{"id":60,"date":"2010-11-17T21:28:00","date_gmt":"2010-11-17T21:28:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/?p=60"},"modified":"2010-11-17T21:28:00","modified_gmt":"2010-11-17T21:28:00","slug":"mario-vargas-llosa-y-historia-america","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/2010\/11\/17\/mario-vargas-llosa-y-historia-america\/","title":{"rendered":"Mario Vargas Llosa y la historia de Am\u00e9rica"},"content":{"rendered":"<p><IMG src=\"\/elavisador\/files\/mario.jpg\" id=\"img_0\" class=\"imgizqda\">Le ha costado revoluciones, involuciones, y dictaduras con denominaci\u00f3n de origen, pero al final la American\u00eda, ese territorio casi m\u00edtico que los historiadores sit\u00faan entre el r\u00edo Grande y la Patagonia, ha conseguido colocarse en los inicios del siglo XXI en el privilegiado grupo de las regiones emergentes, quiz\u00e1s frente a una Europa gastada, envejecida y hasta un poco aburrida. Pocos americanos como Mario Vargas Llosa, al que su vocaci\u00f3n europe\u00edsta le ha hecho mirar siempre a aquel continente de una manera distinta, a medio camino entre el escrutador anal\u00edtico y el hijo pr\u00f3digo, se atrevieron en su d\u00eda a apostar por este cambio. Pero lo cierto es que el \u00faltimo Premio Nobel de Literatura siempre lo vio as\u00ed. Con intensidad dram\u00e1tica, con jocosa iron\u00eda o con razones de peso hist\u00f3rico, la carrera literaria de Mario Vargas Llosa ha corrido siempre en paralelo al propio desarrollo de Am\u00e9rica, y si un d\u00eda fue uno de los mejores ejemplos de esa explosi\u00f3n de la literatura iberoamericana que sorprendi\u00f3 al mundo en los a\u00f1os sesenta, hoy tal vez representa un buen modelo al que podr\u00edan aspirar las nuevas naciones americanas.<\/p>\n<p>Para el nieto de un diplom\u00e1tico peruano que administraba una plantaci\u00f3n de algod\u00f3n no fue dif\u00edcil comprender enseguida c\u00f3mo eran las diferencias de clase en el Per\u00fa o la Bolivia de los a\u00f1os cuarenta. Para el joven estudiante en el colegio de los hermanos de La Salle, que a\u00f1os m\u00e1s tarde descubri\u00f3 su verdadera vocaci\u00f3n literaria frente a la f\u00e9rrea disciplina del Colegio Militar Leoncio Prado, tampoco fue dif\u00edcil conocer, de primera mano, los excesos de los valores conservadores de una sociedad americana que, en los a\u00f1os cincuenta, todav\u00eda manten\u00eda intactos la mayor parte de los usos y costumbres de las colonias decimon\u00f3nicas. Y para el estudiante de Derecho y Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, result\u00f3 casi tan natural ingresar en el Cahuide, la versi\u00f3n particular del Partido Comunista peruano, como cambiarse muy poco despu\u00e9s a la Democracia Cristiana de H\u00e9ctor Cornejo Ch\u00e1vez, empezando enseguida a probar la picaz\u00f3n de la intenci\u00f3n pol\u00edtica en sus primeros art\u00edculos period\u00edsticos. De todo esto, y de alguna cosa m\u00e1s, hab\u00eda en sus novelas de los a\u00f1os sesenta, aquellas con las que despeg\u00f3 con una fuerza arrolladora en el mundo de la literatura, en un tiempo de silencios donde Am\u00e9rica parec\u00eda incapaz de superar un trauma de siglos.<\/p>\n<p>Hay una distancia neta entre los personajes de \u2018La ciudad y los perros\u2019 (1963), \u2018Pantale\u00f3n y las visitadoras\u2019 (1973), \u2018Lituma en los Andes\u2019 (1993) o \u2018La fiesta del Chivo\u2019 (2000). Todas estas novelas hablan de la misma Am\u00e9rica, incluso a veces lo hacen a trav\u00e9s de los mismos personajes, pero con el paso de los a\u00f1os el retrato se va matizando, definiendo, perfilando. Cuando a principios de los a\u00f1os noventa Mario Vargas Llosa se present\u00f3 como candidato a la presidencia de su pa\u00eds por la coalici\u00f3n de centro derecha Frente Democr\u00e1tico, no fueron pocas las voces de la American\u00eda que lo acusaron de \u2018occidentalista\u2019, de renegado, de traidor incluso a toda esa corriente libertaria de la que \u00e9l mismo, un d\u00eda, fue tambi\u00e9n un apasionado defensor. Pero entonces Vargas Llosa hizo lo que hab\u00eda hecho siempre hasta el momento: ser \u00e9l mismo, frente a las numerosas cr\u00edticas e incomprensiones.<br \/>\nEl tiempo, sin duda, le ha dado la raz\u00f3n. Aunque \u00e9l lo siga mirando, de nuevo, desde un \u00e1ngulo distinto, lo cierto es que los cambios en Chile, en Argentina, en Per\u00fa o incluso en Colombia, a pesar de las inmensas dificultades, est\u00e1n permitiendo que las viejas estructuras de estos pa\u00edses ricos, poblados por legiones de pobres, empiecen por fin a transformarse, recordando quiz\u00e1s otros tiempos en los que algunas democracias de la American\u00eda iban por delante, incluso muy por delante, de la vieja Europa. Que en Am\u00e9rica quedan todav\u00eda fantoches del pasado (v\u00e9ase, sin ir m\u00e1s lejos, a Hugo Ch\u00e1vez) es tan cierto como que la propia evoluci\u00f3n de la econom\u00eda iberoamericana, milagrosamente resistente a la crisis global, est\u00e1 propiciando, estos mismos d\u00edas, el cambio social. Cuando la Academia Sueca se\u00f1al\u00f3 en Vargas Llosa \u00abla resistencia del individuo, su rebeli\u00f3n y su derrota\u00bb, estaba reconociendo la peripecia personal de un escritor, pero tambi\u00e9n toda la historia de un pueblo, suma de otros muchos pueblos, que ha sabido levantarse al menos tantas veces como se ha ca\u00eddo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Le ha costado revoluciones, involuciones, y dictaduras con denominaci\u00f3n de origen, pero al final la American\u00eda, ese territorio casi m\u00edtico que los historiadores sit\u00faan entre el r\u00edo Grande y la Patagonia, ha conseguido colocarse en los inicios del siglo XXI en el privilegiado grupo de las regiones emergentes, quiz\u00e1s frente a una Europa gastada, envejecida [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=60"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=60"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=60"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=60"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}