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	<title>El caso Aldo Moro | ENFASEREM - Blogs elnortedecastilla.es</title>
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	<description>bloc digital de Eduardo Roldán - actualidad, libros, cine y otros placeres y días</description>
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		<title>El caso Aldo Moro | ENFASEREM - Blogs elnortedecastilla.es</title>
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		<pubDate>Wed, 21 Nov 2018 15:48:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Roldán</dc:creator>
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		<description><![CDATA[  &#60;&#60;El pensamiento de la muerte no es tan solo un pensamiento: es el pensamiento mismo&#62;&#62;.   ¿De qué puede deducirse que el Estado va hacia la ruina, si, por una vez, un inocente sobrevive y, en compensación, otra persona es exiliada en vez de ir a la cárcel? Todo el asunto está aquí.   [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD HTML 4.0 Transitional//EN" "http://www.w3.org/TR/REC-html40/loose.dtd">
<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p><a href="https://static-blogs.elnortedecastilla.es/wp-content/uploads/sites/14/2018/11/el-caso-aldo-moro-e1542814950973.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-1577" src="https://static-blogs.elnortedecastilla.es/wp-content/uploads/sites/14/2018/11/el-caso-aldo-moro-e1542814950973.jpg" alt="el-caso-aldo-moro" width="224" height="351"></a></p>
<p> </p>
<p>&lt;&lt;El pensamiento de la muerte no es tan solo un pensamiento: es el pensamiento mismo&gt;&gt;.</p>
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<p>¿De qué puede deducirse que el Estado va hacia la ruina, si, por una vez, un inocente sobrevive y, en compensación, otra persona es exiliada en vez de ir a la cárcel? Todo el asunto está aquí.</p>
<p> </p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>Y, en fin, aparece aquí la palabra que por primera vez Moro escribe con toda su más atroz desnudez: esa palabra que finalmente se le ha revelado en su verdadero, profundo y podrido significado: la palabra &lt;&lt;poder&gt;&gt;. &lt;&lt;Yo no deseo a mi alrededor, lo repito, la presencia de los hombres del poder&gt;&gt;. Pero en la carta anterior había hablado de &lt;&lt;autoridades de Estado&gt;&gt; y hombres del partido&gt;&gt;: tan solo ahora llega a la denominación exacta, a la espantosa palabra.</p>
<p>Para el poder y del poder había vivido hasta las nueve de la mañana de ese 16 de marzo. Confió en poseerlo todavía: acaso para volver a asumirlo plenamente, y, con toda seguridad, para evitar el tener que enfrentarse con <em>esa</em> muerte. Pero ahora sabe que el poder lo tienen los otros: reconoce en los otros su rostro estúpido, sucio, feroz. En los &lt;&lt;amigos&gt;&gt;, en los &lt;&lt;incondicionales de las horas alegres&gt;&gt;: de las macabras y obscenas horas alegres del poder.</p>
<p> </p>
<p>Alguien que, disponiendo tan solo de los datos que divulgaron los medios de información, quiera llevar a cabo un análisis del caso Moro, no solo tendrá que separar el poco trigo de la mucha maleza, sino que deberá hacer <em>tabula rasa</em> con esa especie de prejuicio autodenigrante (es decir, habitualmente empleado en sentido autodenigrante) según el cual no es italiano todo aquello que es preciso, puntual, eficaz. Precisión, puntualidad y eficacia son vistas por la mayoría de los italianos como cualidades que les son extrañas o, en elmejor de los casos, de origen extranjero. A propósitio de una institución que no funciona, de un hospital en que se recibe mal trato o en el que no hay camas, de un tren que llega tarde, de un avión que no despega, el broche es siempre el comentario: <em>&lt;&lt;cose nostre!&gt;&gt;</em>. Sin embargo, entre esas cosas nuestras, una por lo menos funciona: y es la que, ya por antonomasia, se llama <em>&lt;&lt;cosa nostra&gt;&gt;</em>, la mafia.</p>
<p> </p>
<p>Tít: <em>El caso Aldo Moro</em></p>
<p>Autor: Leonardo Sciascia</p>
<p>Editorial: Ediciones Destino <em>Áncora y Delfín</em></p>
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