{"id":30,"date":"2010-03-12T09:21:00","date_gmt":"2010-03-12T09:21:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/?p=30"},"modified":"2010-03-12T09:21:00","modified_gmt":"2010-03-12T09:21:00","slug":"adios-miguel-delibes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/2010\/03\/12\/adios-miguel-delibes\/","title":{"rendered":"Adi\u00f3s a Miguel Delibes"},"content":{"rendered":"<p>Vio crecer al Mochuelo y al Nini; sali\u00f3 al campo con Lorenzo el cazador; sinti\u00f3 de cerca el p\u00e1lpito vital del viejo Eloy, del se\u00f1or Cayo, de Pac\u00edfico P\u00e9rez, de Gervasio Garc\u00eda de la Lastra\u2026  Hasta que se encontr\u00f3 el paquete de tabaco con su propia hoja roja. Entonces termin\u00f3 \u2018El hereje\u2019, el libro que le deb\u00eda a su ciudad de Valladolid, y dej\u00f3 de escribir. Pero sus personajes lo siguieron acompa\u00f1ando siempre. \u201cEllos \u2013reconoci\u00f3 en su discurso de recepci\u00f3n del premio Cervantes- eran los que evolucionaban y, sin embargo, el que cumpl\u00eda a\u00f1os era yo. Hasta que un buen d\u00eda, al levantar los ojos de las cuartillas y mirarme al espejo me di cuenta de que era un viejo\u201d.<\/p>\n<p>Ahora que se ha ido, se puede decir bien alto y bien fuerte que lo \u00fanico que no le ha dado la vida literaria a Miguel Delibes es el premio Nobel de Literatura. Y eso a pesar de que sus novelas han llevado m\u00e1s lejos que las de ning\u00fan otro escritor de su tiempo la rotunda belleza de la lengua castellana. \u00c9l fue el primero en demostrar que se puede mirar el mundo de t\u00fa a t\u00fa sin tener que salir de la tierra propia. El ejemplo mayor de hasta qu\u00e9 punto lo universal termina siendo lo local pero sin puertas. Llev\u00f3 una vida de ficci\u00f3n muy real, y ha sabido mantener hasta el \u00faltimo d\u00eda de su vida la dignidad aleccionadora de los grandes escritores.<br \/>\nDecir Miguel Delibes es decir narrativa en lengua castellana, pero tambi\u00e9n es decir periodismo de altura. Si \u2018El Norte de Castilla\u2019 no puede entenderse sin Miguel Delibes, Miguel Delibes no puede entenderse sin \u2018El Norte de Castilla\u2019. Su talante cultural no s\u00f3lo ha marcado a generaciones de periodistas, sino que ha servido para ilustrar de manera perenne la grandeza de un oficio que tanto m\u00e1s se ha equivocado cuanto m\u00e1s ha tenido la tentaci\u00f3n de alejarse de las que son sus verdaderas esencias literarias.<\/p>\n<p>El retrato, empero, no quedar\u00eda completo si no recordamos tambi\u00e9n el car\u00e1cter precursor de Miguel Delibes como defensor de la Naturaleza. Con \u201cUn mundo que agoniza\u201d, pero tambi\u00e9n con todas y cada una de sus novelas \u2018al aire libre\u2019, el escritor fue elaborando el impresionante certificado de defunci\u00f3n de toda una cultura: el final de la vida en el campo, de los ciclos de las cosechas, de la estrecha convivencia del hombre con los animales\u2026, pero tambi\u00e9n el final de tantas y tantas palabras de nuestra lengua castellana nacidas del sudor, el miedo, el esfuerzo y las esperanzas de los hombres del campo. Toda una civilizaci\u00f3n milenaria que qued\u00f3 grabada con letras de imprenta en su inmensa obra narrativa.<br \/>\nY, por supuesto, la persona. Cuando le he vuelto a ver, despu\u00e9s de veinte a\u00f1os de mi primera entrevista, en la misma casa, bajo el mismo retrato, rodeado de los mismos libros, Miguel Delibes segu\u00eda siendo el mismo pesimista con la misma vibrante iron\u00eda que, despu\u00e9s de tantas novelas y tantos personajes, confesaba lo insoportablemente banales que pod\u00edan ser los vivos en comparaci\u00f3n con los muertos. \u201cAl palpar la cercan\u00eda de la muerte \u2013dice una de sus citas m\u00e1s conocidas-, vuelves los ojos a tu interior y no encuentras m\u00e1s que banalidad\u201d. Al recibirnos en su casa hace apenas unos meses, todav\u00eda ten\u00eda el humor de darnos una \u2018primicia\u2019 period\u00edstica: durante a\u00f1os pens\u00f3 que Jos\u00e9 Mar\u00eda Pem\u00e1n, el gran vate oficial del r\u00e9gimen franquista, le hab\u00eda robado la cartera en el curso de un viaje por Italia\u2026 Y un consejo, esta vez en serio: \u201cNo dej\u00e9is de trabajar por el campo\u201d. Y otro m\u00e1s: \u201cCuidad que no salgan tantas faltas de ortograf\u00eda en el peri\u00f3dico\u201d.<\/p>\n<p>Con el cuerpo maltrecho, don Miguel ha conservado hasta el \u00faltimo minuto la lucidez y la cabeza que siempre temi\u00f3 perder desde que sac\u00f3 la hoja roja. \u201cLos amigos me dicen con la mejor voluntad: que conserve usted la cabeza muchos a\u00f1os. \u00bfQu\u00e9 cabeza? \u00bfLa m\u00eda, la del viejo Eloy, la del se\u00f1or Cayo, la de Pac\u00edfico P\u00e9rez, la de Menchu Sotillo? \u00bfQu\u00e9 cabeza es la que debo conservar? (&#8230;) Antes que a conservar la cabeza muchos a\u00f1os a lo que debo aspirar ahora es a conservar la cabeza suficiente para darme cuenta de que estoy perdiendo la cabeza. Y en ese mismo instante frenar, detenerme al borde del abismo y no escribir una letra m\u00e1s\u201d, dijo tambi\u00e9n en la ceremonia del premio Cervantes. Por fortuna no fue as\u00ed.<\/p>\n<p>Ahora don Miguel se ha ido, y yo s\u00f3lo puedo recordarle con la alegr\u00eda con la que celebr\u00f3 con quienes hac\u00edamos la revista \u2018El Cobaya\u2019 los sesenta a\u00f1os de la publicaci\u00f3n de \u2018La sombra del cipr\u00e9s es alargada\u2019. Saliendo con \u00e9l del cementerio de \u00c1vila, con la nieve pur\u00edsima crujiendo bajo la suela de los zapatos, quiero recordar la frase con que se cierra \u00e9sta su primera novela: \u201cY por encima a\u00fan me quedaba Dios\u201d. As\u00ed sea.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vio crecer al Mochuelo y al Nini; sali\u00f3 al campo con Lorenzo el cazador; sinti\u00f3 de cerca el p\u00e1lpito vital del viejo Eloy, del se\u00f1or Cayo, de Pac\u00edfico P\u00e9rez, de Gervasio Garc\u00eda de la Lastra\u2026 Hasta que se encontr\u00f3 el paquete de tabaco con su propia hoja roja. 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