{"id":132,"date":"2012-03-23T19:23:31","date_gmt":"2012-03-23T18:23:31","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/?p=132"},"modified":"2012-03-23T19:23:31","modified_gmt":"2012-03-23T18:23:31","slug":"chagall-y-la-memoria-de-vitebsk","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/2012\/03\/23\/chagall-y-la-memoria-de-vitebsk\/","title":{"rendered":"Chagall y la memoria de Vitebsk"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/elavisador\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2012\/03\/Chagall.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-133\" title=\"Chagall\" src=\"\/elavisador\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2012\/03\/Chagall.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"279\" \/><\/a>El padre, que se dorm\u00eda cada noche sobre la mesa inmediatamente despu\u00e9s de cenar, y que se parec\u00eda en todo a uno de los protagonistas de las pinturas florentinas, \u00abcon la barba jam\u00e1s afeitada, los ojos marrones y a la vez color ceniza, y la tez de barro cocido y recubierta de pliegues y de arrugas\u00bb. La madre, \u00ablago de sufrimientos\u00bb y \u00abciudad de l\u00e1grimas\u00bb, que dirig\u00eda al padre, gobernaba el hogar con sus nueve ni\u00f1os, constru\u00eda \u00abcasitas sin parar\u00bb, abr\u00eda negocios, ped\u00eda dinero a cr\u00e9dito&#8230; y les hac\u00eda cantar a sus hijos la canci\u00f3n del Rabino para no aburrirse. Pero tambi\u00e9n el abuelo, las t\u00edas, los vecinos, el violinista en el tejado&#8230; Las estampas familiares vividas en la casa familiar de Vitebsk, donde <strong>Marc Chagall<\/strong> (entonces Moish\u00e9 Shagal) naci\u00f3 en julio de 1887 y donde actualmente se ubica el museo que lleva su nombre, forman sin lugar a dudas uno de los n\u00facleos esenciales de su pintura, ese desbordamiento on\u00edrico de colores en acci\u00f3n que representan al surrealismo en su m\u00e1ximo nivel expresivo. La herencia jud\u00eda, la vida cotidiana en esta localidad de Bielorrusia con todo su tipismo y su sabor, pero tambi\u00e9n con toda su dureza, se quedaron para siempre en la retina de esta artista universal, quien supo transformarlos despu\u00e9s en una de las p\u00e1ginas m\u00e1s brillantes de la pintura de todos los tiempos.<\/p>\n<p>De todo esto, y de algunas cosas m\u00e1s, habla Chagall en su libro \u2018Mi vida\u2019, su \u00fanica producci\u00f3n literaria conocida, escrito originalmente en ruso a los 35 a\u00f1os, entre 1921 y 1922; traducido despu\u00e9s al franc\u00e9s\u00a0 por su esposa, <strong>Bella Chagall,<\/strong> y revisado por el propio autor en 1957. Un volumen ilustrado por \u00e9l mismo que ahora se recupera de la mano de Acantilado y con traducci\u00f3n de <strong>Mart\u00ed Bassets,<\/strong> y que representa el cierre de una etapa en la vida del artista: su ruptura con la Rusia sovi\u00e9tica y su regreso a Par\u00eds.<\/p>\n<p>\u00abS\u00ed, hijo m\u00edo, ya lo veo; tienes talento. Pero, hijo m\u00edo, esc\u00fachame. \u00bfNo har\u00edas mejor en convertirte en empleado? Me compadezco de ti. Con esa espalda. \u00bfA qui\u00e9n has salido?\u00bb Las palabras de su madre cuando le ense\u00f1\u00f3 sus primeros dibujos permanecieron fijadas vivamente en la memoria de Chagall; le acompa\u00f1aron mientras sal\u00eda de Vitebsk, con 20 a\u00f1os, camino de San Petersburgo, para trabajar con la Sociedad de Patrocinadores del Arte de la ciudad; y siguieron resonando en sus o\u00eddos cuando Marc Chagall se convirti\u00f3, en el Montparnasse de principios del siglo XX, en uno de los grandes mitos de la bohemia art\u00edstica parisina. Despu\u00e9s vendr\u00edan la Gran Guerra, su regreso a Rusia, su participaci\u00f3n activa en la Revoluci\u00f3n del 17, que lleg\u00f3 a nombrarle comisario art\u00edstico, y enseguida su decepci\u00f3n con la pol\u00edtica y con el arte sovi\u00e9ticos. Es al final de este camino cuando escribe \u2018Mi vida\u2019, en un per\u00edodo de grandes dudas. Su biograf\u00eda y su producci\u00f3n art\u00edstica, ligadas al devenir de la vieja Europa, no se detendr\u00e1n ya m\u00e1s, pero en ese momento Chagall s\u00ed se detiene para reflexionar, para rendir homenaje a su memoria y para buscar, a partir de ella, un nuevo camino como artista.<\/p>\n<p>Lejos de Vitebsk, en su primera estancia parisina, Chagall dice: \u00abAqu\u00ed, en el Louvre, entre las telas de <strong>Manet, Millet<\/strong> y otros, entend\u00ed por qu\u00e9 no se hab\u00eda trabado mi alianza con Rusia y el arte ruso. Por qu\u00e9 les parece extra\u00f1a hasta mi lengua. Por qu\u00e9 no conf\u00edan en m\u00ed. Por qu\u00e9 soy un desconocido en los ambientes art\u00edsticos. Por qu\u00e9 en Rusia solo soy un cero a la izquierda. Y por qu\u00e9 todo lo que hago les parece raro y todo lo que hacen ellos, a m\u00ed, me parece superficial. \u00bfPor qu\u00e9? No puedo hablar m\u00e1s de ello. Amo a Rusia\u00bb. Amor y dolor en una misma entrega. Despu\u00e9s, cuando ha regresado a su patria, y tras comprobar para qu\u00e9 hab\u00eda servido esa Revoluci\u00f3n en la que tanto y tan intensamente se hab\u00eda implicado, sigue diciendo: \u00abNi la Rusia imperial ni la Rusia sovi\u00e9tica me necesitan. Soy incomprensible para ellos, extra\u00f1o. Estoy seguro de que <strong>Rembrandt<\/strong> me quiere\u00bb. Y todav\u00eda termina, coincidiendo con las \u00faltimas l\u00edneas del libro, y ya pensando en abandonar la \u2018nueva\u2019 Rusia: \u00abVolver\u00e9 con mi mujer, mi hija. Me tumbar\u00e9 a vuestro lado. Y, quiz\u00e1s, Europa me querr\u00e1 y, con ella, mi Rusia\u00bb. Sus palabras no pudieron ser m\u00e1s prof\u00e9ticas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El padre, que se dorm\u00eda cada noche sobre la mesa inmediatamente despu\u00e9s de cenar, y que se parec\u00eda en todo a uno de los protagonistas de las pinturas florentinas, \u00abcon la barba jam\u00e1s afeitada, los ojos marrones y a la vez color ceniza, y la tez de barro cocido y recubierta de pliegues y de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/132"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=132"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/132\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=132"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=132"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=132"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}