{"id":108,"date":"2012-01-24T21:33:03","date_gmt":"2012-01-24T20:33:03","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/?p=108"},"modified":"2012-01-24T21:33:03","modified_gmt":"2012-01-24T20:33:03","slug":"javier-lostale-corazon-que-navega-cerca-de-las-estrellas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/2012\/01\/24\/javier-lostale-corazon-que-navega-cerca-de-las-estrellas\/","title":{"rendered":"Javier Lostal\u00e9, coraz\u00f3n que navega cerca de las estrellas"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/elavisador\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2012\/01\/DIBUJO-LA-SOMBRA.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-109\" title=\"DIBUJO LA SOMBRA\" src=\"\/elavisador\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2012\/01\/DIBUJO-LA-SOMBRA.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"206\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2012\/01\/DIBUJO-LA-SOMBRA.jpg 321w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2012\/01\/DIBUJO-LA-SOMBRA-300x207.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a> Escribo \u00abporque al abrir el seno de una palabra encuentro la iluminaci\u00f3n \u00faltima del beso, porque pronuncio a solas mi \u00fanica verdad: \u00e9sa que despu\u00e9s desmiento con mi vida\u00bb, escribe <strong>Javier Lostal\u00e9<\/strong> en el pr\u00f3logo de su \u00faltimo libro. Y ya desde el principio nos desvela las reglas de su juego literario: la eterna contraposici\u00f3n \u00e9tica y est\u00e9tica entre la realidad y el deseo.<\/p>\n<p>Seis libros, la pr\u00e1ctica totalidad de su producci\u00f3n po\u00e9tica, se re\u00fanen en \u2018Rosa y tormenta\u2019 (C\u00e1lamo, Palencia, 2011), en homenaje a dos de sus poemarios m\u00e1s celebrados: \u2018La rosa inclinada\u2019 (1995) y \u2018Tormenta transparente\u2019 (2010), a los que hay que sumar adem\u00e1s \u2018Jimmy, Jimmy\u2019 (1976), \u2018Figura en el paseo mar\u00edtimo\u2019 (1981), \u2018Hondo es el resplandor\u2019 (1998) y \u2018La estaci\u00f3n azul\u2019 (2004), m\u00e1s de treinta a\u00f1os de quehacer po\u00e9tico combinado milagrosamente con una fruct\u00edfera y generosa labor como periodista y activista cultural por toda Espa\u00f1a. Seis libros a trav\u00e9s de los cuales se percibe, con toda nitidez, la intensa belleza de una de las voces m\u00e1s personales de nuestra poes\u00eda.<\/p>\n<p>Las sombras protectoras de <strong>Pablo Garc\u00eda Baena, Francisco Brines<\/strong> o <strong>Claudio Rodr\u00edguez,<\/strong> pero sobre todo de su querido y admirado <strong>Vicente Aleixandre,<\/strong> acompa\u00f1an a Javier Lostal\u00e9 a lo largo de toda esta obra de conjunto, que se inaugura con unos versos fulgurantes (\u00abLos p\u00e1jaros se ciegan con tanta luz \/ y estrellan su fr\u00e1gil cabeza contra una roca\u00bb) que enlazan directamente con los m\u00e1s s\u00f3lidos principios creadores del autor de \u2018Poemas de la consumaci\u00f3n\u2019. El dolor ante la iluminaci\u00f3n, el deslumbramiento de la belleza, el desgarro emocional que produce el conocimiento de la expresi\u00f3n profunda de las cosas se convierten en una se\u00f1a de identidad indeleble en la poes\u00eda de Lostal\u00e9, por m\u00e1s que cambien o que busquen derroteros distintos sus propuestas formales. Y, enseguida, la obsesi\u00f3n por la transparencia: \u00abLa soledad \u2013escribe el poeta\u2013 es una transparencia sin memoria \/ y es f\u00e1cil perderse en un aroma, o en esa gota de agua, \/ que, como chispa, llega a tu rostro\u00bb; un v\u00ednculo permanente tambi\u00e9n con otro de sus grandes cl\u00e1sicos: el gran <strong>Luis Cernuda.<\/strong><\/p>\n<p>A todo ello hay que a\u00f1adir todav\u00eda un signo m\u00e1s, el de la levedad y la indefensi\u00f3n del hombre ante el paso del tiempo; el de su incapacidad para detener la felicidad del instante; su profunda soledad despu\u00e9s de haber amado y de haber ca\u00eddo, una y otra vez, v\u00edctima de la seducci\u00f3n, del se\u00f1uelo de la plenitud. La permanente presencia del desasosiego del que sabe que la nieve, la luna o la luz son mortales, como mortal es el amor: \u00abPara ti, a\u00fan sin nombre, \/ y para todo lo que en ti \/ ya cede a la bella extensi\u00f3n de su enga\u00f1o\u00bb. La indolencia de los j\u00f3venes muchachos, los brillos de los \u00faltimos veranos, las p\u00e9rdidas que ocasion\u00f3 el paso de los a\u00f1os&#8230; todo est\u00e1 contenido en ese ansia imposible de aferrarse a la tormenta. \u00abTodos somos niebla . Buscamos una mano \/ y por un precipicio de silencio resbala \/ la inocencia muerta de su tacto\u00bb, dice Lostal\u00e9; y a\u00f1ade: \u00abPero el coraz\u00f3n, al no tener cura, \/ navega tan alto como una estrella\u00bb.<\/p>\n<p>Se trata del mismo universo \u00edntimo que se percibe, a\u00fan m\u00e1s condensado, en los \u00faltimos poemas in\u00e9ditos que coronan, de manera extraordinaria, la lectura de todos los libros anteriores: \u00abYa mi vida es una sorda y ciega transparencia \/ donde se deshabita hasta el mismo olvido\u00bb: el poeta, definitivamente desnudo y rendido ante la transparencia del mundo.<br \/>\n\u00abEscribo para ser joven y alimentar una esperanza radical\u00bb, dice adem\u00e1s en el pr\u00f3logo que, a modo de po\u00e9tica, prepara las p\u00e1ginas de \u2018Rosa y tormenta\u2019. Y solo es una confesi\u00f3n a medias, porque el poeta sabe muy bien que la conciencia aut\u00e9ntica de la juventud es solo un espejismo de la juventud perdida. Pero remata: \u00abEscribo porque nunca fue m\u00e1s bello el enga\u00f1o\u00bb; ahora s\u00ed que dice la verdad, toda la verdad y nada m\u00e1s que la verdad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Escribo \u00abporque al abrir el seno de una palabra encuentro la iluminaci\u00f3n \u00faltima del beso, porque pronuncio a solas mi \u00fanica verdad: \u00e9sa que despu\u00e9s desmiento con mi vida\u00bb, escribe Javier Lostal\u00e9 en el pr\u00f3logo de su \u00faltimo libro. 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