{"id":205,"date":"2013-07-12T12:09:25","date_gmt":"2013-07-12T11:09:25","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/?p=205"},"modified":"2013-07-12T12:09:25","modified_gmt":"2013-07-12T11:09:25","slug":"libros-de-poesia-para-leer-en-verano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/2013\/07\/12\/libros-de-poesia-para-leer-en-verano\/","title":{"rendered":"Libros de poes\u00eda para leer en verano"},"content":{"rendered":"<p>Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro\u00bb, nos dec\u00eda <strong>Emily Dickinson.<\/strong> Y es verdad. Con la llegada del verano viene tambi\u00e9n el tiempo de viajar lejos; tan lejos como nos permita nuestro presupuesto&#8230; o nuestras ganas de leer. A la sombra de un cipr\u00e9s, bajo la cl\u00e1sica parra o al arrimo de una sombrilla, de frente al mar, el verano nos brinda la ocasi\u00f3n de embarcarnos, con m\u00e1s tiempo y m\u00e1s luz, en la lectura de esos libros que se han ido acumulando en nuestra mesa y que ahora piden ser le\u00eddos de otra manera, lejos del agobio y la diligencia de los d\u00edas comunes.<\/p>\n<p>Todos los libros tienen su oportunidad en el verano. Pero los de poemas, quiz\u00e1s por su proverbial capacidad de hacer vibrar el coraz\u00f3n de los lectores, la merecen un poco m\u00e1s. No hay que abordar un poemario como se aborda una novela, con el af\u00e1n de leerlo de principio a fin, sino m\u00e1s bien acerc\u00e1ndonos a \u00e9l con cuidado, con delicadeza, con la esperanza de encontrar alg\u00fan verso que nos toque, que nos pida m\u00e1s, y que nos acabe haciendo sentir que necesitamos no solo conocer el contenido completo del libro, sino tambi\u00e9n el sentido oculto, \u00edntimo y secreto de esa peque\u00f1a obra de arte en s\u00ed misma que debe ser cada poema.<\/p>\n<p>As\u00ed es exactamente como ocurre, por ejemplo, con el \u00faltimo libro de <strong>Joan Margarit<\/strong> (Sanahuja, L\u00e9rida, 1938), <strong>\u2018Se pierde la se\u00f1al\u2019<\/strong>, publicado en edici\u00f3n biling\u00fce catal\u00e1n-castellano por Visor, un prodigio de profundidad y sugerencia que nos trae lo mejor de la creaci\u00f3n de un autor consagrado que, pasados los ochenta, sigue dando muestras de una impresionante vitalidad po\u00e9tica. En tono de retirada y, sin embargo, profundamente aferrado a la vida, el mismo poeta que afirma que \u00abpara ser feliz no hace falta esperanza\u00bb, confiesa tambi\u00e9n descarnadamente: \u00abNo recuerdo haber deseado nunca \/ la soledad con tanta urgencia, \/ Son se\u00f1ales. El animal \/ las reconoce y hace caso de ellas. \/ Cuesta mucho encontrar un zorro muerto. \/ O un jabal\u00ed muerto. Antes, se esconden\u00bb. Un acercamiento cadencioso, profundamente consciente, al final de la existencia, viendo pasar las nubes \u00abcomo trenes silenciosos\u00bb, y afirmando, \u00aba pesar de <strong>Her\u00e1clito<\/strong>\u00bb, que el cielo es lo \u00fanico que es igual en la vejez y en la infancia. \u00abCuando piensas que ya todo se acaba, que se pierde la se\u00f1al, a\u00fan te queda la poes\u00eda y tambi\u00e9n la m\u00fasica\u00bb, escribe Margarit, que incluye en este libro de hallazgos, firmado en el verano de 2012, alg\u00fan poema como este: \u00abEstamos hechos de finales falsos: \/ hasta hemos inventado la muerte y la hemos puesto \/ donde lo que sucede s\u00f3lo es \/ que se acaba la vida. \/ Un d\u00eda nos amamos. \/ Ahora el centro del amor \/ es calmar la violencia \/ del deseo perdido\u00bb.<\/p>\n<p>Una cierta necesidad de saldar cuentas se advierte tambi\u00e9n en la \u00faltima entrega po\u00e9tica de <strong>Antonio Hern\u00e1ndez<\/strong> (Arcos de la Frontera, C\u00e1diz, 1940). Quiz\u00e1s no las propias cuentas, sino las que han tenido pendientes, a lo largo de un siglo, dos figuras tan diferentes y al mismo tiempo tan complementarias como las de<strong> Luis Rosales<\/strong> y <strong>Federico Garc\u00eda Lorca.<\/strong> Tomando prestado el t\u00edtulo de un libro que nunca lleg\u00f3 a escribir el primero de los dos, <strong>\u2018Nueva York despu\u00e9s de muerto\u2019<\/strong> es un poemario multiforme dividido en tres cap\u00edtulos, con las figuras de los granadinos recortadas contra el tel\u00f3n de fondo de la ciudad de Nueva York, inquietante referencia para varias generaciones de poetas espa\u00f1oles. Una \u00abtraici\u00f3n relativa\u00bb a la memoria de Rosales que asume la herencia un impulso po\u00e9tico que, en las manos de Antonio Hern\u00e1ndez, se convierte en uno de sus libros m\u00e1s audaces, m\u00e1s poli\u00e9dricos en su forma y, al mismo tiempo, m\u00e1s redondos en su contenido. Con pie de imprenta en 2013 (Calambur), pero concluido \u00abdurante los interludios vacacionales del a\u00f1o 2010\u00bb, centenario del nacimiento de Rosales, \u2018Nueva York despu\u00e9s de muerto\u2019 es, en realidad, una deslumbrante reflexi\u00f3n l\u00edrica sobre la gran poes\u00eda que ha acompa\u00f1ado al escritor a lo largo de su vida y que late aqu\u00ed en la voz \u00fanica del poeta gaditano, por muchas que sean las voces que se reconocen y se reverencian en su huella intelectual.<\/p>\n<p>De Catalu\u00f1a a Andaluc\u00eda es necesario pasar un momento por el Pa\u00eds Vasco para acercarnos a la \u00faltima publicaci\u00f3n de <strong>Blanca Sarasua<\/strong> (Bilbao, 1939), otro ejemplo magn\u00edfico de frescura y libertad po\u00e9tica, que en este caso se acompa\u00f1a no de dos imprescindibles de la poes\u00eda espa\u00f1ola como son Lorca y Rosales, sino de un tercero que, en siendo un buen poeta, ha pasado sin embargo a la historia de la literatura universal merced al brillo de su prosa: don Miguel de Cervantes  Saavedra. <strong>\u2018Baciyelmo\u2019<\/strong> (Biblioteca Nueva) es, formalmente, un poemario de citas y de glosas, acercatadamente situado entre lo coloquial y lo culto, que sin embargo se revela como un profundo ejercicio de humanidad en el que se reflexiona, al hilo del cl\u00e1sico cervantino, sobre algunas de las grandes contradicciones de la vida. Informes de amor, locuras peligrosas, conciertos ecol\u00f3gicos y gigantes que existen \u00aby amenazan \/ cuando la vida aprieta \/ limitan con el miedo pesando como fardos \/ y agotan las reservas de esperanza\u00bb&#8230; Y bac\u00edas que son definitivamente otra cosa: \u00abEs solo que nos cuesta ver el yelmo \/ cuando todo se atranca en nuestras vidas\u00bb.<\/p>\n<p>El mismo sabor cl\u00e1sico pero rabiosamente joven y contempor\u00e1neo, a pesar de la larga experiencia po\u00e9tica de su autor; el mismo incidir en preguntas que no tienen necesaria respuesta se disfruta, con delectaci\u00f3n, en los poemas que componen <strong>\u2018Bajo otro tiempo\u2019<\/strong> (Visor), la obra con la que <strong>Juan Van-Halen<\/strong> (Torrelodones, Madrid, 1944), ha ganado el \u00faltimo Premio Ciudad de Melilla. La inspiraci\u00f3n, la vida propia de cada poema, sin desdoro hacia la rotundidad del conjunto, es quiz\u00e1s la caracter\u00edstica m\u00e1s sorprendente de este libro, marcado por una permanente presencia de la condici\u00f3n moral del hombre, pero tambi\u00e9n por ese extraordinario o\u00eddo musical que ponder\u00f3 en su d\u00eda <strong>\u00c1ngel Gonz\u00e1lez.<\/strong> Una inmersi\u00f3n inspirada en el verso libre, fruto de un trabajo de apartamiento voluntario de la estrofa que el escritor maneja con mayor maestr\u00eda: el soneto, es decir, \u00abel g\u00f3tico de la poes\u00eda\u00bb. Un continuo ir y venir de la intimidad a los est\u00edmulos del mundo que nos deja poemas extraordinarios, como lo es el dedicado precisamente a la figura de \u00c1ngel Gonz\u00e1lez, escrito en Nuevo M\u00e9xico, \u00abdonde Billy el Ni\u00f1o desenfund\u00f3 el rev\u00f3lver y \u00c1ngel Gonz\u00e1lez la palabra\u00bb, y que nos ofrece el retrato maestro de \u00abun hombre cabal \/ que a las cosas las nombra por su alma\u00bb. Sobre andanzas y visiones, naufragios y mudanzas, nombres y geograf\u00edas, la vieja obsesi\u00f3n con el paso del tiempo del m\u00e1s manrique\u00f1o de los poetas espa\u00f1oles actuales: \u00abNo habr\u00e9 de naufragar en un mar de sorpresas, \/ ni mudarme de casa, de ciudad o de sue\u00f1os \/ para que el tiempo venza\u00bb.<\/p>\n<p>Una obsesi\u00f3n, por cierto, compartida con un poeta mucho m\u00e1s joven que Van-Halen, el sevillano<strong> Enrique Barrero Rodr\u00edguez<\/strong> (1969), aunque aparentemente se trate de recorrer el camino inverso. Poes\u00eda, la de su \u00faltimo libro, <strong>\u2018Cien de diez\u2019<\/strong> (\u00c1ngaro), que habla de los asuntos de nuestro tiempo, de la minuciosa cr\u00f3nica literaria de los d\u00edas cotidianos, convertidos en material po\u00e9tico gracias a la mirada traspasadora del escritor; pero tambi\u00e9n de fidelidad a la forma, en este caso a la d\u00e9cima cl\u00e1sica. Una selecci\u00f3n de cien de las mil d\u00e9cimas que el autor ha ido publicando, ininterrumpidamente, en su blog \u2018De cimas y subsuelos\u2019 entre marzo de 2010 y noviembre de 2012. Mucha hondura y una rara variedad po\u00e9tica sobre la base s\u00f3lida del viejo metro.<\/p>\n<p>Sin salir de Andaluc\u00eda, pero esta vez parando en Granada, merece la pena fijar la atenci\u00f3n en un libro extraordinario del que sin duda es un autor extraordinario. El dominico <strong>Antonio Praena<\/strong> (Purullena, 1973), quien ya sorprendi\u00f3 a propios y extra\u00f1os con su libro \u2018Poemas para mi hermana\u2019, finalista del Adon\u00e1is en 2006, vuelve ahora con un nuevo poemario, <strong>\u2018Yo he querido ser gr\u00faa muchas veces\u2019<\/strong> (Visor), flamante ganador del XXVI Premio Tiflos y, sin duda, una de las obras m\u00e1s estimulantes publicadas en la primera mitad del a\u00f1o. Un libro vibrante, instalado en las controversias y los estallidos emocionales del siglo XXI, sobre los cuales el poeta \u2013y, con \u00e9l, el lector\u2013 busca y encuentra una verdad que trasciende el espacio y el tiempo.<\/p>\n<p>Praena forma parte de una nueva generaci\u00f3n de poetas menores de cuarenta a\u00f1os que deja bien a las claras la pujanza y el inter\u00e9s de la joven poes\u00eda espa\u00f1ola en este arranque de la nueva centuria donde, en este mismo a\u00f1o, es posible encontrar otros testimonios llenos de fuerza e inter\u00e9s po\u00e9tico, como el del palentino <strong>Jacob Iglesias de Guzm\u00e1n<\/strong> (Carri\u00f3n de los Condes, 1980), ganador con su segundo libro, <strong>\u2018Horas de lobo\u2019<\/strong>, del Premio de Poes\u00eda Origarri; el del vallisoletano <strong>Alberto Sevillano Monta\u00f1a<\/strong> (1980), acreedor del \u00faltimo Premio Fundaci\u00f3n Cultural Miguel Hern\u00e1ndez, con <strong>\u2018Entre luces y sombras\u2019<\/strong> (Devenir), o el del extreme\u00f1o <strong>Jos\u00e9 Manuel D\u00edez<\/strong> (Zafra, 1978), que con <strong>\u2018Baile de m\u00e1scaras\u2019,<\/strong> ganador del XXVIII Premio de Poes\u00eda Hiperi\u00f3n, nos regala una aut\u00e9ntica lecci\u00f3n de musicalidad, cultura, lucidez y profundidad de campo sin perder ni un solo momento el pulso po\u00e9tico, oblig\u00e1ndonos a entrar y a entregarnos de pleno a los territorios de la emoci\u00f3n&#8230; O el del abulense <strong>Miguel Velayos<\/strong> (1978), cuyo<strong> \u2018Politica sesions\u2019<\/strong> (Vitrubio), \u2018escenificado\u2019 ya en diferentes ciudades, tiene la fuerza de la mejor poes\u00eda de nuestro tiempo, sin perder en ning\u00fan momento la conexi\u00f3n con la poes\u00eda espa\u00f1ola de todos los tiempos.<\/p>\n<p>En el borde de esta generaci\u00f3n se sit\u00faa <strong>Pablo Garc\u00eda Casado<\/strong> (<strong>\u2018Fuera de campo\u2019<\/strong>, Visor), que nos da la oportunidad por primera vez de degustar su poes\u00eda reunida, y algo m\u00e1s lejos de ella dos poetas importantes que se encuentran en plena madurez creativa, como son <strong>Francisco Javier Irazoki<\/strong> (Lesaka, Navarra, 1954), autor de <strong>\u2018Retrato de un hilo\u2019<\/strong> (Hiperi\u00f3n), y <strong>Manuel Juli\u00e1<\/strong> (Puertollano, Ciudad Real, 1954), que deja testimonio, en<strong> \u2018El sue\u00f1o de la muerte\u2019<\/strong> (Hiperi\u00f3n), de una s\u00f3lida carrera po\u00e9tica que corre en paralelo a su ardua actividad como prosista.<br \/>\nDeliberadamente he dejado para el final, en esta deleitosa repesca de est\u00edo, un libro como <strong>\u2018Topolog\u00eda de una p\u00e1gina en blanco\u2019<\/strong> (Amargord Ediciones), del asturiano <strong>Alejandro C\u00e9spedes,<\/strong> un poeta que no se cansa de indagar, una y otra vez, en los caminos m\u00e1s dif\u00edciles y menos transitados de la poes\u00eda, rompiendo y recomponiendo su verso un libro detr\u00e1s de otro, pero siempre con esa b\u00fasqueda de la revelaci\u00f3n que, en su fondo m\u00e1s \u00edntimo, constituye una de las esencias mayores de la poes\u00eda. \u00abNos seguimos creyendo necesarios para que cuanto \/ existe reclame nuestros ojos \/ pero el problema de la revelaci\u00f3n seguir\u00e1 intacto\u00bb, nos dice este poeta de altos vuelos en su \u00faltima entrega literaria. Una buena receta para leer mucha y buena poes\u00eda contempor\u00e1nea en este verano que acabamos de estrenar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro\u00bb, nos dec\u00eda Emily Dickinson. Y es verdad. Con la llegada del verano viene tambi\u00e9n el tiempo de viajar lejos; tan lejos como nos permita nuestro presupuesto&#8230; o nuestras ganas de leer. 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