{"id":1197,"date":"2016-11-26T12:22:41","date_gmt":"2016-11-26T11:22:41","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/?p=1197"},"modified":"2018-03-15T14:06:45","modified_gmt":"2018-03-15T13:06:45","slug":"1197","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/2016\/11\/26\/1197\/","title":{"rendered":"Lirismo encapsulado"},"content":{"rendered":"<p><em>Mrs. Caldwell habla con su hijo <\/em>desmonta todos los prejuicios que el interesado pudiera tener sobre el autor, tambi\u00e9n los literarios. Novela que sucede a <em>La colmena<\/em>, es en gran medida el negativo formal de la quiz\u00e1 m\u00e1s c\u00e9lebre y sin duda m\u00e1s celebrada obra celiana. La polifon\u00eda de voces cotidianas da paso a una sola, confesional; la vibraci\u00f3n urgente y urbana, a una morosa, susurrada; el tiempo concentrado de los d\u00edas al el\u00e1stico de la memoria; la red profusa de las relaciones m\u00faltiples a la intimidad herm\u00e9tica de la relaci\u00f3n de a dos. Es el m\u00e9todo que <strong>Cela<\/strong> siempre prefiri\u00f3: escribir contra s\u00ed mismo, o sea contra lo ya logrado, y de este modo obligarse a explorar territorios que no hab\u00eda transitado; al hacerlo, consigui\u00f3 renovar y expandir la prosa narrativa en espa\u00f1ol \u2014novela y libros de viajes\u2014 como solo un pu\u00f1ado de escritores han sido capaces.<\/p>\n<p><a href=\"\/enfaserem\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2016\/11\/mrs.-caldwell.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-1198\" title=\"mrs. caldwell\" src=\"\/enfaserem\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2016\/11\/mrs.-caldwell.jpg\" alt=\"\" width=\"240\" height=\"384\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2016\/11\/mrs.-caldwell.jpg 240w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2016\/11\/mrs.-caldwell-188x300.jpg 188w\" sizes=\"(max-width: 240px) 100vw, 240px\" \/><\/a>Lo que nada m\u00e1s comenzar la lectura llama la atenci\u00f3n en <em>Mrs. Caldwell<\/em>\u2026 es el empleo de la segunda persona del singular, salvo para ocasionales afirmaciones atemporales, gen\u00e9ricas, en las que el narrador, la <strong>Caldwell<\/strong> del t\u00edtulo, utiliza, como es l\u00f3gico, la tercera del presente, personal o impersonal \u2014&lt;&gt;; &lt;&gt;\u2014. Este empleo de la segunda persona, esta suerte de voz epistolar \u2014&lt;&lt;\u2026 jam\u00e1s te pregunt\u00e9 una sola palabra sobre la que tuviera alguna duda de tu respuesta&gt;&gt;; &lt;&lt;\u00bfPor qu\u00e9, hijo m\u00edo, por qu\u00e9 esa cruel puntualizaci\u00f3n?&gt;&gt;\u2014, es un recurso por el que la comunicaci\u00f3n entre el narrador y el receptor \u2014<strong>Eliacim<\/strong>, el hijo de Mrs. Caldwell, pero a la vez el propio lector\u2014 se intensifica y se a\u00edsla, se desnuda. Se trata no obstante de una comunicaci\u00f3n unidireccional, de botellas lanzadas al mar sin esperanza de respuesta; <em>Mrs. Caldwell<\/em>\u2026 es la cr\u00f3nica de una desintegraci\u00f3n, la de la cordura de la narradora, que se dirige a su hijo muerto \u2014y \u00fanico\u2014 en forma de breves c\u00e1psulas, sobre los m\u00e1s variados y en apariencia inconexos temas \u2014el ajedrez, las manos, el reloj de arena\u2026\u2014; a trav\u00e9s de ellas se van pincelando hechos de la vida de ambos, y as\u00ed, por v\u00eda indirecta, desvelando la relaci\u00f3n que madre e hijo mantuvieron, desde la concepci\u00f3n de Eliacim hasta su heroico final en las procelosas aguas del Mar Egeo. Aunque esas c\u00e1psulas son perfectamente consumibles por separado, de manera aleatoria, el Caldwell alcanza su plenitud le\u00eddo de la n\u00famero uno a la doscientos doce; como se ha dicho, se trata de una cr\u00f3nica. En su valiente libro sobre la depresi\u00f3n, <strong>Andrew Solomon<\/strong> la identifica con la locura. Es el caso de Mrs. Caldwell: a medida que la depresi\u00f3n se ahonda, la locura se le despereza; aunque la muerte s\u00fabita del hijo fuera el detonante del proceso de disoluci\u00f3n de la realidad que la anega, el germen de la locura ya lo ten\u00eda instalado.<\/p>\n<p><a href=\"\/enfaserem\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2016\/11\/camilo-jos\u00e9-cela.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-1199\" title=\"camilo jos\u00e9 cela\" src=\"\/enfaserem\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2016\/11\/camilo-jos\u00e9-cela.jpg\" alt=\"\" width=\"240\" height=\"187\" \/><\/a>Mrs. Caldwell tiene un profundo complejo de <strong>Agripina<\/strong>, o <strong>Edipo<\/strong> invertido, por dar una imagen quiz\u00e1 m\u00e1s clara: Eliacim era su obsesi\u00f3n, su amor exclusivo. Mrs. Caldwell desde\u00f1a a su marido, y se deja caer que Eliacim es en realidad hijo del se\u00f1or del segundo, &lt;&gt;, del que ha heredado los ojos; es decir que el se\u00f1or del segundo no era m\u00e1s que un dispensador de semen, ella desde el comienzo quer\u00eda un hijo y lo quer\u00eda para s\u00ed. \u00bfLleg\u00f3 a materializarse la relaci\u00f3n incestuosa? En las \u00faltimas cuatro c\u00e1psulas, enviadas desde el hospital de lun\u00e1ticos, Mrs. Caldwell ya no se dirige a \u00e9l como &lt;&gt; o &lt;&gt;,\u00a0 sino como &lt;&gt;, sin pantallas. Se disipar\u00edan as\u00ed las dudas del interrogante, por si quedaba alguna. Pero no hay que olvidar que no es una narradora fiable. La memoria falsea, y m\u00e1s la memoria de un desequilibrado; si no cuestionamos en ning\u00fan momento lo que la se\u00f1ora Caldwell refiere, es por la tremenda singularidad y potencia expresiva de su voz. Con magistral sutileza, Cela le atribuye a Caldwell la condici\u00f3n triple de se\u00f1ora con posibles y sin trabajo, esp\u00edritu a la vez conservador y anarquista, y de poetisa, de modo que el lenguaje que emplea resulta muy rico y, m\u00e1s importante, org\u00e1nico: todos los registros se funden en uno, y as\u00ed aceptamos naturalmente tanto las opiniones sobre la gimnasia o los perros de lujo como las referencias literarias \u2014a <strong>Homero<\/strong>, a <em>El cementerio marino<\/em>\u2014 y el uso de met\u00e1foras y rizos surrealistas. Algunas, puntuales, cortan el aliento \u2014el brazo que entra en la manga como un tren en un t\u00fanel\u2014; otras, m\u00e1s gen\u00e9ricas, recorren el texto como un rumor sostenido, el mar cual tumba la de mayor presencia.<\/p>\n<p>Veta l\u00edrica que quiz\u00e1 se crea in\u00e9dita viniendo de quien viene. De in\u00e9dita nada: lirismo no es cantar a los lirios, o no solo: hay tanto lirismo en la seca violencia de <strong>Pascual Duarte<\/strong> como en las meditaciones de la se\u00f1ora Caldwell, y la prosa de Cela, toda ella, tiene una fuerza l\u00edrica arrasadora, sostenida en gran medida por uno de los o\u00eddos m\u00e1s finos que se puedan encontrar.<\/p>\n<p>Este libro es asombroso.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">(<em>La sombra del cipr\u00e9s<\/em>, 26\/11\/2016)<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><a title=\"@enfaserem\" href=\"https:\/\/twitter.com\/enfaserem\" target=\"_blank\" rel=\"external nofollow\">@enfaserem<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mrs. Caldwell habla con su hijo desmonta todos los prejuicios que el interesado pudiera tener sobre el autor, tambi\u00e9n los literarios. Novela que sucede a La colmena, es en gran medida el negativo formal de la quiz\u00e1 m\u00e1s c\u00e9lebre y sin duda m\u00e1s celebrada obra celiana. 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