{"id":13,"date":"2010-01-26T14:47:00","date_gmt":"2010-01-26T14:47:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/?p=13"},"modified":"2010-01-26T14:47:00","modified_gmt":"2010-01-26T14:47:00","slug":"gil-biedma-o-encanto-descarado-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/2010\/01\/26\/gil-biedma-o-encanto-descarado-la-vida\/","title":{"rendered":"Gil de Biedma o el encanto descarado de la vida"},"content":{"rendered":"<p><IMG src=\"\/elavisador\/wp-content\/uploads\/sites\/5\" id=\"img_0\" class=\"imgdcha\"><meta http-equiv=\"Content-Type\" content=\"text\/html; charset=utf-8\"><meta name=\"ProgId\" content=\"Word.Document\"><meta name=\"Generator\" content=\"Microsoft Word 12\"><meta name=\"Originator\" content=\"Microsoft Word 12\"><link rel=\"File-List\" href=\"file:\/\/\/C:%5CDOCUME%7E1%5CCARLOS%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_filelist.xml\"><link rel=\"themeData\" href=\"file:\/\/\/C:%5CDOCUME%7E1%5CCARLOS%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_themedata.thmx\"><link rel=\"colorSchemeMapping\" href=\"file:\/\/\/C:%5CDOCUME%7E1%5CCARLOS%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_colorschememapping.xml\">\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 8.5pt; font-family: \"Verdana\",\"sans-serif\"; color: black;\">Para empezar, la guerra \/ fue conocer los p\u00e1ramos con viento,\/ los sembrados de gleba pegajosa \/ y las tardes de azul, celestes y algo p\u00e1lidas, \/ con los montes de nieve sonrosada a lo lejos.\/ Mi amor por los inviernos mesetarios \/ es una consecuencia \/ de que hubiera en Espa\u00f1a casi un mill\u00f3n de muertos\u00bb. As\u00ed perfilaba Jaime Gil de Biedma en su poema &#8220;Intento formular mi experiencia de la guerra&#8221;, incluido en el libro &#8220;Moralidades&#8221; (1966), su memoria de los campos de Castilla, en una Segovia de referencias machadianas donde desde hace veinte a\u00f1os reposa su cuerpo. Ese cuerpo suyo que tan mal llev\u00f3 la vejez y el paso del tiempo, que se bebi\u00f3 la vida hasta apurar su \u00faltima gota, y que s\u00f3lo descans\u00f3 de los azotes sentimentales cuando su coraz\u00f3n dej\u00f3 de latir. Con 35 a\u00f1os, cuando el poeta public\u00f3 sus &#8220;Poemas p\u00f3stumos&#8221;, dej\u00f3 de escribir poes\u00eda, y empez\u00f3 a forjar a su alrededor un mito que lo llev\u00f3 muy cerca de sus admirados Eliot, Baudelaire o Cernuda, y que termin\u00f3 convirti\u00e9ndole en un verdadero fetiche para generaciones de poetas posteriores, la mayor parte de los cuales, por cierto, nunca gozaron ni de su fuerza, ni de su verdad, ni de su gracia. Al amparo de su nombre, no obstante, cada a\u00f1o se falla en Segovia uno de los premios m\u00e1s importantes del panorama po\u00e9tico espa\u00f1ol.<br \/>\n Ahora, cuando se acaban de cumplir veinte a\u00f1os de su muerte, la figura de Jaime Gil de Biedma servir\u00e1 para protagonizar una pel\u00edcula, dirigida por Sigfrid Monle\u00f3n y protagonizada por Jordi Moll\u00e1, &#8220;El c\u00f3nsul de Sodoma&#8221;. Por lo le\u00eddo hasta el momento, la pel\u00edcula reflejar\u00e1 sin ambajes el car\u00e1cter explosivo del poeta, sus tormentosas relaciones homosexuales, y tambi\u00e9n su car\u00e1cter elitista, de se\u00f1orito bien de la alta burgues\u00eda catalana, militante en los movimientos antifranquistas y de izquierdas de su tiempo y por encima del bien y del mal&#8230; Seguramente Jaime Gil de Biedma fue todas esas cosas, y algunas m\u00e1s. Y seguramente tambi\u00e9n que la pel\u00edcula conseguir\u00e1, incluso muy expl\u00edcitamente, reflejar todas estas tormentas. Pero intuyo que lo verdaderamente dif\u00edcil ser\u00e1 que la pel\u00edcula consiga reflejar adem\u00e1s la extraordinaria intensidad que consigui\u00f3 sacarle a la palabra el autor de &#8220;Compa\u00f1eros de viaje&#8221;, &#8220;Moralidades&#8221;, &#8220;A favor de Venus&#8221; o &#8220;Poetas p\u00f3stumos&#8221;.<br \/>\n A pesar de su singularidad, Jaime Gil de Biedma tuvo numerosos compa\u00f1eros de carrera, no s\u00f3lo entre los miembros de la llamada Escuela de Barcelona o entre el resto de los poetas de la llamada Generaci\u00f3n del 50, sino tambi\u00e9n entre numerosos poetas sociales y en una interminable serie de ep\u00edgonos que, con mayor o menor fortuna, imitaron su malditismo y trataron de traducirlo a los tiempos modernos. Pero al final su verdad po\u00e9tica no est\u00e1 en sus ideas pol\u00edticas ni en su marcada condici\u00f3n de homosexual en los tiempos de la intolerancia; ni siquiera en ese decadentismo elegante que lo ha colocado al lado de Kavafis o de otros grandes poetas universales del siglo XX. La verdad po\u00e9tica de Jaime Gil de Biedma est\u00e1 en su voracidad literaria por la vida; en su capacidad para transmitir sentimientos y pasiones con un lenguaje propio, tomado de innumerables referencias culturales pero tremendamente vivo en cada poema; en su incapacidad, al final, para luchar contra el tiempo, ese gran fantasma que m\u00e1s tarde o m\u00e1s temprano termina dando la talla de cada poeta&#8230; En muy pocos, como en Gil de Biedma o en los cl\u00e1sicos, el sentimiento de p\u00e9rdida de la juventud, del vigor y del entusiasmo queda tan patente en cada entrega po\u00e9tica. La juventud, ese \u00ab<strong>encanto descarado<\/strong>\u00bb que el poeta persigui\u00f3, de cuerpo y alma, hasta el \u00faltimo latido.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para empezar, la guerra \/ fue conocer los p\u00e1ramos con viento,\/ los sembrados de gleba pegajosa \/ y las tardes de azul, celestes y algo p\u00e1lidas, \/ con los montes de nieve sonrosada a lo lejos.\/ Mi amor por los inviernos mesetarios \/ es una consecuencia \/ de que hubiera en Espa\u00f1a casi un mill\u00f3n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}