{"id":1541,"date":"2018-09-30T12:39:09","date_gmt":"2018-09-30T10:39:09","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/?p=1541"},"modified":"2018-09-30T12:39:09","modified_gmt":"2018-09-30T10:39:09","slug":"shakespeare-nipon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/2018\/09\/30\/shakespeare-nipon\/","title":{"rendered":"Shakespeare nip\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>El teatro es un feudo anegado de supersticiones. No vistas nunca de amarillo; &lt;&lt;Mucha mierda, compa\u00f1ero&gt;&gt;; rosas en el camerino s\u00ed, claveles jam\u00e1s. Se trata de dominar el destino que no se puede dominar, de controlar los imprevistos siquiera mediante una admitida ilusi\u00f3n. De entre las supersticiones, acaso la m\u00e1s poderosa recaiga sobre <em>Macbeth<\/em>: hay que referirse a ella como &lt;&lt;la obra escocesa&gt;&gt; y no por su t\u00edtulo mientras uno se halle en el edificio de la representaci\u00f3n (existen variaciones). Las ra\u00edces de la superstici\u00f3n se remontan hasta la compa\u00f1\u00eda del propio <strong>Shakespeare<\/strong>, y desde entonces ha tenido mil y una encarnaciones, con muertes (reales) incluidas. \u00bfCosa de las tres brujas de la obra?<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/09\/akira-kurosawa-e1538303790180.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-1543 alignleft\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/09\/akira-kurosawa-e1538303790180.jpg\" alt=\"akira-kurosawa\" width=\"340\" height=\"208\" \/><\/a>A la vista de los resultados, la supuesta maldici\u00f3n de <em>Macbeth<\/em> no ha alcanzado la gran pantalla. De los muchos textos del Gran Bardo que se han visto sometidos al trasvase, tal vez solo <em>Hamlet<\/em> haya recibido un tratamiento m\u00e1s plural \u2014pero no de tan alta calidad media\u2014: <strong>Orson Welles<\/strong>, <strong>Roman Polanski<\/strong>, <strong>B\u00e9la Tarr<\/strong>\u2026 La n\u00f3mina de cineastas de primer orden que ha querido honrar, con \u00e9xito, la obra maldita merece un aparte en el canon f\u00edlmico shakespereano. Pero ninguno la ha honrado en mayor grado que <strong>Akira Kurosawa<\/strong>, pese a que una visi\u00f3n superficial pueda inducirnos a creer lo contrario. Pues, \u00bfqu\u00e9 tiene que ver el Jap\u00f3n de los clanes feudales de mediados del siglo XV a mediados del XVI con la Escocia mon\u00e1rquica de comienzos del XVII? \u00bfQu\u00e9 sentido tiene adaptar una cumbre del teatro occidental bebiendo en no poca medida de la tradici\u00f3n teatral japonesa? Estas y otras preguntas similares no solo inciden en la evaluaci\u00f3n del resultado, sino que, precisamente por la lejan\u00eda aparente entre la obra original y la versi\u00f3n, el examen del trasvase de una a otra resulta m\u00e1s pertinente, y m\u00e1s aun cuando el vertido es Shakespeare, que epitomiza el problema, debido sobre todo al incomparable poder verbal de sus textos. (Kurosawa verti\u00f3 otra vez a Shakespeare con un enfoque no menos arriesgado en la mucho m\u00e1s c\u00e9lebre, e incontestable obra maestra, <em>Ran<\/em> [1985], adaptaci\u00f3n de <em>Rey Lear<\/em>).<\/p>\n<p>As\u00ed, el problema de la adaptaci\u00f3n es el problema de la fidelidad, y desde ya conviene acotar el contenido del t\u00e9rmino: fidelidad no es literalidad; una versi\u00f3n que respete el texto original puede ser fiel a la obra, pero tambi\u00e9n puede no serlo: en manos de un adaptador de talento, el pent\u00e1metro y\u00e1mbico y las calzas de \u00e9poca pueden sustituirse por rimas de hip-hop y vaqueros por debajo del culo y el resultado ser m\u00e1s shakespereano. El baremo est\u00e1 en determinar cu\u00e1l de las dos consigue hacer m\u00e1s v\u00edvido el coraz\u00f3n de la obra. Kurosawa siempre entendi\u00f3 esto, y por ello nadie ha conseguido transportar la densidad fatal del m\u00e1s grande orquestador de tragedias teatrales como el emperador occidental del cine nip\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/09\/trono-de-sangre-e1538303904254.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-1544 alignleft\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/09\/trono-de-sangre-e1538303904254.jpg\" alt=\"trono-de-sangre\" width=\"340\" height=\"209\" \/><\/a>La m\u00e1s evidente diferencia entre <em>Macbeth<\/em> y <em>Trono\u2026<\/em> se ha apuntado ya: las coordenadas espaciotemporales en que se enmarca la peripecia. Sobre la que recaen, desde el mismo comienzo, otras desviaciones. Una vez que los samur\u00e1is <strong>Taketoki<\/strong> (<strong>Macbeth<\/strong> en el original, interpretado por <strong>Toshiro Mifune<\/strong>) y <strong>Yoshiaki<\/strong> (<strong>Banquo<\/strong>, por <strong>Minoru Chiaki<\/strong>) han dado cuenta de los enemigos de su se\u00f1or, se encuentran de regreso con una aparici\u00f3n espectral envuelta en niebla, que les vaticina el futuro de ambos \u2014cada predicci\u00f3n consta de dos partes, y es el cumplimiento de las primeras lo que detona la tragedia, <strong>Lady Macbeth<\/strong> mediante-. Es decir: no solo no arranca con las brujas sino que no hay brujas (\u00a1en <em>Macbeth<\/em>!); pero el desplazamiento de la aparici\u00f3n y la forma dada a esta resulta m\u00e1s intensa en un plano f\u00edlmico general, y en el concreto de la versi\u00f3n, m\u00e1s coherente. Otros cambios no menos audaces son los de la mayor actividad de <strong>Asaji<\/strong> (<strong>Isuzu Yamada<\/strong>, en Lady Macbeth) y el de la muerte dada a Taketoki\/Macbeth, en un famos\u00edsimo cl\u00edmax que es una de las escenas m\u00e1s poderosas, imborrables y precisas jam\u00e1s filmadas. Dado que en la cultura samur\u00e1i la muerte por decapitaci\u00f3n es una muerte honorable, la ambici\u00f3n y el despotismo encarnados por Taketoki no la merecen; Kurosawa opta por aflechar a Taketoki con una lluvia tupida, y baste decir que las flechas son reales, pero que nadie lo creer\u00eda viendo la escena (Mifune indicaba a los arqueros profesionales hacia donde iba a moverse con gestos de brazos, torso y cabeza, y en funci\u00f3n de estos los arqueros disparaban: la flecha que le atraviesa el cuello es la \u00fanica impostada, pero resulta imposible diferenciarla de las otras, ni concluir c\u00f3mo se la consiguieron insertar. Tal es el milagro parad\u00f3jico de la ficci\u00f3n).<\/p>\n<p>Pero es la incorporaci\u00f3n de elementos del teatro n\u00f5 \u2014una de las tres corrientes tradicionales en Jap\u00f3n, m\u00e1s austera que la m\u00e1s conocida en Occidente kabuki y alejada de la bunraku (teatro de marionetas)\u2014 la apuesta m\u00e1s radical de Kurosawa para <em>Trono\u2026<\/em>. Adi\u00f3s al di\u00e1logo que parece haber sido m\u00e1s dictado por los dioses (o por los demonios) que escrito por un hombre, adi\u00f3s a los soliloquios como purgas del alma \u2014incluido el m\u00edtico: &lt;&lt;Ma\u00f1ana, y ma\u00f1ana, y ma\u00f1ana\u2026&gt;&gt; de Macbeth al recibir la noticia de la muerte de Lady M.\u2014: la catarata verbal ha dado paso a la gestualidad de junco, la voz en cuello a la r\u00e9plica susurrada o muda, el sudor y las venas en la garganta a la m\u00e1scara de talco. Y sin embargo la tragedia permanece, y permanece viva, tan actual como las cr\u00f3nicas de ajustes de cuentas que nos llegan desde M\u00e9jico. Es que el tema de la corrupci\u00f3n humana por la ambici\u00f3n es atemporal, o es atemporal en manos de un artista verdadero.<\/p>\n<p>Cabr\u00eda inferir, por lo dicho, que <em>Trono de sangre<\/em> pertenece a ese grupo desacreditado de filmes que se consideran &lt;&lt;teatrales&gt;&gt;. Nada m\u00e1s lejos. El prodigio de la alquimia que consigue Kurosawa es el de alumbrar un producto genuinamente cinematogr\u00e1fico \u2014y cinem\u00e1tico: las escenas m\u00e1s est\u00e1ticas no est\u00e1n en modo alguno muertas\u2014, irrealizable en otro medio: la expresionista fotograf\u00eda en blanco y negro, la niebla como met\u00e1fora de la profec\u00eda y el destino (en Kurosawa los accidentes meteorol\u00f3gicos son un personaje tan relevante, si no m\u00e1s, que cualquiera con piernas; por lo general la lluvia \u2014<em>Los siete samur\u00e1is<\/em>, <em>Ran<\/em>\u2014 o el viento), el tempo imprimido en las escenas de combate a trav\u00e9s de los cortes o su ausencia, o ese plano general en que se ve c\u00f3mo el bosque despierta y se &lt;&lt;mueve&gt;&gt; hacia el castillo condenado (soluci\u00f3n de puesta en escena f\u00edlmica de un arduo problema teatral tan original como l\u00f3gica)\u2026 Todo ello en una s\u00edntesis org\u00e1nica de que solo el cine es capaz. El buen cine.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">(<em>La sombra del cipr\u00e9s<\/em>, 29\/9\/2018)<\/p>\n<p>@enfaserem<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>T\u00edt.: <em>Kumonosu-j\u014d (<\/em><em>Trono de sangre)<\/em><\/p>\n<p>Dir.: Akira Kurosawa<\/p>\n<p>Int.: Toshiro Mifune, Isuzu Yamada, Takashi Shimura<\/p>\n<p>Jap\u00f3n, drama, blanco y negro, 110 mins.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El teatro es un feudo anegado de supersticiones. No vistas nunca de amarillo; &lt;&lt;Mucha mierda, compa\u00f1ero&gt;&gt;; rosas en el camerino s\u00ed, claveles jam\u00e1s. Se trata de dominar el destino que no se puede dominar, de controlar los imprevistos siquiera mediante una admitida ilusi\u00f3n. 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