{"id":1473,"date":"2018-06-02T13:10:50","date_gmt":"2018-06-02T11:10:50","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/?p=1473"},"modified":"2018-06-02T13:10:50","modified_gmt":"2018-06-02T11:10:50","slug":"una-cuestion-de-semantica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/2018\/06\/02\/una-cuestion-de-semantica\/","title":{"rendered":"Una cuesti\u00f3n de sem\u00e1ntica"},"content":{"rendered":"<p>Con su habitual punter\u00eda dispar\u00f3 el maestro <strong>L\u00e1zaro Carreter<\/strong> uno de sus dardos ling\u00fc\u00edsticos en la diana del mal uso que suele hacerse del t\u00e9rmino <em>sem\u00e1ntica<\/em>. Se escucha: &lt;&lt;Es solo una cuesti\u00f3n de sem\u00e1ntica&gt;&gt;; o bien: &lt;&lt;Nuestras diferencias son solo sem\u00e1nticas&gt;&gt;. &lt;&lt;Solo sem\u00e1nticas&gt;&gt;, como si fueran diferencias cosm\u00e9ticas, detalles sin importancia f\u00e1cilmente reparables. En realidad la sem\u00e1ntica se refiere al significado, al contenido; una diferencia sem\u00e1ntica es una diferencia sobre el fondo, sobre la ra\u00edz del asunto: una diferencia esencial, quiz\u00e1 irreconciliable. Lo que no quiere decir que el significado de un t\u00e9rmino se agote en la letra de su definici\u00f3n. El significado es un campo al que, en funci\u00f3n del contexto, de las circunstancias del momento, se le da un sentido u otro \u2014hasta el punto de poder dar a entender lo contrario de lo que se dice\u2014; pero por otro lado s\u00ed, el significado es tambi\u00e9n la letra, la literalidad m\u00e1s seca de la definici\u00f3n. Esta ambivalencia del lenguaje es uno de sus rasgos m\u00e1s fascinantes, y de los m\u00e1s delicados cuando de lenguaje legal se trata. Casi todas las leyes son interpretables, y el problema por tanto se desplaza del objeto al sujeto: \u00bfqui\u00e9n tiene el poder para imponer su interpretaci\u00f3n?<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/06\/politist-adjectiv-e1527937607466.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-1474\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/06\/politist-adjectiv-e1527937607466.jpg\" alt=\"politist-adjectiv\" width=\"320\" height=\"178\" \/><\/a>No otro es el obst\u00e1culo con que se topa <strong>Cristi<\/strong> (<strong>Drago<\/strong><strong>\u015f <\/strong><strong>Bucur<\/strong>), el omnipresente protagonista de <em>Polic\u00eda, adjetivo<\/em>. El departamento ha recibido un soplo sobre un adolescente que fuma droga y acaso trafique; a Cristi se le encomienda que lo siga. Basta una semana y un d\u00eda para ratificar su sospecha inicial: el chaval ni siquiera recibe un dinero a cambio, todo lo que hace es compartir el hach\u00eds con un par de colegas del instituto a la salida de las clases. Sin embargo, la ley rumana pena con hasta siete a\u00f1os de prisi\u00f3n la simple tenencia y consumo; en algunos pa\u00edses esta conducta no constituye siquiera delito, en otros la consecuencia es infinitamente m\u00e1s benigna. \u00bfVa a arruinarle la vida al chaval por una nimiedad as\u00ed? M\u00e1s a\u00fan cuando todo apunta, diga lo que diga el fiscal a quien visita, a que en no demasiado tiempo Ruman\u00eda habr\u00e1 de plegarse a la realidad social y relajar la ley a la altura de los pa\u00edses del entorno. Otra duda le surge: los motivos del sopl\u00f3n, supuesto amigo del chico, para denunciarlo. Cristi decide cambiar de objetivo y seguir al sopl\u00f3n: no le reporta m\u00e1s que la corazonada de que el traficante es el hermano del chaval, residente en otra ciudad, y que lo l\u00f3gico ser\u00eda dejar el caso en curso \u2014dos, tres semanas m\u00e1ximo\u2014 hasta reunir las pruebas suficientes que les permitan ir a por el probable pez gordo. Pero esa otra realidad aplastante que es la burocracia departamental exige cumplir con una cuota de arrestos, y como lo \u00fanico seguro es el chaval, al chaval hay que apresar, testifique o no contra su hermano luego.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/06\/corneliu-porumboiu-e1527937778808.jpeg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-1476\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/06\/corneliu-porumboiu-e1527937778808.jpeg\" alt=\"corneliu-porumboiu\" width=\"320\" height=\"213\" \/><\/a>El seguimiento del polic\u00eda es narrado por <strong>Corneliu Porumboiu<\/strong>, responsable tambi\u00e9n del guion, con una objetividad paralela al conflicto moral que se le plantea a aquel entre la letra y el esp\u00edritu de la ley. El espectador se convierte en vigilante del vigilante; lo ve resguardarse de la fr\u00eda lluvia bajo una marquesina, atisbar la boca del metro desde una esquina al otro lado de la calle: el polic\u00eda espera, y el espectador espera con \u00e9l. Se trata de observar, de tener paciencia, de no forzar la revelaci\u00f3n; igual que a <strong>Antonioni<\/strong> se le reprochaba la sucesi\u00f3n de \u201ctiempos muertos\u201d en que consist\u00edan las tramas de sus cintas, as\u00ed se le ha reprochado a Porumboiu, pero si algo no est\u00e1 muerto en uno y otro es el tiempo. A trav\u00e9s de los gestos del polic\u00eda, el espectador, grano a grano, ahonda en lo que piensa, en lo que siente el personaje (y \u00e9l mismo, por identificaci\u00f3n especular). Que no haya disparos ni cortes de plano cada par de segundos no quiere decir que no haya acci\u00f3n. Porumboiu, quiz\u00e1 m\u00e1s que nadie de los cineastas de la llamada Nueva Ola rumana, hace del plano secuencia \u2014rasgo estil\u00edstico de casi todos ellos\u2014 un uso tan congruente en el aspecto narrativo como arriesgado en el formal. Por otro lado, el seguimiento no se adereza (no se edulcora) con acompa\u00f1amiento musical: o\u00edmos un claxon que protesta o un autob\u00fas que frena de golpe, o el rumor de las hojas de un \u00e1rbol movidas por el viento. Suficiente. As\u00ed, cabe calificar a <em>Polic\u00eda, adjetivo <\/em>de contrathriller: nos ense\u00f1a todo lo que el manual de estilo del thriller omite, vida dom\u00e9stica del investigador incluida, de manera similar a como <strong>Linklater<\/strong> ense\u00f1aba en <em>Boyhood <\/em>todo lo que omiten los relatos de maduraci\u00f3n. El resultado no es menos asombroso. Porumboiu consigue, sin subrayados melodram\u00e1ticos, retratar el clima de grisura social y grasura mental de la Ruman\u00eda pos-<strong>Ceau<\/strong><strong>\u015fescu<\/strong> con una sobriedad de enorme poder (lo hab\u00eda logrado ya, a trav\u00e9s del humor, en <em>12:08 al este de Bucarest<\/em>), sin por ello resignar la peripecia policial.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/06\/politist-adjectiv-2-e1527937825193.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-1477\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/06\/politist-adjectiv-2-e1527937825193.jpg\" alt=\"politist-adjectiv-2\" width=\"320\" height=\"179\" \/><\/a> Que alcanza su cl\u00edmax en la escena aludida, pen\u00faltima del filme, en la que el fiscal, le\u00eddos los \u00e1ridos informes del polic\u00eda, ordena en todo caso llevar a cabo la redada. Es un cl\u00edmax de cerca de veinte minutos (s\u00ed, es posible un cl\u00edmax de veinte minutos) y con contados cambios de plano, donde la humillaci\u00f3n a que el fiscal somete al polic\u00eda, ante los reparos de &lt;&lt;conciencia&gt;&gt; que este muestra, se siente hasta un extremo casi s\u00f3lido. Humillaci\u00f3n para la que no necesita ni del insulto ni de la amenaza, una humillaci\u00f3n tranquila y por ello m\u00e1s dolorosa; el fiscal ni siquiera es el verdugo, lo es un objeto imparcial que, para m\u00e1s inri, le permite manipular al polic\u00eda: un diccionario. Tras pedirle que defina <em>conciencia<\/em> \u2014&lt;&lt;algo dentro que me impide hacer algo malo&gt;&gt;\u2014, y <em>malo<\/em> \u2014&lt;&lt;algo por lo que me arrepentir\u00eda&gt;&gt;\u2014, ordena que le entren un diccionario en su despacho, y a Cristi buscar <em>conciencia<\/em>. Este lee que una conciencia limpia exige &lt;&lt;no haber transgredido una ley moral o estatal&gt;&gt;. Cosa que no le basta: no aplicar la ley que ordena la prisi\u00f3n por compartir un porro no le crear\u00eda ning\u00fan conflicto; por indicaci\u00f3n del fiscal comienza a saltar de palabra en palabra a partir del significado de la anterior: de <em>conciencia<\/em> pasa a <em>ley<\/em>, a <em>pesar<\/em>, a <em>moral<\/em>. Tras el peregrinaje l\u00e9xico, la conclusi\u00f3n es c(l)ara: o cumple la ley estatal o su particular ley moral, con la cesaci\u00f3n de cargo que tal supondr\u00eda \u2014y la posibilidad, entiende el espectador entre l\u00edneas, de que Cristi en un futuro realice buenas acciones\u2014. Ante el v\u00e9rtigo paralizante del momento, el fiscal le dice que busque <em>polic\u00eda<\/em>. \u00bfC\u00f3mo escindir del concepto \u2018Cristi\u2019 el sustrato-polic\u00eda, y c\u00f3mo escindir el sustrato-conciencia? \u00bfC\u00f3mo no ser uno mismo? \u00bfQu\u00e9 respuesta tomar?<\/p>\n<p>Solo una cuesti\u00f3n de sem\u00e1ntica.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">(<em>La sombra del cipr\u00e9s<\/em>, 2\/6\/2018)<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">@enfaserem<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Ficha del film<\/u><\/p>\n<p>T\u00edt: <em>Polic\u00eda, adjetivo <\/em>\u2014 <em>Politist, adjectiv<\/em><\/p>\n<p>A\u00f1o: 2004<\/p>\n<p>Dir: Corneliu Porumboiu<\/p>\n<p>Int: Drago\u015f Bucur, Vlad Ivanov, Ion Stoica<\/p>\n<p>Ruman\u00eda, color, drama, 115 mins.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con su habitual punter\u00eda dispar\u00f3 el maestro L\u00e1zaro Carreter uno de sus dardos ling\u00fc\u00edsticos en la diana del mal uso que suele hacerse del t\u00e9rmino sem\u00e1ntica. 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