{"id":1520,"date":"2018-08-08T11:49:13","date_gmt":"2018-08-08T09:49:13","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/?p=1520"},"modified":"2018-08-08T11:49:13","modified_gmt":"2018-08-08T09:49:13","slug":"de-viaje-por-europa-del-este-y-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/2018\/08\/08\/de-viaje-por-europa-del-este-y-ii\/","title":{"rendered":"De viaje por Europa del Este (y II)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/08\/de-viaje-por-europa-del-este.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"wp-image-1516 aligncenter\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/08\/de-viaje-por-europa-del-este.jpg\" alt=\"de-viaje-por-europa-del-este\" width=\"219\" height=\"373\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/08\/de-viaje-por-europa-del-este.jpg 340w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/08\/de-viaje-por-europa-del-este-176x300.jpg 176w\" sizes=\"(max-width: 219px) 100vw, 219px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Uno se da cuenta desde el primer momento de que la vida es dura, de que se ha sufrido mucho con las grandes cat\u00e1strofes y de que hay un drama nacional de min\u00fasculos problemas dom\u00e9sticos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2026 los feroces bigotes de Stalin\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los hornos crematorios est\u00e1n al final de un sistema de tres cuartos; el primero es una peque\u00f1a sala de ba\u00f1o con dos docenas de duchas. Cuando las comisiones de la Cruz Roja Internacional inspeccionaban el campo los nazis les mostraban aquellos cuartos inocentes para convencerlas de la organizaci\u00f3n de la higiene. Uno no se explica c\u00f3mo esas comisiones no se daban cuenta de que no hab\u00eda tubos de desag\u00fce. Nunca sali\u00f3 agua por esas duchas: sali\u00f3 gas venenoso mientras las finanzas de Hitler alcanzaron para esos lujos. Despu\u00e9s sali\u00f3 sencillamente el humo de los hornos crematorios conectados al sistema de duchas. El segundo es una c\u00e1mara refrigerada. Se calcula que en determinado momento los nazis ejecutaban 250 personas por d\u00eda. Los hornos crematorios no daban abasto. A\u00fan en invierno, los cad\u00e1veres ten\u00edan que esperar el turno en su purgatorio refrigerado. La \u00fanica diferencia entre un horno crematorio y un horno de pan es la puerta blindada. En Auschwitz est\u00e1n todav\u00eda las parihuelas en que met\u00edan a asar los cad\u00e1veres. La operaci\u00f3n duraba una hora. Los encargados de los hornos la ocupaban jugando al p\u00f3quer, como esperan las se\u00f1oras jugando canasta a que se dore el pollo. La diferencia es que el humo de los cad\u00e1veres se escapaba por las duchas para asfixiar doce personas m\u00e1s. Era una progresi\u00f3n geom\u00e9trica: tres cad\u00e1veres proporcionaban el material para producir doce.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El atroz cientificismo de los nazis se aprecia muy bien en Auschwitz. Las salas de cirug\u00eda donde los m\u00e9dicos de Himmler hac\u00edan sus experiencias de esterilizaci\u00f3n humana son impecables. Hay \u2014intacto\u2014 un laboratorio de elaboraci\u00f3n de sustancias humanas. Por una puerta entraba un hombre vivo y por la otra sal\u00eda el bagazo. Adentro quedaba todo lo que una pesona tiene de materia prima. Se organiz\u00f3 una pr\u00f3spera industria de cuero humano, de textiles de cabellos humanos, de derivados de la manteca humana. En Austria vi un enorme pedazo de jab\u00f3n de pino adornado con flores. Alguien ten\u00eda motivos para creer que aquel jab\u00f3n era de su t\u00edo. En Auschwitz hay una exposici\u00f3n de estos art\u00edculos y uno comprende que esa industria siniestra ten\u00eda un excelente porvenir en el mercado: una maleta fabricada con cuero de hombre es de una calidad superior. Yo no cre\u00eda que un hombre sirviera para tanto, que sirve inclusive para hacer maletas.<\/p>\n<p>Los polacos no dan cifras. Se limitan a mostrar. Cuando uno ve esas cosas y sabe que tiene que contarlas por esrito, comprende que tiene que pedirle permiso a Malaparte. Hay una galer\u00eda de vitrinas enormes llenas hasta el techo de cabellos humanos. Una galer\u00eda llena de zapatos, de ropa, de pa\u00f1uelitos con iniciales bordadas a mano, de las maletas con que los prisioneros entraban a ese hotel alucinante y que tiene todav\u00eda etiquetas de hoteles de turismo. Hay una vitrina llena de zpatitos de ni\u00f1os con herraduras gastadas en los tacones; botitas blancas para ir a la escuela y porrones de botas de los que antes de morir en campos de concentraci\u00f3n se hab\u00edan tomado el trabajo de sobrevivir a la par\u00e1lisis infantil. Hay un inmenso sal\u00f3n atiborrado de aparatos de pr\u00f3tesis, millares de anteojos, de dentaduras postizas, de ojos de vidrio, de patas de palo, de manos sin la otra mano con un guante de lana, todos los dispositivos inventados por el ingenio del hombre para remendar al g\u00e9nero humano.<\/p>\n<p>Yo me separ\u00e9 del grupo que atraves\u00f3 en silencio la galer\u00eda. Estaba moliendo una c\u00f3lera sorda porque ten\u00eda deseos de llorar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es comprensible que en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica los trenes no sean sino hoteles ambulantes. La imaginaci\u00f3n humana tiene dificultades para concebir la inmensidad de su territorio. El viaje de Chop a Mosc\u00fa, a trav\u00e9s de los infinitos trigales y las pobres aldeas de Ucrania, es uno de los m\u00e1s cortos: cuarenta horas. De Vladivostok \u2014en la costa del Pac\u00edfico\u2014 sale los lunes un tren expreso que llega a Mosc\u00fa el domingo en la noche despu\u00e9s de hacer una distancia que es igual a la que hay entre el ecuador y los polos. Cuando en la pen\u00ednsula de Chukotka son las cinco de la ma\u00f1ana, en el lago de Baikal, Siberia, es la medianoche, mientras en Mosc\u00fa son todav\u00eda las siete de la tarde del d\u00eda anterior. Esos detalles proporcionan una idea aproximada de ese coloso acostado que es la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, con sus 105 idiomas, sus 200.000.000 de habitantes, sus incontadas nacionalidades de las cuales una vive en una sola aldea, veinte en la peque\u00f1a regi\u00f3n de Daguest\u00e1n y algunas no han sido todav\u00eda establecidas y cuya superficie \u2014tres veces los Estados Unidos\u2014 ocupa la mitad de Europa, una tercera parte de Asia y constituye en s\u00edntesis la sexta parte del mundo, 22.400.000 kil\u00f3metros cuadrados sin un solo aviso de Coca-Cola.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los moscovitas \u2014de una espontaneidad admirable\u2014 manifestaban una resistencia sospechosa cuando se insist\u00eda en visitar sus casas. Muchos ced\u00edan: el hecho es que ellos creen que viven muy bien y en realidad viven muy mal.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pregunt\u00e9:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfUn hombre puede tener cinco apartamentos en Mosc\u00fa?<\/p>\n<p>\u2014Naturalmente \u2014me respondieron\u2014. Pero \u00bfc\u00f3mo diablos puede hacer un hombre para vivir en cinco apartamentos a la vez?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No se venden revistas y peri\u00f3dicos del exterior, salvo algunos de los partidos comunistas europeos. Es indefinible la sensaci\u00f3n que produce hacer un chiste sobre Marilyn Monroe y que la ocurrencia se quede en las nubes. Yo no encontr\u00e9 un sovi\u00e9tico que supiera qui\u00e9n es Marilyn Monroe.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Stalin sent\u00f3 las bases de una est\u00e9tica que los cr\u00edticos marxistas \u2014entre ellos el h\u00fangaro Georg Luk\u00e1cs\u2014 empiezan a demoler. El director de cine m\u00e1s famoso en los medios especializados \u2014Sergio Eisenstein\u2014 es desconocido en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica: Stalin lo acus\u00f3 de formalista.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La explicaci\u00f3n parece radicar en que la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, en cuarenta a\u00f1os de revoluci\u00f3n, decidi\u00f3 dedicar todos sus esfuerzos, toda su potencia de trabajo, al desarrollo de la industria pesada, sin prestar mayor atenci\u00f3n a los art\u00edculos de consumo. As\u00ed se entiende que hayan sido los primeros en lanzar al comercio de la navegaci\u00f3n a\u00e9rea internacional el avi\u00f3n m\u00e1s grande del mundo, mientras la poblaci\u00f3n tiene problemas de zapatos. Los sovi\u00e9ticos que se esforzaban por hacernos entender estas cosas, hac\u00edan un \u00e9nfasis especial en el hecho de que aquel programa de industrializaci\u00f3n en grande escala hab\u00eda sufrido un accidente colosal: la guerra. Cuando los alemanes invadieron la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, el proceso de industrializaci\u00f3n estaba llegando a su punto culminante en Ucrania. Por all\u00ed entraron los nazis. Mientras los soldados se encargaban de frenar la invasi\u00f3n, la poblaci\u00f3n civil, en una de las grandes movilizaciones de la historia, desarm\u00f3 pieza por pieza el sistema industrial de Ucrania. F\u00e1bricas enteras fueron transportadas a Siberia, el gran traspatio del mundo, donde se las reconstruy\u00f3 apresuradamente y se las puso a producir a marchas forzadas. Los sovi\u00e9ticos piensan que aquella mudanza espectacular retras\u00f3 en veinte a\u00f1os la industrializaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando yo entraba en los bares el tableteo se convert\u00eda en denso rumor. Nadie quiso hablar. Pero cuando la gente se calla \u2014por miedo o por prejuicio\u2014 hay que entrar a los sanitarios para saber lo que piensa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>T\u00edt.: <em>De viaje por Europa del Este<\/em><\/p>\n<p>Autor: Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez<\/p>\n<p>Ed.: Penguin Random House<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Uno se da cuenta desde el primer momento de que la vida es dura, de que se ha sufrido mucho con las grandes cat\u00e1strofes y de que hay un drama nacional de min\u00fasculos problemas dom\u00e9sticos. &nbsp; \u2026 los feroces bigotes de Stalin\u2026 &nbsp; Los hornos crematorios est\u00e1n al final de un sistema de tres [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":24,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[8],"tags":[1071,1069,370,538,632],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1520"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1520"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1520\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1522,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1520\/revisions\/1522"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1520"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1520"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1520"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}