{"id":1315,"date":"2017-11-12T12:32:21","date_gmt":"2017-11-12T11:32:21","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/?p=1315"},"modified":"2017-11-12T12:40:07","modified_gmt":"2017-11-12T11:40:07","slug":"misterioso-monk","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/2017\/11\/12\/misterioso-monk\/","title":{"rendered":"Misterioso Monk"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Thelonious Monk <\/strong>ten\u00eda el piano en la cocina. Y un nombre que el certificado de nacimiento registr\u00f3 equivocado, costumbre que cien a\u00f1os m\u00e1s tarde se sigue manteniendo en anuncios y carteles. Baste este par de an\u00e9cdotas para ilustrar el que, pese a ser una de las figuras m\u00e1s analizadas de la historia del jazz, Monk sigue siendo una inc\u00f3gnita, una equis tan fascinante como resbaladiza, y por resbaladiza propensa al malentendido; as\u00ed el que lo califica de exc\u00e9ntrico, acaso el de mayor difusi\u00f3n. A Monk las excentricidades le brotaban naturales, irreprimibles, es decir eran puro Monk, puro centro, y as\u00ed lo prueba el que nadie supiera cu\u00e1ndo iban a brotar, pues ni el propio Monk lo sab\u00eda. En realidad, el pianista de Carolina del Norte fue un hombre con una tendencia acusad\u00edsima a la melancol\u00eda, la introspecci\u00f3n y las fantas\u00edas privadas, un padre de familia hogare\u00f1o y entregado, jugador de damas y ajedrez capaz de estarse callado d\u00edas y d\u00edas. Sin embargo la m\u00e1scara ha ensombrecido al rostro, y el malentendido afectado no solo a la persona sino a la m\u00fasica de Monk.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2017\/11\/monk-en-mintons-e1510486099348.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1319\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2017\/11\/monk-en-mintons-287x300.jpg\" alt=\"monk-en-mintons\" width=\"287\" height=\"300\" \/><\/a>Tras un periplo de fogueo como acompa\u00f1ante de predicadores evangelistas y participante en concursos para aficionados, lo contratan en 1941, como pianista en residencia, en el Minton\u2019s Playhouse de Harlem, la meca germinal de la revoluci\u00f3n bop o jazz moderno. Y aqu\u00ed aparece el primer malentendido. Monk (\u2018monje\u2019) fue bautizado como el \u2018Gran Sacerdote del Bop\u2019, y sin embargo la designaci\u00f3n solo es aplicable en un sentido docente, divulgativo. Monk, con infinita generosidad, se sentaba al piano y descubr\u00eda a los fogosos \u2018boppers\u2019 veintea\u00f1eros los intersticios arm\u00f3nicos y r\u00edtmicos a que uno pod\u00eda acceder si no se ce\u00f1\u00eda al manual, y los \u2018boppers\u2019 incorporaban sus ense\u00f1anzas hasta donde pod\u00edan, para luego mezclarlas con el enfoque m\u00e1s ortodoxo \u2014dentro de la heterodoxia que supon\u00eda el jazz moderno\u2014 de <strong>Parker<\/strong> y <strong>Gillespie<\/strong>. A Monk se le puede colgar la etiqueta de \u2018bopper\u2019 en la medida en que a <strong>J.G. Ballard<\/strong> la de escritor de ciencia ficci\u00f3n. S\u00ed, desde luego, hay un componente bop en las composiciones y el fraseo, pero este no es ni mucho menos el central; as\u00ed, era m\u00e1s bien al\u00e9rgico a los tempos desquiciados que el bop privilegiaba, y sosten\u00eda que le parec\u00eda m\u00e1s dif\u00edcil, y mucho m\u00e1s gratificante, buscar en la m\u00fasica a tempo lento, y que las cataratas de semifusas de muchos \u2018boppers\u2019 no eran otra cosa que apariencia sin ideas. Monk, pues, no toca bop, Monk toca Monk \u2014del mismo modo que Ballard escribe Ballard\u2014, como demuestra el que mientras hubo imitadores de Parker como para poblar todo Harlem, y que aun sin alcanzar las cotas de genialidad del p\u00e1jaro lograban reproducir su discurso con fidelidad casi cl\u00f3nica, casi nadie trat\u00f3 de imitar a Monk, y los pocos que lo intentaron no consiguieron otra cosa que dejar en evidencia las intransferibles cualidades del origen.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2017\/11\/monk-concentrado-al-piano-e1510485809938.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1318\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2017\/11\/monk-concentrado-al-piano-300x169.jpg\" alt=\"monk-concentrado-al-piano\" width=\"300\" height=\"169\" \/><\/a>Esta ubicaci\u00f3n en el margen hizo que su contrataci\u00f3n como l\u00edder se demorara m\u00e1s tiempo del que su magisterio musical merec\u00eda. Es Blue Note la que le tiende esa primera, decisiva mano que lo saca del casi ostracismo \u2014pese a que la polic\u00eda hizo todo lo posible por mantenerlo all\u00ed, al retirarle la licencia para tocar en clubs al negarse Monk a hacer de sopl\u00f3n\u2014, y tras un fugaz paso por Prestige aterrizar\u00eda en Riverside, la discogr\u00e1fica donde por fin podr\u00eda dar plena expresi\u00f3n a su caudal creativo y donde la gran faceta de compositor de Monk pudo por fin recibir el cr\u00e9dito debido. Solo hay un compositor de mayor envergadura: <strong>Duke Ellington<\/strong>. Las otrora cuestionadas piezas \u2014<em>Straight, No Chaser<\/em>; <em>Ruby, My Dear<\/em>; <em>Misterioso<\/em>\u2026 Y por supuesto <em>\u2018Round About Midnight<\/em>, el tema m\u00e1s y m\u00e1s fatigado y grabado del jazz\u2014se han convertido hoy en parte inagotable del repertorio de cualquier jazzista, y no solo jazzista: se pueden cazar melod\u00edas monkianas sampleadas detr\u00e1s de los versos urbanos de m\u00e1s de un cantante de hip-hop, o entre las corrientes sinuosas de los compositores de m\u00fasica electr\u00f3nica. Con la presencia siempre latente del blues \u2014pero tambi\u00e9n del gospel\u2014, con algo de infantiles, disonantemente irresistibles, acaso el rasgo m\u00e1s definitorio, y la raz\u00f3n de su perenne atractivo, sea los huecos que dejan. \u00bfQu\u00e9 hacer con esos huecos?, se preguntaba el gran <strong>Jason Moran<\/strong>. Muchas cosas, si se acepta el reto; tantas, que m\u00e1s de un jazzista ha dedicado alg\u00fan periodo de su carrera a explorar exclusivamente el ba\u00fal monkiano, y si el jazzista con talento (<strong>Steve Lacy<\/strong>, <strong>Kenny Barron<\/strong>), ni se ha aburrido \u00e9l ni aburrido al respetable.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2017\/11\/monk-portada-time-e1510485616466.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1316\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2017\/11\/monk-portada-time-228x300.jpg\" alt=\"monk-portada-time\" width=\"228\" height=\"300\" \/><\/a>En el plano interpretativo, Monk, como Ellington, viene del piano stride \u2014y de <strong>Count Basie<\/strong>, por el uso de los silencios\u2014, y no le teme ni al toque percusivo ni a los cl\u00fasteres (semitonos consecutivos tocados a la vez); a diferencia del duque, tuvo toda su vida que cargar con el sambenito de int\u00e9rprete de &lt;&lt;t\u00e9cnica discutible&gt;&gt;. Otro gran malentendido. Monk fue un indudable virtuoso, y el que por ejemplo tocase con los dedos extendidos no lo desmiente; ocurre que desarroll\u00f3 un virtuosismo <em>ad hoc<\/em>, destinado a exprimir al m\u00e1ximo su manera de entender la improvisaci\u00f3n, a dar a su m\u00fasica la expresi\u00f3n m\u00e1s completa; en Monk, composici\u00f3n e interpretaci\u00f3n son simbi\u00f3ticas e inseparables. El segundo nombre de Monk era <strong>Sphere<\/strong> (\u2018esfera\u2019), pero si hay algo que su manera de tocar no tiene es el plat\u00f3nico acabado del c\u00edrculo. \u00c9l emplea un enfoque angular, recortado, como los reflejos de un espejo roto, con un fraseo que introduce en el p\u00e1lpito sincopado que es parte esencial del ADN del jazz una discontinuidad que en ocasiones puede hacer que parezca carece de estructura, si bien una escucha atenta revela la sobrehumana construcci\u00f3n arquitect\u00f3nica del discurso musical, as\u00ed como el extens\u00edsimo rango del mismo \u2014a diferencia de muchos pianistas, que se acotan esencialmente en las tres octavas intermedias, m\u00e1s confortables, del piano, Monk martillea las ochenta y ocho teclas de forma omnipresente\u2014.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2017\/11\/claroscuro-de-monk-contra-cristal-e1510485722353.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1317\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2017\/11\/claroscuro-de-monk-contra-cristal-300x225.jpg\" alt=\"claroscuro-de-monk-contra-cristal\" width=\"300\" height=\"225\" \/><\/a>Tras el paso por Riverside y la expansi\u00f3n del misterio monkiano, lleg\u00f3 la llamada todopoderosa de la Columbia, y con ella la portada en la revista TIME, y la formaci\u00f3n del cuarteto ideal, con el inmenso <strong>Charlie Rouse<\/strong> al tenor. Cuarteto que dej\u00f3 algunas de las m\u00e1s emotivas versiones de las piezas de Monk, pero Columbia, ante el empuje monetario del rock rampante, decidi\u00f3 orillar los esfuerzos promotores para con el jazz, y Monk, circa 1971, se fue enroscando en un silencio progresivo, producto probable de una salud, f\u00edsica y mental, en descomposici\u00f3n, que se hizo total en 1976 y del que ya no saldr\u00eda hasta su muerte, seis a\u00f1os m\u00e1s tarde; silencio no solo verbal sino musical, el piano como una presencia fantasma de otro tiempo, la mirada en la pared sin tampoco esperar una respuesta. El dicho zen afirma que cuando lo dicho no mejora el silencio, es mejor permanecer callado. Monk seguro ten\u00eda todav\u00eda muchas cosas que aportar al silencio, y por ello esta coda muda final sea tal vez el mayor misterio que nos ha legado su genio.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">(<em>La sombra del cipr\u00e9s<\/em>, 11\/11\/2017)<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">@enfaserem<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Thelonious Monk ten\u00eda el piano en la cocina. Y un nombre que el certificado de nacimiento registr\u00f3 equivocado, costumbre que cien a\u00f1os m\u00e1s tarde se sigue manteniendo en anuncios y carteles. 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