{"id":24,"date":"2010-02-15T21:14:00","date_gmt":"2010-02-15T21:14:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/?p=24"},"modified":"2010-02-15T21:14:00","modified_gmt":"2010-02-15T21:14:00","slug":"rilke-frente-la-melodia-las-cosas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/2010\/02\/15\/rilke-frente-la-melodia-las-cosas\/","title":{"rendered":"Rilke, frente a &#8220;la melod\u00eda de las cosas&#8221;"},"content":{"rendered":"<p><IMG src=\"\/elavisador\/files\/195157_rilke.jpg\" id=\"img_0\" class=\"imgizqda\">La \u00abprosa po\u00e9tica\u00bb, como dijo Rilke en una conferencia pronunciada en 1898, es \u00abpoes\u00eda que se expresa en una forma alta y ligada\u00bb. Un modo literario que sustituye el poema tradicional por una cadencia m\u00e1s larga y sostenida; una proposici\u00f3n que permite adentrarse en territorios que requieren una expresi\u00f3n quiz\u00e1 menos intensa y concentrada, pero igualmente encendida que la poes\u00eda \u00aben verso\u00bb. <\/p>\n<p>A pesar de ser un verdadero formulador del g\u00e9nero, al que defendi\u00f3 en varias ocasiones, Rainer Maria Rilke (Praga, 1875-Valmont, Suiza, 1926) no tuvo sin embargo con sus poemas en prosa el \u00e9xito que consigui\u00f3 con el resto de su poes\u00eda. De hecho, es ahora cuando se presentan por primera vez juntos y traducidos al castellano, en una magn\u00edfica edici\u00f3n de Antonio Pau para Linteo Poes\u00eda: versi\u00f3n triling\u00fce, con traducci\u00f3n del alem\u00e1n y del franc\u00e9s (las dos lenguas po\u00e9ticas de Rilke), de la mano de uno de los mayores expertos de nuestro pa\u00eds en poes\u00eda alemana, autor, entre otras, de las biograf\u00edas de Rilke y de H\u00f6lderling, a los que muy pronto se sumar\u00e1 el estudio biogr\u00e1fico de Novalis.<\/p>\n<p>Retratos, pensamientos, intuiciones, revelaciones&#8230; El ancho universo expresivo de los poemas en prosa que escribi\u00f3 Rilke fundamentalmente en dos grandes momentos de su vida, el primero aldededor de 1907, con su propuesta de los \u2018poemas-cosa\u2019, y el segundo en los a\u00f1os finales de su existencia, desvelan una vez m\u00e1s a un autor de fin\u00edsima percepci\u00f3n sobre la realidad que le rodeaba, tanto en sus detalles m\u00ednimos como en su verdadera trascencencia. En su interpretaci\u00f3n de \u00abla melod\u00eda de las cosas\u00bb, el poeta construye aqu\u00ed sus propias met\u00e1foras de la vida alrededor de unas ni\u00f1as que se convierten en mujeres delante mismo de sus ojos, de unos hombres-sandwich que caminan por las calles entre dos pancartas publicitarias, o de la familia de un viejo acr\u00f3bata circense&#8230; Escenas que cobran todo su significado cuando la mirada del poeta se posa sobre ellas, cuando la luz del foco po\u00e9tico las destaca sobre el primer plano gris del resto de las cosas. \u00abNuestra plenitud \u2013escribe Rilke\u2013 s\u00f3lo puede producirse lejos, en los fondos luminosos\u00bb.<\/p>\n<p>No es \u00e9sta, sin embargo, la \u00fanica sorpresa que depara el libro. Al lado de los \u2018Poemas en prosa\u2019 de Rilke, el grueso del volumen est\u00e1 formado por sus \u2018Dedicatorias\u2019. Dedicatorias que van desde la extensa colecci\u00f3n de siete poemas para la princesa Madeleine Broglie, en la tradici\u00f3n de las laudas de los poetas a los grandes personajes de su tiempo, hasta otras m\u00e1s \u00edntimas y personales a algunas de las mujeres que formaron parte de su vida (Lou Andreas-Salom\u00e9, Paula Becker, Clara West-hoff, Magda von Hatting-berg, Baladine Klos-sowska, Nanny Wunderly-Volkart&#8230;) o a amigos como el bar\u00f3n de Munchausen, al que el autor de \u2018Eleg\u00edas de Duino\u2019 recomienda \u00abdar respuesta a cada una, a cada m\u00ednima llamada de la vida\u00bb.<\/p>\n<p>Espont\u00e1neas o cuidadosamente trabajadas; impresas, manuscritas y hasta perdidas y vueltas a recuperar gracias a quienes fueron sus destinatarios y se las aprendieron de memoria, las dedicatorias de Rilke muestran el aspecto m\u00e1s social del poeta, una imagen galante de vate de gran sal\u00f3n frente al lobo solitario que en tantas ocasiones se empe\u00f1\u00f3 en ser para cuajar lo mejor de su creaci\u00f3n literaria; una faceta poco conocida de eso que Gloria Fuertes llam\u00f3 \u2018poeta de guardia\u2019: un estado de gracia permanente ante las necesidades po\u00e9ticas de los dem\u00e1s. Y casi una peque\u00f1a biograf\u00eda social del escritor.<\/p>\n<p>A todo ello hay que a\u00f1adir todav\u00eda un tercer placer. El de descubrir, tanto en sus poemas en prosa como en sus dedicatorias, al Rilke que renunci\u00f3 a expresarse en alem\u00e1n despu\u00e9s de los horrores de la guerra europea para dedicarse casi por completo a la lengua francesa. M\u00e1s dulces, m\u00e1s suaves, pero en absoluto \u2018amanerados\u2019, como lleg\u00f3 a denunciar alguno de sus cr\u00edticos, los escritos en franc\u00e9s de Rilke son tan abundantes e inspirados que bastar\u00edan para incluirle en las grandes antolog\u00edas de autores en esta lengua; la sombra de una Europa destruida y de un imperio austr\u00edaco roto desde sus valores m\u00e1s \u00edntimos late en estos escritos que representan la etapa final del poeta, exiliado y \u00fanicamente reconfortado por la belleza del paisaje suizo de Valais. Una muestra m\u00e1s, pr\u00e1cticamente desconocida entre los lectores espa\u00f1oles, de esa capacidad permanente de Rilke para mantener encendida su palabra. \u00abQu\u00e9 magn\u00edfica queda la llama en la palabra. \/ El tiempo pasa y no puede apagarla\u00bb. Hacemos nuestro el mensaje.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La \u00abprosa po\u00e9tica\u00bb, como dijo Rilke en una conferencia pronunciada en 1898, es \u00abpoes\u00eda que se expresa en una forma alta y ligada\u00bb. 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