<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>ENFASEREMnovela &#8211; ENFASEREM</title>
	<atom:link href="https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/tag/novela/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem</link>
	<description>bloc digital de Eduardo Roldán - actualidad, libros, cine y otros placeres y días</description>
	<lastBuildDate>Mon, 11 Nov 2024 12:40:38 +0000</lastBuildDate>
	<language></language>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.10</generator>
		<item>
		<title>Superviviente</title>
		<link>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2018/09/15/superviviente/</link>
		<comments>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2018/09/15/superviviente/#respond</comments>
		<pubDate>Sat, 15 Sep 2018 12:44:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Roldán</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Cubos con hojas]]></category>
		<post_tag><![CDATA[extractos]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[literatura]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[novela]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[superviviente]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/?p=1531</guid>
		<description><![CDATA[&#160; La gente no quiere que les arregles la vida. Nadie quiere que les solucionen sus problemas. Sus dramas. Sus congojas. Ni quieren resueltas sus historias. Ni sus líos. Porque ¿qué les quedaría? Solo lo desconocido, grande y aterrador. (…) Hicimos el test de Stanford-Binet para establecer la edad de mi cerebro. Hicimos el Wechsler. [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://static-blogs.elnortedecastilla.es/wp-content/uploads/sites/14/2018/09/superviviente.jpg"><img loading="lazy" class="wp-image-1532 aligncenter" src="https://static-blogs.elnortedecastilla.es/wp-content/uploads/sites/14/2018/09/superviviente.jpg" alt="superviviente" width="235" height="364" srcset="https://static-blogs.elnortedecastilla.es/wp-content/uploads/sites/14/2018/09/superviviente.jpg 310w, https://static-blogs.elnortedecastilla.es/wp-content/uploads/sites/14/2018/09/superviviente-194x300.jpg 194w" sizes="(max-width: 235px) 100vw, 235px" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La gente no quiere que les arregles la vida. Nadie quiere que les solucionen sus problemas. Sus dramas. Sus congojas. Ni quieren resueltas sus historias. Ni sus líos. Porque ¿qué les quedaría? Solo lo desconocido, grande y aterrador. (…) Hicimos el test de Stanford-Binet para establecer la edad de mi cerebro. Hicimos el Wechsler. Hicimos el inventario ultifase de personalidad de Minnesota. El inventario clínico multiaxial de Millon. El inventario de depresión de Beck.</p>
<p>La asistente lo supo todo de mí excepto la verdad.</p>
<p>Simplemente, no quería que me arreglasen.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Da igual si limpias una mancha, o un pez o una casa; a uno le gusta siempre pensar que así se hace del mundo un lugar mejor, pero en realidad permites que las cosas vayan a peor. A veces piensas que si trabajas mejor y más rápido podrás contener el caos, pero un día vas y mientras cambias una bombila del patio de cinco años de duración te das cuenta de que solo cambiarás esa bombilla como máximo diez veces más antes de morir. (…) Siquiera una vez, me gustaría demostrar que sé hacer mejor las cosas. Sé hacer más que ir tapando huecos. El mundo podría ser mucho mejor que este con el que nos conformamos. Lo único que hay que hacer es preguntar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>—¿Alguien más?</p>
<p>—Un jardinero —me dice. Agita la botellita de laca con tapa larga y blanca junto a su oreja. Con la otra mano revuelve las fichas para encontrar una. Levanta la carpeta para que vea la ficha de registro del cliente número 134, sobre el que se ha estampado en rojo ALTA. Y detrás la fecha.</p>
<p>El sello es una reliquia de un programa de pacientes internos en un hospital. En otro programa, ALTA significaba que el paciente volvía a casa. Ahora significa que el paciente está muerto. Nadie quería encargar un sello en el que pusiera MUERTO. La asistente me lo contó hace unos cuantos años, cuando los suicidios se reanudaron. Polvo somos, en polvo nos convertiremos. Así se reciclan las cosas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La verdad es que uno puede quedar huérfano una y otra vez.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Puedo ver el sol por la ventana del baño; intenta demostrarnos que todos somos idiotas. Lo único que hay que hacer es echar un vistazo alrededor.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tanto da la dirección en la que vaya, no tengo nada que perder.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Puesto que el cambio es constante, empiezas a pensar si la gente desea la muerte porque es la única manera de acabar algo de verdad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Imaginad cómo os sentiríais si toda vuestra vida se convirtiese en un trabajo que no soportáis.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ya sabéis el refrán: no importa cuánto sepas.</p>
<p>Lo importante es <em>a quién</em> conoces.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El momento no era el adecuado, fui mintiéndome a mí mismo, y el momento lo es todo.</p>
<p>Además…</p>
<p>La eternidad se me iba a hacer larguísima.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&lt;&lt;Todos sabemos cómo acaban la vida y las películas porno. La diferencia es que la vida <em>empieza</em> con el orgasmo&gt;&gt;.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El mundo entero es un desastre a punto de suceder.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Y hay muchas cosas que quisiera cambiar, pero no puedo. Ya está todo hecho. Ahora no es más que una historia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tít: <em>Superviviente</em></p>
<p>Autor: Chuck Palahniuk</p>
<p>Editorial: Muchnick Editores</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2018/09/15/superviviente/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>1531</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Pedro Páramo</title>
		<link>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2018/08/31/pedro-paramo/</link>
		<comments>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2018/08/31/pedro-paramo/#respond</comments>
		<pubDate>Fri, 31 Aug 2018 10:46:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Roldán</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Cubos con hojas]]></category>
		<post_tag><![CDATA[extractos]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[literatura]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[novela]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[pedro páramo]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/?p=1524</guid>
		<description><![CDATA[&#160; Todo parecía estar como en espera de algo. &#160; —Aquí no hay dónde acostarse —le dije. —No se preocupe por eso. Usted ha de venir cansado y el sueño es muy buen colchón para el cansancio. &#160; El reloj de la iglesia dio las horas, una tras otra, una tras otra, como si se [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://static-blogs.elnortedecastilla.es/wp-content/uploads/sites/14/2018/08/pedro-páramo-e1535712253747.jpg"><img loading="lazy" class="wp-image-1525 alignnone" src="https://static-blogs.elnortedecastilla.es/wp-content/uploads/sites/14/2018/08/pedro-páramo-e1535712253747.jpg" alt="pedro páramo" width="261" height="413" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Todo parecía estar como en espera de algo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>—Aquí no hay dónde acostarse —le dije.</p>
<p>—No se preocupe por eso. Usted ha de venir cansado y el sueño es muy buen colchón para el cansancio.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El reloj de la iglesia dio las horas, una tras otra, una tras otra, como si se hubiera encogido el tiempo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Allá arriba un cielo azul y detrás de él tal vez haya canciones; tal vez mejores voces… Hay esperanza, en suma.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>—¿Se siente mal?</p>
<p>—Mal no, Ana. Malo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>—¿Cuántos pájaros has matado en tu vida, Justina?</p>
<p>—Muchos, Susana.</p>
<p>—¿Y no has sentido tristeza?</p>
<p>—Sí, Susana.</p>
<p>—Entonces, ¿qué esperas para morirte?</p>
<p>—La muerte, Susana.</p>
<p>—Si es nada más eso, ya vendrá. No te preocupes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El silencio volvió a cerrar la noche sobre el pueblo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tít.: <em>Pedro Páramo</em></p>
<p>Autor: Juan Rulfo</p>
<p>Editorial: Círculo de Lectores</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2018/08/31/pedro-paramo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>1524</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>El coronel no tiene quien le escriba</title>
		<link>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2018/07/23/el-coronel-no-tiene-quien-le-escriba/</link>
		<comments>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2018/07/23/el-coronel-no-tiene-quien-le-escriba/#respond</comments>
		<pubDate>Mon, 23 Jul 2018 10:41:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Roldán</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Cubos con hojas]]></category>
		<post_tag><![CDATA[el coronel no tiene quien le escriba]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[extractos]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[garcía márquez]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[libros]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[novela]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/?p=1510</guid>
		<description><![CDATA[&#160; Durante cincuenta y seis años —desde cuando terminó la última guerra civil— el coronel no había hecho nada distinto de esperar. Octubre era una de las pocas cosas que llegaban. &#160; Otras mujeres vestidas de negro contemplaban el cadáver con la misma expresión con que se mira la corriente de un río. &#160; Regresaron [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://static-blogs.elnortedecastilla.es/wp-content/uploads/sites/14/2018/07/el-coronel-no-tiene-quien-le-escriba-e1532342426279.jpg"><img loading="lazy" class=" wp-image-1511 aligncenter" src="https://static-blogs.elnortedecastilla.es/wp-content/uploads/sites/14/2018/07/el-coronel-no-tiene-quien-le-escriba-e1532342426279.jpg" alt="el-coronel-no-tiene-quien-le-escriba" width="226" height="410" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Durante cincuenta y seis años —desde cuando terminó la última guerra civil— el coronel no había hecho nada distinto de esperar. Octubre era una de las pocas cosas que llegaban.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Otras mujeres vestidas de negro contemplaban el cadáver con la misma expresión con que se mira la corriente de un río.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Regresaron en silencio. El médico concentrado en los periódicos. El coronel con su manera de andar habitual que parecía la de un hombre que desanda el camino para buscar una moneda perdida.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Un poco después de las siete sonaron en la torre las campanadas de la censura cinematográfica. El padre Ángel utilizaba ese medio para divulgar la calificación moral de la película de acuerdo con la lista clasificada que recibía todos los meses por correo. La esposa del coronel contó doce campanadas.</p>
<p>—Mala para todos —dijo—. Hace como un año que las películas son malas para todos.</p>
<p>Bajó la tolda del mosquitero y murmuró: &lt;&lt;El mundo está corrompido&gt;&gt;.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>—Nunca es demasiado tarde para nada —dijo el coronel.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Lo sintió completamente humano, pero inasible, como si lo estuviera viendo en la pantalla de un cine.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Masticó oraciones hasta un poco después del toque de queda.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tít: <em>El coronel no tiene quien le escriba</em></p>
<p>Autor: Gabriel García Márquez</p>
<p>Ed: BIBLIOTEX SL</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2018/07/23/el-coronel-no-tiene-quien-le-escriba/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>1510</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Que nadie se mueva</title>
		<link>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2018/07/20/que-nadie-se-mueva/</link>
		<comments>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2018/07/20/que-nadie-se-mueva/#respond</comments>
		<pubDate>Fri, 20 Jul 2018 12:41:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Roldán</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Cubos con hojas]]></category>
		<post_tag><![CDATA[denis johnson]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[extractos]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[libros]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[novela]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[que nadie se mueva]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/?p=1504</guid>
		<description><![CDATA[&#160; Luchar contra el dolor solo lo empeoraba. &#160; Ella se rió sin que aquello la divirtiera. &#160; —Sí. Vale. ¿Qué me dices de un final feliz? —No morirte cuando alguien te dispara a mí me parece bastante feliz. &#160; —Mientes y mientes y mientes. &#160; Mantuvo los labios fuertemente cerrados. No parecía posible, pero [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://static-blogs.elnortedecastilla.es/wp-content/uploads/sites/14/2018/07/que-nadie-se-mueva-1-e1532090691317.jpg"><img loading="lazy" class=" wp-image-1507 aligncenter" src="https://static-blogs.elnortedecastilla.es/wp-content/uploads/sites/14/2018/07/que-nadie-se-mueva-1-e1532090691317.jpg" alt="que-nadie-se-mueva" width="239" height="368" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Luchar contra el dolor solo lo empeoraba.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ella se rió sin que aquello la divirtiera.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>—Sí. Vale. ¿Qué me dices de un final feliz?</p>
<p>—No morirte cuando alguien te dispara a mí me parece bastante feliz.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>—Mientes y mientes y mientes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Mantuvo los labios fuertemente cerrados. No parecía posible, pero tal vez estuviera pensando.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Una media luna. Una luna musulmana. Que daba muy poca luz.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tít: <em>Que nadie se mueva (Nobody Move)</em></p>
<p>Autor: Denis Johnson</p>
<p>Trad: Javier Calvo</p>
<p>Ed: Mondadori</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2018/07/20/que-nadie-se-mueva/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>1504</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Lirismo encapsulado</title>
		<link>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2016/11/26/1197/</link>
		<comments>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2016/11/26/1197/#respond</comments>
		<pubDate>Sat, 26 Nov 2016 11:22:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Roldán</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Cubos con hojas]]></category>
		<post_tag><![CDATA[camilo josé cela]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[libros]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[mrs. caldwell]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[novela]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[reseñas]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/?p=1197</guid>
		<description><![CDATA[Mrs. Caldwell habla con su hijo desmonta todos los prejuicios que el interesado pudiera tener sobre el autor, también los literarios. Novela que sucede a La colmena, es en gran medida el negativo formal de la quizá más célebre y sin duda más celebrada obra celiana. La polifonía de voces cotidianas da paso a una [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Mrs. Caldwell habla con su hijo </em>desmonta todos los prejuicios que el interesado pudiera tener sobre el autor, también los literarios. Novela que sucede a <em>La colmena</em>, es en gran medida el negativo formal de la quizá más célebre y sin duda más celebrada obra celiana. La polifonía de voces cotidianas da paso a una sola, confesional; la vibración urgente y urbana, a una morosa, susurrada; el tiempo concentrado de los días al elástico de la memoria; la red profusa de las relaciones múltiples a la intimidad hermética de la relación de a dos. Es el método que <strong>Cela</strong> siempre prefirió: escribir contra sí mismo, o sea contra lo ya logrado, y de este modo obligarse a explorar territorios que no había transitado; al hacerlo, consiguió renovar y expandir la prosa narrativa en español —novela y libros de viajes— como solo un puñado de escritores han sido capaces.</p>
<p><a href="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2016/11/mrs.-caldwell.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-1198" title="mrs. caldwell" src="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2016/11/mrs.-caldwell.jpg" alt="" width="240" height="384" srcset="https://static-blogs.elnortedecastilla.es/wp-content/uploads/sites/14/2016/11/mrs.-caldwell.jpg 240w, https://static-blogs.elnortedecastilla.es/wp-content/uploads/sites/14/2016/11/mrs.-caldwell-188x300.jpg 188w" sizes="(max-width: 240px) 100vw, 240px" /></a>Lo que nada más comenzar la lectura llama la atención en <em>Mrs. Caldwell</em>… es el empleo de la segunda persona del singular, salvo para ocasionales afirmaciones atemporales, genéricas, en las que el narrador, la <strong>Caldwell</strong> del título, utiliza, como es lógico, la tercera del presente, personal o impersonal —&lt;&gt;; &lt;&gt;—. Este empleo de la segunda persona, esta suerte de voz epistolar —&lt;&lt;… jamás te pregunté una sola palabra sobre la que tuviera alguna duda de tu respuesta&gt;&gt;; &lt;&lt;¿Por qué, hijo mío, por qué esa cruel puntualización?&gt;&gt;—, es un recurso por el que la comunicación entre el narrador y el receptor —<strong>Eliacim</strong>, el hijo de Mrs. Caldwell, pero a la vez el propio lector— se intensifica y se aísla, se desnuda. Se trata no obstante de una comunicación unidireccional, de botellas lanzadas al mar sin esperanza de respuesta; <em>Mrs. Caldwell</em>… es la crónica de una desintegración, la de la cordura de la narradora, que se dirige a su hijo muerto —y único— en forma de breves cápsulas, sobre los más variados y en apariencia inconexos temas —el ajedrez, las manos, el reloj de arena…—; a través de ellas se van pincelando hechos de la vida de ambos, y así, por vía indirecta, desvelando la relación que madre e hijo mantuvieron, desde la concepción de Eliacim hasta su heroico final en las procelosas aguas del Mar Egeo. Aunque esas cápsulas son perfectamente consumibles por separado, de manera aleatoria, el Caldwell alcanza su plenitud leído de la número uno a la doscientos doce; como se ha dicho, se trata de una crónica. En su valiente libro sobre la depresión, <strong>Andrew Solomon</strong> la identifica con la locura. Es el caso de Mrs. Caldwell: a medida que la depresión se ahonda, la locura se le despereza; aunque la muerte súbita del hijo fuera el detonante del proceso de disolución de la realidad que la anega, el germen de la locura ya lo tenía instalado.</p>
<p><a href="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2016/11/camilo-josé-cela.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-1199" title="camilo josé cela" src="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2016/11/camilo-josé-cela.jpg" alt="" width="240" height="187" /></a>Mrs. Caldwell tiene un profundo complejo de <strong>Agripina</strong>, o <strong>Edipo</strong> invertido, por dar una imagen quizá más clara: Eliacim era su obsesión, su amor exclusivo. Mrs. Caldwell desdeña a su marido, y se deja caer que Eliacim es en realidad hijo del señor del segundo, &lt;&gt;, del que ha heredado los ojos; es decir que el señor del segundo no era más que un dispensador de semen, ella desde el comienzo quería un hijo y lo quería para sí. ¿Llegó a materializarse la relación incestuosa? En las últimas cuatro cápsulas, enviadas desde el hospital de lunáticos, Mrs. Caldwell ya no se dirige a él como &lt;&gt; o &lt;&gt;,  sino como &lt;&gt;, sin pantallas. Se disiparían así las dudas del interrogante, por si quedaba alguna. Pero no hay que olvidar que no es una narradora fiable. La memoria falsea, y más la memoria de un desequilibrado; si no cuestionamos en ningún momento lo que la señora Caldwell refiere, es por la tremenda singularidad y potencia expresiva de su voz. Con magistral sutileza, Cela le atribuye a Caldwell la condición triple de señora con posibles y sin trabajo, espíritu a la vez conservador y anarquista, y de poetisa, de modo que el lenguaje que emplea resulta muy rico y, más importante, orgánico: todos los registros se funden en uno, y así aceptamos naturalmente tanto las opiniones sobre la gimnasia o los perros de lujo como las referencias literarias —a <strong>Homero</strong>, a <em>El cementerio marino</em>— y el uso de metáforas y rizos surrealistas. Algunas, puntuales, cortan el aliento —el brazo que entra en la manga como un tren en un túnel—; otras, más genéricas, recorren el texto como un rumor sostenido, el mar cual tumba la de mayor presencia.</p>
<p>Veta lírica que quizá se crea inédita viniendo de quien viene. De inédita nada: lirismo no es cantar a los lirios, o no solo: hay tanto lirismo en la seca violencia de <strong>Pascual Duarte</strong> como en las meditaciones de la señora Caldwell, y la prosa de Cela, toda ella, tiene una fuerza lírica arrasadora, sostenida en gran medida por uno de los oídos más finos que se puedan encontrar.</p>
<p>Este libro es asombroso.</p>
<p style="text-align: right;">(<em>La sombra del ciprés</em>, 26/11/2016)</p>
<p style="text-align: left;"><a title="@enfaserem" href="https://twitter.com/enfaserem" target="_blank" rel="external nofollow">@enfaserem</a></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2016/11/26/1197/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>1197</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Fronteras que franquear</title>
		<link>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2015/06/06/fronteras-que-franquear/</link>
		<comments>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2015/06/06/fronteras-que-franquear/#respond</comments>
		<pubDate>Sat, 06 Jun 2015 18:04:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Roldán</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Cubos con hojas]]></category>
		<post_tag><![CDATA[con el sol en la boca]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[libros]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[matías néspolo]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[novela]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[reseñas]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/?p=1039</guid>
		<description><![CDATA[Con el sol en la boca se estructura en dos partes y una coda y se construye en torno a una cesura: la que divide esas dos partes. En la primera se nos expone la resolución del protagonista del relato, Roberto ‘el Tano’ Castiglione, de rajarse, de romper con una rutina cada vez más opresiva, [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><a href="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2015/06/con-el-sol-en-la-boca-e1433613681869.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-1040" title="con el sol en la boca" src="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2015/06/con-el-sol-en-la-boca-e1433613681869.jpg" alt="" width="240" height="344" srcset="https://static-blogs.elnortedecastilla.es/wp-content/uploads/sites/14/2015/06/con-el-sol-en-la-boca-e1433613681869.jpg 240w, https://static-blogs.elnortedecastilla.es/wp-content/uploads/sites/14/2015/06/con-el-sol-en-la-boca-e1433613681869-209x300.jpg 209w" sizes="(max-width: 240px) 100vw, 240px" /></a>Con el sol en la boca</em> se estructura en dos partes y una coda y se construye en torno a una cesura: la que divide esas dos partes. En la primera se nos expone la resolución del protagonista del relato, Roberto ‘el Tano’ Castiglione, de rajarse, de romper con una rutina cada vez más opresiva, rutina fundada a medias entre las sospechas —una posible infidelidad amorosa— y el hastío —trabajos intermitentes y precarios, unos estudios universitarios sin horizonte—, romper y largarse a otro lugar; dónde está por verse: lo único claro es que esté lejos. Esta idea que al comienzo rumia entre humo de cigarrillos y asados conversados, como uno de esos pájaros que alguna vez nos cruzan la cabeza pero que al final nunca atendemos, va tomando presencia lenta pero invenciblemente, como una bola de nieve que  gana velocidad colina abajo hasta que al final se encuentra con un tronco y explota. Con esa explosión concluye la primera parte.</p>
<p>En ella <strong>Matías Néspolo</strong> opta por un narrador omnisciente, con una tercera persona en la que sin embargo introduce aquí y allá ecos similares a los obtenidos con la voz en primera, en un uso del estilo indirecto libre fascinante; es una voz casi telegráfica, con una sintaxis de frases quebradas como uppercuts al hígado que recuerda al <strong>Raúl del Pozo</strong> de <em>Noche de Tahúres</em> o a un <strong>Gabriel Albiac</strong>. El único pero que puede ponerse a esta arriesgada y atractiva apuesta es que en ocasiones el uppercut final, normalmente un adjetivo, con que remata la frase precedente resulta ocioso, no aporta nada o muy poco a lo dicho: <<… fuma abstraído. Ausente.>>; <<… se desintegra. Da los últimos coletazos>>. Asimismo destaca ya desde el comienzo el uso de vocablos y expresiones propios del español de Argentina, con predilección por los giros de la jerga porteña que los personajes, de alto nivel intelectual, manejan con la soltura o deliberada intención de un estibador o un proxeneta, en un registro híbrido culto/llano interesantísimo.</p>
<p>La segunda parte acontece tres meses después de la comentada explosión, de la toma de decisión del Tano que pone fin a la primera. Toda esta segunda parte se dirige a tratar de dilucidar/explicar qué ha ocurrido en ese tiempo de paréntesis, y por qué. La voz vira aquí a la primera persona, pero es una primera persona plural, una suerte de coro griego en que cada uno de los miembros —salvo, muy sabiamente, el protagonista del relato— da su versión de los acontecimientos. Brizuela, Verónica, Genaro el hermano del Tano, Mercedes la Negra y Movie intentan llenar ese gran hueco que el Tano ha dejado, en una sinfonía —en un contrapunto— de voces que evocan algunas novelas de <strong>Faulkner</strong> pero, sobre todo, al gran <em>Rashomon</em> de <strong>Kurosawa</strong>. Elección dramática acertadísima, no hubiera importado quizá una diferencia más acusada en el tono, en la forma de expresarse de cada uno de los cantantes, así como, ocasionalmente, un rebaje en el grado de fabricación del discurso mental (resulta un poco chocante el que alguien piense naturalmente en <<la genitalidad de un par de encuentros>> y no en un <<par de polvos>> o un <<par de cogidas>>, más aun cuando antes se le ha visto manejar con fluidez un registro oral mucho más llano).</p>
<p><a href="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2015/06/matías-néspolo-e1433613818370.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-1041" title="matías néspolo" src="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2015/06/matías-néspolo-e1433613818370.jpg" alt="" width="240" height="159" /></a>La voz del Tano se reserva para una tercera parte que como se ha dicho es más una coda que una parte, y que supone otro paréntesis antes del nuevo viaje que tiene previsto acometer, con una nueva frontera que franquear. El Tano pues de momento vaga, y en el propio vagar se halla el sentido del movimiento, al menos hasta que encuentre otro sentido: franquea fronteras físicas que son también fronteras mentales. No es difícil ver en Roberto Castiglione un trasunto de Horacio Oliveira, un pre-Oliveira —más joven, con aún por cruzar el Atlántico, con también un hermano anclado en el trabajo fijo y la familia— y a sus compañeros de asados como una suerte de Club de la Serpiente —la Negra quizá como la Maga—; incluso la estructura tripartita (Primera parte / Segunda parte / Otra parte) semeja la de la famosa novela de <strong>Cortázar</strong> (Del lado de acá / Del lado de allá / De otros lados), pero son concomitancias que no minoran en nada la personalidad de la propuesta de Néspolo, y además las influencias están para abrazarse.</p>
<p><em>Con el sol en la boca</em> es así una novela más que disfrutable, para tomar a sorbos pausados y por la que sin duda muchos lectores apuntarán el nombre de su autor como escritor a seguir.</p>
<p style="text-align: right;">(<em>La sombra del ciprés</em>, 6/6/2015)</p>
<p style="text-align: left;"><a title="@enfaserem" href="https://twitter.com/enfaserem" target="_blank" rel="external nofollow">@enfaserem</a></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2015/06/06/fronteras-que-franquear/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>1039</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Elección incierta</title>
		<link>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2014/11/29/eleccion-incierta/</link>
		<comments>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2014/11/29/eleccion-incierta/#respond</comments>
		<pubDate>Sat, 29 Nov 2014 11:28:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Roldán</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Cubos con hojas]]></category>
		<post_tag><![CDATA[eduardo iglesias]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[libros]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[los elegidos]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[novela]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[reseñas]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[viaje]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/?p=967</guid>
		<description><![CDATA[Aun antes de Homero, cabe suponer que las primeras historias que los hombres o los monos se contaban por la noche al calor de la hoguera eran relatos de viajes. Alguno de los hombres/monos que de mañana había salido a cazar cuenta tras el regreso a la noche los pormenores de la aventura. Desde entonces [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Aun antes de <strong>Homero</strong>, cabe suponer que las primeras historias que los hombres o los monos se contaban por la noche al calor de la hoguera eran relatos de viajes. Alguno de los hombres/monos que de mañana había salido a cazar cuenta tras el regreso a la noche los pormenores de la aventura. Desde entonces y hasta <em>Snowpiercer</em>, el relato de viajes no ha dejado de ser una constante en la narrativa del ser humano, y aunque por la propia naturaleza cinemática del relato de viajes es el cine el medio que mejor lo desarrolla, la novela no ha terminado de renunciar nunca, con variaciones más o menos originales o delirantes, a él. (La variación última y más radical se da en <em>Ulises</em>, que es la deconstrucción del relato de viajes: un viaje sin épica que transcurre en un día y en el que no se sale de Dublín.) Una de las variaciones más fecundas es la del relato apocalíptico/pseudoapocalíptico, quizá por el hecho de que en un mundo de comunicaciones instantáneas, en el que cualquiera puede visitar la Gran Pirámide de Guiza sin moverse de su escritorio, el único recurso que queda es el del borrón y cuenta nueva: o sea que se cierra el círculo y volvemos a las cavernas. A esta variante apocalíptica se acoge en parte la novela de <strong>Eduardo Iglesias</strong> <em>Los elegidos</em>, publicada por ‘los libros del lince’.</p>
<p><a href="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2014/11/los-elegidos-e1417260452430.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-968" title="los elegidos" src="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2014/11/los-elegidos-e1417260452430.jpg" alt="" width="200" height="287" /></a>Título paradójico, pues si hay algo que hermane a los personajes de la novela es su voluntad de elección: personas que asumen la condena de la libertad de la que hablaba <strong>Sartre</strong> de la única manera posible: ejerciéndola, tratando de que el destino sea una consecuencia de su voluntad y no algo que les viene impuesto desde fuera. Así, no son ellos los elegidos sino los que eligen, o son elegidos solo en el sentido de ser de las pocas personas que realmente se atreven a elegir. Voluntad de los personajes que se va forjando a la par que el relato avanza; los dos personajes principales, el viejo y el chaval —ecos de <em>Moby Dick </em>en el comienzo: <<Llámame viejo y yo te llamaré chaval>>— al arrancar la peripecia se guian por el azar y los impulsos más inmediatos y primarios —hambre, frío, cansancio—, y la concluyen con un objetivo muy claro: una, la última sucursal bancaria que atracar: Caja Navarra Banca Civitas. Esta concreción en el destino mental, en el objetivo de los personajes —un atraco—, tiene su paralelo en la concreción del destino físico: la topografía pasa de abstracta, indefinida, a centrarse progresivamente en la región de Navarra —Yesa, Sangüesa, Olite—, llegándose a indicar incluso la carretera que toman (<<la N-240 hacia Jaca>>).</p>
<p>Como muchos relatos de viajes, empezando por el <em>Quijote</em> y terminando por <em>La carretera</em> de <strong>Cormac McCarthy</strong>, <em>Los elegidos </em>asocia en gran medida a los personajes en grupos de a dos —viejo y chaval, chaval y chavala, viejo y camionera— y fundamenta su desarrollo dramático en el diálogo. Y aquí hay que hacer una advertencia: absténganse el lector que busque naturalismo o cotidianeidad: <<— … El comportamiento de esta [águila] parece guiado por una inteligencia de otro orden.>> El viejo, mentor no pedido y hombre expansivo, habla, como <strong>Alonso Quijano</strong>, en citas o en refranes, y trufa su conversación de datos obtenidos de la experiencia o la wikipedia; el chaval, surfista avispado pero de educación escasa, suelta de pronto cosas como: <<Yo quiero seguir errabundo>>; o <<—… un hombre decidió un día, en el siglo de <strong>Pericles</strong>…>> Por otro lado, no es infrecuente que en el mismo intercambio se tope luego uno con un par de tacos contundentes. La falta de naturalismo no tiene en sí misma nada de malo, y la poética que pretende alcanzar el autor con esta mezcla de registros tampoco; el único peligro es que a veces se rompen las reglas dramáticas que el propio relato ha establecido, perdiendo en verosimilitud y dejando una sensación de incomprensión o confusión, a veces con un punto de ridículo.</p>
<p>Más discutibles que el enfoque son algunas de las decisiones de estilo adoptadas: el uso ocasional de ciertos clichés —<<como alma que lleva el diablo>>, <<tomaron las de Villadiego>>— y de frases refloridas —<<En lo alto, en el silencio del alcance visual…>>—; el que al llegar al final del relato comiencen de pronto los personajes a utilizar la terminación —ico/—ica, como si se hubieran vuelto navarros de golpe; o el que la frase recurrente de apertura de varios capítulos —<<La del alba sería…>>— troque porque sí en <<La de las seis de la mañana sería…>>, para luego regresar a las variaciones con el alba, rompiendo el tiempo cíclico que la rutina de los atracos ha establecido…</p>
<p>Al concluir, <em>Los elegidos</em> deja un poso contradictorio: la sensación de encontrarse con un relato interesante pero que no ha terminado de explotar todas las posibilidades que ofrecía. Por otro lado, la edición de ‘libros del lince’ resulta tan impecable como acostumbra, lo que sin duda —y esto es algo que la mayoría del mercado editorial parece no querer ver, con ediciones cada vez más descuidadas— invita a la lectura (y a la compra).</p>
<p style="text-align: right;">(<em>La sombra del ciprés</em>, 29/11/2014)</p>
<p style="text-align: left;"><a title="@enfaserem" href="https://twitter.com/enfaserem" target="_blank" rel="external nofollow">@enfaserem</a></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2014/11/29/eleccion-incierta/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>967</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Extractos centáuricos</title>
		<link>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2014/11/01/extractos-centauricos/</link>
		<comments>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2014/11/01/extractos-centauricos/#respond</comments>
		<pubDate>Sat, 01 Nov 2014 14:07:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Roldán</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Apuntes]]></category>
		<category><![CDATA[Cubos con hojas]]></category>
		<post_tag><![CDATA[educación]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[el centauro]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[familia]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[john updike]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[libros]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[novela]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/?p=955</guid>
		<description><![CDATA[Esto es lo que se aprende cuando te dedicas a enseñar; la gente olvida todo cuanto se le dice. —Los Padres Fundadores —explicó mi padre— decidieron juiciosamente que los niños suponían una carga que sus progenitores eran incapaces de soportar. Por eso crearon unas cárceles a las que llamaron escuelas y en las que se [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Esto es lo que se aprende cuando te dedicas a enseñar; la gente olvida todo cuanto se le dice.</p>
<p><a href="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2014/11/portada-centauro-e1414850729920.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-956" title="portada centauro" src="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2014/11/portada-centauro-e1414850729920.jpg" alt="" width="180" height="269" /></a>—Los Padres Fundadores —explicó mi padre— decidieron juiciosamente que los niños suponían una carga que sus progenitores eran incapaces de soportar. Por eso crearon unas cárceles a las que llamaron escuelas y en las que se llevan a cabo una serie de torturas que bautizaron con el nombre de educación. La escuela es ese sitio adonde le mandan a uno durante ese período en el que ni te quieren con ellos los padres ni tampoco te acepta la industria. A mí se me paga para que guarde durante ese tiempo a los individuos que la sociedad no puede utilizar; los lisiados, los flojos, los locos y los ignorantes. Muchacho, no soy capaz de proporcionarte más que un solo incentivo para que te portes bien, y es éste: a no ser que cedas y aprendas algo, serás tan imbécil como yo, y para ganarte la vida no tendrás más remedio que dar clases en un instituto.</p>
<p>… cuando yo tenía tu edad no sabía lo que era ser joven. Y nunca he podido aprenderlo después.</p>
<p>Notaba que en el brumoso interior del local se escondía un poderoso secreto cuyos orificios nasales exhalaban el humo y cuya piel exudaba el calor que permeaban el bar. Era como si las voces que se empujaban en aquel calor de establo chismorrearan sobre lo mismo, un acontencimiento indefinido que había ocurrido un minuto antes de que yo entrara; a esa edad me obsesionaba la sospecha de que un mundo completamente diferente, deslumbrante y transcendental representaba sus mitos a mi lado, pero fuera del alcance de mi vista.</p>
<p>¿Por qué, amor mío, nos parecen las caras de los que amamos tan nuevas cada vez que volvemos a verlas, como si nuestros corazones acabaran de acuñarlas de nuevo en ese preciso instante?</p>
<p>—Pero ¿cómo podrías ser tú un consuelo? Si no eres más que su hijo.</p>
<p><a href="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2014/11/updike-e1414850790342.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-957" title="updike" src="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2014/11/updike-e1414850790342.jpg" alt="" width="180" height="108" /></a>Él era inimitable y era, sin duda, una tontería tratar de hacerlo igual que él. … su falta de ambición era de una pureza total. … Aquel año, el año en que yo tenía quince, si no hubiera deseado con tanto ahínco ser Vermeer, hubiera tratado de ser Johnny Dedman. Pero, naturalmente, ya tenía el mínimo sentido común como para comprender que nadie puede llegar a ser Johnny Dedman; eso se es al nacer, justamente desde el primer momento.</p>
<p>Si la cúpula de azul que había sobre el pueblo era una ilusión, cuánto más ilusorio debía de ser lo que estaba más allá.</p>
<p>La mayoría de nuestras enfermedades provienen de dos puntos: el cerebro y la espalda. Los hombres cometimos dos errores; el primero fue andar de pie, y el segundo empezar a pensar.</p>
<p>—Yo creía que estaba preparado para morir —dijo mi padre—, pero ahora me pregunto si hay alguien que lo esté. Me pregunto si estará preparado para morir un viejo chino de noventa y nueve años con tuberculosis, gonorrea, sífilis y dolor de muelas.</p>
<p>Su educación [la de su hijo] es un acertijo que, cualquiera que sea la forma en que lo plantee, sólo tiene una respuesta: dinero, y no hay suficiente.</p>
<p><<No es fácil de creer.>> <<Siempre pasa con las grandes verdades.>></p>
<p>El lago que había al otro lado de la carretera estaba bordeado de nieve y parecía tan negro como el revés de un espejo. Reinaba un crepúsculo de esos en los que algunos coches han encendido sus faros, otros llevan sólo las luces de posición, y otros no llevan ninguna.</p>
<p>Una ancha extensión de días se abría delante de él. El tiempo que le quedaba poseía una etérea dimensión en la que nadaba como un auténtico nieto de Océano; descubrió que entregando su vida a los otros lograba una libertad absoluta. … Sólo perdura la bondad. Sólo ella existe.</p>
<p><em>¿Qué es un héroe?</em> Un héroe es un rey sacrificado a Hera.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2014/11/01/extractos-centauricos/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>955</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Las comillas de Millás</title>
		<link>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2014/04/26/las-comillas-de-millas/</link>
		<comments>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2014/04/26/las-comillas-de-millas/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 26 Apr 2014 19:58:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Roldán</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Cubos con hojas]]></category>
		<post_tag><![CDATA[FLV]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[juan josé millás]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[novela]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[perfiles]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[periodismo]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/?p=892</guid>
		<description><![CDATA[Juan José Millás comenzó a publicar de corrido al morir Franco, y en treinta y cinco años se ha consolidado como una de las aves más raras de nuestras letras, por una doble condición: no haberse plegado a las sucesivas corrientes que han ido dominando el panorama narrativo en España (experimentalismo, garcíamarquismo, realismo sucio&#8230;) y [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Juan José Millás</strong> comenzó a publicar de corrido al morir <strong>Franco</strong>, y en treinta y cinco años se ha consolidado como una de las aves más raras de nuestras letras, por una doble condición: no haberse plegado a las sucesivas corrientes que han ido dominando el panorama narrativo en España (experimentalismo, garcíamarquismo, realismo sucio&#8230;) y haber obtenido un reconocimiento entre público y crítica reservado a muy pocos. Una trayectoria que comprende diecisiete novelas, varias decenas de cuentos, reportajes, un monólogo teatral e incontables artículos de opinión, aparte de haber creado una suerte de género híbrido de la distancia corta —el articuento— que sintetiza y concentra la propuesta del escritor como una sonata de piano sintetiza y concentra la de un compositor que también hubiera escrito cuartetos de cuerda y sinfonías.</p>
<p><a href="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2014/04/juan-josé-millás-e1398542220810.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-893" title="juan josé millás" src="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2014/04/juan-josé-millás-e1398542220810.jpg" alt="" width="180" height="180" srcset="https://static-blogs.elnortedecastilla.es/wp-content/uploads/sites/14/2014/04/juan-josé-millás-e1398542220810.jpg 180w, https://static-blogs.elnortedecastilla.es/wp-content/uploads/sites/14/2014/04/juan-josé-millás-e1398542220810-150x150.jpg 150w" sizes="(max-width: 180px) 100vw, 180px" /></a>El tema recurrente que Millás no ha dejado de explorar en su obra es el de la realidad, con la muerte —que no es otra cosa que un vértigo de realidad, pues no hay nada más real que la muerte— y la identidad —que es la realidad filtrada por el prisma del yo— como vías de exploración principales. Dijo <strong>Nabokov</strong> que el de realidad era un concepto que debería escribirse siempre entre comillas, y Millás es uno de los escritores que mejor ha comprendido lo que esas comillas suponen, el riquísimo territorio al que dan acceso. La realidad no es nunca la superficie, sino lo que queda delante y detrás de la superficie, lo que la mueve y la hace retorcerse y exudar y florecer; implica un juego de fuerzas —Azar, Destino, Dios o dios— que se nos escapa, pero el hecho de que se nos escape no es prueba de que no exista, más bien es prueba de lo contrario. En cualquier caso no ha de creerse que con este buceo por las comillas de la realidad produce Millás textos etéreos, vaporosos; muy al contrario, están más que anclados en el día a día, en lo inmediato y tangible, en las ciudades y los objetos, que son tratados como seres extraños, cotidianeidades maravillosas. Una sartén es mucho más que una sartén y una pipa nunca es solo una pipa. Millás consigue extraer el ánima a los objetos —una de las más claras influencias que <strong>Cortázar</strong> ha ejercido en él—, hacernos ver el revés de la cosa que forja la cara de esta. El objeto es un misterio por descubrir o redescubrir, un misterio al alcance de la mano que con la atención y la paciencia oportunas nos terminará revelando otras caras, otras aristas, ciegas por el óxido de la rutina. (Y si los objetos encierran ciertos misterios, cuáles no encerrarán las personas.)</p>
<p>En sus reportajes, y ello porque el género obliga a ceder la voz al reportajeado y a atenerse al dato, la aproximación de Millás a la realidad que relata resulta más objetiva, menos expresionista o fantástica. En cualquier caso la capacidad de observación, el enfoque indirecto, la búsqueda de la última vuelta de tuerca son rasgos que permanecen intactos; lo que añade es un posicionamiento en favor del débil y el anónimo, trata de otorgar al anónimo la condición de héroe y al supuesto héroe devolverle su altura humana, relativa. Es sin embargo en las columnas de opinión política donde cabe marcar más distancias con sus posturas: a Millás le lastran los colores de la marca que defiende, y por ello, incluso aunque la crítica a la marca contraria sea justa —entiéndase marca en sentido amplio: no solo el partido en el poder hoy sino el Poder: financiero, religioso—, no siempre se siente ajustada. En todo caso la atención no desfallece. Y es que Millás tiene el don de, sea lo que sea que narre, atrapar al lector y no soltarlo, gracias a un estilo que se ha tildado de transparente, en ocasiones más como dardo que como loa, cuando debería ser todo lo contrario: que los ojos del lector se desplacen con fluidez por las líneas no quiere decir que las líneas no están trabajadas. Un estilo funcional, de sustrato oral, que privilegia la claridad y absolutamente inconfundible, un estilo que forja un universo. Que es a lo más que puede aspirar un escritor.</p>
<p style="text-align: right;">(<em>La sombra del ciprés</em>, 26/4/2014)</p>
<p style="text-align: left;"><a title="@enfaserem" href="https://twitter.com/enfaserem" target="_blank" rel="external nofollow">@enfaserem</a></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2014/04/26/las-comillas-de-millas/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>6</slash:comments>
	<post_id>892</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Platero y yo</title>
		<link>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2014/01/09/platero-y-yo/</link>
		<comments>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2014/01/09/platero-y-yo/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 09 Jan 2014 18:14:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Roldán</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Cubos con hojas]]></category>
		<post_tag><![CDATA[aniversario]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[infancia]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[juan ramón jiménez]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[lírica]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[novela]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[platero y yo]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/?p=828</guid>
		<description><![CDATA[Uno de los muchos milagros de Platero y yo es el de revelarnos el dios que todas las creaciones llevan dentro, desde la mariposa juguetona hasta la lluvia tierna. En este sentido se trata casi de un libro panteísta, de una celebración de la vida que por supuesto no hurta, ya desde el principio, la presencia [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2014/01/platero-y-yo-e1389291027258.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-829" title="platero y yo" src="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2014/01/platero-y-yo-e1389291027258.jpg" alt="" width="180" height="280" /></a>Uno de los muchos milagros de <em>Platero y yo</em> es el de revelarnos el dios que todas las creaciones llevan dentro, desde la mariposa juguetona hasta la lluvia tierna. En este sentido se trata casi de un libro panteísta, de una celebración de la vida que por supuesto no hurta, ya desde el principio, la presencia de la muerte. Pero las creaciones, las cosas, son divinas mientras no se les arrebate su especificidad de cosa única, su unicidad. En <strong>Platero</strong> podemos ver toda la dignidad del hombre y toda la riqueza de la Naturaleza porque <strong>Juan Ramón</strong> tiene el buen sentido  poético y moral de tratar al burro como burro, un cuadrúpedo de ojos negros y orejas gachas. Podría pensarse que el burro es el animal menos rico líricamente que hay; sin embargo JR consigue extraerle toda la poesía al burro sin hacerle perder ni una pezuña de burridad, que es la manera de respetarlo y de admirarlo, de dignificarlo. A un animal se le ama por lo que tiene de animal, y así un perro es menos perro cuando se le ha puesto un lacito y dado mechas en el pelo que cuando muerde una pelota de tenis y la llena de babas.</p>
<p>Este enfoque de respeto alcanza también al lector. Existe todavía la creencia de que <em>Platero y yo</em> es un libro para niños, y es verdad, solo que lo es en la medida en que también el <em>Quijote</em> o casi cualquier otro que quiera añadirse. Al igual que JR respeta al burro en cuanto que burro, respeta al niño en cuanto que lector (la lectura es siempre una reactualización de la infancia), y le regala un texto que no condesciende con las posibles carencias verbales, gramaticales que pueda tener el niño. Si el niño no llega a saber qué significa gualda, no importa: ya se buscará la vida para saberlo, que eso es lo que hacen los niños: buscarse la vida, preguntar. (Hoy este es un enfoque caído en desgracia, en la teoría de que hay que blindar al niño de cualquier cosa que tenga un mínimo aura de &#8220;difícil&#8221;.) Lo difícil es imaginar mayor riqueza en menos páginas.</p>
<p style="text-align: right;">(<em>El Norte de Castilla</em>, 9/1/2014)</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2014/01/09/platero-y-yo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
	<post_id>828</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
	</channel>
</rss>
