{"id":305,"date":"2015-06-30T17:12:57","date_gmt":"2015-06-30T16:12:57","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/?p=305"},"modified":"2015-06-30T17:12:57","modified_gmt":"2015-06-30T16:12:57","slug":"305","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/2015\/06\/30\/305\/","title":{"rendered":"Tardes en la ciudad de la piedra escrita"},"content":{"rendered":"<p>Siempre las personas. Con frecuencia, los paisajes. En ocasiones tambi\u00e9n las ciudades. Se nos meten en el alma y terminan ocupando un lugar muy significativo en nuestras vidas. Para siempre, siempre, siempre, como dec\u00eda Teresa de Jes\u00fas.<\/p>\n<div id=\"attachment_306\" style=\"width: 651px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/elavisador\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/06\/jaime-siles.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-306\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-306\" title=\"El poeta Jaime Siles, en la Fundaci\u00f3n Bot\u00edn de Santander. Roberto Ruiz\" src=\"\/elavisador\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/06\/jaime-siles.jpg\" alt=\"\" width=\"641\" height=\"832\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/06\/jaime-siles.jpg 641w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/06\/jaime-siles-231x300.jpg 231w\" sizes=\"(max-width: 641px) 100vw, 641px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-306\" class=\"wp-caption-text\">El poeta Jaime Siles, en la Fundaci\u00f3n Bot\u00edn de Santander. Roberto Ruiz<\/p><\/div>\n<p>As\u00ed le ha ocurrido a Jaime Siles (Valencia, 1951) con la ciudad de Salamanca. Aquella en la que fue estudiante entre 1969 y 1973. Aquella en la que escribi\u00f3 algunos de los versos m\u00e1s inspirados de \u2018Canon\u2019, su primer libro de poemas (publicado en 1973, aunque antes aparecieran \u2018G\u00e9nesis de la luz\u2019 y \u2018Biograf\u00eda sola\u2019). La misma a la que regres\u00f3 m\u00e1s tarde como \u00abjoven profesor\u00bb, entre 1976 y 1980. La que termin\u00f3 convirti\u00e9ndose para \u00e9l en s\u00edmbolo perdurable no solo de \u00abla belleza, el arte y la sabidur\u00eda\u00bb, sino tambi\u00e9n de la propia juventud, en su sentido m\u00e1s profundo y m\u00e1s cl\u00e1sico.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>\u00c9sta es la materia vital y po\u00e9tica que late, atravesada de emoci\u00f3n y de nostalgia, en su \u00faltimo libro, \u2018Tardes de Salamanca\u2019, publicado hace unos meses por la Diputaci\u00f3n de la provincia charra, en una bella y cuidada edici\u00f3n. El amor intenso y turbador (\u00ab\u00a1qu\u00e9 lujuria de besos nunca dados!\u00bb), la complicidad de los amigos, la huella indeleble de los profesores; tambi\u00e9n la evocaci\u00f3n encendida de los poetas \u2013An\u00edbal N\u00fa\u00f1ez, Jos\u00e9 Ledesma, Garc\u00eda Nieto&#8230;\u2013 por las calles sonoras de la ciudad castellana. Todo lo que fue definiendo, cincelando, esa pasi\u00f3n por las letras, por los cl\u00e1sicos, por la belleza, que ha determinado la vida entera del escritor. \u00abLo que debo al lat\u00edn son muchas cosas\u00bb, dice Siles en uno de los versos de su magn\u00edfico poema \u2018De vita philologica\u2019, dedicado a Jenaro Talens y con p\u00f3rtico de Unamuno. El testimonio vibrante de un modo de sentir la ciudad desde lo m\u00e1s profundo de su cultura: Plauto en el Palacio de Anaya, con la voz de fondo del maestro Ricardo Castresana; Parm\u00e9nides en las proporciones de Diego de Silo\u00e9; Roma en el coraz\u00f3n urbano m\u00e1s \u00edntimo de Salamanca. Para hablar de todas estas cosas, el poeta ha elegido el color de las ma\u00f1anas puntillistas de Salamanca, pero sobre todo el fulgor de la tarde (\u00abTardes de Salamanca, \/ letra a letra le\u00eddas. \/ Tardes de Salamanca, \/ m\u00e1s que griegas, latinas\u00bb) en la ciudad de las piedras de oro.<\/p>\n<p>Y al lado de la luz pur\u00edsima y la transparencia del aire en la Meseta \u2013tan diferente de aquella otra luz lechosa de su litoral mediterr\u00e1neo\u2013, tambi\u00e9n los secretos y las concomitancias creativas de la noche (\u00abLa noche te escribe, \/ te transcribe, \/ te inventa\u00bb). Y en el tr\u00e1nsito de la luz, algunas de las develaciones del poeta: la conmoci\u00f3n del aire; el misterio del espacio; la sinestesia permanente de la m\u00fasica, el di\u00e1logo secreto entre la piedra y el tiempo, entre la arquitectura y el sue\u00f1o de la inmortalidad&#8230; Un \u00ab\u00e9xtasis que crece desde la piedra en fuga\u00bb y que acaba convirtiendo las calles de Salamanca, sus iglesias, sus palacios, sus rincones, en signo perpetuo de la belleza inmarcesible. Deconstrucci\u00f3n y reconstrucci\u00f3n del tiempo en la memoria, en el arrobamiento, en el verso. Un tiempo detenido, un tiempo manipulado, un tiempo proyectado \u00abhacia el inm\u00f3vil c\u00edrculo\u00bb que se convierte tambi\u00e9n en protagonista del libro.<\/p>\n<p>Memoria del amor y la amistad; reconocimiento de afinidades \u00e9ticas y est\u00e9ticas; testimonio de certezas y deslumbramientos, el libro es al fin una hermosa cr\u00f3nica po\u00e9- tica sobre la ciudad de Salamanca, pero tambi\u00e9n un ejercicio de estilo sobre la propia lengua castellana. Una lengua forjada, por cierto, sobre la piedra miliar de la Universidad de Fray Luis de Le\u00f3n, de Francisco de Vitoria, Domingo de Soto, San Juan de la Cruz,Antonio de Nebrija, Luis de G\u00f3ngora o Miguel de Unamuno. Una memoria pulida por Jaime Siles sobre la misma \u00abpiedra escrita\u00bb de la gran cultura occidental. Una dedicatoria, en palabras del poeta, \u00aba vosotras frontera \/ del abismo insalvable, \/ columnas del lenguaje \/ en las que me sostengo, \/ perdido, yo tambi\u00e9n\u00bb. A veces las ciudades se nos meten en el alma.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Siempre las personas. Con frecuencia, los paisajes. En ocasiones tambi\u00e9n las ciudades. Se nos meten en el alma y terminan ocupando un lugar muy significativo en nuestras vidas. Para siempre, siempre, siempre, como dec\u00eda Teresa de Jes\u00fas. As\u00ed le ha ocurrido a Jaime Siles (Valencia, 1951) con la ciudad de Salamanca. 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