{"id":309,"date":"2015-06-30T17:18:17","date_gmt":"2015-06-30T16:18:17","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/?p=309"},"modified":"2015-06-30T17:18:17","modified_gmt":"2015-06-30T16:18:17","slug":"otras-voces","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/2015\/06\/30\/otras-voces\/","title":{"rendered":"Otras voces"},"content":{"rendered":"<p>M\u00faltiple, heterog\u00e9neo, original. El panorama de la poes\u00eda espa\u00f1ola contempor\u00e1nea es tan rico y tan diverso que ni las antolog\u00edas ni las editoriales ni los suplementos culturales ni, por supuesto, las p\u00e1ginas de Internet, son capaces de ofrecerle al lector un m\u00ednimo reflejo fidedigno de lo que est\u00e1 sucediendo en este g\u00e9nero, m\u00e1s dirigido a la \u00abinmensa minor\u00eda\u00bb que nunca.<\/p>\n<div id=\"attachment_310\" style=\"width: 690px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/elavisador\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/06\/rodriguezycastello.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-310\" loading=\"lazy\" class=\" wp-image-310\" title=\"rodriguezycastello\" src=\"\/elavisador\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/06\/rodriguezycastello.jpg\" alt=\"\" width=\"680\" height=\"335\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/06\/rodriguezycastello.jpg 968w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/06\/rodriguezycastello-300x148.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/06\/rodriguezycastello-768x378.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 680px) 100vw, 680px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-310\" class=\"wp-caption-text\">Alfredo Rodr\u00edguez, a la izquierda, y Julio Castell\u00f3<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: left;\">\n<p>Hoy, por ejemplo, podemos detener la mirada en dos autores que no se encuentran f\u00e1cilmente en las n\u00f3minas de nuestra poes\u00eda \u00faltima, y que sin embargo por su trayectoria, pero sobre todo por su calidad, merecen la atenci\u00f3n de un p\u00fablico cada vez m\u00e1s fraccionado y peor orientado frente al mundo editorial.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><!--more--><\/p>\n<p>&#8220;Alquimia ha de ser&#8221;, del navarro Alfredo Rodr\u00edguez (Pamplona, 1969), es la \u00faltima apuesta de Renacimiento, un cl\u00e1sico de la edici\u00f3n po\u00e9tica que incluye por primera vez en su cat\u00e1logo a este autor. Un autor que comenz\u00f3 su carrera fascinado por la poes\u00eda nov\u00edsima de Jos\u00e9 Mar\u00eda \u00c1lvarez -con t\u00edtulos como &#8220;Salvar la vida con \u00c1lvarez (2006) y &#8220;La vida equivocada&#8221; (2008)-, que se pas\u00f3 despu\u00e9s a un modelo propio \u00abde combate\u00bb, con la trilog\u00eda formada por &#8220;Regreso a Alba Longa&#8221; (2008), &#8220;Ritual de combatir desnudo&#8221; (2010) y &#8220;De oro y de fuego&#8221; (2012), y que ahora alcanza, quiz\u00e1s, su acento m\u00e1s personal con &#8220;Alquimia ha de ser&#8221;, un libro con el que trata de construir, en palabras del prologuista, Luis Miguel Alonso N\u00e1jera, su propio &#8220;Walhalla&#8221;: el m\u00edtico sal\u00f3n n\u00f3rdico de los elegidos por Od\u00edn.<br \/>\nLa \u00abpasi\u00f3n de los antiguos\u00bb, en el verso de Colinas, o \u00abla sabidur\u00eda de los misterios antiguos\u00bb, en palabras del propio Rodr\u00edguez, inspiran este peque\u00f1o manual del \u00abarte de la vida\u00bb, donde el poeta busca el gozo de los sentidos y el arrobamiento de la belleza en un existir cotidiano al que es capaz de convocar, contra todo pron\u00f3stico, a la rueda del tiempo, a los siete chakras, a las fuerzas de la Luna y al ojo de Shiva, pero tambi\u00e9n \u00abal ala de un \u00e1ngel bello como la t\u00fanica de un dios\u00bb. La reivindicaci\u00f3n, en clave po\u00e9tica, del beneficio de una vida hermosa, donde sea posible captar, si lo sabemos percibir, extraordinarias ondas de luz que nos redimen de la c\u00e1rcel del cuerpo, que nos llevan hacia \u00abla sal espiritual de la verdad\u00bb, que se manifiestan en la vibraci\u00f3n pura del alma. Una alquimia verdadera, tra\u00edda al siglo XXI desde los arcanos de la vieja sabidur\u00eda, que consigue elevarnos sobre la grisura de los d\u00edas comunes. O, con las palabras de Alfredo Rodr\u00edguez: \u00abHeme aqu\u00ed, puro, sin tacha de amor \/ al despuntar el d\u00eda, \/ como quien lava suelos con el agua de rosas. \/ Tengo el poema omega, \/ alquimia ha de ser\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Visi\u00f3n ca\u00f3tica<\/strong><br \/>\nCasi en el sentido contrario est\u00e1 escrito &#8220;Yosotros&#8221; (colecci\u00f3n Intravagantes, de ediciones Evoh\u00e9), el \u00faltimo libro del poeta, fot\u00f3grafo y profesor Julio Castell\u00f3 (Madrid, 1963). En su \u00faltima entrega, el autor de &#8220;Qherido animal&#8221; (1998) y &#8220;Sunu Gaal&#8221; (2006) re\u00fane en realidad dos libros -&#8220;Recto&#8221; y &#8220;Verso&#8221;-, unidos por una misma visi\u00f3n fragmentaria y ca\u00f3tica de la realidad, y por una misma reflexi\u00f3n sobre el sentido \u00faltimo de la palabra; de hecho, \u00abhablo por hablar\u00bb y \u00abescribo por escribir\u00bb son palabras que se repiten de manera casi obsesiva, como un mantra, a lo largo de toda esta obra fulgurante en la que el poeta trata una y otra vez, infructuosamente, de colocar su alma a salvo de la intemperie.<\/p>\n<p>\u00abVivir no es m\u00e1s que abrazar el caos \/ sus infinitas leyes\u00bb, escribe Julio Castell\u00f3 en este libro, donde se pone en evidencia la incapacidad del hombre para controlar su propio devenir vital, y donde antes que la l\u00edrica, que la versificaci\u00f3n o que la construcci\u00f3n po\u00e9tica se deja discurrir en libertad ese \u00abpensamiento autom\u00e1tico\u00bb que defini\u00f3 una buena parte de la literatura de la primera mitad del siglo XX; \u00abun protocolo -dice el poeta-que el cuerpo ha heredado y conoce y crece al margen\u00bb de la propia realidad. Una puerta abierta al pensamiento oscuro, en todas sus percepciones e intuiciones. Un pensamiento que surge de la cabeza del poeta y se desarrolla formando una din\u00e1mica \u00abcadena de palabras\u00bb, que terminan construyendo la arquitectura de una realidad po\u00e9tica paralela.<br \/>\nUna realidad ca\u00f3tica, ininteligible, que el poeta mira con extra\u00f1eza de argonauta perdido en el espacio, con soledad de n\u00e1ufrago olvidado en una isla intelectual en la que \u00e9l mismo se ha recluido \u00abvoluntariamente\u00bb. Un proceso, al cabo, que le hace terminar desconfiando no s\u00f3lo de la apariencia que le rodea, sino tambi\u00e9n de las propias v\u00edas del conocimiento, entre ellas la misma palabra (\u00abla enga\u00f1osa\u00bb) y su escritura. Hablar por hablar y escribir por escribir, en todo caso, ya que, como \u00e9l mismo dice: \u00aben alguna ocasi\u00f3n se me pas\u00f3 por la cabeza \/ escribir para la eternidad \/ pero ya no tengo cabeza \/ la perd\u00ed\u00bb.<\/p>\n<p>La b\u00fasqueda de la armon\u00eda de Alfredo Rodr\u00edguez y la delectaci\u00f3n en el caos de Julio Castell\u00f3: dos maneras tan diferentes, tan complementarias, de situarse en la vibraci\u00f3n po\u00e9tica del siglo. Otras voces que merece la pena escuchar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>M\u00faltiple, heterog\u00e9neo, original. 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