{"id":66,"date":"2011-02-12T13:37:00","date_gmt":"2011-02-12T13:37:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/?p=66"},"modified":"2011-02-12T13:37:00","modified_gmt":"2011-02-12T13:37:00","slug":"juan-marse-y-gil-biedma-ultimo-verano-nuestra-juventud","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/2011\/02\/12\/juan-marse-y-gil-biedma-ultimo-verano-nuestra-juventud\/","title":{"rendered":"Juan Mars\u00e9 y Gil de Biedma, el \u00faltimo verano de nuestra juventud"},"content":{"rendered":"<p><FONT size=2 face=\"Brioni Text Std Extra Light\"><FONT size=2 face=\"Brioni Text Std Extra Light\">Veo una fotograf\u00eda en la que aparecen Juan Mars\u00e9 y Jaime Gil de Biedma en la finca segoviana de la familia de este \u00faltimo en Nava de la Asunci\u00f3n. En la imagen, que fue tomada por el poeta \u00c1ngel Gonz\u00e1lez, los dos escritores se retratan con sus bastones en la mano, y hacen gala de un cierto aire expedicionario que contrasta con la imagen, detenida en el tiempo, de aquella \u2018izquierda divina\u2019 que se daba cita en tugurios de Barcelona como el Copacabana, el Jamboree o la Bodega Bohemia, entre el alcohol y el humo de los cigarros&#8230; Era el verano de 1964, \u00abel \u00faltimo verano de nuestra juventud\u00bb, como dejar\u00eda escrito en un poema el autor de \u2018Moralidades\u2019.<\/FONT><\/FONT><\/p>\n<p><FONT size=2 face=\"Brioni Text Std Extra Light\"><FONT size=2 face=\"Brioni Text Std Extra Light\">El pasado mes de noviembre, en un encuentro en Valladolid con Mars\u00e9, muy poco antes de que diera a la imprenta \u2018Caligraf\u00eda de los sue\u00f1os\u2019, el novelista catal\u00e1n recordaba con nitidez aquellos d\u00edas castellanos, la complicidad, la cercan\u00eda y la amistad de muchos a\u00f1os con el poeta que le quiso ense\u00f1ar a distinguir entre la literatura y la vida literaria (algo de lo que Mars\u00e9 hizo despu\u00e9s su propio sello personal), pidi\u00e9ndole a cambio que le acompa\u00f1ara en sus aventuras deambulatorias por el purgatorio barcelon\u00e9s de los a\u00f1os sesenta y setenta del pasado siglo. Si alguien ha sabido mantener su independencia, su criterio, su propia personalidad dentro y fuera del mundo literario, \u00e9se es Juan Mars\u00e9. Ni siquiera las persecuciones que ha sufrido por parte del sector m\u00e1s recalcitrante de la cultura catalana han llegado a hacer variar un mil\u00edmetro sus opiniones sobre la literatura, sobre el arte, sobre el mundo&#8230; El vigor de su narrativa, escrita en un castellano labrado con inmensa dedicaci\u00f3n (\u00abhonestidad personal y esmero en el trabajo\u00bb, dijo que hab\u00edan sido las dos lecciones m\u00e1s importantes que hab\u00eda recibido \u00e9l de Miguel Delibes), le ha colocado muy por encima del paradigma del charnego catal\u00e1n al que algunos le han querido reducir. Aunque la \u2018doble cultura\u2019 de esa Barcelona que tan magistralmente ha retratado en obras como \u2018El amante biling\u00fce\u2019 forma parte de sus mejores esencias, la obra de Mars\u00e9 posee un indiscutible valor literario en s\u00ed misma, un valor que se localiza tanto en la peripecia de lo narrado como en la manera de construir la narraci\u00f3n. Algo en lo que tuvo mucho que ver, seguramente, su amistad con Gil de Biedma y con Carlos Barral; algo que inevitablemente tenemos que poner tambi\u00e9n en relaci\u00f3n con la obra nunca suficientemente reconocida de Juan Garc\u00eda Hortelano, y algo que corresponde adem\u00e1s a la propia visi\u00f3n literaria del escritor: esa manera personal de mirar el mundo que tanto sirve para atrapar a sus lectores como para propiciar que el universo del cine estuviera permanentemente pendiente de \u00e9l. <\/FONT><\/FONT><\/p>\n<p><FONT size=2 face=\"Brioni Text Std Extra Light\"><FONT size=2 face=\"Brioni Text Std Extra Light\">Mars\u00e9, al que Barral salud\u00f3 como un escritor \u00abproletario\u00bb, comparte en gran manera el malditismo de los poetas de su tiempo, pero antes que entregarse a descifrar los enigmas de su mundo interior ha preferido dedicarse a describir, con la fuerza de la mejor narrativa, el mundo que le rodea: los personajes, los ambientes, las diferentes capas de una sociedad que termina condicionando hasta el extremo el destino del individuo. Conocidas y aireadas por \u00e9l mismo son sus dos citas con Salvador Espriu; en la primera de ellas, a finales de los 50, cuando Mars\u00e9 no era m\u00e1s que un joven que se iniciaba en la literatura, el gran poeta catal\u00e1n le dio un consejo que nunca olvidar\u00eda: \u00abTodo esto de escribir est\u00e1 muy bien, pero usted lo que debe hacer es casarse\u00bb; en la segunda, cuando el novelista ya se presentaba como un conocido autor, el maestro se dign\u00f3 a leerle una colecci\u00f3n de in\u00e9ditos: \u00abYo no entend\u00ed nada\u00bb, escribir\u00eda \u00e9ste m\u00e1s tarde. <\/p>\n<p>A fuerza de experiencia vital y de trabajo de taller con nuestra lengua, y con la enorme fuerza visual que le ha dado siempre su militancia en el s\u00e9ptimo arte (desde que escrib\u00eda en \u2018Arcinema\u2019 hasta sus trabajos para Jaime Camino, pasando por los di\u00e1logos cinematogr\u00e1ficos al alim\u00f3n con Garc\u00eda Hortelano), Juan Mars\u00e9 ha conseguido forjar un estilo propio. Un estilo que vuelve a brillar en su \u00faltima novela, en la que una vez m\u00e1s regresa a esa Barcelona de posguerra cuya iconograf\u00eda, ya m\u00edtica, le debe tanto al novelista.<\/FONT><\/FONT><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Veo una fotograf\u00eda en la que aparecen Juan Mars\u00e9 y Jaime Gil de Biedma en la finca segoviana de la familia de este \u00faltimo en Nava de la Asunci\u00f3n. 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