<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>ENFASEREMuniversijazz &#8211; ENFASEREM</title>
	<atom:link href="https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/tag/universijazz/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem</link>
	<description>bloc digital de Eduardo Roldán - actualidad, libros, cine y otros placeres y días</description>
	<lastBuildDate>Mon, 11 Nov 2024 12:40:38 +0000</lastBuildDate>
	<language></language>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.10</generator>
		<item>
		<title>La dama no se esconde</title>
		<link>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2012/07/21/la-dama-no-se-esconde/</link>
		<comments>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2012/07/21/la-dama-no-se-esconde/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 21 Jul 2012 10:09:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Roldán</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Claves sonoras]]></category>
		<post_tag><![CDATA[jazz]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[música]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[reseñas]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[roberta gambarini]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[universijazz]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[vocal]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/?p=524</guid>
		<description><![CDATA[En contra de las reglas canónicas de etiqueta que prescriben que ante el umbral de una puerta o una silla vacía , los festivales de música tienden a dejar para la jornada de cierre a alguna gran dama de la canción del estilo que el festival promueva. Así lo ha hecho Universijazz para cerrar su [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2012/07/gambarini-e1342865312269.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-525" title="gambarini" src="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2012/07/gambarini-e1342865312269.jpg" alt="" width="200" height="144" /></a>En contra de las reglas canónicas de etiqueta que prescriben que ante el umbral de una puerta o una silla vacía <<las damas primero>>, los festivales de música tienden a dejar para la jornada de cierre a alguna gran dama de la canción del estilo que el festival promueva. Así lo ha hecho Universijazz para cerrar su undécima edición con la actuación de la cantante italiana <strong>Roberta Gambarini</strong>, acompañada por <strong>Justin Robinson </strong>al saxo alto y a la flauta y por <strong>Sullivan Fortner </strong>(piano), <strong>Ameen Saleem </strong>(contrabajo) y <strong>Quincy Philips </strong>(batería) en la rítmica. El buen aficionado de Valladolid seguro recuerda los solos con aires de <strong>Eric Dolphy </strong>que Robinson brindara en la pasada edición de Universijazz como contrapunto del trompetista <strong>Roy Hargrove</strong>, y acaso le suenen también el nombre de los del resto si es fanático de RH. La razón es sencilla: Gambarini básicamente ha robado a los integrantes de una de las más recientes encarnaciones del quinteto de Hargrove, con ella en lugar del líder. Y ha hecho muy bien, como quedó demostrado ayer.</p>
<p>Los cinco ofrecieron un espectáculo más que notable, con un repertorio en el que versiones jazzeadas de estándares de los 30 —<em>On the sunny side of the street</em>—, chansones francoargentinas —<em>Oblivion</em>— o brasileñas e incluso temas de cine —el <em>Cinema Paradiso</em> de <strong>Morricone</strong>— se imbricaron con equilibrio y buen gusto, sin que los distintos tempos de cada uno de ellos quebrasen nunca la cohesión global del recital. En escena, Gambarini se mostró lejanamente accesible, ni altiva como una prima donna ni sudorosamente cercana como una cantante de gospel en pleno éxtasis, y de humor generoso. Se sabe atractiva —porque lo es— y sabe usar su atractivo, pero este no hace olvidar nunca que el motivo primero que justifica su presencia en el escenario no radica en la fachada del rostro sino en el interior de la garganta. De entre las muchas cualidades de la voz de Gambarini uno se quedaría con su plasticidad casi imposible, que le permite moverse por todo su registro sin perder un ápice de fluidez ni en el ataque de las notas ni el fraseo, el baremo esencial de las cantantes de jazz. Con el más natural de los instrumentos no valen los subterfugios ni las medias tintas, y Gambarini ayer no se escondió. Dama al margen, quien arrasó fue el señor que se sentaba a las 88: acompañante de inagotable inventiva, capaz de conducir al solista a la vez que completaba los huecos que aquel dejaba sin interponerse nunca en su camino, con una digitación exquisita, Fortner es lo más cerca que este cronista ha estado de escuchar en vivo a <strong>Wynton Kelly</strong>, y un descubrimiento que por sí solo justifica un festival.</p>
<p>En suma, un broche brillante que no hace sino avivar el deseo de que Universijazz pueda remontar los actuales apuros monetarios y el año que viene siga trayendo a Valladolid pedazos de hermosa música con los que aliviar los rigores nocturnos del verano.</p>
<p style="text-align: right;">(<em>El Norte de Castilla</em>, 21/7/2012)</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2012/07/21/la-dama-no-se-esconde/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
	<post_id>524</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Fusión que funciona</title>
		<link>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2012/07/20/fusion-que-funciona/</link>
		<comments>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2012/07/20/fusion-que-funciona/#respond</comments>
		<pubDate>Fri, 20 Jul 2012 11:25:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Roldán</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Claves sonoras]]></category>
		<post_tag><![CDATA[ivam jazz ensemble]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[jazz]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[jazz fusión]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[música]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[reseñas]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[universijazz]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/?p=522</guid>
		<description><![CDATA[El IVAM Jazz Ensemble, liderado al alimón por el saxo alto cubano Roque Martínez y el guitarrista español Ximo Tebar, plantearon en la tercera jornada de Universijazz una concepción varia y rica de jazz fusión que hubiera sin duda merecido una respuesta más numerosa que la que presentaba la platea, con más claros que en [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2012/07/tebar-e1342783421492.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-523" title="tebar" src="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2012/07/tebar-e1342783421492.jpg" alt="" width="200" height="133" /></a>El IVAM Jazz Ensemble, liderado al alimón por el saxo alto cubano <strong>Roque Martínez </strong>y el guitarrista español <strong>Ximo Tebar</strong>, plantearon en la tercera jornada de Universijazz una concepción varia y rica de jazz fusión que hubiera sin duda merecido una respuesta más numerosa que la que presentaba la platea, con más claros que en ninguno de los días anteriores. El quinteto, con <strong>Jim Ridl</strong> al piano y al teclado Fhender —cuyo uso se limitó al par de bises finales, donde resultó patente que debería haber tenido una mayor presencia en el grueso del concierto—, el muy versátil <strong>Darryl Hall</strong> al contrabajo y al bajo eléctrico y el un tanto demasiado vehemente <strong>Donald Edwards</strong> a la batería, rindió una selección de los últimos trabajos firmados por los dos líderes, <em>Six hours later</em> y <em>Steps</em>, así como algún standard cinematográfico-animado y una versión de la célebre <em>Gnossienne nº 3</em> de <strong>Erik Satie</strong> donde la vertiente más lírica de la guitarra de Tebar pudo degustarse más plenamente, aunque él nunca orille el lirismo en su interpretación. Instrumentista cuya técnica le permite explotar todos los recursos de ese instrumento sin fin que es la guitarra, con ideas melódicas infecciosamente cantables —Tebar canta, literalmente, con las cuerdas de la guitarra en vez de con las de la garganta, y no me parece irrelevante el que se tararee las notas de su improvisación según las toca—, si puede ponérsele un pero, este es el de brindar ocasionalmente algún alarde virtuosístico que muy poco aporta al discurso musical y que tampoco logra subrayar su maestría, pues esta es evidente sin necesidad de alardes.</p>
<p>El término <<fusión>> es una etiqueta muy cómoda de la que no pocos se aprovechan para ocultar la esencial anomia de su propuesta. Fusión vale para todo: mientras lleve por delante la etiqueta fusión, uno puede juntar los elementos más repelentes que se tendrá por válido. Y ha sido el jazz uno de los ámbitos donde, por motivos comerciales o pseudocomerciales, la etiqueta ha hecho más daño; lo que se debería considerar accesorio ha terminado por desplazar en no pocos casos a lo sustantivo, al jazz, o sea a la improvisación con swing. Desde los míticos <em>Return to forever</em> hasta los no menos míticos <em>Steps Ahead</em>, la historia ha demostrado que ha habido y hay muchos y excelentes ejemplos de fusión: son los discos que mantienen las citadas columnas vertebrales; con todos los colores que se quiera, pero manteniéndolas. Y hay también muchos otros grupos, en creciente tendencia desde hace años, que por interpretar temas no vocales de aire vagamente exótico ya se les considera jazz aun teniendo en ellos la improvisación una presencia testimonial y el swing una nula.</p>
<p>Al final todo se reduce a que la cosa funcione, como en la película de <strong>Woody Allen</strong>. Ayer el IVAM Jazz Ensemble funcionó casi todo el tiempo, y el mayor reproche que se le puede hacer a sus líderes fue la insistencia cansina de presentar a los componentes una y otra y otra vez (problemas de micrófono aparte).</p>
<p style="text-align: right;">(<em>El Norte de Castilla</em>, 20/7/2012)</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2012/07/20/fusion-que-funciona/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>522</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>A toda máquina</title>
		<link>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2012/07/19/a-toda-maquina/</link>
		<comments>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2012/07/19/a-toda-maquina/#respond</comments>
		<pubDate>Thu, 19 Jul 2012 10:29:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Roldán</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Claves sonoras]]></category>
		<post_tag><![CDATA[jazz]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[música]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[ray gelato]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[reseñas]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[swing]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[universijazz]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/?p=518</guid>
		<description><![CDATA[Los gigantes de Ray Gelato saltaron a la tarima del escenario de Universijazz con la sonrisa puesta, anticipo facial de lo que, musicalmente, estaba por venir. Desde un acelerado As times goes by hasta una rendición de La vie en rose finalizada con una fanfarria a cuatro vientos que supuso uno de los momentos álgidos [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2012/07/ray-gelato-e1342693650199.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-519" title="ray gelato" src="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2012/07/ray-gelato-e1342693650199.jpg" alt="" width="200" height="193" /></a>Los gigantes de <strong>Ray Gelato</strong> saltaron a la tarima del escenario de Universijazz con la sonrisa puesta, anticipo facial de lo que, musicalmente, estaba por venir. Desde un acelerado <em>As times goes by</em> hasta una rendición de <em>La vie en rose</em> finalizada con una fanfarria a cuatro vientos que supuso uno de los momentos álgidos de la noche —<em>scat</em> sonriente a la salud de <strong>Louis Armstrong</strong> incluido—, el septeto se entregó sin descanso, al punto de no hacer la pausa intermedia que más de uno esperaba para ir al baño o reponer fuerzas. Como corresponde al líder, Gelato se reservó para sí las intervenciones más largas —los solos del resto no excedieron de los dos o tres chorus máximo; no era cuestión de andarse por las ramas con exploraciones modales de quince minutos—, y con esa su segunda voz que es el tenor mostró un sonido potente y aterciopelado, que en el plano improvisador se permitió más audacias y un fraseo más libre que con la voz, como por otro lado es lógico, pues su voz vocal, valga la redundancia, inevitablemente está atada a las letras de cada tema.</p>
<p>Con una puesta en escena donde el gag visual es complemento inseparable del discurso musical y unos chispeantes arreglos instrumentales y vocales, Gelato &#038; cía. tratan en todo momento de hacer honor al principio inmortal de <strong>Duke Ellington</strong>: no vale un carajo si no tiene swing. Los gigantes de Gelato son una locomotora perfectamente engrasada, cada uno de sus integrantes consciente en todo momento del papel que le toca jugar, y disfrutando con ello. Y eso se nota. La propuesta retro/<em>revival</em>, que puede parecer un punto demasiado complaciente, con un barniz quizá demasiado espeso de brillantina, puede gustar más o menos, pero desde luego lo que no se le puede es negar la honestidad. Ofrecen un producto acotado muy específico, y uno puede aceptarlo o no —personalmente, a mi temperamento le termina fatigando—, pero si se decide a hacerlo puede tener la certeza de que no le van a dar jugo de uva desestructurado por champán, machaconería por swing. No esperan epatar a nadie con armonías ni arreglos disonantes, no esperan que el respetable alce las cejas ni frunza el ceño por no saber si se halla ante una audacia genial o una impostura mayúscula. El respetable espera algo y eso, más o menos pulido, con mayor o menor brillo según la inspiración de la noche, es lo que obtiene; y encontrarse con que la realidad se ha acomodado a la idea que uno se había hecho resulta, si la dicha es buena, siempre confortable.</p>
<p>No se le reproche pues a Gelato que <<solo pretende entrener, sin más pretensiones>>. Entretener no es poca pretensión, y conseguirlo no es logro menor; si algo entretiene supone que se ha establecido una comunicación entre la fuente y el receptor. Ojalá más de los autodenominados artistas consiguieran entretener con mayor frecuencia. Ayer, los alaridos, coreos y aplausos de despedida del público en Valladolid indicaban que la locomotora-Gelato había alcanzado tal logro.</p>
<p style="text-align: right;">(<em>El Norte de Castilla</em>, 19/7/2012)</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2012/07/19/a-toda-maquina/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>518</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Una leyenda apagada</title>
		<link>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2012/07/18/una-leyenda-apagada/</link>
		<comments>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2012/07/18/una-leyenda-apagada/#respond</comments>
		<pubDate>Wed, 18 Jul 2012 09:23:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Roldán</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Claves sonoras]]></category>
		<post_tag><![CDATA[jazz]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[música]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[reseñas]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[tom harrell]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[universijazz]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/?p=514</guid>
		<description><![CDATA[La decimoprimera edición de Universijazz arrancó ayer en el Museo de la Ciencia de Valladolid con sabor agridulce; en los foros previos al inicio del concierto se escuchaba tanto la suerte de poder disfrutar con lo que a continuación venía como el lamento por lo que no, y es que este año Universijazz no cuenta [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2012/07/tom-harrell1-e1342603356916.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-516" title="tom harrell" src="/enfaserem/wp-content/uploads/sites/14/2012/07/tom-harrell1-e1342603356916.jpg" alt="" width="200" height="133" /></a>La decimoprimera edición de Universijazz arrancó ayer en el Museo de la Ciencia de Valladolid con sabor agridulce; en los foros previos al inicio del concierto se escuchaba tanto la suerte de poder disfrutar con lo que a continuación venía como el lamento por lo que no, y es que este año Universijazz no cuenta —los motivos son fácilmente imaginables— con su tradicional estructura de doble concierto; la ausencia así de teloneros era una sombra murmurada antes del comienzo de la actuación, que por fortuna se olvidó por entero —o casi— una vez el quinteto liderado por el trompetista y fliscornista  americano <strong>Tom Harrell</strong> (Urbana, 1946) salió al escenario.</p>
<p>Con el volcánico saxo tenor <strong>Wayne Escoffery</strong> junto a Harrell en los vientos y una sección rítmica soberbia, es hoy muy complicado reunir a cinco músicos de tal calibre sobre un mismo escenario: un <em>dream team </em>sin discusión. De los cuales quienes mejor salieron parados fueron los en teoría secundarios de la función, pues Harrell tuvo una noche un punto demasiado apagada, y no solo por la vestimenta negra que lucía. Los cinco músicos rindieron fundamentalmente, sin presentación de títulos, cortes del último álbum del trompetista, <em>Number five</em>. El concierto se inició con tres temas a tempo medio, con aromas funkies y vagamente latinos en el segundo, pero fue en el cuarto, una balada a dúo entre Harrell y el pianista/teclista <strong>Grissett</strong>, donde el inagotable genio melódico de Harrell pudo haber brillado más. Este genio melódico, en la estela minimalista de <strong>Kenny Dorham</strong> o <strong>Art Farmer</strong>, nada tiene que ver con el virtuosismo musculoso; no espere el oyente en un solo de Harrell encontrarse con brillantes filigranas en la cuerda floja de los agudos ni con un caudal sonoro atronante; se mueve básicamente en el registro medio de la trompeta, puede incluso que se le escape alguna pifia ocasional, pero nada de eso importa cuando el genio —la creatividad original— brilla. No fue así en la citada balada, o solo a medias, ni en el resto de la función. No obstante, gracias a cuatro monstruos que no dejaron de arropar a Harrell en todo momento —resaltar la solidez y flexibilidad rítmicas del contrabajista <strong>Ugonna Okegwo</strong>, habitual del pianista <strong>Jacky Terrason</strong>— la velada pudo sostenerse y salvarse con nota. Al final, calipso de propina con sabor rollinsiano y aplausos merecidos.</p>
<p style="text-align: right;">(<em>El Norte de Castilla</em>, 18/7/2012)</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.elnortedecastilla.es/enfaserem/2012/07/18/una-leyenda-apagada/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>514</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
	</channel>
</rss>
