{"id":287,"date":"2015-05-06T12:37:42","date_gmt":"2015-05-06T11:37:42","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/?p=287"},"modified":"2015-05-06T12:37:42","modified_gmt":"2015-05-06T11:37:42","slug":"una-lengua-de-futuro-con-una-herencia-literaria-incontestable","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/2015\/05\/06\/una-lengua-de-futuro-con-una-herencia-literaria-incontestable\/","title":{"rendered":"Una lengua de futuro con una herencia literaria incontestable"},"content":{"rendered":"<p>Aunque ya se hac\u00eda desde mucho antes, fueron los espa\u00f1oles de la Generaci\u00f3n del 98 los primeros en reivindicar la necesidad de que los escritores se prodigaran en los peri\u00f3dicos. No s\u00f3lo para apoyar su propia obra literaria, sino tambi\u00e9n para conseguir un sustento econ\u00f3mico imprescindible para poder vivir y seguir escribiendo. De hecho, no es hasta bien entrado el siglo XX cuando en las redacciones de los peri\u00f3dicos se empieza a distinguir con claridad entre \u00abperiodistas\u00bb (escritores que escriben en los peri\u00f3dicos) y \u00abperiodistas profesionales\u00bb (los que ten\u00edan en el periodismo su medio de vida principal). As\u00ed fue en el siglo XIX, as\u00ed ha sido a lo largo de todo el siglo XX, y as\u00ed contin\u00faa siendo en gran manera en nuestro tiempo. De hecho, resultar\u00eda imposible comprender a Jorge Luis Borges sin tener en cuenta lo que escribi\u00f3 en &#8220;La Naci\u00f3n&#8221; de Buenos Aires; como ser\u00eda impensable hablar de Jorge Edwards sin hacer referencia al chileno &#8220;El Mercurio&#8221;; de Vargas Llosa sin estudiar sus art\u00edculos en el peruano &#8220;El Comercio&#8221;, o de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez sin analizar su etapa en el diario colombiano &#8220;El Espectador&#8221;. Qu\u00e9 decir del caso de Delibes con El Norte&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"\/elavisador\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/05\/barco-espannol.jpg\"><img class=\"aligncenter  wp-image-288\" title=\"barco-espannol\" src=\"\/elavisador\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/05\/barco-espannol.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/05\/barco-espannol.jpg 1056w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/05\/barco-espannol-300x175.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/05\/barco-espannol-768x448.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/05\/barco-espannol-1024x597.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 1056px) 100vw, 1056px\" \/><\/a><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Los peri\u00f3dicos centenarios -todos los que he mencionado se fundaron entre 1839 y 1900- han tenido sin duda mucho que ver con la literatura de sus respectivos territorios, y todos, en mayor o menor medida, siguen implicados en la misma tarea: servir de escaparate para los grandes escritores y fomentar, desde sus p\u00e1ginas, la buena literatura. La buena literatura y, adem\u00e1s, el buen uso de la lengua. Aunque quien m\u00e1s quien menos en alg\u00fan momento haya sido objeto de cr\u00edtica por sus erratas o por el poco esmero de su escritura, a causa de la urgencia propia del periodismo, lo cierto es que todos, sin excepci\u00f3n, se siguen caracterizando por su defensa de la lengua espa\u00f1ola, la herramienta \u00fanica con la que se construye su expresi\u00f3n period\u00edstica.<br \/>\nDespu\u00e9s de tan largo y fruct\u00edfero tiempo de uso diario de la escritura en espa\u00f1ol -desde el m\u00e1s sesudo de los art\u00edculos hasta la m\u00e1s humilde de las noticias-, parece incontestable que nuestro periodismo hisp\u00e1nico goza de una herencia \u00fanica. Un patrimonio que se encuentra, sin lugar a dudas, en la base de la fuerza, la riqueza, la variedad, la profundidad&#8230; y la belleza de nuestra lengua castellana. Pero aunque mirar hacia atr\u00e1s, reconocer la historia, sea siempre tarea imprescindible para afrontar el presente, lo cierto es que tan relevante como el pasado, si no m\u00e1s, es el futuro que tiene por delante el espa\u00f1ol. Bastar\u00eda con analizar lo que est\u00e1 sucediendo en un pa\u00eds como Estados Unidos para darnos cuenta de ello. Frente al 12,9% de estadounidenses que hablaban nuestra lengua en el a\u00f1o 2000, actualmente ya hay m\u00e1s de un 25% que la utilizan: cerca de 80 millones de personas, 54 de ellos considerados plenamente \u00abhispanoablantes\u00bb. Una progresi\u00f3n que se hace a\u00fan m\u00e1s evidente cuando nos referimos al uso del espa\u00f1ol en las nuevas tecnolog\u00edas. Algo que tiene que ver no s\u00f3lo con la juventud del conjunto social de los hispanos que viven en Estados Unidos, sino tambi\u00e9n con la propia pujanza de un pa\u00eds como M\u00e9xico, que en los \u00faltimos tiempos hace gala de un imparable nivel de influencia no s\u00f3lo sobre los pa\u00edses al sur de sus fronteras, sino tambi\u00e9n sobre sus vecinos del norte.<br \/>\nAnte esta realidad, hemos de ser muy conscientes tambi\u00e9n de que buena parte del futuro inmediato del espa\u00f1ol se est\u00e1 proyectando, en este preciso momento, desde las nuevas tecnolog\u00edas. En los \u00faltimos a\u00f1os son infinitas las voces que alertan sobre el peligro que una utilizaci\u00f3n torcida de estas nuevas tecnolog\u00edas, fundamentalmente de Internet y los tel\u00e9fonos m\u00f3viles, supone para la riqueza y la variedad del espa\u00f1ol. Todo esto es verdad. Pero s\u00f3lo en parte. Frentre al reduccionismo ling\u00fc\u00edstico de buena parte de los navegadores e internautas en nuestra lengua, hay otros efectos positivos que tambi\u00e9n vienen de la mano de esta nueva manera de comunicarse. Por ejemplo, la preminencia cada vez mayor de la escritura, elemento fundamental para la fijaci\u00f3n de la lengua, frente al habla: nunca se hab\u00eda escrito m\u00e1s abundantemente en espa\u00f1ol a lo largo de la historia que en el momento actual. Incluso el temido efecto de la desintegraci\u00f3n de la lengua &#8220;can\u00f3nica&#8221; frente a los localismos de los diferentes pa\u00edses de habla hispana, viene ahora paliado en buena manera gracias a Internet: la comunicaci\u00f3n entre los diferentes espa\u00f1oles de uno y otro lado del Atl\u00e1ntico, y de todos los rincones del planeta, es apabullante. Y con la comunicaci\u00f3n viene el contagio. Y con el contagio una capacidad mayor de comprensi\u00f3n y asimilaci\u00f3n de las peculiaridades de los dem\u00e1s.<br \/>\nQue la de Teresa de Jes\u00fas y Sor Juana In\u00e9s de la Cruz, la de Cervantes y Rub\u00e9n Dar\u00edo, la de Miguel Delibes y Julio Cort\u00e1zar es una lengua con una herencia literaria inmejorable es algo que nadie puede dudar. Como nadie puede tener dudas tampoco del vigor, la expresividad, la riqueza y la potencia con que esta misma lengua se enfrenta hoy a su porvenir. Hay un pasado espl\u00e9ndido escrito en espa\u00f1ol. Y hay un futuro en espa\u00f1ol que ofrece sus frutos cada d\u00eda. As\u00ed lo acreditan los 548 millones de personas que lo hablan. Como dijo don Antonio Machado: \u00abNi el pasado ha muerto \/ ni est\u00e1 el ma\u00f1ana, \/ ni el ayer escrito\u00bb. Se escribe, se sigue escribiendo, en espa\u00f1ol, en este mismo instante.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aunque ya se hac\u00eda desde mucho antes, fueron los espa\u00f1oles de la Generaci\u00f3n del 98 los primeros en reivindicar la necesidad de que los escritores se prodigaran en los peri\u00f3dicos. No s\u00f3lo para apoyar su propia obra literaria, sino tambi\u00e9n para conseguir un sustento econ\u00f3mico imprescindible para poder vivir y seguir escribiendo. 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