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	<title>ENFASEREMfestival &#8211; ENFASEREM</title>
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	<description>bloc digital de Eduardo Roldán - actualidad, libros, cine y otros placeres y días</description>
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		<title>La pérdida del rito</title>
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		<pubDate>Tue, 25 Oct 2011 10:20:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Roldán</dc:creator>
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<p>Se perdería si en verdad las butacas estuvieran predispuestas a mirar la sábana de plata. Indudablemente el rito compartido potencia la cosquilla del disfrute, pero cuando las cortezas se han convertido en el objetivo esencial de la peregrinación en lugar del atributo circunstancial de la película, entonces mal va a sentirse el vínculo del reconocimiento con el vecino de butaca, o sea con la sala. Porque al final la cuestión se reduce a la relación íntima que el espectador establece con la cinta, y esta, aunque enriquecida por el latido común del resto de espectadores, se quiebra en el momento en que el de detrás te pone las pezuñas en la chepa. Es un buen motivo &#8211; no menor &#8211; para aprovechar los festivales: que la gente va a la sala, sí, pero porque quiere ver la película. El otro es que, por desgracia, en estos megatemplos la oferta suele ser tan monocroma como en un bodegón al carboncillo. Y la duda entre ver un título apetecido en un ático helado, <em>on-line</em> y en un monitor de 17 pulgadas o no verla en una mullida y calentita sala comercial en una pantalla de HD tamaño piscina olímpica, para el cinéfilo simplemente no existe.</p>
<p style="text-align: right;">(<em>El Norte de Castilla &#8211; Suplemento SEMINCI</em>, 25/10/2011)</p>
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		<title>Habemus SEMINCI</title>
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		<pubDate>Sat, 22 Oct 2011 21:02:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Roldán</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[* SEMINCI 2011 *]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" class="aligncenter" src="//www.absolutvalladolid.com/wp-content/uploads/2011/10/Cartel-Seminci-2011.jpg" alt="" width="214" height="300" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tras tantas incertidumbres como ilusiones, sobre una alfombra roja de impaciencia y bajo un cielo azul otoño de luz clara, los nervios y las suposiciones por fin han encontrado salida hoy, con una puntualidad castellana y rigorosa, a mitad de tarde en el Teatro Calderón, gracias al trabajo detrás de las pantallas y en favor de las pantallas de las 250 personas involucradas en el festival. Por fin, sí, Habemus SEMINCI.</p>
<p>El hecho mismo de esta constatación supone ya un triunfo. Las palabras de <strong>Javier Angulo</strong> sobre su falta de excusas, crisis incluida, a las que agarrarse para justificar los posibles errores, de programación o de organización que hubiera podido cometer, demuestran tanta generosidad como admirable estoicismo, pues tras ellas se vislumbra una cadena de dificultades que a cualquiera hubiera arredrado. Y es que no hay más que echar un vistazo al panorama nacional de festivales de cine para constatar que el sacar adelante uno del peso y espíritu fílmico &#8211; sí, también del espíritu &#8211; de SEMINCI exige, además de los arrestos aludidos, la destreza delicada de un malabarista. Reciente está el anuncio de la suspensión de la Mostra de Valencia <<Hasta que la economía remonte>>, en palabras de su célebre alcadesa, lo cual puede sucerder dentro de diez años, si termina sucediendo. No hablaremos de milagro, porque la realidad ya está aquí, pero casi.</p>
<p><img loading="lazy" class="aligncenter" src="//profile.ak.fbcdn.net/hprofile-ak-snc4/188006_177789068940509_2129742_s.jpg" alt="" width="100" height="144" /></p>
<p>Pues se trata de una edición que reúne los nombres de <strong>Nanni Moretti </strong>&#8211; primera sorpresa grata del festival para este cronista -, de <strong>Zhang Yimou</strong> o de <strong>Mika Kaurismaki</strong>, y eso solo sin salirnos de una Sección Oficial completada por un ramillete de inéditos que se aventuran tan interesantes como aquellos, y que en gran medida son los que dan cuerpo al festival: un festival de cine sin descubrimientos felices es como unas olimpiadas sin sorpresas en el medallero, y por fortuna SEMINCI sigue apostando por los márgenes.</p>
<p>Por supuesto todo este esfuerzo exige una respuesta del público; sin esta, el festival, independientemente de ayudas y presupuestos, de coyunturas económicas y balances, terminará languideciendo como una vela que se apaga. SEMINCI &#8211; con todas sus carencias, que sin duda las tiene &#8211; está para verse. Es un privilegio anual contar en Valladolid con él, y van 56: el que se lo pierda, que luego no se queje si se el festival se pierde.</p>
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