{"id":1555,"date":"2018-10-21T14:48:00","date_gmt":"2018-10-21T12:48:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/?p=1555"},"modified":"2018-10-21T14:48:00","modified_gmt":"2018-10-21T12:48:00","slug":"espiritu-sundance","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/2018\/10\/21\/espiritu-sundance\/","title":{"rendered":"Esp\u00edritu Sundance"},"content":{"rendered":"<p>El ciclo &#8216;La d\u00e9cada prodigiosa. Cine Americano, A\u00f1os 90&#8217; presenta un ep\u00edgrafe tan sugerente como laxo. Porque, y aunque acaso entre letras el espectador versado (como muchos de Seminci de hecho son) sospeche que los t\u00edtulos elegidos se centran en obras que cabr\u00eda aglutinar bajo el paraguas de un llamado &lt;&lt;esp\u00edritu Sundance&gt;&gt;, nada en el ep\u00edgrafe asegura que haya de ser as\u00ed, y quien quiera acercarse virgen al ciclo (la manera m\u00e1s saludable de acercarse, y m\u00e1s todav\u00eda en un festival) es probable se lleve, si no una decepci\u00f3n en cuanto a la calidad de las pel\u00edculas, s\u00ed en cuanto a la selecci\u00f3n y en cuanto al hecho de que la d\u00e9cada est\u00e9 representada por una corriente que, aun de grand\u00edsimo inter\u00e9s, en absoluto es la \u00fanica que contribuy\u00f3 a que en justicia pueda aquella calficarse de &lt;&lt;maravillosa&gt;&gt;, como desde luego se puede.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/10\/the-player-e1540125666336.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-1556\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/10\/the-player-e1540125666336.jpg\" alt=\"the-player\" width=\"340\" height=\"173\" \/><\/a>En efecto: la de los 90 fue tambi\u00e9n la d\u00e9cada, y en no menor medida, en la que los surgidos en la de los 80 dieron sus obras de mayor m\u00e9rito, sin las cuales la maravilla quedar\u00eda un tanto desva\u00edda. As\u00ed los hermanos <strong>Coen<\/strong>, que alumbrar\u00edan, entre otras, las capitales <em>Muerte entre las flores<\/em>, <em>Barton Fink<\/em>, <em>Fargo <\/em>y <em>El gran Lebowski<\/em>; <strong>Jim Jarmusch<\/strong>, con <em>Noche en la Tierra<\/em>, <em>Dead Man <\/em>y <em>Ghost Dog: El camino del samur\u00e1i<\/em>; o <strong>Tim Burton<\/strong>, con <em>Eduardo Manostijeras<\/em>, <em>Ed Wood <\/em>y <em>Mars Attacks<\/em>, por citar solo tres nombres bien conocidos cuya fibra art\u00edstica se asemeja en gran medida a la de los veinti\u00fan elegidos del ciclo. Y eso sin olvidarnos de otros cineastas consagrados, se\u00f1alados como padres f\u00edlmicos por la propia generaci\u00f3n Sundance, que firmaron obras del calibre de <em>Maridos y mujeres <\/em>o <em>Balas sobre Broadway <\/em>(<strong>Woody Allen<\/strong>, cuya filmograf\u00eda en los 90 merece por s\u00ed sola el calificativo de maravillosa); <em>Uno de los nuestros <\/em>y <em>La edad de la inocencia <\/em>(<strong>Martin Scorsese<\/strong>); o <em>El juego de Hollywood <\/em>y <em>Vidas cruzadas <\/em>(<strong>Robert Altman<\/strong>). Por \u00faltimo, <em>grosso modo<\/em>, habr\u00eda que mencionar un tercer grupo de culpables del brillo cinematogr\u00e1fico noventero, tambi\u00e9n con el aura de independencia o rebeld\u00eda \u2014etiquetas muy matizables\u2014 en sus proyectos, el de actores metidos a director: <strong>Tim Robbins <\/strong>(<em>Ciudadano Bob Roberts<\/em>, <em>Pena de muerte<\/em>), <strong>Mel Gibson <\/strong>(<em>El hombre sin rostro<\/em>, <em>Breaveheart<\/em>), o incluso un <strong>Clint Eastwood<\/strong>, que sin ser en modo alguno un debutante, s\u00ed refin\u00f3 durante este periodo su voz autoral (<em>Cazador blanco, coraz\u00f3n negro<\/em>, <em>Un mundo perfecto<\/em>).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/10\/go-fish-e1540125903203.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-1558\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/10\/go-fish-e1540125903203.jpg\" alt=\"go-fish\" width=\"340\" height=\"191\" \/><\/a>Acotado pues que el territorio a que nos referimos es el de la corriente surgida a rebufo del Sundance Film Institute apadrinado por <strong>Robert Redford<\/strong>, la n\u00f3mina de los veintiuno tiene la virtud \u2014hemos apuntado ya\u2014 de poseer un inter\u00e9s y una calidad fuera de cuesti\u00f3n, y la pega de los escasos descubrimientos con que el espectador medio va a encontrarse. Seminci ha apostado sobre seguro, que es una manera de no perder pero tampoco de recibir grandes dividendos: comenzando por la cinta que introdujo para siempre a Sundance en la topograf\u00eda cinematogr\u00e1fica del p\u00fablico \u2014<em>Sexo, mentiras y cintas de v\u00eddeo<\/em>, Palma de Oro en Cannes para un <strong>Steven Soderbergh<\/strong> con 26 a\u00f1os\u2014, que aunque cronol\u00f3gicamente pertenece a la d\u00e9cada anterior espiritualmente lo hace, por completo, a los 90\/Sundance. <em>Reservoir Dogs<\/em>, <em>Slacker<\/em>, <em>Clerks<\/em>, <em>C\u00f3mo ser John Malkovich<\/em>\u2026 son t\u00edtulos que, nacidos bajo el halo de la incertidumbre y la voluntad de riesgo, el tiempo ha terminado colocando, a muchos de ellos, en las estanter\u00edas de la Biblioteca del Congreso para su &lt;&lt;preservaci\u00f3n&gt;&gt;. Con lo que no quiere sugerirse que el tiempo los haya barnizado en polvo, limado la frescura y la inventiva \u2014de hecho, compar\u00e1ndolos con muchos de los actuales, no han hecho sino magnificarse en el recuerdo\u2014, solo que est\u00e1n archivistos y adem\u00e1s son de muy f\u00e1cil accesibilidad (legal), algo que un festival que por presupuesto no puede competir con otros en concentraci\u00f3n de (un te\u00f3rico) glamur deber\u00eda tratar de rehuir, para ofrecer en cambio propuestas m\u00e1s en el margen, y &lt;&lt;en el margen&gt;&gt; no tiene por qu\u00e9 equivaler a herm\u00e9ticas o esot\u00e9ricas. Valgan como ejemplos <em>Vivir hasta el fin<\/em> (<strong>Gregg Araki<\/strong>, 1992), <em>En compa\u00f1\u00eda de hombres<\/em> (<strong>Neil LaBute<\/strong>, 1997), <em>Go Fish<\/em> (<strong>Rose Troche<\/strong>, 1994) o <em>Los hermanos McMullen<\/em> (<strong>Edward Burns<\/strong>, 1995); es decir, cintas m\u00e1s en la l\u00ednea de <em>River of Grass<\/em>, que pudo verse en el excelente ciclo &#8216;In\u00e9ditos. Talentos del siglo XXI&#8217;, proyectado en Seminci 2015, <em>Trust<\/em>, <em>Poison<\/em> y <em>Barcelona<\/em>. En cualquier caso, pertenezcan a la rama m\u00e1s transitada y accesible o a la menos, todos los t\u00edtulos comparten una idiosincrasia, una franqueza y una claridad de ideas admirables.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/10\/easy-riders-raging-bulls-e1540125768730.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-1557\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/10\/easy-riders-raging-bulls-e1540125768730.jpg\" alt=\"easy-riders-raging-bulls\" width=\"340\" height=\"158\" \/><\/a>Quiz\u00e1 por identidad geogr\u00e1fica, o por influencia del famoso par de libros de cotilleos de <strong>Peter Biskind<\/strong>, los cineastas del esp\u00edritu Sundance se asocian a ciegas a los del Nuevo Hollywood, y la influencia est\u00e1 ah\u00ed, pero se trata de una influencia, como se ha aludido, m\u00e1s en los planos est\u00e9tico y \u2014justamente\u2014 espiritual \u2014en un sentido de &lt;&lt;vivir para el cine&gt;&gt;\u2014 que en los de producci\u00f3n. Pues si bien es cierto que los Altman, Scorsese, <strong>Ashby<\/strong> y dem\u00e1s jinetes salvajes del NH liberaron muchos de los cors\u00e9s narrativos y formales a que el cine de Hollywood se hab\u00eda acomodado, tambi\u00e9n lo fue que todos o casi todos ellos desarrollaron su labor dentro de la maquinaria de la industria y tras una carrera, antes de dirigir, asentada en la televisi\u00f3n o el s\u00e9ptimo arte (en otras funciones: montadores, directores de fotograf\u00eda, etc.), o al menos tras una formaci\u00f3n titulada, acad\u00e9mica; y la raz\u00f3n de que los estudios les concedieran esa libertad in\u00e9dita fue, en primer lugar, no por un convencimiento est\u00e9tico, art\u00edstico, sino por la ansiedad ante el abandono juvenil de las salas, en la creencia de que poner a esos barbudos tras la c\u00e1mara har\u00eda regresar a los barbudos que pagaban la entrada a las butacas.<\/p>\n<p>No es el caso de la generaci\u00f3n Sundance, que, por decirlo con <strong>Tarantino<\/strong>, &lt;&lt;\u00e9ramos capaces de robar a nuestros padres con tal de sacar nuestra primera pel\u00edcula&gt;&gt;; o sea, una suerte de creadores del <em>crowdfunding<\/em> antes del <em>crowdfunding<\/em>. Los que tuvieron el talento y la fortuna no solo de sacarla sino de recibir atenci\u00f3n pudieron hacer carrera, ya con el respaldo, en muchos casos, de una productora potente. Y es aqu\u00ed donde aparece la figura sin cuyo empuje el cine americano de los 90 \u2014y de las d\u00e9cadas sucesivas\u2014 jam\u00e1s habr\u00eda llegado donde lo ha hecho. Pero hablar hoy de <strong>Harvey Weinstein<\/strong> es m\u00e1s peligroso que hacerlo del ISIS, y adem\u00e1s se nos acaba el espacio.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">(<em>El Norte de Castill<\/em>a, 21\/10\/2018)<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">@enfaserem<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El ciclo &#8216;La d\u00e9cada prodigiosa. Cine Americano, A\u00f1os 90&#8217; presenta un ep\u00edgrafe tan sugerente como laxo. 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