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	<title>&#039;Me Too&#039; | ENFASEREM - Blogs elnortedecastilla.es</title>
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	<description>bloc digital de Eduardo Roldán - actualidad, libros, cine y otros placeres y días</description>
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		<pubDate>Thu, 01 Mar 2018 18:15:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Roldán</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p>Al menos una cabecera que enarbola la objetividad como seña de identidad del tratamiento que da a la información consideró al movimiento ‘Me Too’ (Yo también) la noticia internacional del pasado 2017; el lustroso, referencialmente ineludible diccionario <strong>Merriam</strong>–<strong>Webster</strong>, la palabra &lt;&lt;feminismo&gt;&gt; la definitoria del año. Y la onda no deja de expandirse. Pronto el mundo entero, salvo quizá Corea del Norte y la mitad de Francia, habrá abrazado el movimiento.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p>Que la onda tenga su fuente en una etiqueta de Twitter no le resta legitimidad; se trata solo del signo de los tiempos, y en este caso la crítica no debería, como ha ocurrido en algunas, centrarse en el medio sino en el mensaje, con perdón de <strong>McLuhan</strong>. ¿Y cuál es el mensaje, cuáles los principios que defienden? Explícitamente no queda claro, pues el ‘modus operandi’ básico del movimiento es la denuncia, y la denuncia no siempre acompañada de nombres, ni de las circunstancias concretas de tiempo y espacio. Cabe inferir que buscan el cese de tales comportamientos, el poder moverse sin arrastrar la sombra del posible abuso. Empeños loables, sin duda, pero pese a loables no cartas blancas. Si para alcanzarlos se recurre a formas más propias de la policía del pensamiento que de un movimiento en pro de la igualdad y la libertad, terminaremos donde ya estamos ahora: en lienzos que se retiran del Metropolitan por contener desnudos femeninos, en piquetes a la entrada de un cine que ha decidido hacer una retrospectiva de <strong>Polanski</strong>, en cubos de sangre de cerdo estallados contra grafitis de metro. En suma, en censura.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>Anclarse en una concepción blanquinegra de la realidad donde todo hombre —salvo el homosexual declarado y el abusado confirmado, que por cierto también hay— es un violador potencial, supondrá alejarse más y más del problema real y quedarse en un runrún sostenido al que se dejará de prestar atención. Y es que por mucho que se expanda, una onda al final se disuelve.</p>
<p style="text-align: right;">(<em>El Norte de Castilla</em>, 1/3/2018)</p>
<p style="text-align: left;">@enfaserem</p>
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