{"id":214,"date":"2014-04-01T09:40:20","date_gmt":"2014-04-01T08:40:20","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/?p=214"},"modified":"2014-04-01T09:40:20","modified_gmt":"2014-04-01T08:40:20","slug":"juan-ramon-jimenez-y-la-obra-total","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/2014\/04\/01\/juan-ramon-jimenez-y-la-obra-total\/","title":{"rendered":"Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez y la obra total"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/elavisador\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2014\/04\/Juan-Ram\u00f3n1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-215\" title=\"Juan Ram\u00f3n\" src=\"\/elavisador\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2014\/04\/Juan-Ram\u00f3n1.jpg\" alt=\"\" width=\"180\" height=\"262\" \/><\/a>\u00abNo le toques ya m\u00e1s, \/ que as\u00ed es la rosa\u00bb. Sabi\u00e9ndolo o sin saberlo, <strong>Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez<\/strong> hizo de este poema m\u00ednimo, publicado por primera vez en \u2018Piedra y cielo\u2019 (1919), no s\u00f3lo uno de los paradigmas mayores de su obra, sino tambi\u00e9n de la obra de todos los poetas, eternamente atrapados entre la necesidad de mantener la frescura de la creatividad y el af\u00e1n, a veces enfermizo, por encontrar su expresi\u00f3n exacta. La obsesi\u00f3n perpetua de la belleza por parecerse a la perfecci\u00f3n, pero nunca confundirse con ella.<\/p>\n<p>Tratar de cuajar una obra deliberadamente dedicada \u00aba la inmensa minor\u00eda\u00bb tiene estos riesgos. Por eso, cada vez que aparece una obra in\u00e9dita de Juan Ram\u00f3n, fuera del riguroso control que \u00e9l le aplic\u00f3 en vida a cada una de sus publicaciones, cabe siempre hacerse la misma pregunta: hasta qu\u00e9 punto se traiciona o hasta qu\u00e9 punto se engrandece la imagen del poeta. Esa imagen elegante, culta, delicada, que cultiv\u00f3 hasta el \u00faltimo de sus d\u00edas; aunque tantas veces latiera en su interior un coraz\u00f3n arr\u00edtmico, asim\u00e9trico, descolocado&#8230; De que en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n encontr\u00f3 un equilibrio magn\u00edfico entre el encanto y la pulcritud de la construcci\u00f3n literaria da prueba la existencia de un libro tan universal como \u2018Platero y yo\u2019, que le vali\u00f3 nada menos que el Premio Nobel de Literatura en 1956, cuando menos ilusi\u00f3n le pod\u00eda hacer un reconocimiento como \u00e9ste.<\/p>\n<p>Pero sobre este estado de gracia, que se mantiene en algunos otros t\u00edtulos del poeta de Moguer, lo cierto es que la historia editorial de Juan Ram\u00f3n es la cr\u00f3nica de una pelea perpetua entre lo que se public\u00f3 y lo que se deber\u00eda o no se deber\u00eda haber publicado. Una lucha interior que ya se incici\u00f3 con su primer libro, \u2018Nubes\u2019 (1900), publicado en una versi\u00f3n con tinta verde, bajo el t\u00edtulo de \u2018Ninfeas\u2019, seg\u00fan el consejo de <strong>Valle-Incl\u00e1n,<\/strong> y en otra con tinta morada, bajo el t\u00edtulo de \u2018Almas de violeta\u2019, como le sugiri\u00f3 <strong>Rub\u00e9n.<\/strong> Las dos perseguidas a\u00f1os despu\u00e9s, con el objeto de ser eliminadas, por el propio autor. En su camino de perfecci\u00f3n, existen tantas versiones de alguno de sus poemas que en algunas de ellas es posible asistir no al marchitamiento de la rosa de la inspiraci\u00f3n inicial del poeta, sino a su verdadero aniquilamiento, a causa de tanto manoseo formal. \u00abNo le toques ya m\u00e1s&#8230;\u00bb pero, \u00bfd\u00f3nde establecer el l\u00edmite?<\/p>\n<p>En el fondo, esta radical confrontaci\u00f3n entre la libertad creadora y la esclavitud del trabajo de mesa no es m\u00e1s que el reflejo de lo que en realidad fue la personalidad de Juan Ram\u00f3n, el m\u00e1s singular de los poetas de su tiempo. Despu\u00e9s de aprobar con sobresaliente, en el instituto de La R\u00e1bida, de Huelva, su primera ense\u00f1anza, pens\u00f3 en dejar los estudios para ser pintor bohemio. Despu\u00e9s de empezar la carrera de Derecho, con no poco \u00e9xito, termin\u00f3 colgando los libros de leyes para convertirse en un poeta tan seductor como enamoradizo, un Don Juan que viv\u00eda apasionadas historia de amor lo mismo con mujeres solteras que con casadas, con jovencitas que con se\u00f1oras maduras&#8230; Hasta que lleg\u00f3 <strong>Zenobia<\/strong> y consigui\u00f3 poner algo de orden en el caos de su vida. Eso que Juan Ram\u00f3n, en poes\u00eda, llam\u00f3 pasar de la etapa \u00absensitiva\u00bb, con B\u00e9cquer y los modernistas como compa\u00f1eros de fortuna, a la etapa \u00abintelectual\u00bb, donde el aviso de la muerte , ligado a un nuevo sentido de la trascendencia, le hizo pensar por primera vez en la obra perfecta, en la inmortalidad literaria, en la poes\u00eda pura, en la \u00abobra total\u00bb. Un af\u00e1n que quedar\u00eda patente en algunas de sus obras m\u00e1s emblem\u00e1ticas, como \u2018Diario de un poeta reci\u00e9n casado\u2019 y, sobre todo, \u2018Poes\u00eda\u2019 y \u2018Belleza\u2019; dos colecciones antol\u00f3gicas de obras escritas entre 1917 y 1923 que se complementar\u00edan con \u2018Estaci\u00f3n total\u2019, uno de los libros de poemas m\u00e1s importantes de su siglo.<\/p>\n<p>El advenimiento de la guerra civil, con su medio exilio y el episodio, terrible, del saqueo de su casa, sus libros y sus manuscritos en la calle Padilla de Madrid, marcar\u00edan un nuevo episodio en la obsesi\u00f3n absoluta del poeta por controlar su obra. Pero eso ya ser\u00eda, para siempre, una misi\u00f3n imposible. En \u2018Leyenda (1896-1956)\u2019 Juan Ram\u00f3n quiso fijar lo que de cuanto escribi\u00f3 mereci\u00f3 la pena dejar impreso para la posteridad. Pero su empe\u00f1o fue vano. Unos mejores, otros peores, los mil poetas que vivieron en Juan Ram\u00f3n nunca permitieron ser representados por un solo poeta. A \u00e9l le desesperaba. Pero \u00e9sa es tambi\u00e9n una de sus grandezas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abNo le toques ya m\u00e1s, \/ que as\u00ed es la rosa\u00bb. 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