{"id":1421,"date":"2018-03-18T12:48:52","date_gmt":"2018-03-18T11:48:52","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/?p=1421"},"modified":"2018-03-18T13:01:11","modified_gmt":"2018-03-18T12:01:11","slug":"sintesis-de-la-doble-k","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/2018\/03\/18\/sintesis-de-la-doble-k\/","title":{"rendered":"S\u00edntesis de la doble K"},"content":{"rendered":"<p>Nos encontramos ante el film que m\u00e1s frontalmente \u2014lo que en <strong>Kie\u015blowski<\/strong> significa siempre oblicuamente\u2014 bebe de su experiencia; no el m\u00e1s personal <em>per se<\/em>, pues tan personal puede ser una f\u00e1bula fant\u00e1stica como un documental sobre el barrio donde uno creci\u00f3, sino aquel en el que pueden rastrearse m\u00e1s paralelismos entre lo narrado en pantalla y lo a \u00e9l acontecido, y el que mejor sintetiza una filmograf\u00eda que a lo largo de un cuarto de siglo dio a luz, entre cortometrajes, documentales, pel\u00edculas para televisi\u00f3n y largos de ficci\u00f3n, casi medio centenar de t\u00edtulos.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/03\/el-aficionado-1-e1521373591423.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-1422\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/03\/el-aficionado-1-e1521373591423.jpg\" alt=\"el-aficionado-1\" width=\"320\" height=\"180\" \/><\/a>La lineal y sencilla peripecia y la sobria y naturalista puesta en escena acaso disfracen la tupida red de conexiones y ecos que presenta <em>El aficionado<\/em>. Ubicada a finales de los 70, al comienzo el h\u00e9roe, <strong>Filip Mosz<\/strong> (<strong>Jerzy Stuhr<\/strong>), es un producto ejemplar, por lo anodino, del sistema comunista; criado en un orfanato, ha recibido la formaci\u00f3n necesaria para trabajar en una f\u00e1brica, tiene mujer y un peque\u00f1o apartamento y espera una hija, la primera de la pareja. Disfruta pues de ese espacio rutinario y confortable que el r\u00e9gimen polaco, m\u00e1s pr\u00e1ctico que otros estados del Tel\u00f3n de Acero convencidos de la necesidad de no aflojar el guante de hierro para evitar posibles brotes rebeldes, permiti\u00f3 en la segunda mitad de la d\u00e9cada: no conseguir\u00e1 nunca grandes lujos pero tiene seguridad y una cierta autonom\u00eda. Filip Mosz es, pues, un hombre sin atributos.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/03\/el-aficionado-2-e1521373657951.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-1423\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/03\/el-aficionado-2-e1521373657951.jpg\" alt=\"el-aficionado-2\" width=\"320\" height=\"180\" \/><\/a>Hasta que adquiere una c\u00e1mara Super-8 para registrar el nacimiento de su hija, los primeros pasos, el primer \u2018ma\u2019 y el primer \u2018pa\u2019. La c\u00e1mara lo distingue de la masa, lo cualifica sin separarlo de ella, y le abre un mundo \u2014un destino\u2014 que jam\u00e1s habr\u00eda sospechado para \u00e9l. (La c\u00e1mara no es solo el motor que enciende el drama sino en buena medida el coprotagonista del mismo.) Al conocer de su reciente adquisici\u00f3n, uno de los directores de la f\u00e1brica le &lt;&lt;pide&gt;&gt; que documente las celebraciones por el 25 aniversario de la apertura. Filip se siente honrado y desbordado, pero sobre todo se siente euf\u00f3rico: filma con la pasi\u00f3n incansable del explorador en tierra extra\u00f1a, a impulsos, todo aquello que despierta su atenci\u00f3n y considera digno de ser conservado; no irreflexivamente pero sin el cors\u00e9 de la duda paralizante que un exceso de bagaje acad\u00e9mico a veces ocasiona. Filip se educa en las t\u00e9cnicas de filmaci\u00f3n\u00a0a la vez que la c\u00e1mara lo va educando, descubri\u00e9ndole nuevas posibilades, sugiri\u00e9ndole nuevos caminos (el apero hace al artista tanto o m\u00e1s que la inspiraci\u00f3n, y por esto muchos escritores solo pueden escribir con un bol\u00edgrafo de tinta verde de una marca espec\u00edfica o sobre un mazo de folios rayados concreto); poco a poco, como el vaso que se llena lento pero inexorable, la c\u00e1mara va tomando posesi\u00f3n de Filip, y el resto de las caras del poliedro que conforman su vida se desvaen, pierden inter\u00e9s hasta disolverse, incluidas las m\u00e1s preciadas, su mujer y su hija. Cuando ella lo abandona con la ni\u00f1a, Filip, inmutable, acota con los dos pulgares y los dos \u00edndices un rect\u00e1ngulo que semeja el visor de la c\u00e1mara, y es a trav\u00e9s de esta &lt;&lt;lente&gt;&gt; que prefiere ver el abandono: la realidad es ahora para \u00e9l realidad filmada, lo filmado m\u00e1s real, en el sentido de m\u00e1s verdadero, que la propia realidad. Escena c\u00e9lebre, hay otra sin embargo que plasma esta posesi\u00f3n de manera m\u00e1s abisal. Pasado el tiempo y con los conocimientos asentados, Filip est\u00e1 montando una serie de im\u00e1genes dom\u00e9sticas de su hija, e instruye a su montador: ah\u00ed \u2014le indica\u2014 est\u00e1 tomada en plano-secuencia, y cuando a un plano-secuencia lo sigue un primer plano, la figura filmada ha de mirar hacia el mismo lado, que no lo olvide a la hora de empalmar. Su hija se ha transformado as\u00ed en un elemento m\u00e1s del trabajo f\u00edlmico, con la misma relevancia que la elecci\u00f3n del punto de vista o de las tomas a descartar para el montaje final: los documentales que rueda Filip es lo que da sentido \u00fanico a su vida, y por ello trata de que articulen sus ideas de la manera m\u00e1s ajustada posible.<\/p>\n<p>Estas tramas de obsesi\u00f3n y abandono apuntan algunas de las cuestiones que plantea <em>El aficionado<\/em>: el desgarro que ocasiona el ejercicio de la propia vocaci\u00f3n y la necesidad de elegir con qu\u00e9 quedarse \u2014Filip no es un aut\u00f3mata, el rostro le tiembla un momento cuando el montador, tras escuchar las indicaciones, le dice lo bonita que es su hija\u2014; el tr\u00e1nsito del amateurismo al profesionalismo, aun a un profesionalismo sin carn\u00e9, y c\u00f3mo la forja de una conciencia autoral no ha de aplastar el instinto y la curiosidad de los comienzos, ni la adquisici\u00f3n de t\u00e9cnica despe\u00f1ar el trabajo manual en automatismo\u2026<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/03\/kieslowski-e1521373703649.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-1424\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/03\/kieslowski-e1521373703649.jpg\" alt=\"kieslowski\" width=\"320\" height=\"180\" \/><\/a> La otra gran cuesti\u00f3n, relacionada, es la de la censura. El director de la f\u00e1brica que le encarga a Filip grabar los fastos del aniversario desea suprimir algunas im\u00e1genes: \u00bfpara qu\u00e9 demonios ha incluido Filip ese par de palomas comiendo, o a los dirigentes conversando en la pausa del cigarrillo? Filip se encoge de hombros: simplemente le parec\u00eda que las im\u00e1genes deb\u00edan ir ah\u00ed, como parte de la realidad de la f\u00e1brica. (El paralelismo entre la \u00e9lite de la burocracia comunista y el estamento director de la f\u00e1brica es claro, como el simbolismo paloma\/libertad.) Las im\u00e1genes se\u00f1aladas no hacen el montaje mostrado a la direcci\u00f3n, pero s\u00ed el que Filip presenta a un concurso de aficionados: son justamente estas im\u00e1genes fuera de los c\u00e1nones oficiales las que el jurado celebra y por las que Filip recibe una menci\u00f3n; as\u00ed, gracias al empuje del premio y al apoyo que recibe, entre otros, del director <strong>Krzysztof Zanuss<\/strong><strong>i <\/strong>\u2014que se interpreta a s\u00ed mismo, en un metajuego realidad\/ficci\u00f3n\u2014, Filip consigue que la televisi\u00f3n emita un documental suyo sobre el d\u00eda a d\u00eda de <strong>Wawrzyniec<\/strong>, un enano que trabaja en la f\u00e1brica. La elecci\u00f3n del sujeto, por la posible lectura que pueda dar el p\u00fablico \u2014el enano como el ciudadano impedido que produce el sistema comunista\u2014, desquicia al director\/censor: \u00bfpor qu\u00e9, de entre toda la plantilla, tuvo que elegir precisamente a Wawrzyniec? La ir\u00f3nica paradoja radica en que Filip lo eligi\u00f3 para mostrar c\u00f3mo el socialismo es capaz de habilitar un espacio para todo el mundo, sean cuales sean sus condiciones, y que gracias a ello cualquiera puede contribuir y sentirse realizado. Este momento se\u00f1ala la p\u00e9rdida de la ingenuidad de Filip, el nacimiento de la conciencia de que la c\u00e1mara es algo m\u00e1s que un pasatiempo y que lo filmado acarrea una responsabilidad moral, lo cual conlleva la aparici\u00f3n de otra censura, seg\u00fan Kie\u015blowski mucho m\u00e1s severa que las injerencias externas: la que se impone el propio creador por miedo a la reacci\u00f3n a su trabajo.<\/p>\n<p>Y se\u00f1ala tambi\u00e9n el origen del enigm\u00e1tico y poderos\u00edsimo plano final, que sintetiza las cuestiones aludidas y a la vez hace que el espectador se las replantee, un cierre abierto no menos sugestivo que la melod\u00eda callejera en <em>Azul<\/em> o el personaje sin voz de el <em>Dec\u00e1logo<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">(<em>La sombra del cipr\u00e9s<\/em>, 17\/3\/2018)<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">@enfaserem<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Ficha del film<\/u><\/p>\n<p>T\u00edtulo: <em>Amator<\/em> (\u2018El aficionado\u2019)<\/p>\n<p>A\u00f1o: 1979<\/p>\n<p>Dir: Krzysztof Kie\u015blowski<\/p>\n<p>Int: Jerzy Stuhr, Malgorzata Zabkowska, Ewa Pokas<\/p>\n<p>Color, drama, 117 mins.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nos encontramos ante el film que m\u00e1s frontalmente \u2014lo que en Kie\u015blowski significa siempre oblicuamente\u2014 bebe de su experiencia; no el m\u00e1s personal per se, pues tan personal puede ser una f\u00e1bula fant\u00e1stica como un documental sobre el barrio donde uno creci\u00f3, sino aquel en el que pueden rastrearse m\u00e1s paralelismos entre lo narrado en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":24,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[4,10,983],"tags":[176,1036,507,982,773],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1421"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1421"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1421\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1425,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1421\/revisions\/1425"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1421"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1421"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1421"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}