una lista de descargas con toda la discografía de Sony Music.
También era esperable que los usuarios se organizaran para estudiar las acciones legales que puede tomar con respecto a este tema. Así ha sido y se ha creado una plataforma en Internet para denunciar al FBI. En España el partido, Pirates de Catalunya, participa en esta iniciativa internacional. Desde el principio, se apuntó a que se podría estar incurriendo en varos delitos ya que los archivos almacenados, sean o no legales, han sido borrados sin opción de recuperación.
Entradas en los cines
Otra de las consecuencias que han dado bastante de qué hablar ha sido el aumento de público en los cines el fin de semana posterior al cierre. ‘Los cines llenan tras el cierre de Megaupload’ fue el titular de El Mundo sobre el que han aporreado miles de teclas. En el blog Malaprensa.com explican como las cifras a las que apunta el periódico no están todo lo claras que deberían.
De todas maneras, este no fue el único medio que tituló por ahí. Antena 3 hace algo parecido fijándose en los mismos datos que le periódico de Pedro J. Sin embargo, el diario Público apunta a un titular totalmente diferente que desmiente las informaciones anteriores. Público, sí se fija en las cifras de la taquilla española y no en la de la norteamericana.
El pánico de las webs de enalces
La otra reacción de esperar eran las de las webs de descargas que comparten el espíritu con Megaupload. Gran parte de ellas han borrado ya gran parte de sus archivos con derechos de copyright como Fileserve y sus filiales (VídeoBB y VideoZer) otras como uploaed.to han optado por bloquear a los usuarios desde EEUU.
Seguramente cuando echemos la vista atrás nos daremos cuenta de que la época de Megaupload en la que todos los que dispusieran de una línea decente de Internet pudieran bajarse cualquier tipo de archivo fue una especie de Renancimiento moderno con un acceso a la cultura prácticamente sin límites. Una situación casi ideal.
P.D. Después de esta súperparrafada resulta que ayer encontré, gracias a Twitter, este texto en el blog de Escolar, dónde explica prácticamente lo mismo pero en menos palabras.