{"id":301,"date":"2015-06-30T17:04:03","date_gmt":"2015-06-30T16:04:03","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/?p=301"},"modified":"2015-06-30T17:04:03","modified_gmt":"2015-06-30T16:04:03","slug":"literatura-juvenil-o-literatura-social","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/2015\/06\/30\/literatura-juvenil-o-literatura-social\/","title":{"rendered":"\u00bfLiteratura juvenil o literatura social?"},"content":{"rendered":"<p>La infancia, la familia, la educaci\u00f3n, la religi\u00f3n, la desigualdad, la situaci\u00f3n de la mujer, la libertad, la justicia&#8230; La confrontaci\u00f3n entre los sue\u00f1os y la realidad. La probabilidad, siempre, de encontrar personajes malvados en entornos ser\u00e1ficos, pero tambi\u00e9n personajes heroicos en sociedades corrompidas&#8230; Todo tiene que ver con los valores cuando hablamos de &#8220;Celia&#8221;, la extraordinaria serie de novelas infantiles y juveniles nacida del ingenio literario de Elena Fort\u00fan. La combinaci\u00f3n original de los principios de una cat\u00f3lica convencida y de una mujer liberal que crey\u00f3 firmemente en las posibilidades de la Rep\u00fablica para luchar contra el analfabetismo, fomentar la cultura y mejorar la situaci\u00f3n de las clases y colectivos menos favorecidos en su tiempo.<\/p>\n<p><!--more--><br \/>\nTodav\u00eda est\u00e1 por ver, en su justo t\u00e9rmino, de qu\u00e9 manera la obra de escritores \u00abjuveniles\u00bb del siglo XIX, como Emilio Salgari y Julio Verne, o de principios del XX, como Enid Blyton, han servido para conformar la educaci\u00f3n sentimental de muchos de los que hoy mismo, en pleno siglo XXI, rigen los destinos de nuestra sociedad. A este mismo grupo de predilecci\u00f3n pertenece, sin lugar a dudas, Elena Fort\u00fan, cuyos personajes deslumbraron a las lectoras de los a\u00f1os treinta y cuarenta, m\u00e1s tarde a sus hijas, despu\u00e9s a las hijas de sus hijas, y as\u00ed hasta la multitudinaria reedici\u00f3n de la colecci\u00f3n a partir de la serie televisiva de finales de los noventa. Detr\u00e1s de Sandok\u00e1n, del piloto del Danubio, de los Cinco, de los Siete Secretos o de Celia, encuadrados en una larga lista de grandes \u00e9xitos de la literatura juvenil, vinieron los tebeos, y detr\u00e1s las series de televisi\u00f3n o fen\u00f3menos editoriales como el de Harry Potter; siempre con la misma capacidad de forjar sue\u00f1os y esp\u00edritus, pero no siempre con la misma vocaci\u00f3n de despertar sensibilidades.<\/p>\n<p>Con la excusa de mirar el mundo desde los ojos, aparentemente inocentes, de un ni\u00f1o, seguramente una buena parte del secreto del \u00e9xito de &#8220;Celia&#8221; ha estado en su capacidad de mostrarles a lectores de muy distintas \u00e9pocas las contradicciones de una sociedad que se retrata fielmente a trav\u00e9s de personajes sencillos, cotidianos, de la calle o de todos los d\u00edas; con l\u00ednea fina y humor m\u00e1s fino todav\u00eda, sin necesidad de recurrir al drama desgarrado o a la tragedia demoledora. Pura literatura social capaz de conmover a los mayores, pero sobre todo de penetrar en lo m\u00e1s profundo del coraz\u00f3n de los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Una condici\u00f3n, la de mostrar sin desgarrar, que se corresponde tambi\u00e9n con la propia vida de la escritora. Una autora de \u00e9xito a la que mimaron las editoriales y a la que su pluma le sirvi\u00f3 para aliviar no pocas penurias en el trauma de la guerra civil y el exilio; pero tambi\u00e9n una mujer que vivi\u00f3 de lleno la tragedia de su tiempo, que vio morir a su hijo de diez a\u00f1os, suicidarse a su marido y amargarse sin remedio a su otro hijo, hasta hacerse insostenible la vida junto a \u00e9l&#8230; Una defensora de causas perdidas que aprendi\u00f3 &#8220;braille&#8221; para colaborar con la asociaci\u00f3n de Mujeres Amigas de los Ciegos; que luch\u00f3 por los derechos de la mujer al lado de Victoria Kent o Zenobia Camprub\u00ed desde el grupo del Lyceum Club, y que se preocup\u00f3 por las condiciones de vida de los ni\u00f1os militando en diferentes organizaciones ben\u00e9ficas. Por esos ni\u00f1os que le ense\u00f1aron a mirar el mundo con los ojos de Celia, y a juzgarlo con su mentalidad, tan limpia como indagadora. Una escritora incomprendida por muchos, pero seguida tambi\u00e9n por decenas de miles de lectoras incondicionales, as\u00ed como por un grupo selecto de amigas que siempre la apoyaron, entre ellas Mar\u00eda Lej\u00e1rraga, quien le anim\u00f3 a escribir sobre las historias que anotaba en su acuaderno escolar mientras sacaba a jugar a sus ni\u00f1os al madrile\u00f1o parque del Retiro, o Mercedes Hern\u00e1ndez, cuyos hijos, convirtiendo a Florinda en Celia y a F\u00e9lix en Cuchifrit\u00edn, le sirvieron de modelo para sus personajes.<\/p>\n<p>La escritora que sorprendi\u00f3 a los lectores de &#8220;Blanco y negro&#8221; en 1928, en un tiempo en el que todo parec\u00eda posible, con &#8220;Celia dice&#8221;, el primer cap\u00edtulo de su larga serie de \u00e9xitos. La misma que nos dej\u00f3 como testamento, in\u00e9dito hasta 25 a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte, &#8220;Celia en la revoluci\u00f3n&#8221;, memoria ya te\u00f1ida de negrura, de todo cuanto vino despu\u00e9s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La infancia, la familia, la educaci\u00f3n, la religi\u00f3n, la desigualdad, la situaci\u00f3n de la mujer, la libertad, la justicia&#8230; La confrontaci\u00f3n entre los sue\u00f1os y la realidad. 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