{"id":323,"date":"2015-09-02T10:26:09","date_gmt":"2015-09-02T09:26:09","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/?p=323"},"modified":"2015-09-02T10:26:09","modified_gmt":"2015-09-02T09:26:09","slug":"este-viejo-poema-que-siempre-regresa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/2015\/09\/02\/este-viejo-poema-que-siempre-regresa\/","title":{"rendered":"Este viejo poema que siempre regresa"},"content":{"rendered":"<p>Separado del com\u00fan de los libros que pueblan las estanter\u00edas de mi despacho, al lado de las ?Rimas? de B\u00e9cquer y en l\u00ednea directa con la mirada de bronce de San Juan de la Cruz, descansa un ejemplar de &#8216;Sepulcro en Tarquinia&#8217;, en la maravillosa edici\u00f3n ilustrada por el cacere\u00f1o Javier Alca\u00edns del a\u00f1o 2002. El cipr\u00e9s que preside la portada, tan poco anclado en la tierra, tan so\u00f1ador y tan amigo del aire, evoca enseguida todo ese mundo que Colinas hizo suyo antes de traspas\u00e1rselo a miles de lectores, en el que seguramente sea su libro m\u00e1s emblem\u00e1tico. En la dedicatoria el autor ya hace referencia a &#8220;este viejo poema, que siempre regresa&#8221;, como los cipreses de los griegos regresaron a los poemas de los romanos y los poemas de los romanos a los cipreses que los musulmanes espa\u00f1oles plantaron en sus cigarrales y en sus villas del Mediterr\u00e1neo. Pinceladas verticales sobre el estrato yacente de la historia.<\/p>\n<div id=\"attachment_324\" style=\"width: 590px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/elavisador\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/09\/plaza-colinas.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-324\" class=\" wp-image-324\" title=\"plaza-colinas\" src=\"\/elavisador\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/09\/plaza-colinas.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/09\/plaza-colinas.jpg 798w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/09\/plaza-colinas-300x221.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/09\/plaza-colinas-768x567.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 798px) 100vw, 798px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-324\" class=\"wp-caption-text\">Plaza Vieja de B\u00e9rgamo, por Antonio Colinas<\/p><\/div>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>En una de las cr\u00edticas m\u00e1s certeras de este libro, que Colinas public\u00f3 con 29 a\u00f1os, Jos\u00e9 Olivio Jim\u00e9nez destaca la decantaci\u00f3n &#8220;m\u00e1s depurada y a la vez humanamente temblorosa del lirismo total de su autor&#8221;, entendi\u00e9ndose por lirismo total &#8220;la impregnaci\u00f3n incisiva, y de acento sin temores rom\u00e1ntico (si bien, y para su suerte, no al hisp\u00e1nico modo), que el esp\u00edritu obra sobre todos los materiales que contempla, palpa o maneja&#8221;. Un lirismo perfectamente compatible, por no decir complementario, con ese llamado &#8220;culturalismo&#8221; que marc\u00f3 tambi\u00e9n una \u00e9poca, y que despu\u00e9s ha tenido centenares de \u00e9mulos, la mayor parte de los cuales, por cierto, se quedaron con la m\u00fasica, pero entendieron muy poco la letra de este largo poema fragmentario donde el amor cobra cuerpo y se sublima al estilo de los grandes textos cl\u00e1sicos. No falt\u00f3, de hecho, quien se apresurara a emparentar ?Sepulcro en Tarquinia? con ?Piedra de sol?, de Octavio Paz, mientras que su autor confesaba que entonces de quien andaba cerca era del Pablo Neruda de &#8216;Tentativa del hombre infinito&#8217;, pero sobre todo de su querido Giacomo Leopardi.<br \/>\nRegresa siempre, es verdad, ?Sepulcro en Tarquinia?. Inspira siempre. Y ahora ha inspirado tambi\u00e9n a 55 poetas espa\u00f1oles, de todas las est\u00e9ticas y todas las generaciones, que lo saludan, incardinado en el vuelo de sus propios versos, como al cl\u00e1sico que ya es. No cl\u00e1sico de m\u00e1rmol fr\u00edo, como alguno se ha aventurado en se\u00f1alar, fij\u00e1ndose m\u00e1s en el sepulcro que en Tarquinia, sino cl\u00e1sico de piedra caliente, de piedra porosa como \u00e9sa que lleva siempre Antonio Colinas, flotando en el alma y sosteniendo los montes de sus paisajes interiores. &#8220;Hay tanta nieve fuera&#8221;, repite el poeta con insistencia, para marcar el contraste con lo que hay dentro: un coraz\u00f3n ardido de amor y de memoria y de m\u00fasica.<br \/>\nEso y la m\u00fasica callada. La m\u00fasica que se siente en el o\u00eddo interior cuando las huellas de la memoria se manifiestan en el marco de una naturaleza id\u00edlica: la sombra de un cipr\u00e9s proyectada en el sepulcro de la historia del arte. Suenan los nombres de los m\u00fasicos como suenan los nombres de los poetas, los pintores o las ciudades, como se huele el tomillo y se escucha un rumor de \u00e1rboles de oro agitados por el aire del tiempo.<br \/>\n\u00c9ste es quiz\u00e1s el secreto de la fuerza que mantiene intanta, cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s, este viejo poema que siempre regresa. La calidez del alma a la intemperie. La plenitud del amor en su desasosiego de llama de amor viva. &#8220;Amor tiene en los labios cicatrices \/ morir sin poseerte qu\u00e9 delicia&#8221;. La constataci\u00f3n de la vida, del aliento, de la sangre, frente a los recordatorios de la muerte. El cipr\u00e9s de Tarquinia al lado de los labios rojos, carnales, de la estatua de m\u00e1rmol que ocupa la portada de las ?Rimas? de Gustavo Adolfo B\u00e9cquer en la estanter\u00eda de mi despacho. Todo bajo la atenta mirada de San Juan. Las casualidades no existen.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Separado del com\u00fan de los libros que pueblan las estanter\u00edas de mi despacho, al lado de las ?Rimas? de B\u00e9cquer y en l\u00ednea directa con la mirada de bronce de San Juan de la Cruz, descansa un ejemplar de &#8216;Sepulcro en Tarquinia&#8217;, en la maravillosa edici\u00f3n ilustrada por el cacere\u00f1o Javier Alca\u00edns del a\u00f1o 2002. 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