{"id":72,"date":"2011-03-21T10:33:00","date_gmt":"2011-03-21T10:33:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/?p=72"},"modified":"2011-03-21T10:33:00","modified_gmt":"2011-03-21T10:33:00","slug":"grupo-simancas-suenos-colores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/elavisador\/2011\/03\/21\/grupo-simancas-suenos-colores\/","title":{"rendered":"Grupo Simancas: sue\u00f1os de colores"},"content":{"rendered":"<p>Est\u00e1n enmarcados en un tiempo en el que el arte, frente a la opacidad de los d\u00edas comunes, se presentaba co-mo una alternativa real para llenar la vida de sue\u00f1os, de colores, de esperanza. So\u00f1aron con el Montmartre de Toulouse-Lautrec, Van Gogh y Suzanne Valadon. Y, m\u00e1s concretamente, con la comuna francesa de Saint-Paul de Vence, entre los Alpes y la Costa Azul, un territorio donde el arte y la artesan\u00eda, la poes\u00eda, la m\u00fasica y la cultura conviv\u00edan siempre en estado de complicidad. Y se pusieron a buscar, en los alrededores de Valladolid, su lugar en el mundo&#8230; Casi cuatro decenios despu\u00e9s, unos viven y otros ya se marcharon. Sus nombres son F\u00e9lix Cuadrado Lomas, Jorge Vidal, Domingo Criado, Gabino Gaona, Jacobo y Francisco Sabadell, y juntos formaron el Grupo Simancas, una de las referencias culturales m\u00e1s relevantes del Valladolid de los \u00faltimos a\u00f1os del franquismo y los primeros de la Transici\u00f3n.<\/p>\n<p>La amistad, sin duda, fue el aglutinante principal del grupo. La amistad y los sue\u00f1os compartidos. Pasado ya el primer decenio del siglo XXI, Simancas mantiene todav\u00eda parte de aquel aroma art\u00edstico que, con el pretexto de la pl\u00e1stica, convirti\u00f3 a esta localidad vallisoletana en un aut\u00e9ntico foco cultural. Cierto que Urue\u00f1a, muy lejos entonces de pensar en transformarse en la Villa del Libro que es actualmente, fue la primera opci\u00f3n, con las avanzadillas de Gabino Gaona y el escultor Pablo Prieto, pero las distancias, que a\u00fan hoy pesan lo suyo, propiciaron que el lugar de la memoria de Leticia Valle fuera el elegido para constituirse en punto de encuentro intelectual y cultural de Valladolid en un momento en el que la sociedad espa\u00f1ola cambiaba a una velocidad de v\u00e9rtigo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es verdad que Simancas no hac\u00eda sino recoger la herencia de todo un caldo de cultivo cultural que hab\u00eda empezado a mostrarse con fuerza en el \u00e1spero Valladolid de los a\u00f1os cincuenta, tal vez coincidiendo con los primeros pasos de la superaci\u00f3n de la posguerra y el inicio de la larga marcha del franquismo puro y duro. Los poetas, entonces, con nombres como Jos\u00e9 Mar\u00eda Luelmo, Francisco Pino, \u00c1ngel de Pablos, Manuel Alonso Alcalde, Luis L\u00f3pez Anglada, Arcadio Pardo o  Justo Alejo, todos vallisoletanos o fuertemente vinculados a la vida cultural de Valladolid, buscaban ya con denuedo en la palabra ese espacio de libertad que la estrechez de la vida social de la \u00e9poca no permit\u00eda, y los pintores, fundamentalmente en los a\u00f1os sesenta, empezaron a mostrar una inquietud y una actividad que le dio cierta alegr\u00eda a una ciudad que quer\u00eda sumarse al despertar de otras ciudades espa\u00f1olas, como Madrid, Bilbao, Sevilla o, muy especialmente en aquel tiempo, Barcelona.<br \/>\nRecordar ahora la actividad del grupo, contemplando sus obras de arte o recorriendo las calles de Simancas bajo la extraordinaria presidencia del Archivo, es recordar con cierta envidia un tiempo en el que la tertulia, la experiencia art\u00edstica compartida y, sobre todo, la complicidad cultural, estaban muy lejos de diluirse en el individualismo f\u00e9rreo que se instalar\u00eda en nuestra sociedad a partir de los a\u00f1os noventa. <\/p>\n<p>Un espacio de colores nuevos y de palabras sin fronteras donde, despu\u00e9s de un largo tiempo de silencio, quienes participaron en aquella aventura tuvieron, sin duda, la sensaci\u00f3n de estar inaugurando el mundo. Y as\u00ed lo hac\u00edan en realidad, porque el mundo se inaugura siempre cada vez que lo mira un artista.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Est\u00e1n enmarcados en un tiempo en el que el arte, frente a la opacidad de los d\u00edas comunes, se presentaba co-mo una alternativa real para llenar la vida de sue\u00f1os, de colores, de esperanza. So\u00f1aron con el Montmartre de Toulouse-Lautrec, Van Gogh y Suzanne Valadon. 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