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	<title>ENFASEREMestilo &#8211; ENFASEREM</title>
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	<description>bloc digital de Eduardo Roldán - actualidad, libros, cine y otros placeres y días</description>
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		<title>Sinatra</title>
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		<pubDate>Mon, 21 May 2018 11:04:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Roldán</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Gay Talese lo redujo a la categoría de mero mortal: un vulgar resfriado podía despertar las dudas en el ídolo; Sinatra, capaz de sobrevivir a madrugadas de resacas abismales, a espirales de depresión cíclica, a abogados de traje a rayas, histerias de amantes, amenazas de esposas, dossieres del FBI, a la amistad con Sam Giancana, [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Gay Talese</strong> lo redujo a la categoría de mero mortal: un vulgar resfriado podía despertar las dudas en el ídolo; <strong>Sinatra</strong>, capaz de sobrevivir a madrugadas de resacas abismales, a espirales de depresión cíclica, a abogados de traje a rayas, histerias de amantes, amenazas de esposas, dossieres del FBI, a la amistad con <strong>Sam Giancana</strong>, a la con <strong>JFK</strong>, a la Comisión del Juego, tenía también su talón de <strong>Aquiles</strong>: si a Sinatra le fallaba la garganta y se veía obligado a cancelar el concierto, todo el imperio que de él dependía se podía deshacer como una herencia inesperada en una ruleta de Las Vegas. Porque si su vida fuera del escenario causaba escándalo general e izaba ladridos en contra, al cabo se le justificaba lo que fuera porque siempre, como hasta el más íntimo enemigo tenía que reconocer, con un micrófono en la mano Frank se entregaba por completo. Encarnaba como nadie eso que <strong>Bogart</strong> llamaba &lt;&lt;un profesional&gt;&gt;, el elogio más grande en la boca del actor. Que no supiera leer música no importaba: la llevaba inscrita en el alma, aparte de dedicarse a ella con la devoción perfeccionista del sacador de tenis. Él solo se bastó para revitalizar el swing en el pop, y su incontestable autoridad artística era admirada desde los tenores clásicos hasta <strong>Jim Morrison </strong>o <strong>Bono</strong>. Apodado &#8216;La voz&#8217;, adoptó sin embargo <em>My Way </em>como lema. Hay quienes se inclinan por el Sinatra-voz y quienes por el Sinatra-estilo. Me parece una oposición falaz; el barítono de la voz puede oírse en algún concursante de operaciones televisivas, pero similar tono se encuentra a galaxias de la seducción, la fuerza y la capacidad de conmover del <em>crooner</em> de Nueva Jersey.</p>
<p>Hoy Sinatra ardería en la hoguera digital e hipócrita de la masa de justicieros sociales que son incapaces de separar el arte de la biografía. Y a él le seguiría dando igual, porque al cabo, cuando llega la muerte, el único juez con todas las pruebas en la mano es uno mismo. Y a ese juez mentirle no se puede.</p>
<p style="text-align: right;">(<em>El Norte de Castilla</em>, 17/5/2018)</p>
<p style="text-align: left;">@enfaserem</p>
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		<title>La voz de Robinson</title>
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		<pubDate>Sat, 21 Sep 2013 21:42:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Roldán</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
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		<description><![CDATA[No necesitó el lector atento más que una novela ―Beatus ille, 1986― para darse cuenta de que se encontraba ante un autor que respiraba a su propio aire, con una propuesta narrativa que se separaba de las tendecias mayoritarias del momento ―garcíamarquismo, minimalismo airado― con tanta discreción como voluntad. Aquella primera novela y la compilación [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>No necesitó el lector atento más que una novela ―<em>Beatus ille</em>, 1986― para darse cuenta de que se encontraba ante un autor que respiraba a su propio aire, con una propuesta narrativa que se separaba de las tendecias mayoritarias del momento ―garcíamarquismo, minimalismo airado― con tanta discreción como voluntad. Aquella primera novela y la compilación de artículos que la precedieron mostraban ya en gran medida los rasgos que iban a informar la obra de <strong>Muñoz Molina</strong>, cuyo impulso básico es una aproximación moral al hecho literario en el sentido más inmediato, material, de la escritura como objeto del acto de escribir, y en el mediato de la escritura como herramienta para la exploración de la realidad. Impulso doble que en el fondo es uno, o al menos debe ser uno; el texto por el texto se termina agotando, estéril, en sí mismo, y la exploración de la realidad por la escritura sin prestar atención al hecho de escribir supone una contradicción que da como resultado unos frutos pobrísimos, planos, evidentes, que podrían haberse obtenido igual con un vistazo superficial de entrada y así al menos ahorrado tiempo. No es accidental que en la obra de Muñoz Molina la idea de isla, ya desde la compilación aludida, sea una presencia constante; la realidad es esa isla y el escritor el náufrago que con curiosidad y cuidado la explora, pese a saber que el misterio de la isla no terminará nunca de revelársele del todo, lo cual no ha de ser óbice sino acicate para recorrerla.</p>
<p><a href="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2013/09/antoniomunozmolina-e1379799672481.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-769" title="antoniomunozmolina" src="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2013/09/antoniomunozmolina-e1379799672481.jpg" alt="" width="200" height="122" /></a>La realidad por tanto como isla inagotable, solo que algunos escritores prefieren acotarse a un área restringida, confortable de la isla e ignorar otros territorios o limitarse a tolerarlos con desdén educado, sea el territorio político, sea el científico, sea el de las otras ramas del arte.  El impulso moral que mueve a Muñoz Molina le lleva en cambio a internarse en ellos, también en los que tradicionalmente se han considerado menores, como la fotografía o el jazz, con la curiosidad y la modestia del explorador que sabe que la mayor recompensa de la búsqueda está en la búsqueda misma. Es incluso ―hecho casi inédito en el intelectual patrio― capaz sencillamente de admitir sus ignorancias, aunque las ignorancias de MM sean escasas y cada vez menores. (Ejemplo último de esta curiosidad autónoma y sin linderos es el diálogo que mantendrá en el Hay Festival sobre <strong>Wagner</strong> y <strong>Verdi</strong> y que lleva por título <em>Traducir la música</em>. Inicialmente podemos pensar que si hay una materia intraducible, y en la que el intento de traducirla resulte más inútil, es la música; pero eso: inicialmente. Quién sabe lo que la exploración puede deparar.)</p>
<p>En lo que se refiere a la herramienta con la que explorar la isla, si hay algo por lo que se preocupe Muñoz Molina es por no dejar de afinarla. Dentro inevitablemente de su registro ―al fin y al cabo, cada cual tiene un timbre particular, desde <strong>Mozart</strong> a <strong>Faulkner</strong>―, la voz de MM no ha cedido a la tentación de abandonarse al solipsismo y sigue buscando las maneras más eficaces de comunicar las visiones parciales que de la isla se va formando. Y es que el estilo del escritor no es una cuestión de redactar más o menos pulcramente o de escribir “bonito” (aunque a saber qué significa eso), sino de plasmar lo que se quiere decir de la manera que considere más eficaz, sin concesiones, desde la certidumbre de que siempre se puede expresar de otra y de que su manera no sintonizará con algunos lectores, si es que lo llegan a leer. Es en esa voluntad de estilo donde se cifra la cualidad moral de la escritura, que Muñoz Molina, más allá de que el contenido sobre lo que esté escribiendo sea la denuncia de un exceso terrorista en Cisjordania o una fantasía humorista y borgiana sobre dos señores que se topan en la terminal de un aeropuerto, encarna hoy como muy pocos autores, en una obra forjada paso a paso, línea a línea, sin estridencias, casi en sordina, pero de una autoridad incontestable.</p>
<p style="text-align: right;">(<em>La sombra del ciprés</em>, 21/9/2013)</p>
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		<title>Reflejos de Joan Didion</title>
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		<pubDate>Tue, 04 Dec 2012 19:03:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Roldán</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
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		<description><![CDATA[A Joan Didion (Sacramento, 1934) el reconocimiento en España le llegó hace un lustro con la publicación de El año del pensamiento mágico; un reconocimiento tardío y por tanto injusto, pero que al menos ha contribuido a la publicación por Mondadori de los dos títulos que ahora comentamos, Noches azules y Los que sueñan el [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A <strong>Joan Didion </strong>(Sacramento, 1934) el reconocimiento en España le llegó hace un lustro con la publicación de <em>El año del pensamiento mágico</em>; un reconocimiento tardío y por tanto injusto, pero que al menos ha contribuido a la publicación por Mondadori de los dos títulos que ahora comentamos, <em>Noches azules</em> y <em>Los que sueñan el sueño dorado</em>.</p>
<p><a href="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2012/12/noches-azules-e1354647743775.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-647" title="Martin A. La Regina" src="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2012/12/noches-azules-e1354647743775.jpg" alt="" width="140" height="158" /></a>El primero puede considerarse la segunda, no menos dolorosa, parte de <em>El año…</em> Si este tuvo el origen en la muerte súbita del marido, <em>Noches azules</em> lo tiene en la demorada y fatigosa de su única hija, a la edad de 39 y producto de la labor erosiva/depresiva de muchos años de alcohol. Como en su antecesor, Didion mantiene en <em>Noches azules</em> un tono confesional que jamás incurre en la pornografía emocional. La prosa de objetividad clínica que tienen ciertos pasajes consigue, en paradoja solo aparente, acentuar la hondura de la emoción, hacer que esta le llega al lector más virgen, menos adulterada, sin el habitual aderezo lacrimoso a que se prestan ―y en el que incurren― la gran mayoría de estos libros. El dolor y la fragilidad que muestra Didion son los que siente, la lucha contra el destino y la acción paliativa del tiempo y del trabajo son el proceso por el que ella ha pasado, no hay en su relato ni autocompasión ni regodeo. <em>Noches azules</em> es un libro sobrecogedor y perfecto, y perfectamente autónomo, pero que forma asimismo con <em>El año…</em> un díptico de una sola totalidad deslumbrante. Tratar de comparar uno y otro es tan inútil y absurdo como tratar de establecer jerarquías en el dolor por la muerte de las dos personas a quien más ha querido uno en la vida.</p>
<p><a href="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2012/12/los-que-sueñan-el-sueño-dorado-e1354647427467.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-648" title="los que sueñan el sueño dorado" src="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2012/12/los-que-sueñan-el-sueño-dorado-e1354647669787.jpg" alt="" width="140" height="216" /></a>Igualmente perfecto es <em>Los que sueñan el sueño dorado</em>, recopilación de algunas de las más celebradas piezas periodísticas de una obra que abarca más de cuatro décadas y que constituye el mejor ejemplo de Nuevo Periodismo del siglo XX. El criterio selectivo es inevitablemente arbitrario ―igual que se han elegido estas hubieran podido elegirse otras tantas, y el resultado no hubiera sido inferior― pero equilibrado por la variedad de temas y por incluir ejemplos de todos los libros de no ficción periodística publicados por JD. <em>Adiós a todo aquello</em>, los tres capítulos incluidos de su extenso libro-reportaje <em>Miami</em>,  <em>Cuaderno de Los Ángeles</em>… son textos que, una vez leídos, exigen cerrar el libro un rato para que su sabiduría geométrica se nos asiente y podamos asumirlos y disfrutarlos más, y que, inagotables, invitan a la relectura y el análisis. Cualquier interesado en la evolución sociopolítica y (contra)cultural (de Estados Unidos y Centroamérica fundamentalmente, pero no solo), y sobre todo cualquier interesado en la escritura como forjadora de realidad y en la manera en que opera el lenguaje tiene aquí una cita inaplazable.</p>
<p>Lo que nos lleva a la cuestión del estilo y la vinculación medular que tiene con la traducción. Traducir a Didion es dificilísimo, pese a que el minimalismo de su estilo podría inducir a creer que se trata de una tarea sencilla. En absoluto. Cuando <strong>Norman Mailer </strong>habló del <<escalpelo del estilo>> debió de ser en Didion en quien estaba pensado. En Didion cada palabra y cada signo de puntuación está pesado y sopesado para alcanzar la mayor fuerza expresiva posible, en delicadísimo equilibrio; incluso los —aparentes— descuidos tienen una razón de ser. Pero ese rigor actúa como una camisa de fuerza para el traductor: cambiar de sitio un naipe puede suponer que todo el castillo se derrumbe. Didion es especialmente obsesiva con tres aspectos de su escritura: las repeticiones y el uso de las comas y el de la conjunción <<y>>. Estos son rasgos fácilmente respetables, que no exigen una interpretación, y sin embargo en las traducciones de <em>Los que sueñan…</em> y <em>Noches azules </em>no siempre se respetan, acaso por miedo a que el lector no los acepte, acaso porque se consideren deslices mejorables. Pero la labor del traductor es dar el alma del texto, que es la voz del autor, con todas las “imperfecciones” que pudiera tener, y la mejor manera de hacerlo es respetando el texto hasta donde permitan los límites de la lengua. Tomemos la citada <em>Adiós a todo aquello</em>. Ya en la segunda frase se introduce un <<Por ejemplo>> que no está en el original. ¿Qué sentido tiene esto? <strong>Javier Calvo</strong>, el traductor, es además escritor (y uno muy bueno), y por ello debiera haber resistido la tentación de cambiar a Didion; como escritor que es —es decir, como hombre con oído para las palabras—, Calvo da una Didion de voz unitaria y compleja y fascinante, una Didion sustancialmente mejorada respecto de la Didion previa de la editorial Global Rhythm y de las otras traducciones latinoamericanas, pero una Didion que podría todavía acercarse más a la original.</p>
<p>Este enfoque quizá se adopte en las, esperemos, próximas traducciones de esta autora incomparable, de quien urge la traducción integral de su poliédrica obra. De momento nos conformaremos con los dos títulos comentados: sin duda dos de los libros del año, de la década, de lo que ustedes quieran.</p>
<p style="text-align: right;">(<em>La sombra del ciprés</em>, 1/12/2012)</p>
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