{"id":11,"date":"2010-01-25T10:43:00","date_gmt":"2010-01-25T10:43:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/?p=11"},"modified":"2010-01-25T10:43:00","modified_gmt":"2010-01-25T10:43:00","slug":"francisco-pino-o-silencio-pleno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/2010\/01\/25\/francisco-pino-o-silencio-pleno\/","title":{"rendered":"Francisco Pino o el silencio pleno"},"content":{"rendered":"<p> <IMG src=\"\/elavisador\/files\/CopiadeFRANCISCOPINO.JPG\" id=\"img_0\" class=\"imgdcha\">\u00abDesear hacer un verso \/ qu\u00e9 iluso deseo es \/ \u00a1si el que nos hace es el verso!\u00bb. As\u00ed fue para Francisco Pino durante m\u00e1s de setenta a\u00f1os de creaci\u00f3n po\u00e9tica; no es que \u00e9l no dejara de hacer versos a lo largo de toda su vida: es que sus versos no dejaron un solo d\u00eda de hacerlo a \u00e9l. No cesaron de construir laboriosamente su contrafigura de hombre-poema, de heredero secreto de las vanguardias atravesando pr\u00e1cticamente todo el siglo XX. Un ejemplo de dedicaci\u00f3n y de fidelidad po\u00e9tica como muy pocos. El testimonio de un creador cuyo centenario va a servir, esperemos que entre otras cosas, para conocer por fin la aut\u00e9ntica magnitud de su obra.<br \/>\nLa edici\u00f3n de la obra po\u00e9tica completa de Francisco Pino, que Antonio Piedra, su albacea literario, ir\u00e1 desgranando a lo largo de este a\u00f1o de conmemoraci\u00f3n, nos tiene que dar la letra de la m\u00fasica de ese hombre casi recluido en su casa vallisoletana, la ya m\u00edtica Villa Mar\u00eda, durante decenios; un torrente de versos in\u00e9ditos de todas las etapas de su creaci\u00f3n. Un trabajo silencioso y apartado del mundillo literario, al que s\u00f3lo le empezaron a llegar los reconocimientos -entre ellos un premio de El Norte de Castilla a su trayectoria po\u00e9tica- cuando era muy mayor.<br \/>\nTal vez la relectura de su obra, tan cercana en el tiempo a la de la Generaci\u00f3n del 27 (Pino naci\u00f3 s\u00f3lo cinco a\u00f1os despu\u00e9s que Altolaguirre, y ocho que Cernuda o Alberti), servir\u00e1  tambi\u00e9n para perfilar un poco m\u00e1s esa no-generaci\u00f3n que, en el caso del vallisoletano, como en el de tantos otros, pas\u00f3 por la guerra civil, la posguerra y el franquismo en un permanente exilio interior.<br \/>\nDespu\u00e9s de cruzarse con el surrealismo parisino; de escribir sonetos nuevos, tan \u00e1giles \u00abcomo un brinco\u00bb; de publicar en sus revistas de los a\u00f1os veinte y treinta (\u2018Meseta\u2019, \u2018Ddooss\u2019, \u2018A la nueva ventura&#8230;\u2019) a Guill\u00e9n, a Lorca o a Alberti; o de ir creando nuevos conceptos de libros, de revistas o de carpetas (amarillas, blancas, azules, verdes&#8230;), Pino se entreg\u00f3 a la apasionante tarea de crear su propia concepci\u00f3n de la poes\u00eda. Infatigable e inasequible al desaliento.<br \/>\nMientras otras voces se apagaban, mudaban o se rend\u00edan, \u00e9l sigui\u00f3 cantando. Cantando como un p\u00e1jaro solitario, sin dejar un solo d\u00eda de buscar nuevos territorios para el canto. As\u00ed nacieron centenares, miles de poemas: poemas \u2018convencionales\u2019, poemas visuales, \u2018poeturas\u2019, poemas experimentales, poemas sonoros, poemas t\u00e1ctiles&#8230;, hasta que termin\u00f3 embarc\u00e1ndose en empe\u00f1os todav\u00eda m\u00e1s ambiciosos, como el de buscar  el poema sin poema, es decir: el poema-silencio. Ese silencio que, seg\u00fan Steiner, debe ser la aspiraci\u00f3n m\u00e1xima de todo poeta verdadero.<br \/>\nAunque sin lugar a dudas esta nueva edici\u00f3n de la obra po\u00e9tica de Francisco Pino va a servir para descubrir nuevos y desconocidos perfiles de su creaci\u00f3n, yo me atrever\u00eda a decir que despu\u00e9s de todos estos trabajos y estos d\u00edas, de tanta labor silenciosa y tan raramente reconocida, a Pino lo vamos a poder disfrutar sobre todo de dos maneras muy diferentes. La primera, desde el gusto por la experimentaci\u00f3n, por la creatividad, por el hallazgo, por esa permanente guardia del poeta frente a la inspiraci\u00f3n. La segunda, yo dir\u00eda que m\u00e1s sabrosa todav\u00eda, desde su capacidad para asomarse, una vez tras otra, al v\u00e9rtigo de la nada, tanto en el tiempo de los riesgos de la juventud como en el de los escalofr\u00edos de la vejez; y con una religiosidad personal que no anda lejos del misticismo. Un misticismo, el de Pino, tan humano como netamente literario. Aunque nuestro poeta, tan retirado del mundanal ruido, tuvo siempre muy cerca la poes\u00eda de fray Luis, tambi\u00e9n supo, emulando a San Juan de la Cruz, caminar sin miedo hacia esa nada que al final termina si\u00e9ndolo todo.<br \/>\nAs\u00ed pues, florilegios y sombras profundas; luz (la luz permanente de Pino) y vuelo; b\u00fasqueda y encuentro. Y al final una sola opci\u00f3n, destilada como un n\u00e9ctar pur\u00edsimo a partir de la larga monoton\u00eda de las horas: la opci\u00f3n de la m\u00fasica callada. As\u00ed lo dice no pocas veces, y de no pocas maneras diferentes, en distintos momentos de su creaci\u00f3n po\u00e9tica. Sin ir m\u00e1s lejos, en ese poema suyo donde quiere definir lo que es el lenguaje: \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la voz del aire? \/ T\u00fa la escuchas. Es silencio\u00bb. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abDesear hacer un verso \/ qu\u00e9 iluso deseo es \/ \u00a1si el que nos hace es el verso!\u00bb. 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