{"id":111,"date":"2012-01-30T19:08:52","date_gmt":"2012-01-30T18:08:52","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/?p=111"},"modified":"2012-01-30T19:08:52","modified_gmt":"2012-01-30T18:08:52","slug":"paul-verlaine-la-fiesta-antes-de-la-tragedia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/2012\/01\/30\/paul-verlaine-la-fiesta-antes-de-la-tragedia\/","title":{"rendered":"Paul Verlaine, la fiesta antes de la tragedia"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/elavisador\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2012\/01\/Paul-Verlaine.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-112\" title=\"Paul Verlaine\" src=\"\/elavisador\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2012\/01\/Paul-Verlaine.jpg\" alt=\"\" width=\"230\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2012\/01\/Paul-Verlaine.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2012\/01\/Paul-Verlaine-231x300.jpg 231w\" sizes=\"(max-width: 230px) 100vw, 230px\" \/><\/a>Cuenta la leyenda que Erato, la musa a la que <strong>Cordier<\/strong> esculpi\u00f3 para representar aleg\u00f3ricamente a la Poes\u00eda en la plaza de la \u00d3pera de Par\u00eds, perdi\u00f3 el brazo, lira incluida, en el mismo momento en el que pasaba frente a ella el coche f\u00fanebre con los restos mortales de <strong>Paul Verlaine.<\/strong> El padre del simbolismo, el poeta admirado por <strong>Rub\u00e9n<\/strong> y los hermanos <strong>Machado,<\/strong> pero tambi\u00e9n por <strong>Juan Ram\u00f3n<\/strong> y por el no siempre proclive a las alabanzas literarias <strong>P\u00edo Baroja,<\/strong> representa uno de los grandes iconos del malditismo po\u00e9tico. Su afici\u00f3n al \u00abhada verde\u00bb, es decir, a la absenta; su recalcitrante deambulatorio por \u00abhospitales, prisiones, prost\u00edbulos, vagabundajes, intemperies y dem\u00e1s inclemencias\u00bb, en palabras de <strong>Antonio Mart\u00ednez Sarri\u00f3n,<\/strong> o su ficha cl\u00ednica, en la que figuran, como recoge el reci\u00e9n desaparecido <strong>Carlos Pujol,<\/strong> desde diabetes hasta gastritis, pasando por cirrosis de h\u00edgado, hipertrofia cardiaca, una \u00falcera de origen sifil\u00edtico, hidratosis de rodilla, reumatismos agudos o ictericia, propiciaron que el autor de \u2018Romanzas sin palabras\u2019 muriera, con el aspecto de un anciano decr\u00e9pito, cuando solo contaba 52 a\u00f1os de edad. Ni siquiera su \u2018conversi\u00f3n\u2019 al catolicismo, sucedida durante su estancia en las c\u00e1rceles de Bruselas y Mons, donde fue a parar tras haber herido de un disparo a su amante <strong>Arthur Rimbaud,<\/strong> fue suficiente para detener la carrera hacia la nada de un poeta fulgurante que sorprendi\u00f3 a los salones literarios de Par\u00eds en 1866, cuando public\u00f3, con solo 22 a\u00f1os, sus sorprendentes \u2018Poemas saturnianos\u2019, que ven\u00edan a descubrir una voz digna de ser acogida por el exquisito Parnaso franc\u00e9s.<\/p>\n<p>Publicados ahora en edici\u00f3n biling\u00fce (franc\u00e9s-espa\u00f1ol) por Hiperi\u00f3n, en un volumen conjunto con \u2018Fiestas galantes\u2019 (su segundo libro, aparecido tres a\u00f1os despu\u00e9s), los versos de \u2018Poemas saturnianos\u2019 permiten comprobar que esta etapa inaugural de la poes\u00eda de Verlaine (al lado del citado \u2018Romanzas sin palabras\u2019) constituye seguramente la \u00abcumbre\u00bb de toda su obra. As\u00ed lo asegura Antonio Mart\u00ednez Sarri\u00f3n, autor de la edici\u00f3n, la versi\u00f3n espa\u00f1ola y el revelador pr\u00f3logo del libro. Si en sus \u2018Poemas saturnianos\u2019 Verlaine busca todav\u00eda su propio camino expresivo, partiendo del influjo innegable de su maestro <strong>Baudelaire,<\/strong> en \u2018Fiestas galantes\u2019 el joven poeta de Par\u00eds ofrece ya su personal versi\u00f3n del decadentismo, evocando con sus versos el ambiente cautivador de los lienzos de <strong>Watteau,<\/strong> el pintor que mejor hab\u00eda retratado, un siglo antes, la elegancia enfermiza del rococ\u00f3. Cuando public\u00f3 estas dos obras, Paul Verlaine a\u00fan no se hab\u00eda casado con <strong>Mathilde Maut\u00e9<\/strong> y, por supuesto, a\u00fan no hab\u00eda conocido a Rimbaud, \u00abaquella estrella fugaz, aquel extraterrestre, aquel adolescente visionario de excepci\u00f3n\u00bb (Mart\u00ednez Sarri\u00f3n dixit) que cambiar\u00eda el curso de su vida, y de toda la poes\u00eda de su tiempo, de un plumazo.<\/p>\n<p>Junto a los versos de estos dos libros, iniciales e inici\u00e1ticos, esta nueva edici\u00f3n ofrece adem\u00e1s dos maravillosos ap\u00e9ndices. El primero, la famosa \u2018Art po\u00e9tique\u2019 de Verlaine, en la que se recuerda aquello de \u00abDe la musique avant toute chose\u00bb. El segundo, la reproducci\u00f3n de la primera versi\u00f3n, de 1898 (<strong>Dar\u00edo Herrera<\/strong>), de \u2018Canci\u00f3n de oto\u00f1o\u2019, el himno que los modernistas espa\u00f1oles de finales del siglo XIX y principios del XX cantaban en las noches de bohemia del Madrid de Sawa y Ram\u00f3n del Valle-Incl\u00e1n.<\/p>\n<p>En medio de tanta imagen galante, nada hac\u00eda presagiar en lo que se convertir\u00eda la vida de Verlaine unos a\u00f1os despu\u00e9s. O quiz\u00e1s s\u00ed, en esos versos del poema \u2018L\u2019Amour par terre\u2019 donde el viento derriba la estatua de Cupido que adorna\u00a0 un rinc\u00f3n \u00abmisterioso\u00bb del parque; una ausencia (\u00abpolvo de m\u00e1rmol\u00bb) que hace estremecer al poeta: \u00abEs triste ver erguido y solo el pedestal. \/ Vienen y van sombr\u00edos pensamientos \/ entre mis sue\u00f1os, y un un pesar profundo \/ anuncia un porvenir solitario y fatal\u00bb. Verlaine sab\u00eda muy bien que la belleza tiene un precio.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuenta la leyenda que Erato, la musa a la que Cordier esculpi\u00f3 para representar aleg\u00f3ricamente a la Poes\u00eda en la plaza de la \u00d3pera de Par\u00eds, perdi\u00f3 el brazo, lira incluida, en el mismo momento en el que pasaba frente a ella el coche f\u00fanebre con los restos mortales de Paul Verlaine. 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