{"id":226,"date":"2014-05-16T20:09:08","date_gmt":"2014-05-16T19:09:08","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/?p=226"},"modified":"2014-05-16T20:09:08","modified_gmt":"2014-05-16T19:09:08","slug":"fernando-del-val-cuando-los-numeros-no-pueden-contarlo-todo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/2014\/05\/16\/fernando-del-val-cuando-los-numeros-no-pueden-contarlo-todo\/","title":{"rendered":"Fernando del Val, cuando los n\u00fameros no pueden contarlo todo"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/elavisador\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2014\/05\/fernando-del-val.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-227\" title=\"fernando del val\" src=\"\/elavisador\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2014\/05\/fernando-del-val.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2014\/05\/fernando-del-val.jpg 1795w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2014\/05\/fernando-del-val-200x300.jpg 200w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2014\/05\/fernando-del-val-768x1152.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2014\/05\/fernando-del-val-683x1024.jpg 683w\" sizes=\"(max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/a> A pesar de tanto cine y de tantas im\u00e1genes de televisi\u00f3n, el alma de <strong>Nueva York<\/strong> no puede concebirse sin los versos de <strong>Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez,<\/strong> de <strong>Federico Garc\u00eda Lorca<\/strong> o de <strong>Jos\u00e9 Hierro.<\/strong> Para m\u00ed, desde hace alg\u00fan tiempo, tampoco es posible hacerlo sin las visiones del purgatorio, sin las met\u00e1foras desbordadas de asombro y soledad de <strong>Fernando del Val.<\/strong> El poeta, que ya nos dej\u00f3 escuchar su voz personal en las dos anteriores partes de su trilog\u00eda neoyorquina (\u2018Lenguas de hielo\u2019 y \u2018Orfeo en Nueva York\u2019), cierra felizmente con \u2018Regreso al Metropolitan\u2019 un ciclo que ha ido dando a la imprenta en orden distinto al de la escritura, y que se complementa, al menos de momento, con la prosa po\u00e9tica de \u2018Bryant York\u2019, como libro independiente dentro del volumen general de esta \u00faltima entrega.<\/p>\n<p>Para Fernando del Val (Valladolid, 1978), la Gran Manzana es una gran met\u00e1fora del mundo. Un mundo en s\u00ed mismo que tiene sus propios continentes; sus ciudades, sus pueblos, sus paisajes y sus naturalezas, vivas o muertas. Un universo de contradicciones donde, frente al lema com\u00fan del \u00absiempre es tarde\u00bb, tambi\u00e9n es posible encontrar rincones secretos, escenas detenidas, testimonios de un tiempo sin tiempo. Ascos e indignaciones junto a peque\u00f1os detalles de una ternura infinita. Excrecencias del maquinismo llevado hasta sus \u00faltimos extremos y huellas del hombre de ayer, de siempre. Ecos de ahogados y llamaradas de vida que no se detiene: \u00abNo hay m\u00e1s presente \u2013dice el poeta\u2013 que los primeros metros de cuerda del futuro\u00bb.<\/p>\n<p>Muchas lecturas tiene, en efecto, esta \u00faltima parte (la segunda, en realidad), de la trilog\u00eda de Nueva York de Fernando del Val. Pero yo me quedo sobre todo con una: la defensa del tiempo que nos resta, la b\u00fasqueda de la \u00abdignidad objetiva de la lentitud\u00bb frente a la tiran\u00eda del algoritmo, a los excesos de la econom\u00eda de mercado. \u00ab\u00bfLas cifras valen m\u00e1s que las palabras? \/ \u00bfun pal\u00edndromo tanto como un capic\u00faa? \/ los numeros \u00bfpueden contarlo todo?\u00bb, se pregunta a s\u00ed mismo el poeta. Y enseguida se responde con las palabras de su paisano <strong>Miguel Delibes:<\/strong> \u00abHace falta conciencia de tiempo por delante. Tratar de dormir, o de escribir, apremiado es tonter\u00eda\u00bb; o mejor, con el verso de <strong>Jorge Riechmann:<\/strong> \u00abSi no tuvieras prisa te hablar\u00eda al o\u00eddo\u00bb.<\/p>\n<p>En Nueva York, las soledades de Fernando del Val llevan los ecos lejanos de las soledades de <strong>G\u00f3ngora<\/strong> y de <strong>Machado,<\/strong> pero tambi\u00e9n los m\u00e1s cercanos ecos de las soledades de <strong>Mu\u00f1oz Molina<\/strong> o de <strong>Carmen Mart\u00edn Gaite.<\/strong> O de <strong>Rosa Chacel,<\/strong> que pas\u00f3 dos a\u00f1os en esta ciudad-mundo de la que dijo: \u00ab(Nueva York es la ciudad) que menos me ha impresionado, lo que no quiere decir que sea la que menos me haya gustado\u00bb. Decenas y decenas de referencias en las que no faltan los cl\u00e1sicos. Viejos cl\u00e1sicos universales como <strong>Her\u00e1clito, Ovidio<\/strong> y <strong>Virgilio,<\/strong> Laocoonte o las hidras de Harlem. Cl\u00e1sicos m\u00e1s cercanos a nuestro coraz\u00f3n como <strong>Antonio Colinas<\/strong> y <strong>Ferm\u00edn Herrero.<\/strong> Y eternos cl\u00e1sicos de la condici\u00f3n humana como los hijos de los romanos, de los mayas, los olmecas y los babilonios, que \u00abahora venden collares o camisetas en los bares de queens\u00bb. No en vano la Gran Manzana es tambi\u00e9n la gran met\u00e1fora contempor\u00e1nea de la gloria y la decadencia de todas las culturas&#8230;<\/p>\n<p>Un universo vibrante que se abrocha con las p\u00e1ginas, bien l\u00facidas, de \u2018Bryant York\u2019, una especia de diario po\u00e9tico donde la prosa pone citas y concomitancias, diques, reflexiones y profundidades de campo sin restar un \u00e1pice de emoci\u00f3n al conjunto.<\/p>\n<p>No me resisto a hacer una peque\u00f1a referencia de otro libro, casi coet\u00e1neo de \u00e9ste en las imprentas, fruto del profundo ingenio literario de Fernando del Val. \u201811 cuadernos de bit\u00e1cora de La Ciudad Invisible\u2019 es una colecci\u00f3n de \u00abpensamientos a medio camino entre el aforismo, el verso, la narraci\u00f3n, el diario y el deseo. Quiz\u00e1 relatos\u00bb, una especie de \u00abmapa alzado\u00bb de las emociones del poeta. Aunque es Madrid, y sus ondas, lo que late en el fondo, este nuevo espect\u00e1culo l\u00edrico tiene mucho de NY. Quiz\u00e1s no es consciente de ello ni siquiera el propio autor.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A pesar de tanto cine y de tantas im\u00e1genes de televisi\u00f3n, el alma de Nueva York no puede concebirse sin los versos de Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez, de Federico Garc\u00eda Lorca o de Jos\u00e9 Hierro. 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