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	<title>ENFASEREMcortázar &#8211; ENFASEREM</title>
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	<description>bloc digital de Eduardo Roldán - actualidad, libros, cine y otros placeres y días</description>
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		<title>De la foto al fotograma</title>
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		<pubDate>Sun, 16 Feb 2014 19:19:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Roldán</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Cubos con hojas]]></category>
		<category><![CDATA[Desde la pantalla]]></category>
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		<description><![CDATA[En Apocalipsis de Solentiname Cortázar bromeaba sobre la tendencia periodística a insistir en los mismos tópicos una y otra vez: &#60;&#60;¿Qué pasó que Blow-up era tan distinto de tu cuento?&#62;&#62;. Pasa que una versión fílmica de Las babas del diablo, el cuento origen de la cinta de Antonioni, que fuera fiel a la forma adoptada [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En <em>Apocalipsis de Solentiname </em><strong>Cortázar</strong> bromeaba sobre la tendencia periodística a insistir en los mismos tópicos una y otra vez: &lt;&lt;¿Qué pasó que <em>Blow-up</em> era tan distinto de tu cuento?&gt;&gt;.</p>
<p><a href="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2014/02/blow-up-poster-e1392578251444.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-855" title="blow-up-poster" src="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2014/02/blow-up-poster-e1392578251444.jpg" alt="" width="180" height="248" /></a>Pasa que una versión fílmica de <em>Las babas del diablo</em>, el cuento origen de la cinta de <strong>Antonioni</strong>, que fuera fiel a la forma adoptada por Cortázar en el texto, caería del lado de un cine experimental que <strong>Carlo Ponti</strong> se hubiera negado a producir y el propio Antonioni quizá no atrevido a filmar. El célebre comienzo de <em>Las babas…</em> nos muestra al narrador haciendo elucubraciones imposibles con la gramática del lenguaje, con las voces y los tiempos: &lt;&gt;. Y en el resto del relato se mantiene, si no esta espiral cuasi ilegible, un baile constante de voces y puntos de vista, a veces en el mismo párrafo o en la misma frase, una elección o capricho estilístico que supondría en la pantalla cambiar sin solución de continuidad, y a muy breves intervalos, del punto de vista subjetivo de la cámara, sobre el que se impondría o no la voz en off del narrador, al objetivo, asimismo con añadido o no de voz; o bien podría adoptarse una narración simultánea a pantalla partida, o cualquier otro recurso igualmente mareante. El único elemento formal que hubiera podido trasladar el cineasta italiano sin romper las convenciones más o menos asentadas del cine es el de la narración en analepsis o flashback, pero prefiere ceñirse a la narración lineal. Decisión muy sabia, pues el flashback siempre tiene un algo de memorioso, un algo de moroso y un algo de mentiroso que no se ajustaría tan eficazmente como el relato lineal a la urgencia que mueve al héroe fotógrafo durante toda la peripecia, y que es reflejo de esa otra vibración social del Londres de finales de los sesenta por donde se mueve. En síntesis lo que hace Antonioni es transformar el solipsismo del relato de Cortázar en una crónica de acción, gestual, que en definitiva eso es esencialmente un personaje en cine: lo que hace, cómo lo hace.</p>
<p><a href="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2014/02/portada-las-armas-secretas_1_grande-e1392578325896.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-856" title="portada-las-armas-secretas_1_grande" src="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2014/02/portada-las-armas-secretas_1_grande-e1392578325896.jpg" alt="" width="180" height="296" /></a> Otras libertades que Antonioni se toma en la adaptación inciden sobre todo en potenciar la trama policial de la historia. Antonioni cambia la posible trata de blancas entre burgueses por un asesinato —¿hay objeto más cinematográfico que una pistola?—, y convierte al héroe en fotógrafo profesional en lugar de aficionado —con el aficionado Cortázar barniza el relato con una capa añadida de azar, tan de su gusto, que en la película se pierde pero sin perder nada—. El último y más evidente cambio, el París apagado de un domingo tranquilo por el Londres mod y colorista de finales de los sesenta le sirve al cineasta de Ferrara para recalcar, por contraste con el ruido de la calle y del jazz-funk, el vacío existencial que siente un personaje que lo tiene todo pero que nada le alcanza. De hecho, es el descubrimiento del posible crimen lo que le enciende de nuevo el grito de una vocación que, si no atrofiada, se ha vuelto rutinaria a base de modelos lánguidas como cisnes y fiestas de marihuana y cuerpos intercambiables.</p>
<p>No quiere decir lo dicho que <em>Blow-up</em> carezca de atributos cortazarianos. El partido de tenis sin pelota entre los estudiantes que hacen de mimos es puro Club de la Serpiente, y el final se sumerge por completo en lo real maravilloso, en lo fantástico, que es firma intransferible de Cortázar y que Antonioni magistralmente consigue dar la vuelta: al contrario que el protagonista del cuento, que se mete en la realidad de la fotografía, dotándola de vida —y haciendo así que pase de fotografía a cine, de tiempo recortado a tiempo sucesivo—, el de la película está ya dentro pero se desvanece, o sea que se sale: es una suerte de antirrevelado, toda vez que el gran revelado de la fotografía-prueba no le ha servido para nada. ¿Que no se parecen? Se parecen en lo esencial: que son dos obras inolvidables.</p>
<p style="text-align: right;">(<em>La sombra del ciprés</em>, 15/2/2014)</p>
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		<title>Rayuela</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Apr 2013 17:15:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Roldán</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas opinión]]></category>
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		<description><![CDATA[Con un pedazo de tiza y una piedrita es posible llegar de la Tierra al Cielo. Los caminos para hacerlo son infinitos, y a veces el Cielo queda en la casilla uno y la Tierra en la tres, y otras Cielo y Tierra caen en la misma casilla y se confunden, que en realidad es [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2013/04/imagen-rayuela-e1366304988400.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft  wp-image-715" title="imagen-rayuela" src="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2013/04/imagen-rayuela-e1366304988400.jpg" alt="" width="103" height="217" /></a>Con un pedazo de tiza y una piedrita es posible llegar de la Tierra al Cielo. Los caminos para hacerlo son infinitos, y a veces el Cielo queda en la casilla uno y la Tierra en la tres, y otras Cielo y Tierra caen en la misma casilla y se confunden, que en realidad es lo que suele pasar. Este número infinito de posibilidades que la lectura de<em> Rayuela</em> permitía y proponía produjo un vértigo que muchos lectores no quisieron asumir. <strong>Cortázar</strong> demandaba una participación activa del lector ―más allá de lo que de participación activa tiene en sí toda lectura―, una casi autoría a tres bandas entre él, el lector y el azar, y muchos lectores se negaron a aceptar la propuesta y dejarse llevar y perderse y encontrarse o no encontrarse, que ese era el juego al fin y al cabo. <em>Rayuela</em> no fue tanto una nueva manera de narrar como una nueva de plantear la relación con la lectura. Ni antinovela ni contranovela, <em>Rayuela</em> simplemente confirma, sugiriendo, la inmortalidad que la novela tiene como género ―pese a que cada día más agoreros predican que ha muerto―, la infinita plasticidad de que es capaz y que es su característica primera. <em>Rayuela</em> propone una vía que es muchas vías, pero hay otras igualmente inagotables, incluida la vía en primera persona y presente con un arco dramático en tres actos. Pero hay que explorar. Es el <em>Ulises</em> latino, con un poco menos de alcohol y un poco más de tabaco, y como a este le colgaron etiquetas de hermética, culturalista, <<formalista>>, y a saber qué se pretende reprochar con esto. Si se quiere decir que resulta fría o demasiado cerebral, conviene recordar que lo que más sorprendió a Cortázar, y que según él fue el mejor premio a la escritura, fue la aceptación del público de 20/30 años, no del de 40/50 que era su franja de edad y a quien iba dirigida inicialmente. ¿Cerebral? Es la novela cerebral que a más corazones ha afectado y vidas cambiado. Con medio siglo en el lomo, <em>Rayuela</em> es cada día más joven.</p>
<p style="text-align: right;">(<em>El Norte de Castilla</em>, 18/4/2013)</p>
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		<title>Poema de la semana</title>
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		<pubDate>Sun, 03 Jun 2012 16:10:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Roldán</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Cubos con hojas]]></category>
		<category><![CDATA[Poema de la semana]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; Paisaje de guerra &#160; Cenizas de aleluya por los suelos, badajos fulminados, ¡ay, callados, locos de nada!, dedos resignados a no alcanzar ya el pez con sus anzuelos. &#160; Velos de amianto, espanto, ciegos cielos, cantados himnos ya no más cantados, amados rostros ya no más amados, y sobre el fuego de la fe, [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2012/06/cortazar-cuatro-e1338739124436.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-461" title="cortazar cuatro" src="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2012/06/cortazar-cuatro-e1338739124436.jpg" alt="" width="220" height="300" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Paisaje de guerra</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Cenizas de aleluya por los suelos,</p>
<p>badajos fulminados, ¡ay, callados,</p>
<p>locos de nada!, dedos resignados</p>
<p>a no alcanzar ya el pez con sus anzuelos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Velos de amianto, espanto, ciegos cielos,</p>
<p>cantados himnos ya no más cantados,</p>
<p>amados rostros ya no más amados,</p>
<p>y sobre el fuego de la fe, los hielos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Madre, tus ojos doblan cráter de granada,</p>
<p>tu lengua dice plomo, dice cobre,</p>
<p>tu carne, geografía de temores;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>cansada Tierra —nunca fatigada</p>
<p>para negar su faz de agua salobre—</p>
<p>quemada de su fuego, sus dolores.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right;"><strong>Julio Cortázar</strong></p>
<p style="text-align: right;"><em>Obras Completas IV</em></p>
<p style="text-align: right;">RBA &#8211; INSTITUTO CERVANTES</p>
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		<title>Poema de la semana</title>
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		<pubDate>Sun, 19 Feb 2012 12:28:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Roldán</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Cubos con hojas]]></category>
		<category><![CDATA[Poema de la semana]]></category>
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		<post_tag><![CDATA[poesía]]></post_tag>

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		<description><![CDATA[&#160; Final &#160; Así, cuando la vida rezagada retorna leve, apenas en el paso breve de un aire, de una nube, un vaso que irisa al sol la curva de su nada, &#160; así, grisalla de la madrugada, sombra del ave por el cielorraso, menos que imagen o recuerdo, paso del beso por la boca [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2012/02/salvo-el-crepusculo1-e1329653222337.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-315" title="salvo-el-crepusculo" src="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2012/02/salvo-el-crepusculo1-e1329653222337.jpg" alt="" width="200" height="331" srcset="https://static-blogs.elnortedecastilla.es/wp-content/uploads/sites/14/2012/02/salvo-el-crepusculo1-e1329653222337.jpg 200w, https://static-blogs.elnortedecastilla.es/wp-content/uploads/sites/14/2012/02/salvo-el-crepusculo1-e1329653222337-181x300.jpg 181w" sizes="(max-width: 200px) 100vw, 200px" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Final</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Así, cuando la vida rezagada</p>
<p>retorna leve, apenas en el paso</p>
<p>breve de un aire, de una nube, un vaso</p>
<p>que irisa al sol la curva de su nada,</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>así, grisalla de la madrugada,</p>
<p>sombra del ave por el cielorraso,</p>
<p>menos que imagen o recuerdo, paso</p>
<p>del beso por la boca ya olvidada,</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>te contemplo, naciendo de la ausencia,</p>
<p>halo de juego de agua donde juegas</p>
<p>con la infancia liviana del reflejo,</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>y alza otra vez su duro ser tu esencia</p>
<p>sobre esta soledad donde me entregas,</p>
<p>oh amor, la vana entrega del espejo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right;"><strong>Julio Cortázar</strong></p>
<p style="text-align: right;"><em>Salvo el crepúsculo</em></p>
<p style="text-align: right;">ALFAGUARA</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Claroscuro de Cortázar</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Feb 2009 18:43:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Roldán</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Columnas opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Cubos con hojas]]></category>
		<category><![CDATA[De ayer - selección antiguos]]></category>
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		<description><![CDATA[Igual que en cierto momento de su vida Valle Inclán adopta unos botines blancos de piqué como calzado insignia, hay un momento capital en la de Cortázar en que decide dejarse la barba. Es la última flecha contra la rutina de la mirada ajena, un grito de pelo prehistórico por el que implanta en el [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Igual que en cierto momento de su vida <strong>Valle Inclán</strong> adopta unos botines blancos de piqué como calzado insignia, hay un momento capital en la de <strong>Cortázar</strong> en que decide dejarse la barba. Es la última flecha contra la rutina de la mirada ajena, un grito de pelo prehistórico por el que implanta en el propio rostro la escritura sin arnés y la vida sin mañana que lo formaban por entero. Esta libertad al borde de la anarquía que aparentemente caracteriza la escritura de Cortázar desde sus comienzos se ha confundido no pocas veces con falta de método, como si el escritor argentino se moviese únicamente por ráfagas de inspiración más o menos duradera, y con una cierta autocomplacencia que le llevaba a plasmar en el papel, y a publicar después, la primera cadena de ocurrencias que le hubieran venido a la mente. Cortázar es uno de los autores más pródigos en malentendidos, y éste le ha acompañado desde siempre, sospecho que en gran medida fomentado por el peso enorme que el personaje público suponía para el escritor, inevitablemente privado. Pero una lectura atenta de su obra crítica, en especial de ese meteorito contra los principios académicos asumidos que es <em>Teoría del Túnel</em> y de esa larguísima carta de amor que es <em>Imagen de John Keats</em>, nos revela el rigor de luna, el verdadero rostro de un escritor &#8211; con o sin barba – que entendía la literatura, simple, medular y abisalmente, como “algo que cuesta la vida”.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignleft" src="//1.bp.blogspot.com/_UiVeIc4KHDY/SIz_I3xXdxI/AAAAAAAAACE/qwwRbzBOAQY/s200/cortazar_hole.jpg" alt="" width="200" height="146" />A los 25 años de su muerte, el Cortázar activista ha velado en gran medida al Cortázar escritor, como si literatura y compromiso político fueran necesariamente excluyentes. La afirmación precedente y otras similares demuestran la inconsistencia de tal malentendido. Cortázar fue un gran conciliador de contrarios, de esos compartimentos artificiales que nos creamos quizá en un intento errado de ubicarnos o de adquirir algún tipo de certeza, la poesía y la novela, los cigarrillos y el tabaco de pipa, <strong>Louis Armstrong</strong> y <strong>Charlie Parker</strong>. Y así la política y la literatura.</p>
<p>Sea como fuere, se tenga hoy más presente al Cortázar activista que al escritor o a la inversa, al primero sólo se le comenzó a prestar atención por los logros que con antelación había alcanzado el segundo, por las letras que, con barba o sin ella, había previamente estampado en esos miles de folios que formaban la copa del árbol de su por entonces ya frondosa obra. ¿Impide la exuberancia de esa copa apreciar en su justa medida los matices, las rugosidades y los brillos de ramas y hojas singulares? Cortázar, como todo grande, pese a su continua búsqueda en pos de nuevas formas de narrar (a él le encaja como un guante el calificativo de “perseguidor” con que bautizó a su Johnny Carter), no escapa a este peligro. La de Cortázar es obra alérgica a los géneros, y ahí, junto a su volumen, nazca quizá el barniz uniformador que por rutina ruinosa se le aplica; pero esto no puede ocultar el hecho de que, en definitiva, un cuento es un cuento, y además no todos los cuentos el cuento ni todas las novelas <em>Rayuela</em> con variaciones. Cada cual tiene su particular perfume, su sabor propio, y por otro lado el discernirlos ayuda a multiplicar y hacer más duradero el placer que proporcionan.</p>
<p style="text-align: right;">(<em>El Norte de Castilla</em>, febrero de 2009)</p>
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