{"id":186,"date":"2013-01-30T21:36:09","date_gmt":"2013-01-30T20:36:09","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/?p=186"},"modified":"2013-01-30T21:36:09","modified_gmt":"2013-01-30T20:36:09","slug":"avelino-hernandez-una-casa-entre-el-campo-y-el-agua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/2013\/01\/30\/avelino-hernandez-una-casa-entre-el-campo-y-el-agua\/","title":{"rendered":"Avelino Hern\u00e1ndez, una casa entre el campo y el agua"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/elavisador\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2013\/01\/Avelino-Hern\u00e1ndez.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-187\" title=\"Avelino Hern\u00e1ndez\" src=\"\/elavisador\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2013\/01\/Avelino-Hern\u00e1ndez.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"160\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2013\/01\/Avelino-Hern\u00e1ndez.jpg 593w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2013\/01\/Avelino-Hern\u00e1ndez-300x160.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Hace diez a\u00f1os, en la ceremonia de su \u2018no funeral\u2019 en Valdege\u00f1a, la localidad soriana al pie del Moncayo que le vio nacer en 1944, su amigo <strong>Julio Llamazares<\/strong> confes\u00f3 que \u2018La lluvia amarilla\u2019, una de las novelas que con m\u00e1s base fundament\u00f3 el nacimiento de la nueva narrativa espa\u00f1ola en los a\u00f1os ochenta, surgi\u00f3 precisamente tras una visita a las tierras de Soria de la mano de los textos de <strong>Avelino Hern\u00e1ndez.<\/strong> De hecho su libro \u2018Invitaci\u00f3n a Soria. A quien conmigo va\u2019, publicado por Edilesa en 2006, constituye seguramente la m\u00e1s inspirada y reveladora gu\u00eda de una provincia que se cuenta entre las m\u00e1s bellas y deslumbrantes de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>A Soria regresaba siempre Avelino Hern\u00e1ndez \u00aba recibir \u00f3rdenes de los antepasados\u00bb, y con la misma necesidad vital se escapaba de nuevo al lugar del planeta que eligi\u00f3 como destino feliz de los \u00faltimos a\u00f1os de su vida: la localidad de Selva, en Mallorca, entre la Tramontana y el mar Mediterr\u00e1neo. El paisaje soriano, la rotunda expresi\u00f3n de la naturaleza en este rinc\u00f3n \u00faltimo de Castilla la Vieja, constituy\u00f3 sin duda uno de los veneros m\u00e1s firmes de la creaci\u00f3n literaria de un autor que comenz\u00f3 a publicar tarde, con 37 a\u00f1os, al final de una intensa carrera pol\u00edtica, primero en las filas de la clandestinidad antifranquista y despu\u00e9s en los despachos de la Transici\u00f3n.<br \/>\nEn sus primeras obras, como ocurre en la colecci\u00f3n de relatos \u2018A\u00fan queda sol en las bardas\u2019, publicado por \u00c1mbito en Valladolid en 1984, el escritor quiso ser una especie de contrapunto de <strong>Delibes,<\/strong> oponiendo una visi\u00f3n de Castilla abierta y luminosa, ya en los ochenta, a los claroscuros delibeanos de \u2018Las ratas\u2019. Sin embargo, en otros trabajos, como el humor\u00edstico \u2018El Aquilin\u00f3n\u2019, tan cerca \u00e9tica y est\u00e9ticamente del Delibes de \u2018El disputado voto del se\u00f1or Cayo\u2019, por ejemplo, Avelino Hern\u00e1ndez pase\u00f3 por las mismas luces y sombras de un territorio que llev\u00f3 dentro del alma hasta el \u00faltimo d\u00eda de su vida.<\/p>\n<p>Nacido en el coraz\u00f3n rural de la Espa\u00f1a m\u00e1s recia; crecido en el tumulto urbano de los a\u00f1os finales de la dictadura \u2013lo que le impidi\u00f3 terminar con bien las diferentes empresas universitarias en las que se empe\u00f1\u00f3\u2013, Avelino Hern\u00e1ndez mantuvo sin embargo siempre, por encima de toda peripecia vital, una vocaci\u00f3n horaciana que le llev\u00f3 a buscar denodadamente un \u2018locus amoenus\u2019 en el que desarrollar su pasi\u00f3n por la vida y por la literatura; un anhelo heredado directamente de los cl\u00e1sicos grecolatinos. Sus constantes viajes en busca de las fuentes de felicidad se complementaron, as\u00ed, con esa \u00abvida alternativa\u00bb que se refleja tambi\u00e9n con gran personalidad en su escritura, con trabajos como \u2018Campodelagua\u2019 (Plaza y Jan\u00e9s, 1990), donde la acci\u00f3n surge alrededor de un molino fluvial en el que los protagonistas se han refugiado huyendo del mundanal ruido, o como en\u00a0 \u2018Una casa en la orilla de un r\u00edo\u2019 (Espasa Calpe, 1998), donde el mismo contexto, articulado a trav\u00e9s de diferentes historias, sirve una y otra vez para reflexionar sobre la capacidad del ser humano para elegir su propio destino imponi\u00e9ndose sobre las circunstancias.<br \/>\nEsa fue, quiz\u00e1s, la \u00faltima gran lecci\u00f3n de Avelino Hern\u00e1ndez. Lo mismo que al protagonista de su \u00abrelato testimonio\u00bb \u2018El d\u00eda en que llor\u00f3 Walt Whitman\u2019 (Edelvives, 1994), donde a la visi\u00f3n grandiosa y emocionada del mundo se opone de manera incontestable el dolor de los hombres que lo pueblan, al escritor soriano se le terminaron un d\u00eda las ganas de pelear de frente contra una sociedad que nunca comprendi\u00f3 y que no consigui\u00f3 transformar, siquiera someramente, como \u00e9l hubiera querido. En el a\u00f1o 1996, con 52 a\u00f1os, cruz\u00f3 el mar para instalarse\u00a0 y quemar las naves en la gozosa luz del mediterr\u00e1neo de Mallorca. All\u00ed se dedic\u00f3 por completo a vivir y a escribir, cuajando la que a m\u00ed me parece que es su obra m\u00e1s completa, \u2018Los hijos de Jon\u00e1s\u2019 (Espasa Calpe, 2001), de nuevo en el territorio de la lucha del hombre contra su destino, y profundizando en otra de las grandes querencias que nunca le abandonaron a lo largo de su existencia: la poes\u00eda. En el a\u00f1o 2005 se public\u00f3 su \u00fanico y p\u00f3stumo poemario, \u2018El septiembre de nuestros jardines\u2019, donde Avelino Hern\u00e1ndez deja testimonio vibrante de la intensidad de su \u2018ars vivendi\u2019.<\/p>\n<p>No es el \u00aba mi trabajo acudo, con mi dinero pago\u00bb de don <strong>Antonio Machado,<\/strong> con quien tanto quiso Avelino por los caminos de Soria, pero se le asemeja en el tono y en el desprendimiento cuando escribe, en su dorado exilio mallorqu\u00edn: \u00abVivo gozoso en las monta\u00f1as de Lluc. \/ Escasas monedas llegan cada d\u00eda a mi cuenta. \/ \u00bfQu\u00e9 dinero puede darle el mundo a un hombre que pasa la ma\u00f1ana \/ leyendo los poemas de Li Po bajo las parras del oto\u00f1o? \/ Por eso pido poco, lector: s\u00f3lo que pagues \/ las 1.800 pesetas del precio de la venta. \/ De ellas me dar\u00e1n a m\u00ed 180 \/ y de \u00e9stas, 18 ser\u00e1n para mi agencia. \/ (El 18% de ganancia que reste \/ lo entregar\u00e9, puntual, al fisco en primavera)\u00bb. As\u00ed fue.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace diez a\u00f1os, en la ceremonia de su \u2018no funeral\u2019 en Valdege\u00f1a, la localidad soriana al pie del Moncayo que le vio nacer en 1944, su amigo Julio Llamazares confes\u00f3 que \u2018La lluvia amarilla\u2019, una de las novelas que con m\u00e1s base fundament\u00f3 el nacimiento de la nueva narrativa espa\u00f1ola en los a\u00f1os ochenta, surgi\u00f3 [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/186"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=186"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/186\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=186"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=186"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=186"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}