{"id":49,"date":"2010-06-24T20:33:00","date_gmt":"2010-06-24T20:33:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/?p=49"},"modified":"2010-06-24T20:33:00","modified_gmt":"2010-06-24T20:33:00","slug":"saramago-y-union-iberica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/2010\/06\/24\/saramago-y-union-iberica\/","title":{"rendered":"Saramago y la uni\u00f3n ib\u00e9rica"},"content":{"rendered":"<p>Al igual que algunos de sus m\u00e1s c\u00e9lebres paisanos medievales y renacentistas, Jos\u00e9 Saramago vivi\u00f3 durante largos a\u00f1os con intensidad el sue\u00f1o de una uni\u00f3n ib\u00e9rica entre Espa\u00f1a y Portugal. De hecho lo dej\u00f3 escrito en una de sus f\u00e1bulas m\u00e1s c\u00e9lebres, \u2018La balsa de piedra\u2019 (1986), en la que la Pen\u00ednsula se part\u00eda por la l\u00ednea de los Pirineos y comenzaba a flotar a la deriva por las aguas del Atl\u00e1ntico&#8230; Lo que en su vida privada practic\u00f3 con su doble residencia en Lisboa y Lanzarote, y con la compa\u00f1\u00eda y la complicidad permanente de Pilar, su compa\u00f1era y traductora, lo hubiera querido ver tambi\u00e9n en la realidad del acercamiento de dos pa\u00edses que, de manera incomprensible para \u00e9l, eligieron vivir de espaldas durante siglos, en lugar de luchar por compartir un destino com\u00fan. <\/p>\n<p>Ning\u00fan autor como Jos\u00e9 Saramago, quiz\u00e1s con la excepci\u00f3n de Fernando Pessoa, ha conseguido despertar en los lectores espa\u00f1oles no s\u00f3lo una simpat\u00eda, sino una verdadera identificaci\u00f3n con lo portugu\u00e9s y los portugueses. De hecho son sus dos obras m\u00e1s \u2018lusas\u2019, \u2018Memorial del convento\u2019 y \u2018El a\u00f1o de la muerte de Ricardo Reis\u2019, en cuyo t\u00edtulo destacaba ya el Nobel su predilecci\u00f3n por el autor del \u2018Libro del desasosiego\u2019, fueron precisamente las que le dieron, despu\u00e9s de haber sido traducidas al castellano, una verdadera proyecci\u00f3n internacional.<\/p>\n<p>Es verdad que Lisboa se deja querer por s\u00ed misma. Que sus calles empinadas, sus caf\u00e9s, sus tranv\u00edas y sus rincones fadistas no necesitan de poetas ni de novelistas que los canten. Pero tambi\u00e9n es verdad que la Lisboa de hoy no podr\u00eda comprenderse sin la sombra de dos de sus pobladores m\u00e1s ilustres: Pessoa y Saramago. Al menos para m\u00ed, por encima del Saramago reflexivo de los ensayos sobre la ceguera o sobre la lucidez, por encima del heterodoxo bi\u00f3grafo de Cristo o del activo combatiente por los derechos sociales, siempre quedar\u00e1 un autor que antes que novelista quiso ser poeta, que escribi\u00f3 buscando la intensidad de las palabras de manera casi obsesiva, y que goz\u00f3 del mismo desasosiego y del mismo asombro que su admirado Ricardo Reis, manifest\u00e1ndose al mismo tiempo como un escritor profundamente portugu\u00e9s, como un so\u00f1ador de esp\u00edritu ib\u00e9rico y como un icono internacional cuya literatura ha llegado hasta los \u00faltimos rincones del mundo. Seg\u00fan dicen, muri\u00f3 d\u00e1ndole vueltas a un verso de Gil Vicente, el primero de los grandes autores portugueses que apostaron por el biling\u00fcismo como la expresi\u00f3n m\u00e1s genuina del alma ib\u00e9rica. Un sue\u00f1o que perdura por los siglos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al igual que algunos de sus m\u00e1s c\u00e9lebres paisanos medievales y renacentistas, Jos\u00e9 Saramago vivi\u00f3 durante largos a\u00f1os con intensidad el sue\u00f1o de una uni\u00f3n ib\u00e9rica entre Espa\u00f1a y Portugal. 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