{"id":1246,"date":"2017-06-04T21:01:47","date_gmt":"2017-06-04T19:01:47","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/?p=1246"},"modified":"2017-06-04T21:01:47","modified_gmt":"2017-06-04T19:01:47","slug":"encrucijada-parisina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/2017\/06\/04\/encrucijada-parisina\/","title":{"rendered":"Encrucijada parisina"},"content":{"rendered":"<p><strong>Richard Linklater<\/strong> emergi\u00f3 a comienzos de los 90 con un film tan osado como singular e inteligente, uno de esos films a los que de inmediato se les cuelga la etiqueta de &lt;&lt;de culto&gt;&gt;. Solo que en este caso la etiqueta era merecida. Linklater escribi\u00f3, dirigi\u00f3 y produjo <em>Slacker<\/em>\u2014por apenas 23.000 d\u00f3lares; al cabo, recaudar\u00eda esta inversi\u00f3n en m\u00e1s de 50 veces\u2014, y gracias al boca-oreja lo coloc\u00f3 en condiciones de repetir, lo cual suele ser el objetivo de todo debutante. Contaba con veinti\u00fan a\u00f1os.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2017\/06\/slacker.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-1248 alignleft\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2017\/06\/slacker.jpg\" alt=\"slacker\" width=\"240\" height=\"180\" \/><\/a>\u00bfD\u00f3nde reside la singularidad de <em>Slacker<\/em>? No en su rechazo de las convenciones estipuladas por los manuales de guion, con un desarrollo que no incluye ni incidente desencadenante, ni viaje alguno del h\u00e9roe \u2014no los hay\u2014, ni arco dram\u00e1tico; no en la fluidez del di\u00e1logo, naturalista en apariencia pero pulido con tal mimo que el escalpelo no se nota \u2014como en todo buen di\u00e1logo naturalista\u2014; no en el empleo de actores no profesionales, tampoco en haber sido rodada en la calle al modo del cine-guerrilla, ni siquiera en el encadenamiento secuencial, sin cortes, de las distintas escenas. O mejor: reside en todo ello, pero el rasgo que prevalece \u2014y que tiene vinculaci\u00f3n directa con el \u00faltimo de los apuntados\u2014, rasgo sobre el que Linklater ha erigido, junto con el privilegio de la palabra, su apuesta\/propuesta est\u00e9tica, es el de la exploraci\u00f3n del tiempo cinematogr\u00e1fico. Exploraci\u00f3n que lo ha llevado a formulaciones tan radicales como las de <em>Dazed and Confused<\/em> (<em>Movida del 76<\/em>) \u2014la mejor pel\u00edcula de instituto jam\u00e1s realizada\u2014, <em>Tape<\/em> o <em>Boyhood<\/em> \u2014en la que se rescatan, de un periodo de 12 a\u00f1os, momentos puntuales de la vida de un ni\u00f1o que deviene adolescente y de quienes lo rodean, con la peculiaridad de que esos 12 a\u00f1os han transcurrido efectivamente fuera de la pantalla y se han mantenido los interpr\u00e9tes que encarnan a los personajes\u2014, o las de las entregas que componen la &lt;&lt;Trilog\u00eda \u201cAntes de\u201d&gt;&gt;.<\/p>\n<p>Por supuesto, cada una de las entregas adquiere pleno sentido narrativo en el marco del tr\u00edptico, pero esto no impide que se sostengan como artefactos aut\u00f3nomos, con aliento propio y discernible. En <em>Antes del atardecer<\/em>, como en <em>Boyhood<\/em>, la pareja protagonista \u2014<strong>Jesse<\/strong> y <strong>C\u00e9line<\/strong>, <strong>Ethan Hawke<\/strong> y <strong>Julie Delpy<\/strong>\u2014 se presenta en pantalla habiendo transcurrido un intervalo que coincide con el transcurrido fuera de ella, en este caso nueve a\u00f1os; a diferencia de aquella, y como en los otros t\u00edtulos citados, el tiempo se muestra concentrado, en este caso en apenas una hora larga. Que es la raz\u00f3n principal de que sea la m\u00e1s interesante de las tres, por el riesgo que ello implica y por la manera en que Linklater, Hawke y Delpy lo solventan.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2017\/06\/before-sunset.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-1249 alignleft\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2017\/06\/before-sunset.jpg\" alt=\"BEFORE SUNSET\" width=\"240\" height=\"135\" \/><\/a>El tiempo que en pantalla pasan Jesse y C\u00e9line en <em>Antes del atardecer<\/em> es de 77 minutos, y el espectador est\u00e1 con ellos todos y cada uno, de manera continua, como si fuera un acompa\u00f1ante de la pareja que hubiera permanecido a su lado sin querer abrir la boca. Algo similar ocurre en <em>Slacker<\/em>, solo que en esta el envite es menos arriesgado porque los personajes son m\u00faltiples, y m\u00e1s que de continuidad temporal \u2014que tampoco es tal: hay un corte notorio despu\u00e9s del fragmento de la vela y el altar en el apartamento\u2014 lo que existe es una sucesi\u00f3n de vi\u00f1etas encadenadas por la c\u00e1mara. En cambio <em>Antes\u2026<\/em> se despliega ante nuestros ojos como una bola de nieve rodando ladera abajo. Escribi\u00f3 <strong>Gilles Deleuze<\/strong> que el tiempo cinematogr\u00e1fico y el tiempo real nunca coinciden, y ah\u00ed lo dej\u00f3. Es cierto. Imag\u00ednese el plano m\u00e1s semejante a la mirada humana, el m\u00e1s as\u00e9ptico o desnudo: sea el plano secuencia fijo de un \u00e1rbol cuyas hojas mece el viento o el de una farola solitaria. E imag\u00ednese que dura dos minutos. La sensaci\u00f3n que tal plano nos transmitir\u00eda no es en modo alguno la que tendr\u00edamos si pas\u00e1semos esos dos minutos \u2014tambi\u00e9n inm\u00f3viles, y a la misma distancia que encuadra el plano\u2014 mirando el \u00e1rbol o la farola; el simple hecho de interponer una lente entre el objeto y el ojo modifica la percepci\u00f3n del tiempo de quien mira, y esto lo sabe muy bien Linklater, que como todo gran creador logra sacar el mayor partido expresivo a los l\u00edmites que el medio le impone. Gracias en primer lugar a un manejo sutil\u00edsimo y sensual de la c\u00e1mara, los casi ochenta minutos que observamos el continuo toma y daca verbal y paseado de los dos protagonistas ni se hacen largos ni fatigan, sino que vuelan, pero con un vuelo sostenido, no acelerado, que es capaz de exprimir cada momento y nos hace estar ah\u00ed, no solo como observadores ajenos sino en acto. En manos de Linklater la Steadicam sugiere e invita, y arrastra. \u00bfQu\u00e9 otra pel\u00edcula consigue transmitir la forja del presente, con todo su p\u00e1lpito combinado de inevitabilidad y sorpresa, con tal fuerza y vitalidad?<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2017\/06\/richard-linklater.png\"><img loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-1250 alignleft\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2017\/06\/richard-linklater.png\" alt=\"richard-linklater\" width=\"240\" height=\"160\" \/><\/a>El segundo gran factor que contribuye a la magia es el otro rasgo, ya se\u00f1alado, sobre el que RL ha basado su filmograf\u00eda: el uso de la palabra, que en las bocas \u2014y en las manos y en los rostros\u2014 de Hawke y Delpy revela un potencial expresivo dif\u00edcil de igualar. La cinta es un \u2018tour de force\u2019 interpretativo que ambos resuelven con una maestr\u00eda tranquila memorable, como el funambulista que se fuma un cigarrillo indiferente en cuclillas sobre el cable. Y es que con el mismo texto pero otros actores la cinta simplemente se caer\u00eda; pero ellos dicen los parlamentos m\u00e1s filos\u00f3ficos con el mismo equilibrio y gracia que el cotilleo m\u00e1s banal; los ritmos del habla y de los gestos \u2014es tan importante, si no m\u00e1s, lo que se calla y que una mirada o un rictus sugieren que lo mucho que se dice\u2014 se ajustan a los del otro con la qu\u00edmica compartida de una veterana pareja de tenis, sin desfallecer nunca, y hablamos de tomas sin cortes que pueden durar m\u00e1s de diez minutos. Hay otros factores. Un Par\u00eds estival \u2014todo el film est\u00e1 filmado en localizaciones reales y de atardecida, casi siempre a la hora bruja: otra suerte de \u2018tour de force\u2019\u2014 envuelve el deambular de los personajes como un manto que luce glorioso, y el final, con <strong>Nina Simone<\/strong> cantando \u2018just in time\u2019 \u2014justo a tiempo\u2014, hace estallar todo el romanticismo latente hasta entonces como una flor que se abre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Ficha del film<\/u>:<\/p>\n<p>T\u00edt.: <em>Antes del atardecer (Before Sunset)<\/em><\/p>\n<p>A\u00f1o: 2004<\/p>\n<p>Dir: Richard Linklater<\/p>\n<p>Int: Ethan Hawke, Julie Delpy<\/p>\n<p>77 mins, color.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">(<em>La sombra del cipr\u00e9s<\/em>, 27\/5\/2017)<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">@enfaserem<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Richard Linklater emergi\u00f3 a comienzos de los 90 con un film tan osado como singular e inteligente, uno de esos films a los que de inmediato se les cuelga la etiqueta de &lt;&lt;de culto&gt;&gt;. 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