{"id":1606,"date":"2018-12-15T12:34:06","date_gmt":"2018-12-15T11:34:06","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/?p=1606"},"modified":"2019-02-03T13:44:09","modified_gmt":"2019-02-03T12:44:09","slug":"realidad-y-representacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/enfaserem\/2018\/12\/15\/realidad-y-representacion\/","title":{"rendered":"Realidad y representaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><em>The Act of Killing<\/em> da no solo una segunda vuelta a la paradoja wildeana de que la realidad imita al arte sino una tercera. La segunda la dieron los asesinos que aparecen en el documental en el a\u00f1o 1965, cuando, fan\u00e1ticos del cine americano macho (<strong>John Wayne<\/strong>, <strong>Victor Mature<\/strong>), fueron reclutados por los sagaces golpistas militares que derrocaron al gobierno indonesio y pasaron de ser delincuentes de medio pelo que trapicheaban con entradas de cine en el mercado negro a integrantes de los escuadrones de la muerte que, literalmente, se dedicaron noche s\u00ed y noche tambi\u00e9n a arrebatar las vidas que les se\u00f1alaban, las de todos aquellos a quienes se les atribuyera siquiera el m\u00e1s lejano v\u00ednculo o empat\u00eda con el comunismo, para lo que pon\u00edan en pr\u00e1ctica las t\u00e9cnicas que hab\u00edan visto a sus h\u00e9roes emplear en la pantalla. La tercera vuelta es la que registra el film: casi 50 a\u00f1os despu\u00e9s, los asesinos son invitados por el director <strong>Joshua Oppenheimer<\/strong> (y por el an\u00f3nimo codirector, que como muchos otros integrantes del equipo no se dan a conocer en los cr\u00e9ditos por las posibles represalias) a recrear delante de las c\u00e1maras, sin atrezo alguno o solo con los m\u00e1s rudimentarios \u2014un cable del suelo, un cubo de basura\u2014 las atrocidades que entonces cometieron, tanto en el rol de ejecutor como en el de verdugo.<\/p>\n<p><em><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/12\/the-act-of-killing-3.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-1694\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/12\/the-act-of-killing-3.jpg\" alt=\"the-act-of-killing-3\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/12\/the-act-of-killing-3.jpg 727w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/12\/the-act-of-killing-3-300x169.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>The Act\u2026<\/em> procede en tres planos, cuya presencia conductora es <strong>Anwar Congo<\/strong>, venerable abuelito que no ha dejado de cultivar la que \u00e9l considera est\u00e9tica del g\u00e1nster <em>cool<\/em> \u2014&lt;&lt;g\u00e1nster significa hombre libre&gt;&gt;, no se cansa de repetir\u2014: ropa chillona, gafas de sol y cigarrillo en la comisura. El primer plano o plano-eje es el de la recreaci\u00f3n de los asesinatos cometidos en el 65 por Congo y sus drugos. Para ello acuden a los lugares donde los cr\u00edmenes tuvieron lugar (una azotea, bajo un \u00e1rbol junto al r\u00edo), y explican a c\u00e1mara los distintos m\u00e9todos empleados, c\u00f3mo Congo prefer\u00eda por ejemplo el estrangulamiento a la manera de cierta cinta de cine negro, u otro el culatazo repetido en la nuca. Resulta fascinante \u2014y enmudecedor\u2014 ser testigo del empe\u00f1o obsesivo de los ahora actores para que la recreaci\u00f3n se ajuste lo m\u00e1s posible a (su recuerdo de) lo acontecido. En realidad no importa si los asesinatos se ejecutaron o no exactamente as\u00ed; importa que se ejecutaron, y lo moralmente tenebroso del asunto es que a los asesinos no les preocupa este hecho sino si la pierna derecha de la v\u00edctima estaba cruzada sobre la izquierda durante el estrangulamiento o si era al rev\u00e9s, su frustraci\u00f3n al verse en la grabaci\u00f3n y darse cuenta de que cuando mataron al tipo aquel no llevaban pantalones blancos.<\/p>\n<p>\u00bfPuede hablarse, por tanto, de objetividad documental? No puede hablarse porque tal no existe. El mero hecho de seleccionar y ordenar el material ya imprime una huella subjetiva en \u00e9l. <em>The Act of Killing <\/em>agudiza sin embargo la cuesti\u00f3n. Siendo como es un registro en presente, el discurrir general de varias escenas ha sido hablado de antemano. Se trata en buena medida de una pel\u00edcula del g\u00e9nero &lt;&lt;cine dentro del cine&gt;&gt;, y adem\u00e1s resulta evidente que en muchos casos la imagen que los asesinos proyectan est\u00e1 adulterada por la presencia de la c\u00e1mara, que prende su narcisismo y los envalentona. \u00bfSe banaliza, al recrearlas as\u00ed, la magnitud de las atrocidades? \u00bfCabr\u00eda reprocharle a Oppenheimer laxitud moral, en el sentido de sacrificar el drama de la verdad en favor de una puesta en escena in\u00e9dita, de una obra de arte original? En modo alguno. Precisamente mediante ese prisma in\u00e9dito, el ominoso contenido adquiere una fuerza que casi seguro no tendr\u00eda de mostrarse tal cual (estamos tan acostumbrados a las im\u00e1genes crudas que apenas nos afectan ya). Esta puesta en escena, de una desnudez total, es sin embargo tambi\u00e9n de un total surrealismo, no solo por la situaci\u00f3n registrada sino porque el espectador tiene que imaginarse lo que la imagen le muestra: la imagen es y a la vez no es; es en s\u00ed misma \u2014unos g\u00e1nsteres de pacotilla fingiendo que torturan, fingiendo los instrumentos y fingi\u00e9ndose v\u00edctimas\u2014 y a la vez es v\u00eda para otra imagen fantasmal, pesadillesca, la que surge en la mente de quien mira \u2014la imagen so\u00f1ada de la tortura real, que por so\u00f1ada tiende de forma natural a dotarse con los contenidos m\u00e1s extremos\u2014.<\/p>\n<p>El segundo plano es el cotidiano: los asesinos no recrean nada, se limitan a proceder en el ahora, en el ruido de la calle; la c\u00e1mara los acompa\u00f1a en sus quehaceres diarios: extorsionar a los tenderos del mercado (escena sin preparar; despu\u00e9s el director les repuso los importes de su bolsillo), jugar con el perro y los nietos, emborracharse en un bar, acudir a la concentraci\u00f3n del grupo paramilitar Pemuda Pancasila (Juventud Pancasila)\u2026 Fragmentos que se intercalan con las escenas recreacionales del primer plano y funcionan como contrapeso, como anclaje en la realidad: nos confirman que no nos hallamos ante enfermos mentales sin remedio sino ante hombres, pese a todo, funcionales, capaces de desenvolverse en el entorno que habitan, lo cual a\u00f1ade otra capa de perpleja congoja.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/12\/the_act_of_killing-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-1695\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/12\/the_act_of_killing-1.jpg\" alt=\"the_act_of_killing-1\" width=\"301\" height=\"170\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/12\/the_act_of_killing-1.jpg 928w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/12\/the_act_of_killing-1-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/12\/the_act_of_killing-1-768x433.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 301px) 100vw, 301px\" \/><\/a>Y el tercero es un plano ficticio: la observaci\u00f3n de la inclasificable pel\u00edcula (emplasto de musical de Bollywood, cine gore, de g\u00e1nsteres\u2026) que los asesinos producen, con un guion propio basado en parte en los cr\u00edmenes que cometieron, y que se diferencia de las recreaciones no solo en contar con guion sino con maquillaje, vestuario, plat\u00f3, etc. Tambi\u00e9n aqu\u00ed se intercalan fragmentos cotidianos: del fuera de campo, mientras se hallan en camerinos o durante las pausas para el c\u00e1terin. Son momentos que radiograf\u00edan las personalidades de la cuadrilla con mayor claridad: est\u00e1 el ufano voce\u00f3n que se sabe a salvo por la seguridad del respaldo gubernamental; el que por si acaso prefiere no abrir la boca, no vaya a ser que la grabaci\u00f3n pudiera hacer prueba en el caso \u2014remot\u00edsimo, pero posible\u2014 de que fueran juzgados por genocidio, que no prescribe; quienes como un mantra se justifican con que los ejecutados eran comunistas y eso bastaba\u2026<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/12\/the-act-of-killing-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-1696\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/12\/the-act-of-killing-2.jpg\" alt=\"the-act-of-killing-2\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/12\/the-act-of-killing-2.jpg 1000w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/12\/the-act-of-killing-2-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2018\/12\/the-act-of-killing-2-768x432.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Dos momentos sintetizan el viaje interior de Anwar Congo; en el primero, levanta a sus nietos de la cama para que vean c\u00f3mo torturan al abuelo en la pel\u00edcula que est\u00e1 rodando. Y dice a c\u00e1mara: &lt;&lt;He sentido lo que sent\u00edan aquellos a quienes yo torturaba&gt;&gt;. Oppenheimer le replica en off, obvio: &lt;&lt;No, t\u00fa sab\u00edas que era una pel\u00edcula. Ellos sab\u00edan que iban a morir&gt;&gt;. Lo tr\u00e1gico es que Congo no termina de convencerse. En el segundo momento Congo parece haber adquirido conciencia, tras el tiempo transcurrido durante la filmaci\u00f3n del documental y de su propia pel\u00edcula, de la magnitud de sus actos. Y le dan arcadas: una, dos. Pero el contenido que vomita es casi solo aire.<\/p>\n<p><em>The Act\u2026<\/em> tiene una suerte de segunda parte de obligado visionado, <em>The Look of Silence<\/em>. Aqu\u00ed se adopta el punto de vista de las v\u00edctimas, y es una cinta mucho menos audaz formalmente pero no menos conmovedora. Nos recuerda \u2014con sencillez frontal, sin el menor \u00e9nfasis\u2014, a trav\u00e9s del protagonista <strong>Adi<\/strong>, que el ser humano es tambi\u00e9n capaz del hero\u00edsmo y la compasi\u00f3n, que la muerte es el final com\u00fan pero los caminos hasta ella no tienen por qu\u00e9 serlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">(<em>La sombra del cipr\u00e9s<\/em>, 15\/12\/2018)<\/p>\n<p>@enfaserem<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Ficha del film<\/u><\/p>\n<p>T\u00edtulo: <em>The Act of Killing <\/em><\/p>\n<p>A\u00f1o: 2012<\/p>\n<p>Dirs.: Joshua Oppenheimer; An\u00f3nimo<\/p>\n<p>Ints.: Anwar Congo, Herman Coto<\/p>\n<p>Dinamarca\/Reino Unido\/Noruega, documental, color, 117 mins. (159 en el montaje del director)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>The Act of Killing da no solo una segunda vuelta a la paradoja wildeana de que la realidad imita al arte sino una tercera. 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