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	<title>ENFASEREMkasparov &#8211; ENFASEREM</title>
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		<title>Ajedrez político</title>
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		<pubDate>Thu, 10 Nov 2016 20:51:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Roldán</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Con recién elegido inquilino en la Casa Blanca, arranca mañana en Nueva York el Campeonato del Mundo de Ajedrez. Toda la hedionda ristra de acusaciones y demás gratuidades para la galería que los dos candidatos han ido tejiendo durante la campaña electoral no tienen cabida en las sesenta y cuatro casillas, el territorio más implacable [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Con recién elegido inquilino en la Casa Blanca, arranca mañana en Nueva York el Campeonato del Mundo de Ajedrez. Toda la hedionda ristra de acusaciones y demás gratuidades para la galería que los dos candidatos han ido tejiendo durante la campaña electoral no tienen cabida en las sesenta y cuatro casillas, el territorio más implacable que existe para dirimir un combate. En la hipótesis de que <strong>Kariakin</strong> y <strong>Carlsen</strong> las hubieran tejido, en el momento de sentarse se disolverían como si jamás. Y no es que los medios se hayan resignado a informar con objetividad aséptica, desde pintar a Kariakin como el alfil deportivo de <strong>Putin</strong> hasta sostener que el match es una suerte de reactualización del de <strong>Fischer</strong> y <strong>Spassky</strong> en el 72 —¡!—, ruido del que los candidatos han tratado en lo posible de blindarse, a diferencia de los candidatos electorales, que tratan no solo de rebozarse en él cuanto más mejor sino de avivarlo.</p>
<p>No ha vuelto pues el ajedrez político, y no ha vuelto entre otras cosas porque nunca ha existido. Hablar de ajedrez político es una contradicción en términos, como hacerlo de memoria histórica. El ajedrez, como la memoria, es un ámbito privativo, estanco al exterior; ocurre solo que los dos jugadores se ven obligados a ir forjando el ámbito en función del otro. Pero la decisión última es siempre personal, y por mucha carga política que se le quiera meter al encuentro (Fischer/Spassky como capitalismo/comunismo, <strong>Kaspárov</strong>/<strong>Kárpov</strong> como perestroika/viejo régimen), el rey solo se tumba cuando la mano abandona. Kásparov ha sido el más consciente de su papel político, pero precisamente su caso demuestra la separación de ambas esferas: solo cuando dejó el ajedrez para ejercer la política activa fue perseguido y encarcelado, no antes, por mucho que antes dijera lo mismo que después.</p>
<p>Ajedrecista y político sí se parecen en importarles ante todo la victoria; la diferencia es que unos respetan las reglas del juego y otros juegan con las reglas.</p>
<p style="text-align: right;">(<em>El Norte de Castilla</em>, 10/11/2016)</p>
<p style="text-align: left;"><a title="@enfaserem" href="https://twitter.com/enfaserem" target="_blank" rel="external nofollow">@enfaserem</a></p>
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		<title>Gorbachov</title>
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		<pubDate>Mon, 04 Apr 2011 09:04:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Roldán</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
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		<description><![CDATA[Londres se viste de noche para celebrar el 80 cumpleaños de Gorbachov. Las fotos reflejan un hombre cansado, ojeroso, gordo, aturdido. El reportaje no aparece en la sección internacional de los diarios sino en la de Gente y TV, en la de Ocio, en las del colorín. A la party asiste un variado de beautiful [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Londres se viste de noche para celebrar el 80 cumpleaños de <strong>Gorbachov</strong>. Las fotos reflejan un hombre cansado, ojeroso, gordo, aturdido. El reportaje no aparece en la sección internacional de los diarios sino en la de Gente y TV, en la de Ocio, en las del colorín. A la <em>party</em> asiste un variado de <em>beautiful people</em> que va desde la izquierda exquisita hollywoodiense – versión actual de aquella a la que se refiriera <strong>Orson Welles</strong> como más preocupada por salvar sus piscinas que por salvar su dignidad – hasta expresidentes, estadistas, periodistas e, imagino, deportistas también. Las crónicas no mencionan a <strong>Kaspárov</strong>, sin embargo, quizá la persona más apta para explicar estos últimos veinte años en la otrora URSS. Pero la explicación política – Kaspárov: “La perestroika la hicimos entre Gorbachov y yo” &#8211; interesa menos que la última borrachera de <strong>Charlie Sheen</strong>, y de Gorbachov no quedadará sino una mancha en la calva.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignleft" src="//blackbird.zoomin.tv/Images/.jpg?imageurl=http://bongo.zoomin.tv/uploaded/assetimages/2011/03/31/412936.jpg&#038;width=250&#038;height=160" alt="" width="250" height="160" />En el 89, caía el Muro de Berlín mientras <strong>Antonio López</strong> se obstinaba por capturar la luz del sol en el membrillo. La caída del Muro certificaba la caída de la utopía comunista y la promesa de un futuro sin herrumbre, pero pronto se vio que la utopía capitalista tampoco era el reino de libertad prometido, y que el empeño por instalar de golpe y sin daño los principios <em>neocons</em> en la URSS era tan imposible como el del pintor López por atrapar el tiempo en un cuadro. La perestroika era vista en Occidente como la oportunidad de los rusos de comer hamburguesas cuando quisieran, y efectivamente ahora hay un McDonald’s instalado en la Plaza Roja. Lo que no se supo ver es que la basura de los restaurantes la iban a recoger ingenieros que se habían quedado sin empleo, ni que al desmembrar la Unión iban a brotar como hongos resentidos y mezquinos pasiones nacionalistas en cada nueva república. No es desde luego lo que Gorbachov hubiera esperado. Pero es que en la historia política ninguna utopía ha cuajado.</p>
<p style="text-align: right;">(<em>El Norte de Castilla</em>, 7/4/2011)</p>
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		<title>El ajedrez o la vida</title>
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		<pubDate>Sat, 22 Sep 2007 15:15:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Roldán</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Cubos con hojas]]></category>
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		<description><![CDATA[Oscar Wilde ya advirtió en La decadencia de la mentira cómo la vida imita al arte, y ahora, más de cien años después, el ex campeón mundial de ajedrez metido a político nos viene a descubrir en forma de manual de autoayuda cómo la vida imita al ajedrez, que tras varias decenas de siglos aún [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Oscar Wilde</strong> ya advirtió en <em>La decadencia de la mentira</em> cómo la vida imita al arte, y ahora, más de cien años después, el ex campeón mundial de ajedrez metido a político nos viene a descubrir en forma de manual de autoayuda cómo la vida imita al ajedrez, que tras varias decenas de siglos aún no se sabe si es arte, juego, ciencia, o las tres cosas juntas, en cualquier caso una disciplina que excede con mucho el cerebro humano, incluso un cerebro tan privilegiado como el de <strong>Kasparov</strong>.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignleft" src="//www.megustaleer.com/img/libros_244/C847116.jpg" alt="" width="244" height="376" />El objetivo último del libro es que el lector aprenda a leerse a sí mismo, para, a partir de ahí, desarrollar un método personal, y por tanto diferente en cada caso, que a la postre le permita alcanzar el éxito, lo que cada lector entienda por tal. Objetivo sin duda ambicioso, como por otro lado no podía ser de otra manera viniendo el libro de quien viene. Paralelamente a una partida de ajedrez clásica, el volumen se estructura en tres partes. La primera (apertura) incide en la identificación de las cualidades de cada uno, los puntos fuertes y débiles en jerga ajedrecística y que Kasparov denomina “el mapa personal”; la segunda (medio juego) resalta la fundamental importancia de un análisis honesto de esos puntos; y la tercera y última (final) pretende señalar las vías a tomar para mejorarlos y transmitir la importancia de fijarse nuevas metas para progresar.</p>
<p>Esta tercera parte es la de más interés, por cuanto que abunda en la noción de reto, central de la filosofía vital de Kasparov junto a la de cambio (“La perestroika la hicimos entre <strong>Gorbachov</strong> y yo”, dijo en cierta ocasión, e <em>Hijo del cambio</em> fue el título en español de su primera biografía). El hecho de retarse, reitera Kasparov, es el ingrediente esencial en la receta que conduce al éxito. Tendemos a pensar que si uno posee talento y trabaja con dedicación, al final triunfará; pero para el acaso mejor ajedrecista de todos los tiempos el talento y el esfuerzo sólo nos permitirán alcanzar un punto confortable a partir del cual, sin nuevos retos, no habrá ya avance posible, y donde el único cambio, en absoluto deseable, sería el de ir hacia atrás. Por supuesto en el camino hacia el éxito nos toparemos con más de un fracaso y más de dos, que el autor no elude: como un mantra, no se cansa de repetir que de los fracasos podemos, y hemos de, extraer enseñanzas que nos ayuden en el avance posterior. El ogro de Bakú es en esencia un vitalista, es decir un optimista natural, una de esas personas que en cada revés que sufre – escasos en el tablero, diarios en su actividad política actual – ve, siguiendo la enseñanza de su ídolo <strong>Churchill</strong>, una nueva oportunidad de la que sacar partido. Una vez cerrado, el libro deja el poso, lo quiera considerar o no así su autor, que deja cualquier manual de autoayuda al uso: la vaga sensación de haber asistido a una serie encadenada de recetas mágicas sin las dosis concretas con que cocinarlas.</p>
<p style="text-align: right;">(<em>Suplemento cultural</em> <em>de El Norte de Castilla</em>, septiembre de 2007)</p>
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