{"id":1398,"date":"2018-02-24T13:07:22","date_gmt":"2018-02-24T12:07:22","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/?p=1398"},"modified":"2018-02-24T13:07:22","modified_gmt":"2018-02-24T12:07:22","slug":"un-san-valentin-sin-fin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/2018\/02\/24\/un-san-valentin-sin-fin\/","title":{"rendered":"Un San Valent\u00edn sin fin"},"content":{"rendered":"<p>&lt;&lt;La de hoy [d\u00eda de <strong>San Valent\u00edn<\/strong>] es una fiesta inventada por las compa\u00f1\u00edas de tarjetas de felicitaci\u00f3n para hacer que la gente se sienta como una mierda&gt;&gt;.<\/p>\n<p>La afirmaci\u00f3n precedente, dicha sin asomo de iron\u00eda o humorismo, pertenece a una comedia: es que comedia y amargura no son necesariamente excluyentes. Fusionarlas sin que se noten las costuras supone una tarea tan intimidante como complicada, pero cuando se da el raro milagro, el film resulta casi siempre memorable. Ninguno de tan escueta familia lo es como este, que tiene \u2014es la m\u00fasica del azar\u2014 en la memoria la materia fundamental desde la que se construye.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/02\/eternal-sunshine-2-e1519473902465.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-1399\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/02\/eternal-sunshine-2-e1519473902465.jpg\" alt=\"eternal-sunshine\" width=\"320\" height=\"180\" \/><\/a>La premisa \u2014o m\u00e1s bien el eje sobre el que se articulan los distintos arcos narrativos\u2014 se comprende con rapidez y se acepta con naturalidad, pese al componente de ciencia-ficci\u00f3n que presenta (o que presentaba, seg\u00fan sabemos por los m\u00e1s recientes hallazgos neurol\u00f3gicos): una compa\u00f1\u00eda, Lacuna Inc. \u2014&#8217;lacuna&#8217;: falta, hueco, espacio en blanco en un manuscrito\u2014, oferta la posibilidad de borrar los recuerdos que el cliente se\u00f1ale: recuerdos que lo atormentan, quistes mentales que se resisten al goteo del tiempo y que lo impiden funcionar con normalidad porque lo han hundido en la melancol\u00eda o la indiferencia. Un borrado no solo de la imagen mental, sino de toda impresi\u00f3n sensorial implicada en el recuerdo (olores, sabores, texturas). El protagonista, <strong>Joel<\/strong> (<strong>Jim Carrey<\/strong>), quiere deshacerse, en reciprocidad vengativa, de la memoria de su ex <strong>Clementine<\/strong> (<strong>Kate Winslet<\/strong>), al enterarse de que ella se ha sometido al procedimiento para olvidarlo a \u00e9l. Un movimiento torpe, como casi todos los nacidos del rencor, pues mientras est\u00e1 siendo intervenido, Joel se arrepiente y desea interrumpir el proceso: de pronto se ha dado cuenta de que los buenos momentos pasados en los dos a\u00f1os de relaci\u00f3n merecen conservarse, aun con la presencia de los quistes. En vano. Las angustias de su yo mental, una figura min\u00fascula dentro de su cerebro que huye de la marea blanca del borrado, no pueden ser o\u00eddas por los operarios de la intervenci\u00f3n, y los buenos momentos se despe\u00f1an por el sumidero del olvido con la irreversibilidad del tiempo perdido.<\/p>\n<p>\u00bfPero fueron tan buenos, realmente? El tema central del film es la fidelidad de la memoria. La memoria es siempre memoria barnizada. Hay quien dice que, con el paso del tiempo, se terminan solo recordando los buenos momentos. Discrepo. La memoria va a su aire, y rescata tanto buenos como malos; ocurre que no los recordamos como fueron, y en un estado psicol\u00f3gico normal embellecemos unos y otros por una suerte de mecanismo natural de supervivencia, de forma que el dolor de los malos \u2014acaso rescatados incluso con mayor frecuencia\u2014 se nos aparece como un reflejo del real entonces sentido, y adem\u00e1s nos alivia el haberlos sobrevivido y seguir aqu\u00ed, una segunda capa de barniz que reduce el dolor, la densidad de lo sentido, todav\u00eda m\u00e1s.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/02\/charlie-kaufman-e1519473957173.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-1400\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/02\/charlie-kaufman-e1519473957173.jpg\" alt=\"charlie-kaufman\" width=\"320\" height=\"180\" \/><\/a>La premisa expuesta arriba quiz\u00e1 induzca al lector a creer que la peripecia no puede dar para mucho, y que <em>\u00a1Olv\u00eddate de m\u00ed!<\/em> tiene toda la pinta de ser una de esas cintas detestables por artificialmente alargadas. Muy al contrario. Si hay un m\u00e9rito que se\u00f1alar de los muchos con que cuenta, es el de la ingenier\u00eda del guion, de <strong>Charlie Kaufman<\/strong>, capaz de asumir retornos temporales con variaciones m\u00ednimas \u2014los distintos colores del pelo de Clementine, indicio para la ubicaci\u00f3n del espectador\u2014, espejos, flashbacks dentro de flashbacks, escenarios ins\u00f3litos \u2014la cabeza de Joel\u2014, repeticiones sonoras distorsionadas\u2026 no solo con eficacia sino con naturalidad. Todos ellos son concreciones del rasgo m\u00e1s inmediatamente evidente en la escritura de Kaufman, la dislocaci\u00f3n cronol\u00f3gica. Que en \u00e9l, a diferencia de la gran mayor\u00eda de propuestas que alcanzan las pantallas, no se trata de una argucia gratuita, un truco de oropel que lo \u00fanico que pretende es, bien marear al espectador, bien dejar claro lo inteligente que es el autor, bien las dos cosas, pero que nada sustancial aporta; en Kaufman la quiebra de la flecha del tiempo, todo el ir y venir del presente al pasado al futuro al presente, es una herramienta imprescindible, y no solo una herramienta sino el coraz\u00f3n mismo del film, igual que puede predicarse de los de <strong>Atom Egoyan<\/strong>, si bien en los ant\u00edpodas est\u00e9ticas de las propuestas de Kaufman. Hablar de &lt;&lt;ant\u00edpodas est\u00e9ticas&gt;&gt; al referirse a un guionista \u2014no se incide aqu\u00ed en su faceta de director, que por otro lado solo ha materializado con guiones propios\u2014 puede parecer una indulgencia de fan\u00e1tico, pero basta leer los libretos que ha firmado para constatar que lo que aparece en pantalla estaba ya, si no en su forma final, s\u00ed en una muy cercana, si no con todos los pliegues y bordados, s\u00ed con la forma, la ca\u00edda y el color figurados por \u00e9l \u2014un film es una empresa colaborativa, y firme quien firme el libreto, es en \u00faltima instancia el director (o el productor acomplejado y\/o soberbio y\/o ignorante) quien decide la posici\u00f3n del encuadre, la elecci\u00f3n de una canci\u00f3n o el descarte de la toma 5 en favor de la 7\u2014. <em>C\u00f3mo ser John Malkovich<\/em>, la infravalorada <em>Human Nature <\/em>o <em>El ladr\u00f3n de orqu\u00eddeas <\/em>destacan de entrada por la arquitectura narrativa, que insisto no ha de reducirse a la inventiva o la extra\u00f1eza de la forma elegida, sino tenerla en cuenta en un sentido org\u00e1nico, un elemento del film tan material e imprescindible como la elecci\u00f3n y las interpretaciones de los actores, el di\u00e1logo o la paleta crom\u00e1tica.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/02\/michel-gondry-e1519474015275.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-1401\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/02\/michel-gondry-e1519474015275.jpg\" alt=\"michel-gondry\" width=\"320\" height=\"167\" \/><\/a> \u00bfSupone lo dicho un menoscabo de los otros elementos? En modo alguno. <strong>Michel Gondry<\/strong>, acaso el cineasta \u2014Kaufman aparte\u2014 que mejor visualiza los guiones de Kaufman, hace de la melancol\u00eda que empapa el film algo casi tangible, gracias en gran medida a un uso original\u00edsimo de los efectos especiales \u2014que trata de manera artesanal, de modo que lo que parece un efecto especial es &lt;&lt;solo&gt;&gt; un decorado gigante filmado con una lente deformante\u2014; de una banda sonora, a cargo de <strong>Jon Brion<\/strong>, capaz de conmover a un sordo \u2014pero no tanto como los silencios o el sonido ambiente de las olas, a los que nunca somete\u2014; y sobre todo de la qu\u00edmica que irradia la pareja protagonista, en un arco emocional de trescientos sesenta grados que, de paso, nos recuerda el inmenso actor que es Jim Carrey, y c\u00f3mo una de las m\u00e1s pesadas condenas para un int\u00e9rprete es alcanzar el \u00e9xito con un determinado tipo de personaje: escapar de esa casilla resulta m\u00e1s arduo que de Alcatraz.<\/p>\n<p><em>\u00a1Olv\u00eddate de m\u00ed!<\/em> solo tiene como pega su t\u00edtulo en espa\u00f1ol. El original, un verso del poeta ingl\u00e9s <strong>Alexander Pope <\/strong>\u2014al que por cierto se alude en un gag del film, que al doblarse queda cojo\u2014, hace justicia a la que no es imposible sea la pel\u00edcula m\u00e1s genuinamente rom\u00e1ntica de este siglo. Cabe verterlo como: &lt;&lt;Eterno sol de la mente sin m\u00e1cula&gt;&gt;.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">(<em>La sombra del cipr\u00e9s<\/em>, 24\/2\/2018)<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">@enfaserem<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Ficha del film<\/u><\/p>\n<p>T\u00edt:<em> \u00a1Olv\u00eddate de m\u00ed!<\/em> \u2014<em>Eternal Sunshine of the Spotless Mind<\/em><\/p>\n<p>A\u00f1o: 2004<\/p>\n<p>Dir: Michel Gondry<\/p>\n<p>Int: Jim Carrey, Kate Winslet, Tom Wilkinson<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">108 mins., color<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&lt;&lt;La de hoy [d\u00eda de San Valent\u00edn] es una fiesta inventada por las compa\u00f1\u00edas de tarjetas de felicitaci\u00f3n para hacer que la gente se sienta como una mierda&gt;&gt;. La afirmaci\u00f3n precedente, dicha sin asomo de iron\u00eda o humorismo, pertenece a una comedia: es que comedia y amargura no son necesariamente excluyentes. 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