{"id":52,"date":"2010-07-22T21:46:00","date_gmt":"2010-07-22T21:46:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/?p=52"},"modified":"2010-07-22T21:46:00","modified_gmt":"2010-07-22T21:46:00","slug":"holderlin-o-pindaro-las-nieblas-nordicas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/2010\/07\/22\/holderlin-o-pindaro-las-nieblas-nordicas\/","title":{"rendered":"H\u00f6lderlin o el P\u00edndaro de las nieblas n\u00f3rdicas"},"content":{"rendered":"<p><IMG src=\"\/elavisador\/files\/H%C3%96LDERLIN.jpg\" id=\"img_0\" class=\"imgizqda\">Los \u2018Cantos\u2019 de H\u00f6lderlin, escritos entre 1801 y 1803, representan una etapa muy especial de su creaci\u00f3n literaria, fruto del ejercicio del \u2018nuevo estilo\u2019 (\u2018neue Sangart\u2019) con el que el poeta germano se quiso presentar ante su editor de Frank-furt, Friedrich Wilmans, responsable de la primera edici\u00f3n de esta obra en 1804.<\/p>\n<p>Cuando escribi\u00f3 sus \u2018Cantos nocturnos\u2019 y sus \u2018Cantos patrios\u2019, las dos partes en que se divide el libro publicado ahora en versi\u00f3n biling\u00fce alem\u00e1n-castellano por Linteo, Friedrich H\u00f6lderling (Lauf-fen am Neckar, Wurttemberg, 1770-T\u00fcbingen, 1843) era ya el c\u00e9lebre autor de \u2018Hiperi\u00f3n\u2019, la obra escogida por los rom\u00e1nticos alemanes para fundar su movimiento, pero estaba viviendo uno de los momentos m\u00e1s controvertidos de su vida. En 1801 hab\u00eda abandonado de manera repentina su trabajo como preceptor en Hauptwill y, despu\u00e9s de una breve estancia en la casa familiar de N\u00fcrtingen, se hab\u00eda marchado caminando primero a Burdeos, y despu\u00e9s a Par\u00eds, para regresar gravemente trastornado. S\u00f3lo el trabajo con poemas anteriores y con nuevos textos escritos en este per\u00edodo consigui\u00f3 centrar en ciertos momentos al poeta, quien redact\u00f3 numerosas versiones de los mismos poemas hasta terminar un trabajo a medio camino entre la madurez formal y un cierto enajenamiento, real y po\u00e9tico, con un aire visionario que ha llevado a algunos autores a clasificar esta obra entre lo mejor de su creaci\u00f3n. A pesar de estos problemas mentales, H\u00f6lderling vivir\u00eda despu\u00e9s grandes per\u00edodos de lucidez, hasta convertirse en todo un s\u00edmbolo de la gran poes\u00eda maldita del siglo XIX tras encerrarse, a lo largo de treinta a\u00f1os, en la c\u00e9lebre torre de T\u00fcbingen, donde le permiti\u00f3 vivir uno de sus admiradores hasta su muerte.<\/p>\n<p>La primera parte del poemario, dedicada a sus \u2018Cantos nocturnos\u2019, descubre el lado m\u00e1s oscuro del coraz\u00f3n del poeta, quien tambi\u00e9n por esos d\u00edas perdi\u00f3 a la que hab\u00eda sido el amor de su vida, Susette Gontard, la Diotima a la que hab\u00eda dedicado precisamente su \u2018Hiperi\u00f3n\u2019, quien termina convirti\u00e9ndose en una especie de \u00abnuevo P\u00edndaro de las nieblas n\u00f3rdicas\u00bb, en palabras de Antonio Pau, autor de la traducci\u00f3n y la introducci\u00f3n. Una noche que no es f\u00edsica, sino an\u00edmica: la oscuridad que representa el sufrimiento de un hombre al que le gustar\u00eda \u00abdormir bajo las sombras\u00bb y que confiesa tener \u00abdespierto de nuevo el coraz\u00f3n\u00bb, a pesar de lo cual se siente arrastrado de manera insensible por \u00abla noche poderosa\u00bb. Cantos nocturnos que el poeta en cierto momento describe como \u00abcantos de amor\u00bb; un extra\u00f1o amor que evoca, de manera desasosegante, d\u00edas lejanos, h\u00e9roes muertos o islas desfiguradas, con un no menos extra\u00f1o componente esot\u00e9rico donde los genios, los dioses y los esp\u00edritus se juntan en el cielo para celebrar sus coloquios&#8230;<br \/>\nLa segunda, formada por los once himnos que se agrupan bajo el t\u00edtulo com\u00fan de \u2018Cantos patrios\u2019, trata de militar sin embargo en un \u00abj\u00fabilo alto y puro\u00bb, exaltando la voz de un poeta emocionado por la madre tierra, el Rin (\u00abnacido libre\u00bb y \u00abnoble entre todos los r\u00edos\u00bb) o una Germania m\u00edtica que romp\u00eda todos los preceptos estil\u00edsticos anteriores de este poeta que hab\u00eda estudiado, en el seminario protestante de T\u00fc-bingen, en el mismo cuarto que dos de los grandes fil\u00f3sofos de su tiempo: Hegel y Schilling. Un ejercicio de iluminaci\u00f3n que le situaba exactamente a medio camino entre los autores neocl\u00e1sicos y los prerrom\u00e1nticos, las dos grandes corrientes literarias de su tiempo.<\/p>\n<p>Y eso s\u00ed, frente a las glorias pasadas, a los recuerdos de tiempos mejores o al esplendor recobrado de espacios y lugares que deslumbran al poeta, la amarga reflexi\u00f3n que se pregunta \u00ab\u00bfd\u00f3nde est\u00e1n los amigos?\u00bb y la vieja m\u00e1xima del \u00abdurat opus vatum\u00bb de Ovidio que regresa bajo una nueva formulaci\u00f3n: \u00abPero lo que permanece lo fundan los poetas\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los \u2018Cantos\u2019 de H\u00f6lderlin, escritos entre 1801 y 1803, representan una etapa muy especial de su creaci\u00f3n literaria, fruto del ejercicio del \u2018nuevo estilo\u2019 (\u2018neue Sangart\u2019) con el que el poeta germano se quiso presentar ante su editor de Frank-furt, Friedrich Wilmans, responsable de la primera edici\u00f3n de esta obra en 1804. 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