{"id":184,"date":"2013-01-28T11:01:44","date_gmt":"2013-01-28T10:01:44","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/?p=184"},"modified":"2013-01-28T11:01:44","modified_gmt":"2013-01-28T10:01:44","slug":"vuelo-y-herida-de-jacinto-herrero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/2013\/01\/28\/vuelo-y-herida-de-jacinto-herrero\/","title":{"rendered":"Vuelo y herida de Jacinto Herrero"},"content":{"rendered":"<p>Apenas una hora antes de comenzar a escribir este art\u00edculo, el viernes 14 de diciembre, d\u00eda de San Juan de la Cruz, pas\u00e9 por Langa, el pueblecito natal de <strong>Jacinto Herrero<\/strong> y de su inseparable amigo <strong>Jos\u00e9 Jim\u00e9nez Lozano.<\/strong> Un viento inclemente sacud\u00eda las calles de esta peque\u00f1a localidad de la Mora\u00f1a, en el centro puro de la Castilla abulense, y los p\u00e1jaros, desorientados por el vendaval, parec\u00edan escribir un poema; uno de esos poemas enigm\u00e1ticos, y a la vez maravillosamente sencillos, de Jacinto Herrero.<\/p>\n<p>Cuando Jacinto y Jos\u00e9 frisaban los diecis\u00e9is y los diecisiete a\u00f1os, respectivamente, escribieron juntos su primer texto en prosa, y se lo enviaron a <strong>Azor\u00edn;<\/strong> aunque no obtuvieron respuesta, no se desanimaron, y cada uno sigui\u00f3 despues su camino, pero siempre cerca de la literatura. Una misma mirada larga sobre las cosas, como corresponde a los que nacieron en la misma llanura m\u00edstica que <strong>Juan de Yepes,<\/strong> y una misma rebeld\u00eda, pero cada cual con su estilo bien diferenciado.<\/p>\n<p>A Jacinto Herrero (Langa, 1931-\u00c1vila, 2011) le regalaron en 1955, el mismo a\u00f1o en que fue ordenado di\u00e1cono, \u2018El signo de Jon\u00e1s\u2019, de <strong>Thomas Merton,<\/strong> y su lectura sin duda le abri\u00f3 un horizonte distinto. Con algo de la sustancia de Merton, mucho de la desnudez brillante del castellano puro que se escucha y se siente por las tierras de \u00c1vila, y no poco de la experiencia vivida en Managua, donde intim\u00f3 con <strong>Pablo Antonio Cuadra<\/strong> y <strong>Ernesto Cardenal,<\/strong> Jacinto Herrero fue forjando un estilo propio que encontr\u00f3 en la poes\u00eda su mejor veh\u00edculo de expresi\u00f3n. De hecho, si en la prosa su sentir de Castilla y del paisaje castellano casi le convert\u00eda en una especie de ep\u00edgono de la Generaci\u00f3n del 98, sin duda en poes\u00eda el vuelo de la palabra de Jacinto Herrero iba m\u00e1s all\u00e1, mucho m\u00e1s all\u00e1, hasta convertirlo en uno de los grandes poetas abulenses de nuestro tiempo. El vuelo de sus palabras, como los p\u00e1jaros que siempre le acompa\u00f1aron, unos de papel, entre la extraordinaria galer\u00eda de figuras de papiroflexia que dominaba con maestr\u00eda, otros aut\u00e9nticos, cantarines jubilosos en las jaulas de su casa de \u00c1vila, tan cerca del monasterio de la Encarnaci\u00f3n, y otros, finalmente, literarios, como emblema de esa naturaleza vibrante sin la cual es absolutamente imposible entender la obra de Jacinto Herrero, como las criaturas voladoras que surcan las p\u00e1ginas de \u2018Solejar de las aves\u2019 o de \u2018La golondrina en el cabrio\u2019.<\/p>\n<p>Al lado de su labor docente como profesor de literatura de varias generaciones de ni\u00f1os abulenses, de su trabajo como sacerdote y de su incesante actividad cultural (entre la que hay que se\u00f1alar muy especialmente la colecci\u00f3n de poes\u00eda \u2018El toro de granito\u2019, que dirigi\u00f3, en diferentes etapas, casi hasta su muerte), Jacinto Herrero fue forjando una callada pero formidable carrera como poeta, desde su primer libro, \u2018El monte de la loba\u2019, cuyo t\u00edtulo evocaba el nombre de la primera localidad abulense (Monsalupe) a la que fue destinado como sacerdote, hasta \u2018Bootes ni\u00f1o\u2019, publicado en 2009, dos a\u00f1os antes de su desaparici\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando public\u00f3 en 2005 \u2018La herida de Odiseo\u2019, el libro que seguramente mejor recoge la s\u00edntesis, vertida al clasicismo, de los distintos veneros de los que ha bebido la poes\u00eda de Jacinto Herrero, y con el que gan\u00f3 el premio Fray Luis de Le\u00f3n de Poes\u00eda, concedido por la Junta de Castilla y Le\u00f3n, el poeta de Langa era ya pr\u00e1cticamente un cl\u00e1sico. Solo la adversidad, y la cortedad de miras de unos cuantos, impidi\u00f3 que se publicara una segunda edici\u00f3n de este libro ilustrada por su compa\u00f1ero de fatigas de los \u00faltimos a\u00f1os, el arque\u00f3logo y profesor <strong>Emilio Rodr\u00edguez Almeida,<\/strong> el \u00faltimo y flamante premio Castilla y Le\u00f3n de Humanidades.<\/p>\n<p>No se puede, sin embargo, hablar de Jacinto Herrero, a la hora de recordarle con el inmenso cari\u00f1o con el que le recuerdan centenares de abulenses, de su relaci\u00f3n especial, especial\u00edsima, con la ciudad de \u00c1vila. Formado en el seminario de la Ciudad de los Caballeros, como parte de la generaci\u00f3n que lideraron dos grandes personajes de la cultura abulense como fueron <strong>Baldomero Jim\u00e9nez Duque<\/strong> y <strong>Alfonso Querejazu,<\/strong> desde que se estableci\u00f3 en la capital Jacinto Herrero hizo de \u00c1vila uno de los motivos permanentes de su obra. Tres a\u00f1os antes de recibir el t\u00edtulo de hijo adoptivo de la ciudad, en 2006, Jacinto Herrero hab\u00eda escrito el que pens\u00f3 que ser\u00eda su \u00faltimo libro de poemas, \u2018Analecta \u00faltima\u2019, en el que entablaba un extraordinario di\u00e1logo, tan lleno de admiraciones como de recriminaciones, con la ciudad que tanto le hizo sufrir al tiempo que tanto le permiti\u00f3 confundir su alma po\u00e9tica con la propia alma de los grandes autores que poblaron esta misma ciudad en otros tiempos. Su \u00faltimo poema, escrito dos meses antes de marcharse, se titulaba \u2018En torno a Teresa\u2019.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Apenas una hora antes de comenzar a escribir este art\u00edculo, el viernes 14 de diciembre, d\u00eda de San Juan de la Cruz, pas\u00e9 por Langa, el pueblecito natal de Jacinto Herrero y de su inseparable amigo Jos\u00e9 Jim\u00e9nez Lozano. 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