{"id":329,"date":"2015-09-02T10:43:58","date_gmt":"2015-09-02T09:43:58","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/?p=329"},"modified":"2015-09-02T10:43:58","modified_gmt":"2015-09-02T09:43:58","slug":"calle-de-colmenares-real-academia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/2015\/09\/02\/calle-de-colmenares-real-academia\/","title":{"rendered":"Calle de Colmenares, Real Academia"},"content":{"rendered":"<p>A pesar del &#8220;disfraz&#8221;, a pesar de considerarse \u00e9l mismo &#8220;humana y literariamente muy poco acad\u00e9mico&#8221;, lo cierto es que la imagen de Miguel Delibes vestido de frac, tan firme como enjuto a los 55 a\u00f1os, pronunciando su discurso de ingreso el 25 de mayo de 1975, es uno de los iconos m\u00e1s poderosos de la historia reciente de la Real Academia Espa\u00f1ola.<br \/>\n&#8220;No necesito decir que el actual sentido del progreso no me va, esto es, me desazona tanto que el desarrollo t\u00e9cnico se persiga a costa del hombre como que se plantee la ecuaci\u00f3n T\u00e9cnica-Naturaleza en r\u00e9gimen de competencia&#8221;, explicaba Delibes, hace ahora cuarenta a\u00f1os, en su discurso, titulado &#8216;El sentido del progreso desde mi obra&#8217;. Tan proverbial como su declarado pesimismo existencial result\u00f3 entonces su alarma ante un mundo en agon\u00eda: su anticipaci\u00f3n en Espa\u00f1a de un conservacionismo intelectual que en Europa ya ten\u00eda voces conocidas y reconocidas. &#8220;Puede ser que las cosas no sean tan hoscas como yo las pinto -se excusaba, en cierta manera, el escritor-, pero yo no digo que las cosas sean as\u00ed, sino que, desgraciadamente, yo las veo de esa manera&#8221;. En todo caso, lo que el autor de &#8216;Las ratas&#8217; y &#8216;La sombra del cipr\u00e9s es alargada&#8217; denunciaba era un proceso social irreversible de &#8220;entronizaci\u00f3n de las cosas&#8221;; un proceso cuya consecuencia m\u00e1s notoria result\u00f3 ser la muerte de una cultura campesina que no hab\u00edamos sido capaces de sustituir por nada, &#8220;al menos por nada noble&#8221;.<\/p>\n<div id=\"attachment_330\" style=\"width: 590px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/elavisador\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/09\/delibes-academia.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-330\" class=\" wp-image-330 \" title=\"delibes-academia\" src=\"\/elavisador\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/09\/delibes-academia.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/09\/delibes-academia.jpg 1011w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/09\/delibes-academia-300x193.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/09\/delibes-academia-768x493.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1011px) 100vw, 1011px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-330\" class=\"wp-caption-text\">Los acad\u00e9micos, presididos por D\u00e1maso Alonso, y el p\u00fablico siguen el discurso de Miguel Delibes en un abarrotado sal\u00f3n de actos de la Academia.<\/p><\/div>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>En aquel d\u00eda tan se\u00f1alado, el encargado de pronunciar el discurso de contestaci\u00f3n a Delibes fue Juli\u00e1n Mar\u00edas, quien desde hac\u00eda once a\u00f1os ocupaba el sill\u00f3n ?S? de la docta casa. El pensador y ensayista vallisoletano daba con entusiasmo a Delibes la bienvenida a las comisiones en &#8220;la gran mesa ovalada, tapizada de verde, bajo las l\u00e1mparas discretas&#8221;, y a la &#8220;m\u00ednima tertulia, tan sabrosa, que precede a las sesiones&#8221;; y recordaba que lo que m\u00e1s a\u00f1oraba don Juan Valera, &#8220;desde sus Embajadas&#8221;, era precisamente &#8220;que lo apartaran de la Academia tanto tiempo&#8221;. Mar\u00edas present\u00f3 entonces a su paisano como &#8220;alguien irreductible a todos los dem\u00e1s&#8221;, alguien que representaba &#8220;una manera nueva de ver las cosas, de vivir nuestra lengua, de hablarla y de escribirla -y escucharla-, de interesarse por las palabras, ese irreal alimento de la vida humana&#8221;.<br \/>\nMucho se goz\u00f3 Mar\u00edas al presumir, ante el resto de la corporaci\u00f3n, de la filiaci\u00f3n del acad\u00e9mico entrante, hablando de un &#8220;obstinado residente en Valladolid&#8221; al que le hubiera gustado figurar, en su documento de identidad, como &#8220;exdirector de El Norte de Castilla&#8221;, si bien sospechaba que lo que verdaderamente deseaba el nuevo acad\u00e9mico, &#8220;si se atreviera&#8221;, era poner en el mismo: &#8220;cazador&#8221;; &#8220;y todav\u00eda temo -dec\u00eda Mar\u00edas- que despu\u00e9s de escribirlo se arrepintiera, pensara que era una frivolidad, y rectificara: pescador&#8221;. Un pescador que naci\u00f3 en la Acera de Recoletos, a la vuelta de la esquina de la\u00a0<strong>calle Colmenares<\/strong>\u00a0de Valladolid, la misma donde hab\u00eda visto la luz, seis a\u00f1os antes, el propio Juli\u00e1n Mar\u00edas. &#8220;No convivimos en la calle en que hubi\u00e9ramos sido vecinos; el tiempo separ\u00f3 lo que afinidad hubiera unido, lo que vino a juntar despu\u00e9s en amistad profunda&#8221;, dijo Mar\u00edas, antes de expresar su propio deseo a partir de ese momento: &#8220;que la Real Academia Espa\u00f1ola sea nuestra calle de Colmenares&#8221;.<br \/>\nUn vallisoletano, Delibes, al que Juli\u00e1n Mar\u00edas situaba en l\u00ednea con otros escritores ilustres de la ciudad, como Zorrilla, Jorge Guill\u00e9n o Rosa Chacel, y con otros miembros de la Academia, como Antonio Tovar o \u00e9l mismo. Pero inmediatamente sobre el vallisoletano descubr\u00eda al castellano: &#8220;Castilla -dice Mar\u00edas- no tiene vocaci\u00f3n regional. En otro tiempo fue un Reino; pero desde entonces se dedic\u00f3, no a hacer Espa\u00f1a, sino m\u00e1s bien a hacerse Espa\u00f1a&#8221;. Y sobre el castellano, al espa\u00f1ol perteneciente a una generaci\u00f3n con &#8220;salida al mundo por la puerta ensangrentada de la guerra civil&#8221;, emparentado en ese sentido con nombres como los de Rosales, Ferrater Mora, Espr\u00edu, Cela, Buero Vallejo, Gironella o Carmen Laforet. Y entre ellos, al novelista que se salt\u00f3 la gran generaci\u00f3n de poetas del 27 para relacionarse directamente con la narrativa de Baroja y con &#8220;la sombra de Gald\u00f3s&#8221;. Y a\u00fan sobre todos, de manera se\u00f1alada en ese momento, al autor de mirada universal cuya preocupaci\u00f3n social, por encima de otras grandes l\u00edneas de su obra, le hab\u00eda hecho derivar hacia la denuncia de &#8220;los peligros que amenazan a la Naturaleza y a la espontaneidad de la vida en ella&#8221;; es decir, hacia una in\u00e9dita preocupaci\u00f3n intelectual por los asuntos del medio ambiente, un terreno donde Delibes, seg\u00fan Mar\u00edas, penetra &#8220;como un cazador arriesgado, en un tremedal&#8221;. Una conciencia que por primera vez toma la palabra en una instituci\u00f3n tan preminente como la Real Academia Espa\u00f1ola&#8230;<br \/>\n&#8220;Falta una autoridad universal ?nos dice el propio Delibes en su discurso?, capaz de imponer normas suficientes&#8221; para detener el mal sentido del progreso en el que se ha embarcado la Humanidad; una Humanidad que &#8220;hoy por hoy&#8221;, &#8220;no est\u00e1 preparada&#8221; para tomar tal conciencia. Y concluye: &#8220;A mi entender, \u00fanicamente un hombre nuevo -humano, imaginativo, generoso- sobre un entramado social nuevo, ser\u00eda capaz de afrontar, con alguna probabilidad de \u00e9xito, un programa restaurador y de encauzar los conocimientos actuales hacia la consecuci\u00f3n de una sociedad estable&#8221;.<br \/>\nCuarenta a\u00f1os despu\u00e9s no cabe duda de que ya hay un &#8220;hombre nuevo&#8221; muy distinto del que rese\u00f1aba Miguel Delibes en su discurso. Lo que a\u00fan no sabemos es si ese hombre camina en la direcci\u00f3n adecuada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A pesar del &#8220;disfraz&#8221;, a pesar de considerarse \u00e9l mismo &#8220;humana y literariamente muy poco acad\u00e9mico&#8221;, lo cierto es que la imagen de Miguel Delibes vestido de frac, tan firme como enjuto a los 55 a\u00f1os, pronunciando su discurso de ingreso el 25 de mayo de 1975, es uno de los iconos m\u00e1s poderosos de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/329"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=329"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/329\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=329"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=329"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=329"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}