{"id":332,"date":"2015-09-02T10:51:10","date_gmt":"2015-09-02T09:51:10","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/?p=332"},"modified":"2015-09-02T10:51:10","modified_gmt":"2015-09-02T09:51:10","slug":"tundidor-o-la-vida-como-acontecimiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/2015\/09\/02\/tundidor-o-la-vida-como-acontecimiento\/","title":{"rendered":"Tundidor o la vida como acontecimiento"},"content":{"rendered":"<p>La tierra que le vio nacer. La tierra donde aprendi\u00f3 la lengua que m\u00e1s ama. La tierra donde vivi\u00f3 las experiencias emocionales que conformaron su &#8220;primera personalidad creadora&#8221;. &#8216;Zamora&#8217;: \u00e9sa es la tierra y \u00e9se el t\u00edtulo bajo el cual Jes\u00fas Hilario\u00a0<strong>Tundidor<\/strong>\u00a0reuni\u00f3, en el a\u00f1o 2001, en una espl\u00e9ndida edici\u00f3n no venal, todos sus poemas &#8220;argumentados con est\u00edmulos que hab\u00edan tenido como fondo vivencias y entornos zamoranos&#8221;. La misma que ahora, corregida y aumentada con poemas de sus dos libros publicados m\u00e1s tarde (&#8216;Junto a mi silencio&#8217;, 2002, y &#8216;Fue&#8217;, 2008), conforma el volumen &#8216;Eleg\u00eda en el alto de Palomares&#8217;, recientemente aparecido bajo el sello de Dif\u00e1cil.<\/p>\n<div id=\"attachment_333\" style=\"width: 590px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/elavisador\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/09\/tundidor.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-333\" class=\" wp-image-333\" title=\"DOCU_NORTECASTILLA\" src=\"\/elavisador\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/09\/tundidor.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/09\/tundidor.jpg 955w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/09\/tundidor-300x283.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/09\/tundidor-768x724.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 955px) 100vw, 955px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-333\" class=\"wp-caption-text\">Jes\u00fas Hilario Tundidor, en su \u00faltima visita a Valladolid.<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: center;\"><!--more--><\/p>\n<p>La \u00faltima entrega del flamante Premio de las Letras de Castilla y Le\u00f3n 2013 viene, pues, vestida de nostalgia. Envuelta en la memoria de aquella ciudad suya &#8220;de tejas hondas y silente alma&#8221; donde, siendo ni\u00f1o, aprendi\u00f3 a tener respeto por las aguas turbulentas y profundas del r\u00edo, pero tambi\u00e9n admiraci\u00f3n por la belleza de sus calles y sus monumentos, todos ellos representados po\u00e9ticamente en la majestuosa c\u00fapula gallonada de la catedral: &#8220;Rumor de tiempo y mar, de trigo amigo, \/ el Duero al fondo del amor te acosa \/ y te corteja. Silenciosa rosa, \/ callada rosa, en el azul testigo&#8221;, como la describe el poeta en uno de sus sonetos m\u00e1s conocidos.<br \/>\nRumor del tiempo y la memoria, pero sobre todo rumor del r\u00edo que pasa junto a la ciudad. Un Duero manrique\u00f1o por cuyas &#8220;aguas marchitas&#8221; el poeta ve correr la ni\u00f1ez y la desesperanza, el &#8220;tiempo derrumbado&#8221; y una &#8220;memoria de inocencia&#8221; que &#8220;inunda la larga longitud del coraz\u00f3n&#8230;&#8221; Aguas en proceloso movimiento (&#8220;madre lenta y cauce largo&#8221;), sobre las que\u00a0<strong>Tundidor<\/strong>\u00a0construye la met\u00e1fora mayor de la existencia. El r\u00edo y, fluyendo con \u00e9l, toda la tierra de Zamora, esa tierra &#8220;puesta al sol, al aire, a la ma\u00f1ana, \/ igual que un denso amor que nos redime&#8221;; tierra que &#8220;es nuestra vida, es nuestra \/ soledad y es nuestro gozo&#8221;; tierra de llanos y de monta\u00f1as eternas, &#8220;cogedoras de sol&#8221;; tierra del vino, tierra del pan y &#8220;tierra de Campos sola&#8221;, donde a veces da la impresi\u00f3n de que los pueblos viven &#8220;en olvido&#8221; y en &#8220;silenciosa aceptaci\u00f3n del llanto&#8221;, aunque sigan mostrando con orgullo, a los ojos del poeta, su condici\u00f3n de patria de &#8220;gentes del sol y de la encina, ganaderos, tundidores, pastores ricos en greda libre, en aire hermoso libre, en romero y jaral, en descampado y noche estrellada&#8221;.<br \/>\nZamora se constituye as\u00ed en un espacio m\u00edtico donde\u00a0<strong>Tundidor<\/strong>\u00a0comparte el pan de la palabra y el vino de las alucinaciones con Le\u00f3n Felipe y Claudio Rodr\u00edguez, pero tambi\u00e9n, en plena exaltaci\u00f3n po\u00e9tica, con Eliot y Baudelaire: &#8220;ah, se\u00f1ores poetas: partons \u00e0 cheval sur le vin pour le ciel&#8221;. Un territorio ideal en el que surge, ya desde la ni\u00f1ez del escritor, la necesidad de la poes\u00eda, la necesidad del canto. La evocaci\u00f3n, una y otra vez, del momento de la creaci\u00f3n, el instante maravilloso &#8220;cuando se hace lenguaje el coraz\u00f3n y canta&#8221;, cuando el alma se estremece ante &#8220;esta sorpresa de la sem\u00e1ntica, ese tejido de las palabras&#8221;.<br \/>\nAunque\u00a0<strong>Tundidor<\/strong>\u00a0es poeta de ancha lengua espa\u00f1ola, escritor de canto universal, \u00bfser\u00eda posible entender su obra, su propio ser de poeta, sin esa vibraci\u00f3n primera del coraz\u00f3n al contacto con la belleza de su tierra zamorana? Tras la lectura de este libro parece evidente que no. Con la remembranza de la ciudad, del r\u00edo, de la tierra, de toda esa naturaleza tan distinta del Madrid en el que el poeta vive de continuo,<strong>Tundidor<\/strong>\u00a0va forjando un coraz\u00f3n de &#8220;honda verdad&#8221;; un coraz\u00f3n ganado por el ansia de la belleza donde late tambi\u00e9n, en el fondo, esa necesidad de misterio que nos pide siempre la poes\u00eda. La necesidad de irse hacia &#8220;el pleno centro&#8221; del alma, de sentir el silencio y el temblor de otros poetas de Castilla, como sus vecinos Juan de Yepes y Teresa de Cepeda, que &#8220;bajan de Dios y escriben en la prora \/ el verso blanco de la luz ilesa&#8221;. Saber que &#8220;todo es un vuelo y m\u00e1s, es m\u00e1s que un vuelo&#8221;, como dice el poeta.<br \/>\nY al final en este libro, tan vivo y palpitante como el resto de la fecunda serie de sus otros poemarios, lo que verdaderamente vuelve a caracterizar la escritura de\u00a0<strong>Tundidor<\/strong>, por encima de cualquier otra condici\u00f3n, es su capacidad de interpretar &#8220;la vida como acontecimiento&#8221;, la vida como un cuerpo enamorado y tendido al sol, como un canto po\u00e9tico alto y permanente. As\u00ed lo reconoce en ese rompedor final de ?Pasiono?, otro de sus poemas m\u00e1s conocidos, cuando nos dice sim ambages: &#8220;es mi empe\u00f1o \/ la luz, la luz hermosa y perseguida \/ y amo, tal como es, la puta vida&#8221;. Genio y figura.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La tierra que le vio nacer. La tierra donde aprendi\u00f3 la lengua que m\u00e1s ama. 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