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	<title>Pinochos políticos | ENFASEREM - Blogs elnortedecastilla.es</title>
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		<title>Pinochos políticos | ENFASEREM - Blogs elnortedecastilla.es</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Jan 2019 12:17:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Roldán</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p>El <em>Washington Post</em> ha puesto en marcha un cotejador de hechos dedicado en exclusiva a la fatigosa tarea de contar los dislates, exageraciones y mentiras llanas del presidente <strong>Trump</strong>. En función de la distancia entre la afirmación presidencial y la realidad se le conceden a Trump uno, dos, tres o cuatro “Pinochos” (en orden de creciente flagrancia). La cifra de afirmaciones distinguidas es tan abrumadora como inverosímil, pero sobre todo incansable: no deja de crecer, al punto de que el <em>Post</em> ha terminado por resignarse y, sin abandonar la tarea, conceder a Trump el honor de “<strong>Pinocho</strong> sin fondo”.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p>Es este último rasgo el más grave, y el de estudio más apasionante. ¿Es Trump un mentiroso compulsivo, no puede <em>no</em> mentir? Trump sabía que el muro fronterizo no había comenzado a levantarse, que el director del FBI al que botó no filtró información clasificada, que —a la inversa— una galaxia de noticias que calificó de falsas eran ciertas. Acaso ocurra que el presidente se crea sus propias mentiras. La posibilidad no se ha barajado. El poder corrompe, desde luego, pero además, a medida que la corrupción aumenta, aísla. Y aísla tanto en sistemas autoritarios —<strong>Fidel Castro</strong>, <strong>Stalin</strong>— como democráticos —<strong>Margaret Thatcher</strong>, <strong>José María Aznar</strong>—; la diferencia es de volumen y de velocidad, no cualitativa. Pinocho tenía como consejero abnegado y sensato a <strong>Pepito Grillo</strong>, y lo aplastó ya la primera vez que le reconvino; como Pinocho, Trump no atiende a los muchos Pepitos Grillos que lo advierten y aconsejan, pero a diferencia de Pinocho ni paga por sus errores ni aprende de ellos. Es más: lo reafirman en su invulnerabilidad, le dan más confianza.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>Aunque tampoco debería uno cebarse con el blanco más notorio; estos rasgos no son privativos del americano: quién, ante la imagen de un político en pantalla, no siente las más de las veces que le están soltando mentiras como puños. Esta generalidad del patrón es quizá la moraleja central del cuento.</p>
<p style="text-align: right;">(<em>El Norte de Castilla</em>, 3/1/2019)</p>
<p style="text-align: left;">@enfaserem</p>
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